Escuché en una ocasión al prestigioso foto-reportero Gervasio Sánchez hablar de la ética del fotógrafo de guerra, de aquellas ocasiones en las que el fotógrafo tiene que elegir entre captar una buena imagen o ayudar a una víctima. Él, un ejemplo para toda la profesión, comentaba incluso situaciones en las que tuvo que guardar la cámara porque su sola presencia invitaba a unos sanguinarios a lucirse matando a sus víctimas delante de la prensa.
El pasado domingo me acordé de toda esa entrevista en un pequeño altercado que tuve con un prestigioso fotógrafo deportivo de cuyo nombre no quiero acordarme. Estábamos tomando fotos en una carrera de descenso en la que participaban mis hijos y coincidimos en la misma curva, con una pasarela de madera sobre un arroyo y con un bonito fondo. El terreno estaba húmedo y cuando las bicis empezaron a pasar por la tabla, se fue mojando y terminó siendo más resbaladiza que el hielo. En un momento aquello pasó a ser dantesco, cada corredor que llegaba derrapaba, resbalaba y caía al suelo; los afortunados quedaban sobre la tabla, pero alguno se fue al río e incluso dos o tres cayeron por un pequeño barranco de dos metros de altura sobre unas rocas.
Al principio, por instinto periodístico, los dos disparábamos a toda velocidad y se podían oír los motores de nuestras cámaras mientras los pilotos se estampaban; nos frotábamos las manos con el fantástico botín fotográfico que estábamos consiguiendo, pero cuando ya llevábamos más de diez caídas y prácticamente todos los corredores se iban al suelo, exclamé: "Esto no puede ser, no es ético, hay que avisarles..." y me fui corriendo a la entrada de la curva para frenar a los riders. Empecé a gritar: "Despacio, cuidado, resbala mucho...", pero un grito más alto apagó mi aviso: "¡Oye tío, no me jodas la fotografía!". Sin acaloramientos le expliqué a mi colega que no me parecía bien que no evitásemos las caídas y que alguno se podía hacer daño de verdad, pero él insistió: "Yo soy fotógrafo y estoy trabajando...", a lo que yo contesté contundente: "Yo también soy fotógrafo, pero también soy padre de corredores y no me gusta que se rompan nada". La última palabra la tuvo él con un desafiante: "Pues si no te importa sé fotógrafo en esta curva y padre en el resto de circuito...", que no contesté por evitar más polémica.
El siguiente corredor cayó hacia adentro y se fue al barranco, quedando conmocionado durante unos minutos, mientras el excepcional fotógrafo se iba con toda su profesionalidad hacia otra zona del circuito. Yo ya no me moví de allí, no hice más fotos en esa manga y después de ayudar a aquel chico a salir de la maleza, me quedé de "control" para avisar a todos los pilotos, incluidos mis hijos. Mientras, me acordé del comentario de Gervasio que decía que una buena foto no podía estar manchada de sangre y en contestación al gran fotógrafo y peor persona, murmuraba mi propia moraleja: "Siempre hay que ser padre antes que fotógrafo, siempre hay que ser persona antes que profesional".
Hachetetepebarrabarra y después lo que quieras poner. Es un título demasiado ambíguo para un blog, demasiado abierto. Pero así es este espacio. Unos días abierto para la alegría, otros para la pena; para la esperanza o el escepticismo; la reflexión o la ironía... Lo que salga de los huevos ¿no?
viernes, 30 de mayo de 2014
martes, 27 de mayo de 2014
PAZ...APALABRA
Ni la Champions, ni la Liga, ni las Elecciones, nunca antes habíamos asistido toda la familia juntos a una celebración tan entusiasta. Creo que todos estábamos realmente emocionados ante tan esperado y gratificante acontecimiento. Después de un montón de semanas enganchados al concurso Pasapalabra, por fin Paz ha conseguido completar el rosco y llevarse el millón y pico de euros que había acumulados en el Bote, con la alegría que eso ha supuesto para media España, entre la que nos incluimos.
Es la primera vez en mi vida que me engancho a un concurso. Bueno, miento, un poco me enganché a uno de humor que había a mediodía que se llamaba "No te rías que es peor" (salían Pepe Viyuela, Paz Padilla, Barragán...) y que veía cuando hacía pellas de la universidad, es decir todos los días. Mira que lleva años el Pasapalabra y que nunca antes lo había seguido con esta pasión, pero últimamente hemos cenado todas las noches viendo el rosco, contestando a coro las respuestas que nos sabíamos y disfrutando con cada triunfo de Paz. Qué tipa tan inteligente, tan amable, tan rápida de mente, con tantas tablas y con enorme humildad. Es mi nuevo ídolo. Y además está soltera y con un milloncito en la cuenta, así que novios no le van a faltar.
Es más, propongo que se presente a las próximas elecciones presidenciales y ganaría de calle. Ya sé que pensáis que me he vuelto loco, pero no, hoy me ha parecido justo hacer un homenaje a esta señorona tan lista que nos ha acompañado con su sabiduría durante tantas noches. Paz, te vamos a echar de menos.
Es la primera vez en mi vida que me engancho a un concurso. Bueno, miento, un poco me enganché a uno de humor que había a mediodía que se llamaba "No te rías que es peor" (salían Pepe Viyuela, Paz Padilla, Barragán...) y que veía cuando hacía pellas de la universidad, es decir todos los días. Mira que lleva años el Pasapalabra y que nunca antes lo había seguido con esta pasión, pero últimamente hemos cenado todas las noches viendo el rosco, contestando a coro las respuestas que nos sabíamos y disfrutando con cada triunfo de Paz. Qué tipa tan inteligente, tan amable, tan rápida de mente, con tantas tablas y con enorme humildad. Es mi nuevo ídolo. Y además está soltera y con un milloncito en la cuenta, así que novios no le van a faltar.
Es más, propongo que se presente a las próximas elecciones presidenciales y ganaría de calle. Ya sé que pensáis que me he vuelto loco, pero no, hoy me ha parecido justo hacer un homenaje a esta señorona tan lista que nos ha acompañado con su sabiduría durante tantas noches. Paz, te vamos a echar de menos.
lunes, 26 de mayo de 2014
SÍ, PODEMOS
La imagen de Florentino Pérez corriendo a chocar las cinco con el mismísimo José Mari, me dejó marcado, tocado, hundido... No sé si alguna vez podré superar este trauma, no precisamente infantil, pero de momento en estas últimas veinticuatro horas, la instantánea se me ha aparecido infinidad de veces en la retina, en la cornea, en el cerebelo y hasta en el astrágalo. Es lo que tiene el "give me five", que a veces da mucha grima.No es que uno sea muy colchonero, pero me dolió "esa forma de perder", cuando ya todos los periodistas tenían preparadas sus crónicas y sus titulares, cuando ya nos enfrentábamos a la crisis del Madrid, al fin de ciclo, a Casillas está acabado... y los Municipales arrancaban las motos para ir cortando las calles que llegan a Neptuno, ¡Zas!, cabezado, remontada, musculitos, chulería y esa carrerita ninguneando al resto de autoridades en el palco y buscando al marido de la alcaldesa. ¡Ay!
Pues la imagen me impactó y me espoleó a votar con más decisión si cabe. Aunque lo tenía bastante claro después de mis últimas reflexiones, antes de coger la papeleta y meterla hasta el fondo, leí uno a uno los nombres de todos los partidos y, como cada vez, flipé en colores con las numerosas tomaduras de pelo que se presentan a unas elecciones. También me sorprendió el sistema de colocación de la papeletas, en el cual encontré un importante vacío legal, porque deberían estar por orden alfabético o un sistema equitativo. Por una cuestión de márketing los compradores siempre tienden a coger los productos más consumidos, de los que hay mucha cantidad en el mostrador y están mejor situados y en esta "tienda" PP y PSOE arrasaban en la cabecera del lineal.
No les sirvió de mucho y cuando escribo esto, en Génova están desmontando la terrazita de las celebraciones sin haberla utilizado y en Ferraz no queda ni el Tato. Como siempre en todos estos casos en la tele sólo se han visto caras felices de supuestos ganadores con lecturas torticeras y ventajistas de los números. La realidad objetiva es que los dos grandes partidos siguen siendo los más votados, pero han perdido una salvajada de diputados que han ido a parar a varios pequeños partidos, algunos de ellos de reciente formación. Por mucho que interpreten las cifras, el ciudadano ha dado su tirón de orejas a los políticos que han mandado siempre y que tantas veces ningunean al pueblo.
La gran sorpresa de la noche ha sido el resultado de Podemos, que recoge todo ese mensaje de hartazgo social de la izquierda que no se siente representada por PSOE o IU. Un mensaje clarísimo a Rubalcaba y compañía para que sepan que si quieren representar a la izquierda, tendrán que proponer y hacer una política de izquierdas de verdad.
Al final de todo el resumen he podido escuchar a Pablo Iglesias y su discurso atrevido, contundente y esperanzador. Me ha dado un subidón y se me ha borrado la imagen del "Floren". Sí, podemos.
jueves, 22 de mayo de 2014
REFLEXIONANDO
En este país que ni siente ni padece, el domingo hay elecciones. Son unas votaciones para elegir a los diputados españoles en el Parlamento Europeo, algo que según dicen todos los políticos es importantísimo, mucho más que las propias elecciones españolas; por eso todos los partidos han puesto a sus primeros espadas encabezando las listas: Cañete, Valenciano, Meyer, Wagner, Iglesias, Vidal, Nart, Silva... Podría ser la alineación del Recreativo de Huelva, pero son los líderes de los principales partidos en estas votaciones, ¡send eggs!
Yo voy a votar, claro que sí, es mi obligación, para después poder quejarme. Pero por primera vez no sé a quién votar, en serio, no lo tengo claro, reflexionaré. Todos los partidos me han mandado a casa una cartita con sus papeletas; de entrada me sorprende la nula capacidad de todos ellos para innovar: una carta infumable, firmada por el líder, un mini resumen de sus intenciones y un sobre con la papeleta. Publicidad decimonónica y caciquil, enviando la papeleta por si hay algún analfabeto o abuelito en casa que se lía y se cree que es eso lo que tiene que hacer. Ningún guiño al siglo XXI, a la tecnología, a las redes sociales...Pura caspa.
El caso es que ninguno de los que me han mandado cartita me convence con ningún argumento o impacto publicitario contundente, así que lo siguiente que hago es analizar las listas para ver quiénes son los que supuestamente aspiran a representarnos. Lo primero que me sorprende es que todas las papeletas tengan que llevar cincuenta y tantos candidatos, cuando la mayoría sólo pueden aspirar a conseguir uno o dos; con todo mi respeto, el señor Luis Miguel Salvador García, situado en el puesto 54 de Ciudadanos, está ahí únicamente para poder presumir dentro de unos años ante sus nietos. Sigo buscando y, cosa curiosa, encuentro a Ortega Lara escondido en el último puesto de la lista de Vox; con todo mi respeto, también, hacia una persona que sufrió lo que sufrió, me parece un monumental engaño que le utilicen como imagen de la formación en todas las fotos, pero luego le pongan el último para asegurarse de que no sale (creo que tampoco hubiera salido de primero). Paso a los mayoritarios y me vuelvo a indignar al ver por en medio de la lista pero en puestos de escaño asegurado a políticos de gran futuro como Carlos Iturgaiz o José Blanco, a quienes se envía a ese cómodo y bien remunerado retiro europeo.
Olvido las formas y pienso en el fondo. Todos los días oigo los argumentos de cada uno. El PP, que la culpa de todo es de ZP; el PSOE que Cañete es Machista como base de la campaña; VOX da miedo; UPD, mucha pereza; Ciudadanos no me fío. Willy Meyer me cae bien y es coherente, pero IU también está un poco pasada... Mmmmm, sólo me queda el misterioso Partido X que no termina de convencerme, el juez de Blesa que parece majo pero un poco soplado y Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que además cuenta con serias posibilidades de salir. Me gusta su nombre y me mola que vaya alguien un tanto irreverente y sin pelos en la lengua a decirles unas cuantas verdades a los jerifantes de Europa. De momento empiezo a tenerlo más claro, pero aún así, reflexionaré el sábado y votaré el domingo.
PD. Que nadie resuma esta crítica en el típico "son todos iguales", porque no son todos iguales, ni mucho menos... Y por eso hay que votar.
Yo voy a votar, claro que sí, es mi obligación, para después poder quejarme. Pero por primera vez no sé a quién votar, en serio, no lo tengo claro, reflexionaré. Todos los partidos me han mandado a casa una cartita con sus papeletas; de entrada me sorprende la nula capacidad de todos ellos para innovar: una carta infumable, firmada por el líder, un mini resumen de sus intenciones y un sobre con la papeleta. Publicidad decimonónica y caciquil, enviando la papeleta por si hay algún analfabeto o abuelito en casa que se lía y se cree que es eso lo que tiene que hacer. Ningún guiño al siglo XXI, a la tecnología, a las redes sociales...Pura caspa.
El caso es que ninguno de los que me han mandado cartita me convence con ningún argumento o impacto publicitario contundente, así que lo siguiente que hago es analizar las listas para ver quiénes son los que supuestamente aspiran a representarnos. Lo primero que me sorprende es que todas las papeletas tengan que llevar cincuenta y tantos candidatos, cuando la mayoría sólo pueden aspirar a conseguir uno o dos; con todo mi respeto, el señor Luis Miguel Salvador García, situado en el puesto 54 de Ciudadanos, está ahí únicamente para poder presumir dentro de unos años ante sus nietos. Sigo buscando y, cosa curiosa, encuentro a Ortega Lara escondido en el último puesto de la lista de Vox; con todo mi respeto, también, hacia una persona que sufrió lo que sufrió, me parece un monumental engaño que le utilicen como imagen de la formación en todas las fotos, pero luego le pongan el último para asegurarse de que no sale (creo que tampoco hubiera salido de primero). Paso a los mayoritarios y me vuelvo a indignar al ver por en medio de la lista pero en puestos de escaño asegurado a políticos de gran futuro como Carlos Iturgaiz o José Blanco, a quienes se envía a ese cómodo y bien remunerado retiro europeo.
Olvido las formas y pienso en el fondo. Todos los días oigo los argumentos de cada uno. El PP, que la culpa de todo es de ZP; el PSOE que Cañete es Machista como base de la campaña; VOX da miedo; UPD, mucha pereza; Ciudadanos no me fío. Willy Meyer me cae bien y es coherente, pero IU también está un poco pasada... Mmmmm, sólo me queda el misterioso Partido X que no termina de convencerme, el juez de Blesa que parece majo pero un poco soplado y Podemos, el partido de Pablo Iglesias, que además cuenta con serias posibilidades de salir. Me gusta su nombre y me mola que vaya alguien un tanto irreverente y sin pelos en la lengua a decirles unas cuantas verdades a los jerifantes de Europa. De momento empiezo a tenerlo más claro, pero aún así, reflexionaré el sábado y votaré el domingo.
PD. Que nadie resuma esta crítica en el típico "son todos iguales", porque no son todos iguales, ni mucho menos... Y por eso hay que votar.
martes, 20 de mayo de 2014
SOLO EN CASA
No sé de donde viene lo de "estar de Rodríguez" pero el caso es que conlleva muchos tópicos de esta sociedad sexista, machista o Arias Cañetista. Lo digo porque la Jefa se ha ido un par de días a casa de unos amigos y me he quedado sólo en casa con los chicos y con todos los tópicos de estas situaciones.
De entrada se fue con mi coche, para lo cual tuve que ir antes a la gasolinera a llenar el depósito como gesto de caballerosidad lógico tras escuchar las habituales preguntas: "¿cómo se abre el tapón de gasolina?, ¿es diesel o normal? y ¿tú crees que con lo que tiene llego a Segovia?
Como réplica, ella me explicó el menú de toda la semana y me dio por escrito un manual de instrucciones para el buen funcionamiento de los niños. Sé que le viene bien descansar de nosotros unos días, pero también sé que no se fía ni un pelo de mi capacidad como gestor de esta unidad familiar. De hecho cada vez que se acerca uno de los momentos señalados en el manual de instrucciones, casualmente suena el teléfono con un dulce "¿Que tal todo?...Que no se te olvide ponerles jersey, que hace frío...". Seguro que se piensa que esto es un caos, que nos acostamos tarde, que no recogemos la mesa, que nos tiramos pedos, que estamos con los ordenadores y la tele todo el rato, que perdemos la ruta del cole. Si nos viera aquí a los cuatro, charlando sobre moral y ética en las sociedades prebélicas...
Bueno que se me pasa la hora. El peque tiene cumpleaños y se va con un amigo, pero yo le tengo que recoger a las ocho para que le dé tiempo a ducharse y a cenar, si es que no se ha comido tres perritos, cinco bolsas de palomitas y una de esos gusanitos que sólo sirven para llenar la parte ancha de las bolsas de chuches. En ese caso es posible que venga desganado o con diarrea. Uno tiene clase de piano, otro de matemáticas y el otro debe estudiar el final de filosofía. Espero aclararme cuál es cual. Además el mayor tiene oculista y antes tengo que dilatarle la pupila echándole cada quince minutos una gota de una medicina que está encima del microondas. Pero resulta que encima de ese invento siniestro que hace ruido, pita impertinentemente y deja la comida ardiendo por unos sitios y helada por otros, hay dos botecitos de gotas, uno que pone Loctite y otro que dice Ciclopléjico, supongo que este último debe ser aceite de las bicis de los chicos o algo así, ¿no?...Me da que el chiquillo hoy no va a pegar ojo, pero casi lo prefiero.
De entrada se fue con mi coche, para lo cual tuve que ir antes a la gasolinera a llenar el depósito como gesto de caballerosidad lógico tras escuchar las habituales preguntas: "¿cómo se abre el tapón de gasolina?, ¿es diesel o normal? y ¿tú crees que con lo que tiene llego a Segovia?
Como réplica, ella me explicó el menú de toda la semana y me dio por escrito un manual de instrucciones para el buen funcionamiento de los niños. Sé que le viene bien descansar de nosotros unos días, pero también sé que no se fía ni un pelo de mi capacidad como gestor de esta unidad familiar. De hecho cada vez que se acerca uno de los momentos señalados en el manual de instrucciones, casualmente suena el teléfono con un dulce "¿Que tal todo?...Que no se te olvide ponerles jersey, que hace frío...". Seguro que se piensa que esto es un caos, que nos acostamos tarde, que no recogemos la mesa, que nos tiramos pedos, que estamos con los ordenadores y la tele todo el rato, que perdemos la ruta del cole. Si nos viera aquí a los cuatro, charlando sobre moral y ética en las sociedades prebélicas...
Bueno que se me pasa la hora. El peque tiene cumpleaños y se va con un amigo, pero yo le tengo que recoger a las ocho para que le dé tiempo a ducharse y a cenar, si es que no se ha comido tres perritos, cinco bolsas de palomitas y una de esos gusanitos que sólo sirven para llenar la parte ancha de las bolsas de chuches. En ese caso es posible que venga desganado o con diarrea. Uno tiene clase de piano, otro de matemáticas y el otro debe estudiar el final de filosofía. Espero aclararme cuál es cual. Además el mayor tiene oculista y antes tengo que dilatarle la pupila echándole cada quince minutos una gota de una medicina que está encima del microondas. Pero resulta que encima de ese invento siniestro que hace ruido, pita impertinentemente y deja la comida ardiendo por unos sitios y helada por otros, hay dos botecitos de gotas, uno que pone Loctite y otro que dice Ciclopléjico, supongo que este último debe ser aceite de las bicis de los chicos o algo así, ¿no?...Me da que el chiquillo hoy no va a pegar ojo, pero casi lo prefiero.
lunes, 19 de mayo de 2014
SUPERIORIDAD INTELECTUAL
Las bibliotecas están llenas de ese tipo de citas. Sólo sé
que no sé nada. Es la máxima de quien realmente sabe mucho, de quien aprende a
base de leer y leer, estudiar, experimentar y tener un espíritu inquieto que
busca aprendizaje en la llama de un fuego, en la tapa de un yogurt o en el sonido del viento. Nunca, es
decir, nunca, oirás a alguien realmente inteligente presumir de serlo.
Simplemente por que la vanidad, la chulería y la arrogancia son fanfarronas
maneras de demostrar lo que uno no es. Uno puede intuir si es más o menos
inteligente que otra persona, pero en esa misma inteligencia está el no
decirlo, el disimularlo, el guardárselo para sí porque es una valiosa arma que puede servir.
Si vas presumiendo por ahí de listo, si eres vacilón y
prepotente, si además lo mezclas con un tema tan enfarragoso como el machismo y
además lo haces en medio de una campaña electoral, solo puedo decirte que
tienen una manifiesta inferioridad intelectual. Vamos, que eres tonto. Del
culo.
lunes, 12 de mayo de 2014
MI MASCULINIDAD
Claro, que si se pierden las herramientas en casa es porque el otro ingeniero tiene por costumbre desmontar hasta el último tornillo de cualquier aparato electroparlante de la casa. Sí, ese es Martín, un chaval con píxeles en el cerebro, capaz de montar un ordenador o una batidora con bastante más facilidad que para aprenderse un verso de Jorge Manrique. A él seguro que no le tuvieron en cuenta los del estudio Pisa que preguntaban si los niños sabían encender el aire acondicionado o sacar un billete de tren en una máquina. Eso sí, no pidáis que recoja las herramientas ni que apague su imaginación. Por cierto ayer soñó que llegaban extraterrestres y le tengo que pedir que me lo cuente y así relleno otra entradita.
Lo peor de todo esto es que hasta el más canijo, el inocente de la casa, se pasa el día dando lecciones de todo, presumiendo de que habla chino e inglés mejor que yo y cabreándose si le gano a algo (de momento soy mejor que él al baloncesto). Quizás por eso no ha perdido aún la idolatrada imagen del padre, de ahí que esta mañana me haya pedido que le lleve al cine a ver Spiderman. Le he contestado que me daban mucho miedo ese tipo de películas y me ha cerrado la boca con un contundente argumento: "Papá, no te puede dar miedo porque Mamá la ha visto y no le ha dado casi miedo y te recuerdo que Mamá es femenina y tú eres masculino... Y los masculinos no tienen miedo".
PD. Ya sabéis que este blog se alimenta, de vez en cuando, con baba paterna. Masculina, eso sí...
jueves, 8 de mayo de 2014
VIVITO Y COLEANDO
Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia. Llevo varios días leyendo noticias sobre el reo americano condenado a muerte en Oklahoma, que tardó varias horas en morir porque el medicamento letal no entró bien por su femoral. Resulta que Clayton Rocket, un asesino que enterró viva a su víctima, tardó cuarenta minutos en morir, entre convulsiones y murmullos, lo cual ha puesto en jaque todo el sistema de ejecuciones en los Estados Unidos y ha vuelto a poner sobre el tapete el ancestral castigo de la pena de muerte.
El asunto fue un tanto patético, porque no dieron con sus venas porque le habían dado una descarga eléctrica previa para reducirle; después decidieron pincharle en la ingle pero le taparon con una sábana para que los testigos asistentes a la ejecución no viesen su negro pene. La mayoría de los penes de los ejecutados son negros, porque la mayoría de los condenados es negra, porque la mayoría de los criminales es negra, porque la mayoría de los negros viven en condiciones de marginación y opresión que terminan por volver malos a algunos. Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia.
Pues eso, como taparon aquello con una manta, los verdugos no vieron que el líquido asesino se estaba yendo por mal camino y la dosis que le llegó al corazón fue muy pequeña y tardó casi una hora en morir. Eso provocó que los testigos se marcharan a desayunar sin poder ver el espectáculo al que habían sido invitados y que el reo muriese de un infarto, en lugar del paro multifuncional instantáneo que te provocan esas medicinas que algún malévolo inventó y se olvidó experimentar en sí mismo. Así que Clayton, que había sido condenado a "muete", murió de infarto, pero con un poco de "zuzto" primero. Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia.
Y entonces abren el debate de la pena de muerte y retrasan varias ejecuciones pendientes, que tíos más humanos. Joder, no lo entiendo, si nos estamos cargando al negraco este porque era un asesino sin escrúpulos y lo estamos haciendo como venganza y para lanzar un mensaje didáctico a la sociedad, pues mejor todavía con este sistema ¿no? Si él había matado con alevosía, pues ahora se le deja un ratito pasándolas putas y el efecto justiciero y ejemplificador será mucho mayor. Además, para ello contamos con la legión universal de medios informativos que acuden como moscas al morbo de una información tan sádica y rocambolesca (reconozco que yo también estoy siendo mosca). Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia.
Una vez más lo único que importa es la forma y no el fondo. Se debate sobre las farmaceúticas, sobre los medicamentos, sobre el proceso y sobre todo el aspecto visceral (de vísceras), pero nada importa el debate sobre este castigo tan inútil, cruel, injusto, en el cual el estado se pone al mismo nivel que el delincuente asesinándolo con premeditación y en este caso con alevosía. Hipocresía.
El asunto fue un tanto patético, porque no dieron con sus venas porque le habían dado una descarga eléctrica previa para reducirle; después decidieron pincharle en la ingle pero le taparon con una sábana para que los testigos asistentes a la ejecución no viesen su negro pene. La mayoría de los penes de los ejecutados son negros, porque la mayoría de los condenados es negra, porque la mayoría de los criminales es negra, porque la mayoría de los negros viven en condiciones de marginación y opresión que terminan por volver malos a algunos. Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia.
Pues eso, como taparon aquello con una manta, los verdugos no vieron que el líquido asesino se estaba yendo por mal camino y la dosis que le llegó al corazón fue muy pequeña y tardó casi una hora en morir. Eso provocó que los testigos se marcharan a desayunar sin poder ver el espectáculo al que habían sido invitados y que el reo muriese de un infarto, en lugar del paro multifuncional instantáneo que te provocan esas medicinas que algún malévolo inventó y se olvidó experimentar en sí mismo. Así que Clayton, que había sido condenado a "muete", murió de infarto, pero con un poco de "zuzto" primero. Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia.
Y entonces abren el debate de la pena de muerte y retrasan varias ejecuciones pendientes, que tíos más humanos. Joder, no lo entiendo, si nos estamos cargando al negraco este porque era un asesino sin escrúpulos y lo estamos haciendo como venganza y para lanzar un mensaje didáctico a la sociedad, pues mejor todavía con este sistema ¿no? Si él había matado con alevosía, pues ahora se le deja un ratito pasándolas putas y el efecto justiciero y ejemplificador será mucho mayor. Además, para ello contamos con la legión universal de medios informativos que acuden como moscas al morbo de una información tan sádica y rocambolesca (reconozco que yo también estoy siendo mosca). Lo cuento en tono jocoso aunque no tiene ni puta gracia.
Una vez más lo único que importa es la forma y no el fondo. Se debate sobre las farmaceúticas, sobre los medicamentos, sobre el proceso y sobre todo el aspecto visceral (de vísceras), pero nada importa el debate sobre este castigo tan inútil, cruel, injusto, en el cual el estado se pone al mismo nivel que el delincuente asesinándolo con premeditación y en este caso con alevosía. Hipocresía.
miércoles, 7 de mayo de 2014
DE PORTERÍA A PORTERÍA...
Las cosas hay que hacerlas y si se puede bien, pero por
encima de todo hay que hacerlas. Esa es mi máxima existencial. No quiere decir
que no sea perfeccionista, sino que me revienta la gente que se escuda en la
búsqueda de la excelencia para no hacer las cosas o demorarlas. Por eso soy el
encargado de fabricar las porterías del pueblo. Porque cada vez que se rompen
surgen ingenieros que sugieren una y mil formas de hacerlas para que queden
bien, pero que requetebién; pero todas esas fórmulas pasan por dejarlo para
otro día, por traer buenos materiales, por invertir en una estructura más compleja, por pedir una subvención... La otra causa de mi interés es más egoísta, porque soy el
único de los "abuelos" que juega al fútbol y suelo ser el guardameta, así que tengo que cuidar
la portería, qué menos.
Como sé que es un tema que os tiene sin dormir, os voy a dar algunos consejos por si algún día tenéis que construir una portería low cost. La elección de los palos es clave, para lo cual recomiendo que hagas lo contrario que hago yo, así que no cojas troncos de árboles que se han caído y están podridos; tampoco postes viejos carcomidos y mucho menos vigas de casas abandonadas, con espíritus que se te aparecen mientras te tiran un
penalty. Piensa siempre que esos palos tienen que resistir los cañonazos de impetuosos adolescentes que después de marcar gol suelen colgarse del larguero para mostrar sus abdominales a las jovencitas que les observan desde la banda entre whatsapp y whatsapp. Los palos hay que lijarlos un poco porque si tienen ramas o estrías, cualquier chaval puede dejarse los cuernos al rematar y te aseguro que el padre y sus abogados irán contra el constructor, osea tú. Los tres palos hay que unirlos entre sí de forma sólida y lo mejor son clavos de unos 15 cm. que son más largos de lo que tú te crees, evitando que estén oxidados o que sobresalgan porque sino cada balonazo al poste supondrá un balón pinchado y un niño llorando.
La portería se fija al suelo con cemento, que se hace mezclando un saco de cemento con el doble de arena de río. Yo el cemento lo compré por cuatro euros y como no pedí factura no me cobrarón el IVA, así que es cemento defraudador pero si entendemos que con los impuestos, el Gobierno de turno se dedica a hacer, entre otras cosas, porterías para que jueguen los niños, en este caso está justificado el fraude porque yo no te cobro nada, Montoro. Nuestro campo de fútbol está pegado al río, así que la arena de río la cogí del río, como es lógico, pero llegó un ingeniero porteril y me recriminó porque esa arena es mala. Como secreto de la casa y tras largos años de aprendizaje, yo añado unas bolsas de plástico
envolviendo la parte baja de los postes para quitar la humedad. Este truco es muy efectivo porque los postes siempre rompen por humedad, pero hacedlo sin que os vea ningún ingenierín y se descojone de vosotros. Con todo eso ya tenéis unas más que dignas porterías, mucho más dignas que el patatal que tenemos por campo de fútbol con dos alturas, piedras por doquier, bancos de arena y mosquitos para dar y tomar.
Y sino, puedes hacer lo que haré yo la próxima vez, que será comprar unas nuevas y buenas, pero mientras tanto, dejadme
que sea un chapuzas.
domingo, 4 de mayo de 2014
COMPETENCIAS
El domingo asistí a una lección de política nacional muy
interesante, en concreto sobre el tema de las competencias. Estaba en una
prueba de descenso de mountain bike donde se utilizan camiones para remontar a
los corredores desde la meta hasta la salida. A veces se hacen en estaciones de
esquí con telesillas, pero cuando no, se tira del sistema “transporte de
ganado”. Lo lógico y legal sería subir las bicicletas en camiones y a los
corredores en autobuses o furgonetas, pero como son más de doscientos pilotos,
el coste se dispara mucho y lo hace inviable.
El caso es que en esta carrera el remonte era de escasos dos
kilómetros por una carretera local cerrada al tráfico, a la que se accedía tras
cruzar una carretera nacional con poco tráfico. Pero en eso llegó la benemérita,
la respetable y admirada benemérita, con todo su espíritu colaborador y detuvo
todo el dispositivo de remonte parando los camiones y evitando que subieran en
ellos los chavales. Hasta ahí estaban cumpliendo con la ley y evitando que
pudiera ocurrir un accidente de consecuencias fatales. Vale. Se cargaban la
carrera, pero cumplían con la legalidad. Vale.
Lo que me sorprendió fue lo ocurrido a continuación, cuando
vieron eso de que el remedio era peor que la enfermedad y que corrían el riesgo
de ser corridos a gorrazos por tanto descender “descerebrado”, sus familias,
sus camarillas y el público asistente; en ese momento pensaron que no podían
cargarse la prueba y machacar al organizador y a los participantes venidos de
toda España y tiraron del manual de “competencias”. El resultado fue que los
camiones podían seguir transportando amasijos de bicis con pilotos, siempre y
cuando no tocaran ni un centímetro de la carretera Nacional que era la única
que era competencia de los hombres de verde. Los camiones se llevaron al otro
lado de la carretera, se forzó a los corredores a bajar con el tráfico abierto
por las calles del pueblo y cruzar por sus medios la General, para después
subirse a los camiones y continuar su marcha por la carreterilla local. La
nueva propuesta era mucho más peligrosa, los ciclistas podían ser atropellados
o atropellar a alguien y el riesgo de los camiones continuaba exactamente
igual. Eso sí, el agente en cuestión había quedado liberado de cualquier
responsabilidad, que en el fondo era lo único que le importaba, mucho más que
la seguridad, los seguros o la propia integridad de las personas.
Fue un ejercicio ejemplar del funcionamiento del sistema de
competencias y de esta sociedad judicializada. Yo sólo acerté a murmurar, como
decía Forges: ¡País!
martes, 29 de abril de 2014
NO ESTAMOS LOCOS
Esta entrada del blog puede considerarse un espacio publicitario, aunque no hayamos ingresado nada por ello. El único objetivo es recomendar a nuestros cuatro seguidores la lectura de un libro que me parece totalmente imprescindible en estos momentos: "No estamos locos", de El Gran Wyoming.No es este un espacio dedicado a recomendaciones o peticiones del oyente y aunque en alguna ocasión hemos hablado de algún libro, nunca hemos pedido de forma tan descarada el "voto" para uno, pero en este caso me ha creado tal impacto personal que me siento totalmente obligado a hacer campaña para su difusión.
Mis allegados (forma fina de denominar a los que me aguantan día a día) estarán hartos de escuchar mis múltiples y exagerados elogios al ensayo de José Miguel Monzón, quien, por cierto, es un personaje bastante popular en este país y cuenta con infinidad de seguidores y otra tanta infinidad de detractores. Por eso mismo recomiendo el libro.
Para empezar he de reconocer que cuando lo vi publicado no me apetecía nada leerlo. Primero lo compré para regalárselo a un amigo y después, casualmente, otro amigo me lo regaló a mí. Pensé que ya conozco suficientemente al personaje, le sigo con fidelidad y sé muy bien cuáles son sus opiniones. También reconozco que cuando lo abrí no tenía muy claro si me apetecía leer unas cuestiones tan serias con el tinte irónico marca de la casa, pero bastaron unas cuantas páginas para caer en las garras de una de las mentes más clarividentes que he visto (por mucho que algunos le odiéis).
El libro es un recorrido por la historia de España para analizar nuestra sociedad con una contundencia brutal. Verdades como puños de las que nadie se atreve a decir, dichas con todos los argumentos, respaldadas por datos, complementadas con hemeroteca y despedazando sin ningún tipo de rubor la mentira política de este país o de parte de este país.
No hace falta que os diga que Wyoming no es militante del PP y que su tendencia política es abiertamente izquierdista. Por eso mismo el libro tiene tan buena aceptación entre los "rojeras" y nula entre los "fachillas". Sin embargo, él mismo se encarga de plantear todo este aburrido tema de las dos Españas con una claridad asombrosa y rompiendo todo tipo de prejuicios, tabús y lugares comunes sobre la política. La Guerra, la Transición, la Iglesia, la corrupción, el liberalismo y otros muchos asuntos candentes quedan diseccionados con precisión quirúrgica y llegando a esas conclusiones que a muchos nos pasan por la cabeza a diario, pero que no sabemos escribir tan bien, ni nos atrevemos.
Sinceramente creo que sería muy bueno para nuestro futuro que este libro lo leyeran todo tipo de personas, los de izquierdas, por supuesto, pero también los de derechas o de centro o apolíticos o lo que sea. Sé que no lo conseguiré, pero sería bueno. A mí me ha abierto la mente, por eso lo recomiendo. Y no estoy loco.
martes, 22 de abril de 2014
LUIS, EL IDIOTA
Pues no tenían razón Luis, no eras el cabrón, eras el idiota y ahora te estás ganando
el mote con justicia. Pensaste que no te iban a dejar solo, eran muchos años de
vivencias y connivencias en el partido, luchando por unos ideales, para que a
la primera de cambio te dieran la espalda todos, pero así ha sido, eres un
pringao. Te fiaste de ellos porque dijeron que te ayudarían, porque eliminaron
al juez más peligroso, porque Mariano te mandaba mensajitos de ánimo en los
momentos difíciles, porque te seguían pagando aunque fuese en diferido y
simulado. Mientras estuvieses calladito estarías protegido, pero cuando se
levanto el pastel y España entera se enteró de lo que teníais guardado debajo
del felpudo de Génova, toda esa lealtad y amistad se fue al carajo y te has
quedado más solo que la una, metido en el trullo, sin paseos ni patio, sin tu
familia y sin tu dinero. Lo tuyo es uno de los ejemplos más bochornosos de lo
que significa la palabra traición, pero no de ti hacia ellos, como piensan
algunos, sino de ellos hacia ti.
Durante tantos años has estado comiéndote el marrón de
llevar las cuentas con finura y disimulo para que nadie sospechase nada; tanto
tiempo de dedicación al partido siendo el hombre más querido por todos porque generabas
riqueza a la institución y de vez en cuando tenías algún sobre que repartir, y
así te lo pagan, dándote la espalda de la forma más vil e insolidaria que
podías imaginar.
No creo que quede ni una sola persona en este país que dude
de los tejemanejes que os traíais, de que cobrabais donaciones ilegales para
financiar al partido (supongo que a cambio de algún favorcillo a esos empresarios) y que os repartías el botín en sobresueldos en dinero
negro. Todo el mundo da por hecho que Mariano y todos los que salen en esos
papeles se llevaron la guita.
En aquellos primeros días la conmoción fue brutal, tembló
Génova y La Moncloa. Todos pensamos que si caías tú caerían todos. Incluso
algún bloguero cerró temporalmente su blog esperando esa sonada dimisión. Pero
no, te traicionaron, miraron para otro lado, borraron tus ordenadores, quemaron
tus agendas, apagaron los móviles, quitaron de en medio al periodista más
peligroso y dieron por normalizada la situación. Con lo fácil que les resulta quitar y poner jueces, de ti pasaron. Consiguieron transformar al
cabrón en el idiota.
Ese es el espíritu de compañerismo de tus amigos del
partido, juntos han conseguido señalarte para que tú solo te lleves todo el
marrón e incluso los votantes se ríen de ti por pringao y mala persona.
Seguirán prietas las filas. Das pena, Luis.
domingo, 20 de abril de 2014
CARRERAS CON SALIDAS
Siempre he sido contrario a esa generalizada opinión paterna
de que los hijos tienen que estudiar carreras que tengan salidas. Al principio
pensé que se referían a la facilidad sexual de las jóvenes estudiantes y como
padre de tres varones y, llevado por cierto machismo, pensé que no era mal plan,
así que me uní al llamamiento para juntar a nuestros donceles con chiquillas
salidorras. Luego al comprobar que lo único que se pretendía era elegir el
futuro de los chavales desde el más pragmático materialismo, pensando
exclusivamente en la salida profesional lo más digna, accesible y, sobre todo,
bien pagada que hubiera, empecé a sentir sarpullidos.
Quizás es que tuve mala influencia y al ser hijo de
artistas, el tipo de orientación que recibí fue absolutamente contrario. De
entrada no trataron de influir en la elección de mi futuro y si lo hacían de
forma disimulada era siempre para llevarme hacia el lado menos práctico e
intentando despertar la escasa creatividad que habitaba en mi intelecto. Por
eso cuando dudaba entre matricularme en Historia o en Periodismo, ellos barrían
claramente hacia la menos práctica de las dos, la que podía aportar algo más de
conocimiento abstracto, del que dicen que no sirve para nada, pero sirve para
todo y más. Yo elegí la otra, pero no porque tuviera más salidas, que de eso
nada, todas eran unas estrechas, sino porque simplemente me gustaba más. Ellos
aceptaron, aunque seguían de cerca mis pasos para que no me fuese hacia el lado
oscuro. Recuerdo muy bien el día que le dije a mi padre que me quería comprar
un coche y él me dejó cortado con una sentencia que tardé varios años en
entender: “Ya, y lo siguiente que me dirás es que quieres trabajar en un
banco…”
Para él era lo peor, era venderse al dinero, entregarse a un
sueldo, dar la espalda a la cultura y a otras formas de vida más constructivas,
otras salidas. Y eso es lo que ahora se promueve desde nuestro sistema
educativo y ese sistema mercantilista que se nos ha impuesto. Ahora ya no hay
dudas, la crisis vuelve a ser excusa para cortar por lo sano cualquier atisbo
de inquietud cultural o de disidencia; se estudia para trabajar, nunca para
aprender, ni para saber, ni para ser más culto, ni mucho menos para ser más
sensible. Por eso no queremos que nuestros hijos sean profesores, ni historiadores,
ni artistas, ni periodistas y nos cegamos en un “cortoplacismo” pensando que si
son diseñadores de aplicaciones digitales, ingenieros informáticos, webmasters
o community manager tienen el camino allanado, cuando ni ellos ni nosotros
sabemos hacia donde va a ir este mundo y cuáles son las profesiones del futuro.
Por eso ahora, rodeados todavía de oraciones subordinadas,
logaritmos y listas periódicas y viendo lo coja que está nuestra educación de
la otra parte menos práctica y más creativa, sólo me atrevo a darles un
consejo: no os fiéis de las salidas... ni de las estrechas.
martes, 8 de abril de 2014
VIAJE A LA ALCARRIA
Varios pueblos de Catalunya amanecieron la semana pasada cubiertos por una considerable capa de arena anaranjada. Toneladas de tierra del desierto del Sahara, levantadas por una fuerte tormenta de viento, habían subido a varios miles de metros de altura y, metidas en corrientes térmicas, vendavales anticiclónicos e isobaras concéntricas habían viajado a la nación catalana (esto es sólo para provocar un poco) para caer en forma de chaparrón de barro.
Me sorprendió tanto la noticia que la estuve comentando con los chicos, camino del cole, y volvimos a sacar una vieja discusión física que no hemos aclarado: Si un helicóptero subiese a una cierta altura y se estuviese totalmente parado durante unas ocho horas, al bajar ¿estaría en España o en América?
Tampoco hemos tenido nunca claro por qué un avión tarda menos de Nueva York a Madrid que del Adolfo Suárez al John F. Kennedy, cuando la distancia es la misma; entiendo que es por los vientos o por el giro de la tierra o por las dos cosas. También les conté que los aviones, cuando tienen que hacer un aterrizaje de emergencia tiran casi todo el combustible en el aire y se evapora. Ahí les tengo investigando.
Y como todas estas cosas siempre vienen juntas, como por casualidad o mensaje divino, el fin de semana cayó del cielo sobre nuestra casa en el pueblo, el esperpéntico personaje que aparece en la fotografía. Sus iniciales son HK y tras una ardua investigación he llegado a varias conclusiones. La hipótesis más creíble es que Lucca, un chavalillo de Casalpusterlengo, acudió a Bolonia a pasar la tarde del domingo y su madre le compró un globo, este en concreto; cuando volvían a casa con prisas para cenar e irse a dormir porque mañana hay colegio, el bueno de Lucca soltó el globo para abrir la puerta del coche y el padre, aunque saltó, no llegó a coger la cuerda. Lucca lloró desconsoladamente ante la desesperación de su padre y sólo paró cuando su madre le prometió que le compraría otro.
A esto llegué por mi experiencia viendo niños llorar por pérdida de globo, por mi obsesión por quedarme mirando hacia arriba al puto globo hasta que se pierde en el infinito y porque en el globo había instrucciones de uso en italiano y un letrerito que decía "Made in Italy". Espía que es uno.
Reconoced que todos habéis mirado melancólicamente como un globo se perdía en el espacio y os habéis hecho mil preguntas sobre su destino; que si llegará a la estratosfera como Baumgartner, que si se chocará con un avión, que si se derretirá con el sol, que dónde coño irá a parar. Pues ya lo sabemos, los italianos llegan a la Alcarria en un viaje mucho más rocambolesco que el de Cela porque es posible que antes pasen por media Europa dando vueltas. Lo que daría por saber su recorrido exacto. Igual me llevo un chasco y su origen es la Feria de Sigüenza y sólo ha volado unos pocos kilómetros, pero en ese caso, el vendedor habría traído los globos de contrabando porque no tiene instrucciones en español y la ley obliga a poner las instrucciones en nuestro idioma. Qué estupidez de ley que obliga a ponerle instrucciones a un globo, ¿no?. Además, en ese caso, el niño se llamaría Paco y mola mucho menos que Lucca.
PD. Es obvio que esta entrada se me ocurrió en un momento de globo, pero ni alcarreño ni italiano... Riojano.
Me sorprendió tanto la noticia que la estuve comentando con los chicos, camino del cole, y volvimos a sacar una vieja discusión física que no hemos aclarado: Si un helicóptero subiese a una cierta altura y se estuviese totalmente parado durante unas ocho horas, al bajar ¿estaría en España o en América?
Tampoco hemos tenido nunca claro por qué un avión tarda menos de Nueva York a Madrid que del Adolfo Suárez al John F. Kennedy, cuando la distancia es la misma; entiendo que es por los vientos o por el giro de la tierra o por las dos cosas. También les conté que los aviones, cuando tienen que hacer un aterrizaje de emergencia tiran casi todo el combustible en el aire y se evapora. Ahí les tengo investigando.
Y como todas estas cosas siempre vienen juntas, como por casualidad o mensaje divino, el fin de semana cayó del cielo sobre nuestra casa en el pueblo, el esperpéntico personaje que aparece en la fotografía. Sus iniciales son HK y tras una ardua investigación he llegado a varias conclusiones. La hipótesis más creíble es que Lucca, un chavalillo de Casalpusterlengo, acudió a Bolonia a pasar la tarde del domingo y su madre le compró un globo, este en concreto; cuando volvían a casa con prisas para cenar e irse a dormir porque mañana hay colegio, el bueno de Lucca soltó el globo para abrir la puerta del coche y el padre, aunque saltó, no llegó a coger la cuerda. Lucca lloró desconsoladamente ante la desesperación de su padre y sólo paró cuando su madre le prometió que le compraría otro.
A esto llegué por mi experiencia viendo niños llorar por pérdida de globo, por mi obsesión por quedarme mirando hacia arriba al puto globo hasta que se pierde en el infinito y porque en el globo había instrucciones de uso en italiano y un letrerito que decía "Made in Italy". Espía que es uno.
Reconoced que todos habéis mirado melancólicamente como un globo se perdía en el espacio y os habéis hecho mil preguntas sobre su destino; que si llegará a la estratosfera como Baumgartner, que si se chocará con un avión, que si se derretirá con el sol, que dónde coño irá a parar. Pues ya lo sabemos, los italianos llegan a la Alcarria en un viaje mucho más rocambolesco que el de Cela porque es posible que antes pasen por media Europa dando vueltas. Lo que daría por saber su recorrido exacto. Igual me llevo un chasco y su origen es la Feria de Sigüenza y sólo ha volado unos pocos kilómetros, pero en ese caso, el vendedor habría traído los globos de contrabando porque no tiene instrucciones en español y la ley obliga a poner las instrucciones en nuestro idioma. Qué estupidez de ley que obliga a ponerle instrucciones a un globo, ¿no?. Además, en ese caso, el niño se llamaría Paco y mola mucho menos que Lucca.
PD. Es obvio que esta entrada se me ocurrió en un momento de globo, pero ni alcarreño ni italiano... Riojano.
lunes, 7 de abril de 2014
TODOS CON AGUIRRE
Amiga Esperanza, no sabes cuanto te entiendo, porque yo
también he sido maltratado en muchas ocasiones por los desmanes del poder. Sin
ir más lejos, la semana pasada me quitaron dos puntos y doscientos euros por
circular a 121 km/h en una ancha y segura recta de Guadalajara que algún
iluminado limitó a una velocidad de 90 km/h. Los muy mal intencionados estaban
escondidos con el radar debajo de una encina. Además, el poli, un chuleta
repeinado con gafas Ray Ban de imitación, me tuvo media hora esperando
comprobaciones y supongo que buscando en Google si exceso llevaba la X en la
primera, la segunda o la tercera sílaba. Pensé por un momento en marcharme,
pero me dio miedo que me dispararan o que me detuvieran después; a nadie le
gusta pasar la noche en el cuartelillo. Tuviste mucha suerte el otro día de que
no te detuvieran, la verdad.
Ya ves, las cosas están chungas. Antes podías aparcar en
Serrano en doble fila, entrar en el centro sin problemas y ahora esto es un
caos. Desde que Gallardón se gastó la pasta suya y de los veintiocho siguientes
alcaldes en soterrar la M-30, han llenado la ciudad de parquímetros y de
“gusanos” que te fríen a multas si te pasas cinco minutos. Además han puesto
coches pequeñajos que recorren el carril bus con cámaras y en cuanto te pillan
dentro, te empapelan. Ahora la Botella ha ido a más en su represión y ha puesto
cámaras en los autobuses. También hay cámaras en las calles del centro y en
cuanto entras, te llega la receta a casa con una fotico del culo de tu coche.
Yo hago la cole (del mío). Del IBI, la recogida de basuras, el paso de
carruajes y los otros impuestos ni te hablo por no amargarte las torrijas de la
Semana Santa.
También hay que tener cuidado porque en cuanto sales y te
tomas dos cañas te encuentras luego un control de alcoholemia, te hacen soplar
y te soplan cuatro puntos y una pasta. Tuviste mucha suerte el otro día de que
no te hicieran el control, la verdad.
Además, ya sabes como son los polis por lo general, poco
dialogantes y algo chuletas; yo al principio me enfrentaba a ellos, pero con
los años he aprendido que lo mejor es llevarles la corriente con el clásico
“sí, señor agente”, porque si no te pedirán la fotocopia compulsada del seguro
y las bujías de recambio. Doy fe que los mendas estos de la movilidad son unos
machistas rencorosos de ser mandados por tanta mujer y aparcan súper mal las
motos, con lo cual cualquier ciudadano de bien en tu situación hubiera hecho lo
mismo.
Ya ves, amiga Espe, esto es un sin vivir, no se puede fumar
en ningún restaurante y si sales a la calle está llena de mendigos, el carril
bus está separado por barreras de plástico, aparcar sale carísimo, no tenemos
Juegos Olímpicos ni ganas, el Madrid ha dicho adios a la Liga… Los madrileños
tenemos que estar muy al loro para no caer en las garras de este entramado del
mal. Un consejo amiga, vuelve a la política, que se vive mejor.
PD. Lo único que no me gustó de tu aventura urbana e
irreverente es que volvieras a utilizar, una vez más, el terrorismo de ETA para
tu propio beneficio. Eso estuvo feo, lo demás…
jueves, 3 de abril de 2014
DR JEKYLL...
Todos somos un poco bipolares. Quien más y quien menos tiene su lado Andrés Iniesta y su lado Diego Costa; un día eres Papa Francisco y al día siguiente, Rouco; ángel o diablo; humilde o madridista; rojo o facha; borde o asquerosamente encantador; currante o vago redomado... Somos dicotómicos o contradichos, que viene a ser lo mismo.Esta reflexión viene dada por el coñazo que me han dado mis amigos, conocidos, compañeros y alguna cajera del Carrefour a raíz de mi barba. He estado un mes sin afeitarme y eso ha creado un revuelo a nivel mundial de dimensiones insospechadas. Unos eran partidarios de que me afeitara de inmediato, porque me hace más viejo, porque estoy más feo, porque parece que tengo tiña, porque es poco higiénico, porque parezco un talibán... Con amigos así no hacen falta enemigos. Otros, más hipócritas, pero políticamente correctos, me decían que me hacía más interesante, que estoy más guapo, que parezco un intelectual...
Y luego vienen los parecidos razonables, esa afición tan nuestra de la que también he sido víctima: que si Chanquete, que si Sean Connery en Octubre Rojo, que si Briattore o Richard Gere o Andrés Pajares o Fernando Esteso. El caso es que al final, como soy bimenstrual, he decidido dar gusto a todos y todas y que cada uno se quede con mi lado preferido. Además he patentado el corte de barba para ver si se pone de moda en el mundo hipster y me forro. Dependiendo de los "me gusta" que obtenga en Facebook me quedaré así o me afeitaré entero (el rostro) o me dejaré barba aunque quede más tupida en un lado que en otro. Eso es lo que es mi barba, tupida, es túpida. Cómo me gusta reírme de mí, lo cual no significa que me guste que los demás se rían de mí, ¡eh!
PD. La elección de afeitarme el lado derecho y dejar barba en el izquierdo fue totalmente ajetreada e intrínseca, así que no busquéis extrañas explicaciones, no seáis tan rebuscaos...
martes, 1 de abril de 2014
SOLDADO ROUCO
Soldado Rouco, la ley le permite votar en las elecciones y puede hacerlo a quién usted quiera. La ley le permite afiliarse a un partido o crear el suyo propio y presentarse a las elecciones para que los españoles le votemos. Pero lo que no es de buen recibo ética y moralmente es que se aproveche de su condición de oficiante de funerales de Estado para lanzar mensajes escondidos en papel transparente con sus creencias políticas y sus arrojadizos miedos.
Me pareció un insulto a las víctimas del 11 M que cuando se habían conseguido apagar las voces de la discrepancia y crear cierto consenso en torno a ellos, salió el curilla a airear de nuevo las más demoniacas teorías de la conspiración; le faltó decir lo de "los terroristas no se esconden en lejanas montañas..."
Y me volvió a parecer un insulto a la familia Suárez y a la inteligencia que, de nuevo, en el funeral del político más elogiado por todos, el adalid del consenso, este gris vendedor de biblias recriminara a diestro y siniestro las actitudes políticas, denunciara las reivindicaciones nacionalistas y pusiera sobre la mesa la patata caliente de la Guerra Civil. No habíamos quedado en que la memoria de aquellos años había que superarla y mirar hacia adelante, que no siguiéramos rebuscando en las cunetas, que beatificáramos, eso sí, a los mártires de la iglesia y pasásemos página.
Tío torpe, cómo te metes en estos berenjenales, si el pobre Suárez te brindaba en bandeja todo el guión para el sermón y te hubiera quedado precioso. Si Adolfo es consenso, unión y buenas palabras de todos. Si Adolfo son los mundos de Yupi. A santo de qué te metes en el fregado de la Guerra Cívil, que es lo contrario y que abre heridas no cerradas y te pone contra las cuerdas porque abre otras preguntas sobre el papel de la iglesia en aquellos históricos momentos o en los cuarenta años posteriores. Qué oportunidad has vuelto a perder para acercar la iglesia a todos y no seguir buscando enfrentamiento y rechazo. Hubieras hablado de la pobreza, de la desigualdad, de la corrupción o incluso haber hecho un resumen de tus highlights con los homosexuales y el aborto o haber pedido la X en la declaración de la renta, pero no...
Escribo esto con todo mi respeto a católicos creyentes y practicantes que sé que no se ven representados por esta fantasmagórica figura.
Pie de foto: ...O no.
domingo, 30 de marzo de 2014
LOS PADRES
Creo que la foto ya la había publicado en algún blog y ya me habíais despedazado, pero como no me acuerdo, la pongo de nuevo. Realmente la he colgado antes en Facebook para recordar que hoy se han cumplido tres años de la muerte de mi madre. Es otra de las cosas buenas que tienen las redes sociales, son un buen escaparate para el reconocimiento y agradecimiento a los antepasados, sobre todo a los padres. El otro día vi como un amigo celebraba su cumpleaños con una foto de sus padres antes de haberle concebido y me pareció emocionante y recomfortante.
Por eso he elegido esta bonita foto tomada en Torrelodones para recordar a mi madre en tan triste aniversario. Podía haber cogido una de las habituales, de las que salen en sus catálogos o alguna en su estudio, trabajando, o quizás una más reciente, pero en las que la enfermedad ya le había borrado la sonrisa. No, definitivamente quería una de esas que te recuerdan los mejores años vividos en familia, en la casa de la sierra o en la de Madrid, o en Santa Cruz o en Mojacar o en París... Donde sea pero con esa sonrisa, esa risa a carcajadas y ese cariño tan intenso que nuestra madre supo darnos. Era cuando ella se llamaba Mami, antes de pasar a ser Mamá, Mother, luego "Jefa" y más adelante "Labuela". En este momento y viendo esta foto y otras muchas del álbum, uno no puede ser más que agradecido a todo lo recibido, heredado o no, los valores y el cariño de unos padres como estos marcan para siempre. Ya entonces parecía estar agradecido, a juzgar por mi cara de complicidad ante el fotógrafo, que por supuesto era mi padre, y ahora lo estoy mucho más. Y si lo digo en este momento, aunque ya no están, es en reconocimiento y también en reivindicación del papel, de ese difícil papel, de padre o madre. Espero que mis hijos lean esto y tomen nota, je, je.
Una vez puestos los padres en su sitio, tenéis todo el tiempo del mundo para descojonaros de las sandalias con calcetines, del bañador ajustado, de la camisa abrochada hasta el pescuezo o del corte de pelo... Elige.
Por eso he elegido esta bonita foto tomada en Torrelodones para recordar a mi madre en tan triste aniversario. Podía haber cogido una de las habituales, de las que salen en sus catálogos o alguna en su estudio, trabajando, o quizás una más reciente, pero en las que la enfermedad ya le había borrado la sonrisa. No, definitivamente quería una de esas que te recuerdan los mejores años vividos en familia, en la casa de la sierra o en la de Madrid, o en Santa Cruz o en Mojacar o en París... Donde sea pero con esa sonrisa, esa risa a carcajadas y ese cariño tan intenso que nuestra madre supo darnos. Era cuando ella se llamaba Mami, antes de pasar a ser Mamá, Mother, luego "Jefa" y más adelante "Labuela". En este momento y viendo esta foto y otras muchas del álbum, uno no puede ser más que agradecido a todo lo recibido, heredado o no, los valores y el cariño de unos padres como estos marcan para siempre. Ya entonces parecía estar agradecido, a juzgar por mi cara de complicidad ante el fotógrafo, que por supuesto era mi padre, y ahora lo estoy mucho más. Y si lo digo en este momento, aunque ya no están, es en reconocimiento y también en reivindicación del papel, de ese difícil papel, de padre o madre. Espero que mis hijos lean esto y tomen nota, je, je.
Una vez puestos los padres en su sitio, tenéis todo el tiempo del mundo para descojonaros de las sandalias con calcetines, del bañador ajustado, de la camisa abrochada hasta el pescuezo o del corte de pelo... Elige.
martes, 25 de marzo de 2014
OBSCENIDADES
Casualmente en el día de la felicidad, en el que este blog
hablaba de la suprema felicidad social, me topé en el periódico con distintas
versiones de felicidad y sin quererlo fui hilvanando unas con otras, como el
juego de las palabras encadenadas. La primera la protagonizaban un grupo de los
llamados subsaharianos, un grupo de negritos, probablemente de Mali, Niger o
Costa de Marfil, que habían conseguido su objetivo vital y estaban en Melilla,
el comienzo de su idolatrado paraíso. La imagen no tenía el dramatismo de los
días anteriores, estaban vestidos, duchados, sin sangre y sonreían de oreja a
oreja mientras esperaban en la puerta de la comisaría para conseguir una orden
de expulsión, una ansiada orden de expulsión que se convierte en su pasaporte
para convertirse en un “sin papeles” y moverse por España y/o Europa con cierta
libertad y con un futuro indigno, pero mucho más digno del que dejan atrás. El
que hace la ley hace la trampa y nuestras fronteras con muros, vallas con
cuchillas y policías disparando inofensivas bolas de goma tienen un inmenso
agujero legal y burocrático que llena de esperanza a estos jóvenes que se
equivocaron de país al nacer.
Dos páginas después veo la cara sonriente de un tal Wilders,
cuyo curriculum presenta como racista a secas y que está feliz porque cada vez
encuentra mayor respaldo en Holanda, como Le Pen en Francia, a sus teorías
xenófobas. El populismo mal entendido favorece a estos cantamañanas que calcan
en sus declaraciones y línea de pensamiento a un tal Adolf que hace 75 años
consiguió el respaldo popular para cometer el episodio más aberrante y
vergonzoso de la humanidad. A Marie Le Pen la escuché hace poco en una
entrevista en la que daba argumentos demagógicos para defender su inhumana
actitud: “¿Usted metería en su casa a alguno de estos?”-preguntó-, a lo que la
entrevistadora, desafiante, contestó que sí. No creo que esa sea la pregunta ni
la contestación. Yo también hubiera dicho que sí y sobre todo me hubiera negado
a seguir con este hipócrita sistema que los atrae para después despreciarlos y
humillarlos y que nunca afronta el problema desde los países de origen.
Sigo pasando páginas en busca de más felicidad y encuentro
una nueva imagen de sonrientes caballeros; son Pablo Isla, César Alierta y
Francisco González riendo a carcajadas a la salida de alguna reunión, puede
que indigna. La fotografía sirve para ilustrar el ranking de los ejecutivos
mejor pagados de nuestro país, un ranking malévolo que se publica cada año para
su desgracia y el odio y/o envidia de sus conciudadanos. Supongo que la mayoría
de ellos ha hecho méritos más que suficientes para estar donde están y para
tener salarios astronómicos, pero eso no quita que su publicación a escasas
páginas de las otras informaciones resulta un tanto obsceno o poco estético y,
en este caso, sí que la demagogia está más justificada.
Yo, como lector, soy feliz viendo tanta cara feliz, aunque
si escribo esto es porque es una felicidad un tanto atormentada.
lunes, 24 de marzo de 2014
EL DESHOLLINADOR
Vuelvo de viaje, entro en casa, dejo las maletas, abro el
buzón y cojo las cartas. ¡Mierda!, el cartero ha traído una carta certificada
mientras estábamos fuera y, lo peor de todo, es una notificación certificada de
la Agencia Tributaria. Es tarde y ya no puedo ir a recogerla, mañana me pasaré.
Duermo mal, me agobio, ¿qué coño será lo que me notifica Hacienda?, ¿qué he
hecho ahora mal?, espero que no sea ningún susto importante. Realmente soy un
ciudadano bastante ejemplar y cívico, creo yo, pero eso no quita que, como
todos, prefiera que Hacienda no se
acuerde de mí ni para felicitarme el cumpleaños.
A la mañana siguiente me subo a la moto y voy raudo a
Correos. Entrego el papelito y veo la fatídica carta grandota con todos los
sellos y colores de la Agencia Tributaria. Tiemblo. La amable señorita mira mi
DNI y retira el sobre: “no puedo entregárselo, la carta no está a su nombre,
sino al de Herederos de su padre, necesito un documento que acredite que usted
es heredero.” Le enseño el reverso del DNI donde está el nombre de mi padre, le
digo la fecha de nacimiento y de fallecimiento, le demuestro que el domicilio
es el mismo y hasta saco una invitación a la inauguración del jueves en la
Galería Marlborough. Sonríe simpática y piadosa, pero con estricta
profesionalidad guarda la carta y me pide una copia del testamento. No suelo
llevarla encima.
Me voy a trabajar, llamo a mi hermano, se agobia como yo, me
envía un PDF con el testamento, añoro a mis padres mientras lo leo, sigo trabajando
hasta la tarde y después cojo de nuevo la moto y regreso a Correos. Allí otra
mujer bastante amable también, aunque más gorda, me entrega la carta y se queda
con el testamento la muy cotilla. Salgo deprisa a la calle y abro nervioso el
certificado, rompo el sobre, me corto la yema de un dedo y empiezo a leer los
diez folios, por las dos caras, de ese idioma tan estúpidamente enrevesado que utilizan en la Tributaria; no hay que ser muy lince para intuir que vienen a por mí y a por mi
dinero porque leo varias veces la palabra "apremio" y unas cuantas más, la
amenazante "embargo". Estoy perdido, acojonado y desconcertado porque no
entiendo nada. Me tranquilizo y vuelvo a empezar, leo despacio, intento
entender y según voy avanzando mi miedo se transforma en cabreo, empiezo a echar
espuma por la boca y a acordarme de toda la familia de Montoro. Se trata de una
notificación por la que me informan de que el deshollinador que contratamos
hace un montón de años tiene deudas con Hacienda y si nosotros volvemos a
contratarle o si por un casual le debemos algo de dinero, debemos pagárselo
directamente a Cristóbal y su gente. Manda huevos, me limpian la chimenea, pago
y después vienen estos a pedirme explicaciones porque este tipo les debe
dinero. Hay que tener caradura, si te deben dinero denúnciale, llama al
cobrador del frac o contrata un sicario, pero déjanos en paz al resto de
contribuyentes y ten sensibilidad para no mandar este tipo de cartas amedrentando y amenazando al personal.
Y una última reflexión para Montoro y sus secuaces: no creo
que vayas a conseguir demasiado persiguiendo a deshollinadores que, por cierto,
son un oficio que cuenta con toda la autoridad moral del mundo para tener
dinero negro ¿no?
PD. Leo que los diez folios de la notificación proceden de bosques gestionados de forma sostenible para preservar su ecosistema natural. Gracias Monty por cuidar el planeta... Los reciclaré, porque si los quemo igual se atasca la chimenea y...
jueves, 20 de marzo de 2014
HABER ELEGIDO ZUZTO
Mi hijo Lucio suele vacilarme con el jueguecito de ¿susto o muerte?, aunque él realmente dice ¿zuzto o muete?... Obviamente siempre elijo "Zuzto", lo que implica sufrir un inocente y esperado susto, seguido de una carcajada contagiosa y un "...haber elegido muete". Ayer, sin embargo, pensé que había elegido "muete" porque unos minutos después de jugar con el enano y mandarle a dormir, sentí que la muerte podía estar cerca. Sé que muchos vais a pensar que exagero, pero lo cuento como lo sentí. Ayer pensé que moría en medio de una avalancha humana.Fue en Valencia, en las Fallas, donde por un casual me vi "obligado" a estar. Intentaba llegar a mi hotel junto a unos amigos, pero según avanzábamos por la plaza del ayuntamiento, cada vez el paso era más complicado por la marabunta de gente que tomaba posiciones para ver la "cremá". Nosotros seguíamos una oleada de bastante gente que avanzaba en una dirección, pero de pronto nos vimos bloqueados porque de frente venía otra oleada de decenas de personas que intentaban ir en dirección contraria; en medio estaban cientos de espectadores posicionados para ver la falla y nadie cedía ni un centímetro al prójimo.
Al principio nos reíamos, pero pronto perdimos contacto unos con otros y la situación se tornó angustiosa y casi dramática. Desde atrás notabas la fuerza y los empujones de quienes querían seguir avanzando y delante estaba todo bloqueado y de vez en cuando había achuchones en el otro sentido. Tanto que llegaba un momento que costaba respirar porque te apretaban por todas partes y no se podía ni hinchar el pecho; estábamos unas diez personas por metro cuadrado, había niños, gente mayor, turistas, locales, imbéciles, histéricos, descerebrados y muchos irresponsables.
He de reconocer que hubo algún momento en que fui presa del pánico, al igual que otros muchos, pero como sé que es el peor enemigo que hay, hice un esfuerzo sobrehumano por controlarlo; empezaba a hiperventilar, a agobiarme en exceso y a marearme viendo que la situación era cada vez más tensa, que estábamos metidos en una ratonera y que crecían las posibilidades de que aquello acabara muy mal porque hubo varios mareos, gente que perdió los nervios y casi se pelea, gritos, tropezones. Mi salvación psicológica fue la llamada de una de mis amigas, que ya había conseguido salir, lo cual me llenó de esperanza, fue como saber que había vida después de la muerte. La salvación material llegó de la mano de unos descerebrados chavalillos marroquíes que se habían metido en el jaleo con una bicicleta y que ante los insultos de la masa enfurecida, se abrieron camino entre la gente con la bici en alto, en procesión por encima de nuestras cabeza. Fue surrealista, pero allí me enganché yo, detrás de los "moritos" ciclistas que consiguieron abrir un corredor "humanitario".
A la salida, taquicárdico perdido e indignado, encontré varias patrullas de policía que "vigilaban" desde fuera al gentío. Corrí a avisarle a uno de ellos de que a la vuelta de la esquina podían tener un "Madrid Arena" en cualquier momento. Con una sonrisa de desprecio me dijo que estábamos en un espacio abierto y que él no podía hacer nada. Me fui a dormir orgulloso de estar vivo, aunque deprimido por pertenecer a tan estúpida clase animal.
miércoles, 19 de marzo de 2014
SUPREMA FELICIDAD SOCIAL
El otro día leí un titular de un libro de un autor español por el que siento cierto rechazo porque me parece un snob que siempre nos da lecciones de modernidad. No digo el nombre porque tampoco le conozco suficiente ni he leído nada suyo, con lo cual no me creo con autoridad moral para ponerle a parir en público. Simplemente no me cae bien; ya sabéis que soy un tío de prejuicios. Pues bien, el menda critica en su libro la actitud desaforada del ser humano en busca de la felicidad, rechazando esa actitud.
Me pareció el colmo de la estupidez. Quizás un buen tema para explotar en una historia y vender libros, pero una tontería. Qué tiene de malo buscar la felicidad. Lo horrible es lo contrario, no buscarla. Es como decir que no entiendes que los enfermos se empeñen en no sufrir dolor o que los hambrientos se obsesionen por comer. Qué bobada. Claro que sí, todos buscamos la felicidad, es nuestro sino; otra cosa será lo que para cada uno signifique la palabrita en cuestión. Para unos puede ser más superficial y para otros más profunda. Uno puede ser feliz leyendo a Kafka, otro haciendo autodefinidos y el de más allá, haciendo autopsias (por eso es el del más allá, je, je).
Entiendo que lo que este escritor quiere decir es que la obsesión por alcanzar la felicidad nos lleva por caminos erróneos o que hay gente que ha equivocado el concepto de felicidad y lo ha identificado directamente con el poder físico, político o económico. En eso estoy de acuerdo, para la mayoría de nuestros chavales la felicidad pasa por tener el nuevo mando de la nueva consola del nuevo móvil y para sus padres por tener el nuevo modelo del nuevo deportivo de la marca más molona de coches. Por eso criticaría lo que podemos entender por felicidad, pero no la felicidad en sí.
Y si hago este alegato de la felicidad es porque he escuchado que Maduro ha creado en Venezuela el Ministerio de la Suprema Felicidad Social. Vaya por delante que el elemento en cuestión no es santo de mi devoción como tampoco lo era su predecesor, por muchos momentos de carcajadas que nos hayan arrancado con sus apariciones de caras y sus desplantes a los gringos. Sin embargo he de reconocer que me parece mucho mejor para este mundo en que vivimos la existencia de muchos más ministerios de Suprema Felicidad Social y alguno menos de Competitividad como el que aquí tenemos. Os lo dice alguien que sí que busca la felicidad, incluso la de mis lectores, por pocos e infelices que sean.
domingo, 16 de marzo de 2014
SER DISTINTO
En el cole, tristemente, y por mucho que todos los profesores presuman de lo contrario, lo que se potencia es lo mismo: niños disciplinados que estén espabilados, pero sin pasarse.
En el trabajo, día a día se demuestra que los más grises triunfan en muchas ocasiones porque son especialistas en remar a favor de la corriente y saben pasar desapercibidos para no ensombrecer a su jefe.
En muchos ensayos sobre el poder, cualquier tipo de poder, se concluye que lo que busca el poderoso es siempre una masa homogenea, obediente y que no mee fuera del tiesto. Y en eso estamos, en ser buenos corderitos, en comprar todos la misma ropa, beber las mismas bebidas, escuchar la misma música y votar a los mismos partidos.
El resultado es este y lo podéis encontrar en cualquier cierre de cualquier tienda o incluso en el lateral del telefonillo de tu casa. Si eres cerrajero y quieres promocionar tu negocio, no hagas pegatinas, ni cuadradas, ni redondas, ni ovaladas, nadie te va a llamar porque nadie es capaz de elegir una sola de las 80 pegatas que hay en cada portal. Aunque veas que lo hacen el resto de cerrajeros, tú no tires tu dinero, inventa otro sistema, intenta ser distinto, destacar por precio, por calidad o por mear fuera del tiesto porque si haces lo mismo que el resto, estás muerto.
Pensaréis que se me ha ido la cabeza y que esto es una estupidez. No os quito la razón, pero sinceramente esta imagen me crea un gran desasosiego e inquietud porque me preocupa que los humanos seamos así de "ovejitas" que nos calquemos unos a otros los comportamientos por miedo a ser distintos. Y no tengo nada contra los cerrajeros, lo mismo pasa en todos los sectores y los anuncios de perfume son todos iguales, y los de los coches son exactos y los supermercados hacen todos el mismo catálogo que te encartan dentro del periódico y los telediarios tienen el mismo formato en todas las cadenas y los puticlubs tienen todos las mismas luces y los restaurantes chinos, los mismos cuadros horripilantes.
Y nos equivocamos, y mucho, porque cada uno somos bien distintos, porque todos podemos brillar por nosotros mismos y todos tenemos una importante dosis de creatividad, aunque este oculta, para destacar frente a la masa. ¡Viva lo distinto!, ¡viva el distinto!
miércoles, 12 de marzo de 2014
MI TIEMPO ES MÍO
Ya he argumentado muchas veces mis teorías demoniacas sobre la revolución digital y de como la creación de internet fue el origen de muchos de los problemas que ahora nos sacuden. No la propia red, sino la ausencia de legislación, regulación y precio de todo ese nuevo y maravilloso entramado. No es que sea un negacionista digital, todo lo contrario, pero creo que a los inventores de todo esto se les fue de las manos y dejaron demasiado libre y sin control el desarrollo de una tecnología demasiado potente como para ponérsela en bandeja al liberalismo devorador. El resultado fue un "marica el último" que ha enriquecido a los más avispados desarrolladores y emprendedores, mientras mandaba a la ruina a sectores enteros de todo el mundo como las agencias de viaje, los medios informativos en papel, las discográficas, el cine y otros cientos.
Pero lo más trascendente que la globalización digital o la digitalización global ha supuesto para nuestro día a día ha sido la aceleración del tiempo y la pérdida de control sobre él. No hay que ser un lince para afirmar que internet nos hace las cosas mucho más fáciles y que lo que antes podía suponerte una semana de trabajo, ahora se resuelve en unos minutos con unas cuantas búsquedas y mails. Pero como consecuencia, para lo que antes hacían falta cuatro o cinco personas, ahora sobran tres o cuatro. Nuestra eficiencia se ha multiplicado por mogollón y nuestro estrés también, porque en el mismo horario hemos infinitiplicado el número de gestiones y asuntos resueltos o tratados. Además el horario también ha aumentado con la movilidad de los cacharros digitales que te permiten seguir trabajando en casa, en el restaurante o en la casa de putas.
El resultado de todo esto son muchos más parados, trabajadores más ocupados y sin embargo una economía maltrecha por haber devaluado el coste de los servicios. Hemos hecho eso que siempre se buscaba, optimizar el tiempo, pero sin poner en valor esa mejora.
No obstante y reafirmándome como un fiel seguidor y defensor de cualquier innovación tecnológica y digital, he de decir que lo que peor llevo de todo esto es la falta de control sobre el tiempo propio. Una carta la contestaba uno cuando quería; un mail hay que contestarlo de inmediato porque si no lo haces el del otro lado se pone nervioso y te considera informal. Los SMS y WhatsApp, ni te cuento, yo me paso el día recibiendo recriminaciones porque no los leo al momento o no los contesto. Y lo que ya me saca de quicio son las alarmas o chivatos de las redes sociales que le dicen a todo el mundo si estás conectado, desde qué aparato, dónde y qué ropa llevas. Poco a poco me voy haciendo objetor de conciencia y defendiendo lo más valioso que tengo, después de mi familia: mi tiempo. Te sugiero que hagas lo mismo, ¿qué coño haces leyendo esta mierda de blog?
PD. La foto es una obra del artista Daniel Canogar que vi en ARCO y me encantó.
Pero lo más trascendente que la globalización digital o la digitalización global ha supuesto para nuestro día a día ha sido la aceleración del tiempo y la pérdida de control sobre él. No hay que ser un lince para afirmar que internet nos hace las cosas mucho más fáciles y que lo que antes podía suponerte una semana de trabajo, ahora se resuelve en unos minutos con unas cuantas búsquedas y mails. Pero como consecuencia, para lo que antes hacían falta cuatro o cinco personas, ahora sobran tres o cuatro. Nuestra eficiencia se ha multiplicado por mogollón y nuestro estrés también, porque en el mismo horario hemos infinitiplicado el número de gestiones y asuntos resueltos o tratados. Además el horario también ha aumentado con la movilidad de los cacharros digitales que te permiten seguir trabajando en casa, en el restaurante o en la casa de putas.
El resultado de todo esto son muchos más parados, trabajadores más ocupados y sin embargo una economía maltrecha por haber devaluado el coste de los servicios. Hemos hecho eso que siempre se buscaba, optimizar el tiempo, pero sin poner en valor esa mejora.
No obstante y reafirmándome como un fiel seguidor y defensor de cualquier innovación tecnológica y digital, he de decir que lo que peor llevo de todo esto es la falta de control sobre el tiempo propio. Una carta la contestaba uno cuando quería; un mail hay que contestarlo de inmediato porque si no lo haces el del otro lado se pone nervioso y te considera informal. Los SMS y WhatsApp, ni te cuento, yo me paso el día recibiendo recriminaciones porque no los leo al momento o no los contesto. Y lo que ya me saca de quicio son las alarmas o chivatos de las redes sociales que le dicen a todo el mundo si estás conectado, desde qué aparato, dónde y qué ropa llevas. Poco a poco me voy haciendo objetor de conciencia y defendiendo lo más valioso que tengo, después de mi familia: mi tiempo. Te sugiero que hagas lo mismo, ¿qué coño haces leyendo esta mierda de blog?
PD. La foto es una obra del artista Daniel Canogar que vi en ARCO y me encantó.
martes, 11 de marzo de 2014
ONCEME
Es verdad que en todos los aniversarios nos saturan con los monográficos y recopilatorios del hecho en cuestión. Es cierto que en general nuestra mente tiende a huir de estos recordatorios de acontecimientos luctuosos. Por eso no tenía ninguna intención de arrancar el día con el tema del día. Sin embargo, después de cenar con unos buenos amigos, he vuelto a casa enchufado a la radio y como había un monográfico recopilatorio recordatorio luctuoso: me lo he tragado. Y como resultado no he tenido más remedio que escupir lo siguiente.
Qué jodido tiene que ser que tu hijo, tu padre, tu hermano o tu colega coja el metro para ir a currar o a estudiar y una indiscriminada bomba intolerante le destroce en mil pedazos. Qué jodido tiene que ser enterrar a tu ser querido sabiendo que es uno más de una estadística y que tu dolor pasa desapercibido, es sólo tuyo. Qué jodido tiene que ser no entender por qué han segado la vida de tu amor y sentir que ha sido en balde. Qué chungo tiene que ser que la memoria de tu familia sea arma arrojadiza política para menospreciar al partido de enfrente. Qué irritante tiene que ser que tu horfandad sea además teñida de culpabilidad y de intereses conspiradores.
Trato de ponerme en la piel de cada uno de ellos y sólo encuentro la parálisis del dolor y el ahogo de las lágrimas para evitar salir a la calle a romperle la crisma a quien no sólo no se compadece de tu situación, sino que además se aprovecha de ella y hasta te insulta.
Sí, para mí y creo que para mucha más gente, lo ocurrido en el 11M fue la mayor vergüenza de la democracia española, la mayor demostración de intolerancia y de egoísmo político. El atentado fue la mayor salvajada que sólo insensatos hijos de puta sin cerebro pueden cometer; nunca nadie podrá llegar a entender lo que pasa por la mente de ese tipo de terroristas radicales sectarios y sin un claro objetivo político, que sólo buscan hacer daño al prójimo por el hecho de ser prójimo. En esto creo que todos estamos de acuerdo.
Sin embargo, a partir de ese momento lo que ocurrió fue la más cruel, insensible y despiadada demostración de canibalismo político, de manipulación, de mentiras, de infundadas acusaciones por un puñado de votos y por el poder. Desde entonces las víctimas recibieron esa patada moral y el resto de españoles el insulto de tomarnos por tontos, de hacernos creer que había sido ETA y después tener que aguantar durante años las intransigentes teorías conspirativas de ambiciosos periodistillas y penosos tertulianos que han cuestionado todo y llegaron a atribuir directamente el atentado al propio ZP y su partido.
Todo el mundo recuerda su propio 11M. Yo me despertaba como cada día con Iñaki Gabilondo (si lo hubiera hecho con Luis del Olmo igual tenía otro discurso) y recuerdo al segundo la evolución de las sensaciones: del espanto, al horror, al dolor, a la incredulidad, a la rabia, a la rebelión... Aquél era un momento para estar unidos, para abrazarse con la gente por la calle, sin partidos, ni ideologías. Para que el presidente hubiera llamado a todos los partidos a un gran pacto, a una unión frente a los salvajes. Te juro que hasta yo hubiera votado al PP al día siguiente.
Pero no, con los pabellones de Ifema llenos de féretros y forenses, los ministros del saliente Aznar daban órdenes manipuladoras y amenazantes y trataban de engañarnos. Les dijimos que no y entonces nos acusaron de aprovecharnos del atentado y de incluso promoverlo. Todavía hoy, diez años después, cuando ya el actual Ministro de interior, los jueces y el sentido común se han rendido a la evidencia, todavía hay algunos personajillos que encuentran en ese dolor rédito para captar cierto protagonismo, recuperar algunos votos o vender unos cuantos periódicos más. Qué vergüenza, qué penita.
Qué jodido tiene que ser que tu hijo, tu padre, tu hermano o tu colega coja el metro para ir a currar o a estudiar y una indiscriminada bomba intolerante le destroce en mil pedazos. Qué jodido tiene que ser enterrar a tu ser querido sabiendo que es uno más de una estadística y que tu dolor pasa desapercibido, es sólo tuyo. Qué jodido tiene que ser no entender por qué han segado la vida de tu amor y sentir que ha sido en balde. Qué chungo tiene que ser que la memoria de tu familia sea arma arrojadiza política para menospreciar al partido de enfrente. Qué irritante tiene que ser que tu horfandad sea además teñida de culpabilidad y de intereses conspiradores.
Trato de ponerme en la piel de cada uno de ellos y sólo encuentro la parálisis del dolor y el ahogo de las lágrimas para evitar salir a la calle a romperle la crisma a quien no sólo no se compadece de tu situación, sino que además se aprovecha de ella y hasta te insulta.
Sí, para mí y creo que para mucha más gente, lo ocurrido en el 11M fue la mayor vergüenza de la democracia española, la mayor demostración de intolerancia y de egoísmo político. El atentado fue la mayor salvajada que sólo insensatos hijos de puta sin cerebro pueden cometer; nunca nadie podrá llegar a entender lo que pasa por la mente de ese tipo de terroristas radicales sectarios y sin un claro objetivo político, que sólo buscan hacer daño al prójimo por el hecho de ser prójimo. En esto creo que todos estamos de acuerdo.
Sin embargo, a partir de ese momento lo que ocurrió fue la más cruel, insensible y despiadada demostración de canibalismo político, de manipulación, de mentiras, de infundadas acusaciones por un puñado de votos y por el poder. Desde entonces las víctimas recibieron esa patada moral y el resto de españoles el insulto de tomarnos por tontos, de hacernos creer que había sido ETA y después tener que aguantar durante años las intransigentes teorías conspirativas de ambiciosos periodistillas y penosos tertulianos que han cuestionado todo y llegaron a atribuir directamente el atentado al propio ZP y su partido.
Todo el mundo recuerda su propio 11M. Yo me despertaba como cada día con Iñaki Gabilondo (si lo hubiera hecho con Luis del Olmo igual tenía otro discurso) y recuerdo al segundo la evolución de las sensaciones: del espanto, al horror, al dolor, a la incredulidad, a la rabia, a la rebelión... Aquél era un momento para estar unidos, para abrazarse con la gente por la calle, sin partidos, ni ideologías. Para que el presidente hubiera llamado a todos los partidos a un gran pacto, a una unión frente a los salvajes. Te juro que hasta yo hubiera votado al PP al día siguiente.
Pero no, con los pabellones de Ifema llenos de féretros y forenses, los ministros del saliente Aznar daban órdenes manipuladoras y amenazantes y trataban de engañarnos. Les dijimos que no y entonces nos acusaron de aprovecharnos del atentado y de incluso promoverlo. Todavía hoy, diez años después, cuando ya el actual Ministro de interior, los jueces y el sentido común se han rendido a la evidencia, todavía hay algunos personajillos que encuentran en ese dolor rédito para captar cierto protagonismo, recuperar algunos votos o vender unos cuantos periódicos más. Qué vergüenza, qué penita.
jueves, 6 de marzo de 2014
DESINTOXICACIÓN
Por primera vez en los últimos años, en esta ocasión no dispusimos de conexión a internet durante nuestra semana de estancia en el Sahara. Eso implica que he estado durante siete días desconectado del mundo y en proceso de desintoxicación, que realmente lo necesitaba. Es toda una experiencia en estos tiempos y creo que merece la pena.
En todo ese tiempo no he tenido ningún e-mail explosivo de los que tienes que contestar antes de que se autodestruyan llevándose por delante tu ordenador, tu casa y toda tu familia; tampoco he podido saber en tiempo real los cronos de entrenamientos de los pilotos americanos de supercross; ni siquiera me he enterado de que a tres amigos les gusta mi enlace; ni de que la actualización de software está lista para instalar, ni de que el 23F no fue lo que habíamos pensado, ni de que se había muerto Paco de Lucía... Durante siete días estuve rehabilitando mis tendones de los antebrazos, que sufren de tanto teclado y mi estresada mente que necesita saber al minuto lo que pasa en el mundo, en mi país, en mi ciudad y en mi red social.
Pues resulta que he sobrevivido y lo he hecho mejorando mi salud mental y dándole importancia a otras cosas más mundanas. Sí, se puede vivir sin internet, pero también sin noticias, sin WhatsApp, sin itinerancia de datos y, ahora que me doy cuenta, sin comprar. Sí coño, he estado toda una semana sin comprar nada, ni un euro, ni un dinar, no he entrado en ninguna tienda, no he dado el número de tarjeta a nadie, no he hablado con ningún estafador...
¡Cágate lorito!, vuelvo totalmente desintoxicado porque tampoco he fumado puros, ni me he cogido ninguna borrachera de las mías, ni siquiera he ido a misa... Lo único que tengo que confesar es que llamé varias veces a mi mujer y a mis hijos y que el lunes por la noche me senté en la jaima con mis hermanos saharauis a ver el partido del Espanyol. Hasta ahí podíamos llegar.
PD. En saharaui se dice "¡Meate camella!" en lugar de "¡Cágate lorito!", por eso la foto.
En todo ese tiempo no he tenido ningún e-mail explosivo de los que tienes que contestar antes de que se autodestruyan llevándose por delante tu ordenador, tu casa y toda tu familia; tampoco he podido saber en tiempo real los cronos de entrenamientos de los pilotos americanos de supercross; ni siquiera me he enterado de que a tres amigos les gusta mi enlace; ni de que la actualización de software está lista para instalar, ni de que el 23F no fue lo que habíamos pensado, ni de que se había muerto Paco de Lucía... Durante siete días estuve rehabilitando mis tendones de los antebrazos, que sufren de tanto teclado y mi estresada mente que necesita saber al minuto lo que pasa en el mundo, en mi país, en mi ciudad y en mi red social.
Pues resulta que he sobrevivido y lo he hecho mejorando mi salud mental y dándole importancia a otras cosas más mundanas. Sí, se puede vivir sin internet, pero también sin noticias, sin WhatsApp, sin itinerancia de datos y, ahora que me doy cuenta, sin comprar. Sí coño, he estado toda una semana sin comprar nada, ni un euro, ni un dinar, no he entrado en ninguna tienda, no he dado el número de tarjeta a nadie, no he hablado con ningún estafador...
¡Cágate lorito!, vuelvo totalmente desintoxicado porque tampoco he fumado puros, ni me he cogido ninguna borrachera de las mías, ni siquiera he ido a misa... Lo único que tengo que confesar es que llamé varias veces a mi mujer y a mis hijos y que el lunes por la noche me senté en la jaima con mis hermanos saharauis a ver el partido del Espanyol. Hasta ahí podíamos llegar.
PD. En saharaui se dice "¡Meate camella!" en lugar de "¡Cágate lorito!", por eso la foto.
martes, 4 de marzo de 2014
PREJUICIOS
Ahora que ya estoy en la segunda edad y que con la barba que me ha salido en el Sahara parezco todavía más viejo, voy a reconocer una cosa: soy un tío de prejuicios. Aún voy a más, soy un ferviente defensor de los prejuicios, frente a la gran mayoría de la sociedad que los vapulea y desprecia como si fueran una lacra. Todo el que quiera ser políticamente correcto o diplomático, tiene que admitir que no tiene prejuicios e incluso repetirlo varias veces en su discurso: "no tengo prejuicios, pero me caen mal los albanokosovares... no tengo prejuicios, pero ese coche seguro que lo conduce una chica... no tengo prejuicios, pero desde que he visto a ese tío me ha dado mala espina". Pues bien, yo sí tengo prejuicios y cada vez más. Cada vez me fío más de la primera impresión que me dan las personas y si lo hago así es porque en mi dilatada experiencia de medio siglo en este mundo he comprobado que rara vez te llevas una sorpresa, ni para bien ni para mal.
Pongo algunos ejemplos. El otro día escuché en la radio que un árbitro había hecho repetir el saque inicial: sí tengo prejuicios, ese tío es un gilipollas con todas las letras y lo único que buscaba era llamar la atención y darse importancia. Voy al centro comercial a comprar el pan y me encuentro a dos niños repeinados vestidos con capa, sí tengo prejuicios y los padres de esos vomitivos angelitos tienen que ser unos fachas redomados trasnochados.
Vale, vale, estoy siendo intolerante y sectario, pero es que no lo puedo remediar, soy un tipo simplón y me dejo llevar por ese primer flashazo que te llega a la retina cuando te cruzas con alguien. Quizás por eso me fío a la primera de gente que no conozco de nada y desconfío de otro personal por mucho que tenga buenas referencias. No sé si es el físico, la actitud o el instinto femenino, pero hay algo que te invita a empatizar con el de en frente o a rechazarlo. De hecho mi mente va asignando un espacio distinto a cada ser que voy conociendo según la primera impresión.
También tengo que indicar que no soy el único y que hay mucha gente a la que le pasa aunque no lo reconozca. A veces soy víctima de esos prejuicios y hay gente que me mira mal porque no llevo corbata o que se piensa que soy imbécil porque no me quejo cuando me ponen el vino picado.
Ya sé que está mal visto reconocerlo y que lo bonito es decir que no se tienen ningún tipo de prejuicios, pero os estaría mintiendo. De todas formas, no os lo toméis a mal, porque si estáis leyendo esto lo más seguro es que seáis de los que el primer día me dieron buena espina.Y si no es así, no os preocupeis porque algunos pocos han conseguido cambiar esa percepción. Pero pocos, eh!
Pongo algunos ejemplos. El otro día escuché en la radio que un árbitro había hecho repetir el saque inicial: sí tengo prejuicios, ese tío es un gilipollas con todas las letras y lo único que buscaba era llamar la atención y darse importancia. Voy al centro comercial a comprar el pan y me encuentro a dos niños repeinados vestidos con capa, sí tengo prejuicios y los padres de esos vomitivos angelitos tienen que ser unos fachas redomados trasnochados.
Vale, vale, estoy siendo intolerante y sectario, pero es que no lo puedo remediar, soy un tipo simplón y me dejo llevar por ese primer flashazo que te llega a la retina cuando te cruzas con alguien. Quizás por eso me fío a la primera de gente que no conozco de nada y desconfío de otro personal por mucho que tenga buenas referencias. No sé si es el físico, la actitud o el instinto femenino, pero hay algo que te invita a empatizar con el de en frente o a rechazarlo. De hecho mi mente va asignando un espacio distinto a cada ser que voy conociendo según la primera impresión.
También tengo que indicar que no soy el único y que hay mucha gente a la que le pasa aunque no lo reconozca. A veces soy víctima de esos prejuicios y hay gente que me mira mal porque no llevo corbata o que se piensa que soy imbécil porque no me quejo cuando me ponen el vino picado.
Ya sé que está mal visto reconocerlo y que lo bonito es decir que no se tienen ningún tipo de prejuicios, pero os estaría mintiendo. De todas formas, no os lo toméis a mal, porque si estáis leyendo esto lo más seguro es que seáis de los que el primer día me dieron buena espina.Y si no es así, no os preocupeis porque algunos pocos han conseguido cambiar esa percepción. Pero pocos, eh!
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