Llevo una hora y media soportando a este tipo y de un momento a otro se va a tragar su móvil porque el resto de viajeros empieza a estar hasta las napias de sus máquinas, de la superficie de enfriamiento y el tiempo de transmisión, pero lo más jodido del tema es que vamos a llegar a Barcelona y aun no he conseguido saber para qué coño sirven sus malditas plataformas. Creo que trabaja en FCC, lo de Florentino ¿no? Quizás sea por eso, que me está saliendo mi antimadridismo, o quizás sea que soy maniático con el tema de los móviles en el tren y este tipo está consiguiendo sacarme de mis casillas (otra vez el Madrid por medio). Para colmo tiene dos móviles y de vez en cuando le llama su hermana, su mujer o su amante por el otro. El ejecutivo de al lado ha dejado de subrayar el Boletín Oficial del Estado, el de delante ha cerrado el Power Point con el comparativo de tarifas eléctricas, mi compañero de asiento se ha puesto los cascos y ha subido el volumen del Ipad para seguir jugando al Fruit Ninja, el vecino del menda ha optado por darse a la bebida y lleva todo el viaje en el bar... Y yo, qué remedio, como no puedo concentrarme para hacer nada, estoy escribiendo esta gilipollez con la única esperanza de que este tipo, el tal José Manuel García, entre por casualidad en este humilde blog o que alguien de Renfe tome la decisión de limitar el uso del móvil en el Ave.
Bueno, no voy a dejar que este locuaz vendeburras me amargue mi viaje a Barcelona. Cómo me gusta ir a Catalunya, comer escalibada, butifarra, crema catalana, comprar discos de mis grupos catalanes preferidos y pasear por una de las ciudades más bonitas y agradables del mundo. Esta vez voy a alguna cosilla del trabajo, a ver la exposición de mi padre en la Marlborough y a visitar a mi amigo Brahim y a Mahmouda, la niña saharaui que por iniciativa de los corredores del Sahara Marathon se recupera en Barcelona de unas quemaduras.
Sí me gusta Barcelona y me gusta el Ave. Es mi invento preferido. Nunca mais cogeré un avión a ninguna ciudad comunicada por tren de alta velocidad. Nunca.