jueves, 22 de agosto de 2013

EL OTOÑO ÁRABE

Egipto se desangra. En Siria ya ni siquiera les queda una gota. La primavera árabe se prometía feliz. La enorme fuerza de la globalización, la digitalización y las redes sociales iban a conseguir cambiar la parte más conflictiva del mundo en apenas unas semanas. Un tuit, otro tuit, una protesta, una mani y los dictadores caen en cascada, después se convocan elecciones para que las urnas se llenen de votos de esperanza y la democracia florezca por todas partes, la gente sea feliz y salga a la calle a comprar en H&M y a tomar helados Hagen Dasz. Qué bonito era todo y que bien sonaba: "La Primavera Árabe".
Como campaña de márketing no tenía precio, todo el mundo enloquecía con el lanzamiento y expansión de nuestro falso concepto de democracia, sin tener en cuenta el escenario, ni las circunstancias, ni el tempo... Aaaay, el tempo.
El malo estaba detectado, era el dictador de turno, ese que nos había servido durante tantos años como aliado y había mantenido controlado tan insensato y peligroso barrio, en una prórroga del imperialismo colonial. Ahora ya sobraba, era el malo, el enemigo público, el torturador y asesino; mucho habíamos tardado en darnos cuenta. A partir de entonces es sencillo, se envían contenedores y contenedores de armas y se deja que se maten entre ellos y acaben con el tirano; un medieval sistema que nunca falla. Se publica la foto del malo ahorcado, tiroteado o enchironado y se envían cargamentos de urnas y unos cuantos observadores. Yo, de mayor, quiero ser observador. Y ya lo hemos conseguido, hemos logrado que ellos, los otros, voten libremente como nosotros, pero ¡ay mamma mía!, qué ocurre cuando votan lo que no nos gusta... ya no mola la democracia.
Ocurrió en Argelia en 1992, ya estaban listos y maduros para la democracia, votaron y salió lo que no nos gustaba, los islamistas, golpe de estado, conflicto, guerra, terrorismo y a tomar por saco la democracia. La lección sirvió de poco y el error se ha vuelto a cometer por doquier, hasta el punto de que si analizamos uno a uno todos los países envueltos en la maldita primavera, todos están peor de lo que estaban. No tienen dictador, pero lo han cambiado por sangre, guerras, armas y ausencia de derechos y además han espantado uno de sus principales recursos económicos que era el turismo.
La jugada ha salido mal y la encruciada es complejísima lo mires por donde lo mires. Si apoyas a los rebeldes y defiendes la democracia se imponen los temidos islamistas, pero si intentas combatirlos, lo hacen los tiranos, los ejercitos, el miedo y la represión. Occidente tiene pánico a los Hermanos Musulmanes (a mí me suena igual de desquiciado lo de los Legionarios de Cristo) y teme alimentar el integrismo, darle fuerza a Al Qaeda en toda la zona y acorralar a Israel en un polvorín. Por eso está dando marcha atrás en su impulso de la primavera y la está convirtiendo en otoño, aunque Mubarak salga de la cárcel o El Asad siga a sus anchas.
Si lo que queremos es seguir con esta colonizadora globalización y que todo el mundo sea igual, que los países sean iguales y piensen igual y tengan las mismas tiendas y voten a sus Marianos de turno, habrá que cambiar de estrategia. El norte de África y Oriente Medio requieren de una política muy distinta, con otro tempo, con el soporte de la economía y la educación, para evitar que la religión lo sea todo, como suele serlo en todos los lugares donde manda la miseria. La primavera llegará, pero no sin pasar por un invierno de transición y proceso constituyente y no este sistema ancestral de regalar armas y urnas.

lunes, 12 de agosto de 2013

ROBO EN EL CAJERO

Los domingos por la tarde, aunque sea en agosto, uno tiene por costumbre llevar las botellas al contenedor de vidrio, el papel al del cartón y la ropa vieja al de ropa vieja (que no tiene nada que ver con el cocido). Parece muy obvia la distinción, pero es que entre mis vecinos sigue habiendo muchos que confunden cristal, con papel, con plástico, con látex o con mondas de melón.
Después de tan entretenido plan, al que no consigo sumar ni un solo ayudante, acudo al cajero para rellenar la cartera para la semana. En este caso el cajero es de BBVA, que no es mi banco ni lo será nunca. Me saluda muy táctil él, le introduzco mi plástico hasta el fondo, me ofrece opciones, le pido pasta y le susurro mis números secretos, me intenta vender un producto financiero, le mando al garete... Espero con mi mano extendida para coger los billetes, pero no salen: "Su operación se está procesando" y espero y sigue procesando y espero y pasan diez minutos y desespero y llamo al "nuevecerodos" y sin pedir perdón me dan instrucciones. Espero veinte minutos a que el informático de guardia del domingo de agosto por la noche (todo un lince) reinicie el cajero. Sudo. Cajero reiniciado, tarjeta no sale, se la ha apropiado; pasta, por supuesto, tampoco.
Llamo de nuevo a "nuevecerodos", le atiende Cristina, ni perdón ni leches: "tiene usted que llamar a su banco para que le anulen la tarjeta y nosotros mañana por la mañana la destruiremos"... Así de facilito: tu ordenador se cuelga, me birla la tarjeta, me la haces añicos y yo me encargo de anular la vieja, pedir y pagar una nueva y cambiar todas las domiciliaciones que pagaba con ella.
Cómo mola, estas deben ser las famosas leyes del mercado, ellos tienen tu dinero y tu eres tonto. Así que llamo a mi banco, anulo mi tarjeta y el operario me pregunta amablemente por la causa de la anulación: "¿Robo o extravío?"... Y yo dejo la respuesta en el aire: "Yo no he extraviado nada..."
Me despido del cajero con una "barcenesca" peineta mirando a cámara y sudoroso salgo a la calle. Una señora paseando al perro se me acerca a preguntar si funciona la puta máquina expendedora de billetes, le digo que NO, mientras su perro salchicha me lame la pantorrilla. Y todavía no entendéis por qué odio a los perros...

jueves, 8 de agosto de 2013

EL PEDERASTA

Vale, cedo, tiro la toalla, este tío es más cabezón que yo y si sigo con el pulso terminaré "enferetrao" mucho antes de que él asuma sus maldades. Que te den, Mariano. Además no me parece justo dejar pasar tan jugosa actualidad sin hincarle el diente. Sobre todo cuando los culebrones veraniegos vienen teñidos de patriotismo de chirigota al más puro estilo "Viva Honduras". Qué bueno es el patriotismo barato para usarlo de cortina de humo, no falla. Se usa en cualquier país del mundo cuando hay que tapar zurraspillas internas... Todos unidos contra el enemigo exterior. Para eso siempre es bueno contar con algún Perejil, algún Gibraltar, alguna Ceuta o incluso un Condado de Treviño que reivindicar para unir a propios y extraños contra el de fuera.
Tiene que molar eso de ser político, estar en el gobierno y dedicarte a crear problemas donde no los hay, como si no tuviéramos bastante con los que crecen bajo nuestros pies. Si no fuera por la gravedad del asunto y por el enorme sufrimiento que hay detrás de toda esta historia, hay que decir que el asunto del pederasta liberado por Marruecos es digno de guión para cualquier comic del mismísimo Ibáñez. En un par de días las administraciones del país más al sur de Europa y el reino más al norte de África han dado toda una exhibición de "chirigotismo ilustrado".
El rey cojo le pide al rey malo que libere a un puñao de presos españoles y que a otros cuantos los mande a nuestro país para que cumplan aquí sus penas. La lista la ha preparado nuestro gobierno y es tramitada por su gobierno y claro, como hablamos distintos idiomas, no se han entendido y el bueno de Mohamed ha liberado a todos, incluido el maldito pederasta que había sido espía y militar iraquí. Sin ningún tipo de rigor ni rubor, el representante de Alá se erige una vez más en justiciero y maneja los Derechos Humanos al más puro estilo medieval: "Como me lo ha pedido mi amigo el rey vecino..."
El resto lo conocéis porque lo han escrito los periódicos, protestas, manifestaciones, reconocimiento del error, detención del pederasta y baño de multitudes de Mohamed compadeciéndose de las víctimas del pederasta español (el mencionado enemigo exterior). Lo que nadie nos ha contado es quién ha sido el responsable de este monumental desaguisado, ni qué ha pasado con los otros presos liberados por error, ni nos han hablado de las familias de los niños maltratados, ni han preguntado a alguno de los repatriados por su infierno en las cárceles de ese país que presume de democrático.
Y sobre todo, lo que nadie nos ha contado es que hay centenares de saharauis detenidos y torturados en esas cárceles y que incluso en los últimos días han muerto varios por huelga de hambre. Por ellos nuestro gobierno y nuestro rey no se mojaron, valen menos que un pederasta.



miércoles, 10 de julio de 2013

domingo, 23 de junio de 2013

AQUÍ, EN EL FUTURO

Un día intenté explicaros lo que era el Bosón de Higgs, pero me parece que no os enterásteis de nada. Era una especie de túnel hermético donde los electrones echaban carreras a gran velocidad, no sé con qué objetivo. Lo que sí entendimos todos es que se trataba de un descubrimiento muy importante para la humanidad porque todos los periódicos hablaban de ello con absoluta devoción y sorpresa.
Recientemente hemos dado otros pasos de gigante para entrar en el futuro y uno empieza a sentirse Luc Skywalker o Marty McFly viendo como cada día nos presentan un nuevo y sorprendente invento de los que ya nos predijeron las pelis de ciencia ficción. Te imaginas un mundo en el que se puede hacer fotocopias de cualquier cosa e incluso de los hombres y que incluso puedas ser transparente... Pues sí, ahora mismo ya se puede imaginar.
La impresora 3D ya está a la venta y puedes reproducir con exactitud cosas tan dispares como una pistola para que dispares o una válvula para el corazón. No sé qué prefiero. Y si lo que quieres fotocopiar es una persona, resulta que ya han encontrado los mapas perdidos del ADN y podemos llegar a hacer experimentos como el de la oveja Dolly con humanos e incluso con seres supranaturales como el mismísimo José Mari. Os imagináis un mundo repleto de Aznares... Estaríamos todos salvados y el coeficiente intelectual de la humanidad se multiplicaría geométricamente.
Pero ni el bosón, ni la impresora, ni la clonadora me hacen tanta ilusión como el invento que han hecho un papá y su hijo el otro día. Un cristal que te hace invisible, que te permite esconderte y escuchar las conversaciones sin que te oigan e incluso mirar a tu vecina en la ducha sin que ella se entere. Es obvio que el futuro ya está aquí, mucho antes de lo que esperábamos. Disfrutad de ello antes de que lleguen Montoro y Wert y lo jodan.

jueves, 20 de junio de 2013

EL MENTIROSO

Quien afirma que nunca miente, tiene la misma credibilidad que quien dice que nunca se ha tirado un pedo. Lo cierto es que quien dice que no miente es un mentiroso. Paradoja. Y conozco a varios de estos "paradojos", que afirman rotundamente que siempre dicen la verdad porque sufren una patología bastante común: se creen sus propias mentiras.
No miento, tengo conocidos, compañeros e incluso amigos, que basan muchos de sus argumentos en mentiras. En algún caso lo hacen con buena intención, con mentiras piadosas; en otros, se trata de mentirosos compulsivos que disfrutan faltando a la verdad; pero el peor y más peligroso es el mentiroso concienzudo, que defiende sus mentiras con tal fogosidad, que llega a creer que sus afirmaciones son totalmente reales y que convence a todo el mundo de ello... incluido a sí mismo. Lo más desagradable es cuando te cuentan una película que has protagonizado tú y la cambian y pretenden convencerte de que las cosas no fueron como las viste y viviste tú. Llega un momento en que te hacen dudar sobre la propiedad de tus ojos y de tus oídos.
Hace unos días recorrí setecientos kilómetros en coche para reunirme con un político y que me mintiera; me hizo ir a verle para mentirme a conciencia y sin ningún pudor. Fue en el camino de vuelta cuando urdí todo este tratado sobre el comportamiento de los humanos, sean o no políticos, ante la verdad.
Recuerdo que mi madre dejó de ver a una de sus mejores amigas porque decía que no sabía hablar sin mentir, que en cada afirmación incluía una mentira, por exageraciones, por medias verdades y por enfermedad.
Nosotros, como todos los padres de buen ver, tratamos de inculcar en los niños valores de honestidad y sinceridad, invitándoles a decir siempre la verdad, pero la picardía les puede desde muy pequeños. Ayer, sin embargo, obligué a Lucio a mentir, pero no lo conseguí. Se había quedado dormido y le llevé tarde al colegio, con la excusa de que habíamos ido a sacar su pasaporte o que habíamos ido al médico o que su padre tenía el coche roto o que su hermano estaba malo... pero el muy capullo fue desmontando cada una de las excusas, demostrándome que eran mentira y negándose a decirle una mentira a la profesora. Así que llegó y dijo "me he quedado dormido", mientras su padre se escondía tras la puerta.
Después me enteré de que está ensayando para la obra de fin de curso, en la que le ha tocado hacer de Pinocho. Ya veis, de momento he encontrado a uno que no miente, aunque pedos sí que se tira. Doy fe.

domingo, 16 de junio de 2013

LOS MALHECHORES

Desde muy pequeñito me corroe una duda existencial: nunca he llegado a saber si lo apropiado es delatar a los malhechores o si eso significa ser un chivato acusica que en el infierno te verás, comiendo patatas en un orinal. De hecho, ahora que soy un poco más mayorcito, me he sorprendido en más de una ocasión reprendiendo a mis hijos por chivarse de algo malo que hacían sus hermanos o compañeros… ¡Niño, está muy feo eso de ser chivato!
También, a lo largo de mi extensa vida, he sufrido numerosos robos y siempre he recibido el mismo consejo oficial: hay que denunciarlo porque así algún día conseguirán cogerles. Y así hice, denuncié todos y cada uno de los casos, aún bajo el riesgo de parecer chivato, y como resultado he conseguido que ninguno de los tropecientos hurtos se haya resuelto.
Lo que sí me parecía claro es que los bien nacidos debemos denunciar a los mal nacidos. Que la práctica del chivato es una acción loable, injustamente tratada a lo largo de la historia… Y no digamos de la reciente historia. Os voy a hablar de cuatro nombres que a lo mejor os suenan: Bradley Manning, Julian Assange, Hervé Falciani y Edward Snowden. No no son los últimos premios Nóbel de física, pero podrían o, mejor dicho, deberían ser idolatrados como héroes de esta sociedad, como personas comprometidas con la justicia que arriesgan su pellejo por salvaguardar las más básicas normas de los derechos de los ciudadanos.
Lo qué han hecho estos cuatro jóvenes es lo que deberíamos hacer cualquier persona de bien que ve como delante de sus narices se están cometiendo tropelías, delitos e injusticias…DENUNCIARLO. Desde dentro o desde fuera, Manning y Assange desnudaron la hermética seguridad informática americana y dieron a conocer al mundo muchos de los atropellos al derecho internacional cometidos por el gobierno de Washington. Falciani ha sido también valiente porque ha desafiado a las grandes fortunas del mundo, a los muchimillonarios que controlan nuestro mundo y nos imponen rectas actitudes mientras esconden sus dineros en Suiza para no pagar impuestos. Y Snowden ha desvelado un secreto a voces; ya sabíamos todos que cuando ponemos “Me Gusta” en la página de David Bisbal, inmediatamente se enciende una lucecita en el cuartel general de la CIA, pero este romántico chiflado ha pensado que eso no está bien y lo ha denunciado.Todos ellos han sido chivatos y han sido duramente castigados por sus profes
Ahora los cuatro están declarados personas nos gratas están perseguidos por la justicia, algunos pueden ser condenados a cadena perpetua, sólo por haber denunciado las ilegalidades que pasaban ante sus ojos. Moraleja: si algún día veis un crimen, guardad silencio o seréis asesinos…

jueves, 13 de junio de 2013

EL MAGISTRADO

Que los ciudadanos españoles somos imbéciles es una afirmación demasiado obvia. Sin embargo, me parece excesivo que nuestros dueños se encarguen de recordárnoslo cada día.
Que la justicia no es un órgano independiente es algo conocido por todos y reconocido por los mismos que se encargan de manipularla. Muchos son los ejemplos recientes de manipulaciones y de movimientos hacia un lado o hacia el otro para tratar de llevar una causa hacia un tribunal o hacia otro, con el convencimiento manifiesto de que si lo juzga Menganito, el veredicto será el opuesto al de Fulanito. Y todos lo tenemos ya aceptado como si fuera normal. Ahora, los medios hablan con total naturalidad del giro hacia la derecha que ha tomado el Tribunal Constitucional tras la incorporación de los cuatro nuevos magistrados y de qué forma ese movimiento blinda la política del PP, sin ningún riesgo de que los recursos ante el TC puedan prosperar. Y todos nos lo tragamos, como si fuera lo normal, y si dices algo, siempre te contestan con el "y tú más" porque los otros también lo hacían, o te recuerdan que Garzón se presentó a unas elecciones con el PSOE. Pues mal hecho por todos, por aquellos entonces y por estos ahora, aunque sinceramente creo que a estos se les ve un poco más el plumero, vamos que no se cortan, que hasta presumen de ello. De hecho, Garzón está donde está porque enseñó demasiado el color de sus ideas y tuvo el atrevimiento suicida de juzgar los crímenes del franquismo y, en paralelo, indagar los papeles oscuros del PP.
Al ver esta noticia del Tribunal Constitucional empecé a leer el perfil de uno de los magistrados, al que denominan "el juez del PP", y tuve que salir corriendo al cajón de las medicinas para chutarme una sobredosis de Almax. Es como si me dicen que los partidos del Barça y el Madrid, los va a arbitrar Shakira. El caso es que acabé, una vez más, tatareando uno de los más populares cánticos del 15-M: " Le dicen democracia y no lo es..."
Mire oiga, ya sabe usted que tiene mayoría absoluta, que puede hacer lo que le venga en gana y que lo va a hacer, como ha ocurrido hasta ahora. Sólo le pedimos por favor que no nos insulte a diario; ya sabemos que somos tontos, pero no nos lo repita tan a menudo, que se nos están empezando a inflar las pelotas.

martes, 11 de junio de 2013

EL GRIFO DEL FROB

Que los ciudadanos españoles somos imbéciles es una afirmación demasiado obvia. Sin embargo, me parece excesivo que nuestros dueños se encarguen de recordárnoslo cada día. No contentos con la milonga del comité de expertos y las mil y una corruptelas que se destapan cada día, ahora nos lo vuelven a recordar con toda una campaña de publicidad de "ocurrente" creatividad y cuantiosa inversión en los principales medios: El grifo del FROB.
El anuncio, tanto en su versión escrita para periódicos, como en cuña hablada para radios, es un auténtico insulto a la inteligencia. El FROB, que no tiene nada que ver con el de los pescados, es el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, un organismo creado por el Estado para regular y controlar los movimientos de los bancos y cajas.
Ya sabemos los españolitos que uno de los grandes problemas de la economía es la falta de crédito, el escaqueo que los bancos están teniendo para prestar dinero, a pesar de haber recibido las millonarias ayudas del rescate bancario. A diario agonizan centenares de empresas e iniciativas privadas porque los bancos no sueltan un euro. Y allí aparece el organismo creado por el Gobierno para controlar a los bancos y como gran medida para promover el crédito lanza una simpática campaña de publicidad que incita a los bancos a abrir el grifo para que fluya el crédito.
Somos idiotas, pero no tanto ¡hombre!. El FROB tiene contacto directo con la cúpula de todos los bancos; yo diría que hasta tienen el número del móvil de Botín, González o Goirigolzarri (me encanta este nombre), se ven de vez en cuando con ellos y hasta puede que jueguen al mus... Así que no es necesario hacer este alarde y comunicarse con ellos a través de un anuncio en la prensa.
¿De verdad pensáis que ahí fuera hay algún imbécil que se piense que los bancos van a empezar a dar créditos porque han leído o escuchado el anuncio?... No, hombre, no, la campaña tiene otros objetivos más claros, por un lado justificar ante la sociedad que ese organismo está haciendo todo lo posible por mover la economía, haciendo creer al ciudadano de a pie que ya estamos saliendo de esta, y por otro, repartir unos eurillos entre los principales medios informativos, que las están pasando canutas, para que sean un poco más benévolos con los que rigen nuestro destino.
Mire oiga, ya sabe usted que tiene mayoría absoluta, que puede hacer lo que le venga en gana y que lo va a hacer, como ha ocurrido hasta ahora. Sólo le pedimos por favor que no nos insulte a diario; ya sabemos que somos tontos, pero no nos lo repita tan a menudo, que nos vamos cansando. Cierre el grifo de la estupidez, no sea que se colme el vaso.

domingo, 9 de junio de 2013

LOS EXPERTOS

Que los ciudadanos españoles somos imbéciles es una afirmación demasiado obvia. Sin embargo, me parece excesivo que nuestros dueños se encarguen de recordárnoslo cada día. Disfrutan con su crueldad y se ríen de nuestra infinita paciencia, por no decir de nuestro masoquismo político.
La última me ha dejado boquiabierto, al comprobar que el nivel de estupidez hispánica es superior a lo que esperaba y que incluso los periodistas desempeñan este papel a la perfección. El nuevo invento de los políticos se llama "comité de expertos o sabios" y es una ocurrente triquiñuela para enmascarar decisiones políticas poco populares, justificadas por el informe tecnócrata de un supuesto comité de personalidades, nombrado por sufragio digital. Sí, todo un órgano democrático elegido a dedo por el gobierno de turno y predispuesto a demostrar, incluso con fórmulas matemáticas, que lo que hacen o van a hacer los gobernantes es lo apropiado.
Daros por jodidos que van a volver a cambiar las reglas del juego y la pensión, para la que llevas tanto tiempo cotizando, se va a reducir por decreto. Todo se basa en un análisis estadístico sobre la esperanza de vida de los españoles, según el cual en un futuro no muy lejano seremos prácticamente inmortales. Pero no pasa nada, hombre, si lo ha recomendado un grupo de expertos habrá que hacer caso; al fin y al cabo, todos nos lavamos los dientes porque lo recomiendan ocho de cada diez dentistas ¿no?
Si lo dice Montoro, hay bronca; si lo dice Guindos, hay gritos; si lo dice Rajoy, hay trifulca... Pero si lo dicen los expertos, habrá que respetarlo... Aunque sean ellos mismos los que han nombrado a esas personas, les hayan bautizado con el vanidoso título de "expertos" y les hayan soplado en el oído el objetivo del estudio.
Tras la buena acogida que ha tenido la idea en los medios y en la sociedad, han patentado el sistema y ya ha informado Montoro que está preparando un nuevo comité se expertos para la reforma fiscal. Y a partir de ahí, lo que tenga que venir vendrá, que con un buen experto, todo entra mucho mejor.
Eso sí, que nadie piense que la titulación de experto o sabio se consigue en cualquier parte. De nada sirven todas esas eminentes firmas que se quejan de la privatización de la sanidad; tampoco son expertos todos esos profesores y profesionales que se rebelan contra los desmanes Wert; ni son sabios los economistas que auguran malos tiempos con tanta inyección de austeridad. Experto sólo lo eres si te lo dice el gobierno...
Mire oiga, ya sabe usted que tiene mayoría absoluta, que puede hacer lo que le venga en gana y que lo va a hacer, como ha ocurrido hasta ahora. Sólo le pedimos por favor que no nos insulte a diario; ya sabemos que somos tontos, pero no nos lo repita tan a menudo.Aunque se lo diga un experto.

miércoles, 5 de junio de 2013

EL COMISARIO

Tengo algún amigo que es comisario, pero no me pidáis favores, que no os van a sacar de ningún lío. Os hablo de otro tipo de comisario, que está mucho más de moda, el comisariado artístico o cultural. Una bonita profesión que había pasado injustamente desapercibida y que ahora parece estar tomando, también injustamente, excesivo protagonismo.
Recibo una invitación de La Casa Encendida, una exposición de pintura de esas con título rimbombante y con el nombre del comisario que ha realizado la selección. Ni una sola palabra del o los artistas, ni de su estilo, ni su procedencia... Es lo que se lleva ahora, la trampa en la que han caído la gran mayoría de los museos y centros culturales relevantes. Antes el comisario se documentaba, seleccionaba lo mejor, opinaba sobre la distribución de las obras y salía su nombre en pequeño en la penúltima página del catálogo. Eso, cuando no era el propio artista el que hacía "comisariado self service". Ahora el comisario, protegido por tan poderoso nombre, adquiere un protagonismo a veces desmesurado, reinterpretando la obra de los artistas, argumentando lecturas cogidas con pinzas, retando incluso a la historia, intentando destruir unos mitos para construir otros, y poniendo su nombre en la portada del catálogo y en la entrevista de la tele.
Insisto que respeto el trabajo y lo considero necesario, pero como en el caso del crítico, del director del museo o de la taquillera, cada uno tiene que aceptar su rol y no querer suplantar al verdadero protagonista.
Voy al Reina Sofía y cada exposición tiene un nombre complejo y una historia que contar, mucho más allá de lo que realmente cuenta el artista, en una atrevida y pretenciosa reinterpretación del arte. Voy a la ópera y el director de escenografía le roba protagonismo y le cambia el argumento al mismísimo Mozart, en un descarado ejercicio de provocación. Leo algún libro en el que el prólogo es bastante más brillante que el resto del libro. Voy al fútbol y el árbitro se convierte en la estrella invitada del partido.  Escucho a Djs que manosean y ensucian grandes temas de bandas excepcionales. Hasta en el cine pasará que te pondrán subtítulos con la opinión de los críticos; bueno realmente ya hay quien lo hace a través de Twitter. Ya sólo falta que leas un blog y los comentarios de los lectores sean mejores que el propio blog... No es este el caso, je, je.
De mis palabras y mi tono iracundo, habréis entendido que estoy rodeado de artistas por los cuatro costados. Si hubiese caído en una familia de comisarios, seguro que tenía una opinión bien distinta y mejor documentada. Qué se le va a hacer...

lunes, 3 de junio de 2013

EL SÉQUITO

Voy a hacer una sugerencia al político. Da igual quién sea usted, de qué partido sea, cuántos votos tenga, en qué corporación esté, si es ministro o consejero o concejal... Sólo le pido una cosa: cuando vaya usted hacia un acto cualquiera de esos que embadurnan su agenda y de los que tan orgulloso está, párese un segundo y mire hacia atrás, observe lo que lleva tras de sí y después piense. No hace falta que reflexione en ese mismo momento, casi mejor le sugiero que se guarde la imagen en la retina y vuelva sobre ella por la noche, junto a su almohada, el único ser con el que usted se topa a lo largo de la jornada que no le hace la pelota.
¿Está usted ya tumbado?... Muy bien, refresquemos la imagen en la memoria. Junto a usted iba su jefe de gabinete, la jefa de protocolo y el jefe de prensa; ellos le recordaban lo que tenía usted que decir y le informaban sobre el desarrollo del acto. Justo detrás suyo iban dos subsecretarios y un director general, en concreto los encargados de la materia del acto; pegados a ellos, tres guarda espaldas, cuadrados de espaldas, pero redondos de cabeza, ya sabe usted que entre los seguratas se lleva mucho lo del pelo rapado, debe ser para que se vea bien el cable en espiral del pinganillo. En la siguiente fila le ha parecido ver a dos compañeros de partido, que están en la misma corporación y se han sumado al acto; uno de ellos va también acompañado por su jefe de gabinete y su responsable de prensa. Tras ellos se encuentra el jefe de la oposición en su corporación, que aunque sea un rival, se ha sumado al acto por cortesía e interés político; le acompañan su secretaria y su guarda espaldas.
No se me quede usted dormido, que aún no hemos terminado de contar ovejitas... Vamos ya por la quinta o sexta fila, donde puede adivinar a varios de los presidentes de Federaciones o Asociaciones relacionadas con el acto que usted va a presidir, así como al jefe de prensa del partido y tres asesores nombrados digitalmente. Ya al final se ve a algún empresario que buscará el momento para cruzarse con usted y sugerirle un buen negocio y algunas personas que no conoce pero supone simpatizantes del partido o simplemente canaperos.
Sí señor, hemos conseguido repasar la composición de esa larga estela que le sigue a todas partes como la cola de cualquier vestido de novia que se precie. Hasta ahora es posible que no se haya percatado usted de lo dañina que es esa imagen del séquito sumiso que le persigue; es más, estará usted muy orgulloso de tener un equipo tan fiel, que le ríe las gracias y que nunca le lleva la contraria, pero ahora que está a solas con su almohada, recapacite y deje mañana a toda esa panda de palmeros en su despacho, trabajando duro y resolviendo problemas. Habrá conseguido mejorar algunas cosas de este maltrecho país y habrá dado un giro de 180 grados en la imagen que todos tenemos de usted. Imagine la noticia: "El político que se quitó el séquito". ¡Vaya chiste!, se me ha quedado el cerebro sequito...
Pie de foto: No estaba pensando precisamente en este político, pero me ha hecho gracia la foto y supongo que alguno más se reirá...

domingo, 2 de junio de 2013

SALVADOR VICTORIA, ES UN PINTOR

Hay muchos políticos que me producen ardor de estómago. Alguno consigue incluso que la bilis suba hasta la garganta y las piernas empiecen a correr hacia el retrete. La mayoría simplemente me provocan risa, una risa nerviosa de escepticismo, incredulidad y desprecio, pero risa. Sin embargo, hay uno, por encima de todos que, como dicen mis hijos, me da todo el repudio.
No puedo con él porque es oportunista,  metepatas,  sectario y demasiado conservador (iba a decir facha redomao, pero no quiero ofender). El hombre no pierde oportunidad de salir en los papeles, sabe colocarse muy bien en todas las fotos y usa excepcionalmente el Twitter para descalificar y provocar.
Muchos de sus tuits han conseguido encender a la red y convertirle en controvertido personaje, en un claro ejemplo de búsqueda de protagonismo: "Que hablen de mí aunque sea mal".
Sin embargo, lo que más me molesta del politicucho en cuestión no son sus actos, ni sus comentarios, porque sinceramente no los sigo, lo que realmente no soporto es su nombre. Su apellido es poco usual, Victoria, y su nombre también, poco común, Salvador. La mezcla no puede ser más genuina y original: Salvador Victoria. Suena bien.
Sí, sonaba bien ya en los sesenta, cuando Salvador Victoria empezaba a ser un artista reconocido en su época parisina y siguió sonando bien cuando se convirtió en todo un referente del informalismo geométrico, con esa sutil pintura a base de círculos, óvalos o redondeles. No soy yo crítico artístico para describir o elogiar su obra, pero si tenéis interés, os recomiendo la glosa que escribió mi padre o el emocionante texto de mi hermano Rodrigo. No hace falta decir que Salvador era un gran amigo de la familia y que nosotros crecimos con su permanente sonrisa y cariño. Él se marchó muy pronto, en el 94, pero Mari Claire sigue siendo la gran embajadora que, a sus ochenta años muy bien llevados, sigue empujando ese nombre por el mundo y haciendo que suene tan bien eso de: Salvador Victoria.
Cada uno tiene derecho a llamarse como sus padres quieran, incluso a cambiarse el nombre o su orden, y por eso hay muchos nombres repetidos, muchísimas identidades duplicadas... Busco mi nombre en Google y salen cientos antes que yo, qué más da. Pero tenéis que entender que se me revuelvan las tripas cuando al buscar a un personaje tan emblemático como Salvador Victoria, me encuentre por todas partes a semejante mequetrefe con sus "encomiables" citas. No es justo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA MOTOCACA

La crítica literaria siempre ha acusado a este blog de escatológico. Qué esperaban de un panfleto escrito por niños para niños. Caca culo pedo pis caca. Sin embargo en esta ocasión me iba a limitar a hablar de una de esas extrañas aficiones-obsesiones del dominguero castellano, entre los que me encuentro. Algunos van a recoger setas, otros quedan a jugar al mus después de comer, los más son de aperitivo en el bar hablando de fútbol, todavía quedan algunos que lavan el coche a cubos, los más jóvenes optan por la vídeo consola portátil y los de mediana edad intentan ocultar el paso de los años dedicándose al deporte de manera compulsiva.
Pero de todos ellos destaca el currante ruidoso, ese ser que se pasa la semana puteado en la oficina, esperando el momento sagrado del fin de semana para armarse de gasolina, aceite, motosierra o desbrozadora y amargar la existencia a todos sus vecinos. Ese soy yo. Muy de cuando en cuando, pero cuando lo hago, lo hago a conciencia. ¿Habéis probado alguna vez una desbrozadora? es un placer divino, vas avanzando a gran velocidad, liberando al mundo de malezas, arrancando cardos, degollando zarzas y de vez en cuando aniquilando pobrecitas flores sin que tu santa parienta lo vea.
Lo reconozco, soy un enfermo de la motocaca (así se ha llamado siempre en casa) y cuando la arranco no puedo parar hasta que se consume todo el depósito y más allá. Siego delante de mi casa, siego el camino de acceso, siego por detrás, siego por delante, siego las cunetas de la carretera y como un demente poseído avanzo a gran velocidad por todo el pueblo dispuesto a acabar con cualquier mal hierbajo, sea o no vegetal.
En el pueblo ya me conocen y cuando me ven ataviado con mi atuendo de motocaca se encierran en las casas con tapones en los oídos. Y como si de una película de terror se tratara, una silueta con un pañuelo del Sahara Marathon, unas gafas de motocross y una indumentaria cochambrosa, va avanzando de amapola en margarita y de cardo borriquero en ortiga. Pero lo peor de todo es que la historia nunca acaba bien y siempre termino guardando la puta máquina en el garaje, lesionado o cabreado o averiado o demacrado... Aunque nunca con una humillación tan grande como la del último fin de semana, en el que mi falso altruismo me llevó a desbrozar la maleza del parque infantil, con tal mala suerte de que entre unos matorrales había una señora ñorda de uno de los perros del pueblo. La motocaca por fin hizo honor a su nombre y a gran velocidad seccionó en mil pedazos el pastoso excremento, esparciendo por el aire pequeñas gotas de eso que todos conocéis como mierda y que produce un desagradable y oloroso impacto cuando se estrella en minúsculas partículas contra tu cara... Y todavía me duele, todavía me huele.
PD Mi motocaca nada tiene que ver con la de la imagen, que es la utilizada por el Ayuntamiento de París para retirar las boñigas perrunas.

domingo, 26 de mayo de 2013

AMIGO PANINI

Si en cada sobre salieran seis cromos diferentes y tuvieras la infinita suerte de que nunca se repitieran, la colección completa, más el álbum, te saldría por 95 euros. No está mal para un hobby de niño. El problema es que la cosa tiene trampa; el negocio está mucho mejor estudiado de lo que parece; son muchos años de cromos, muchas generaciones que han crecido con la ilusión de completar la colección...Qué utopía.
El señor Panini sabe jugar muy bien con la ilusión de los chavales y desarrolla una estrategia de márketing magistral, para forrarse y vaciar el bolsillo de los desgraciados papás. Lo primero que hace es dosificar la aparición de ciertos jugadores, como siempre se ha hecho, y por mucho que tu vayas una y otra vez al kiosco a comprar sobres, es posible que el portero del Osasuna todavía no haya entrado ni en imprenta, mientras que el defensa "guarro" del Espanyol está repetido en cada sobre. Luego, cuando ya crees que lo tienes todo controlado, empiezan a producir nuevos fichajes o a inventarse categorías (ídolos, súper crack, balones de oro, porterazo, actualización, plus entrenador, amante del linier...) y los noventa euros se duplican o triplican en cuanto te despistas y luego llega la trampa definitiva y te incluyen al final del álbum las "ediciones especiales" y el sobrecito pasa a costar de 1 a 5 euros.  ¡Vaya timo, tío Panini!
La otra opción es delegar y dejarte llevar por las artes negociadoras de tu hijo, pero eso supone arriesgar demasiado y que por conseguir a "Lugano, nuevo plus defensa" sea capaz de cambiar un taco de 120 cromos. Es verdad que es una afición tradicional, bonita y sana y que los padres la promocionamos porque nos recuerda nuestra ya lejana niñez con aquello de: "sí le, no le, sí le, sí le... chup, chup, chup".
Pero como tampoco la técnica del trueque consigue llevarnos al objetivo final, siempre tienes que pasar por el clásico de los clásicos, mañanita de domingo en la plaza de Quintana, cambiando, comprando, vendiendo o siendo estafado. Y si ni aún así lo has conseguido, siempre te queda la opción de hacer el pedido final, para lo cual las nuevas tecnologías han dado un buen empujón. Antes mandábamos el precio de los cromos en sellos de correos y ellos te los enviaban, ahora todo queda resuelto en internet en un pispas.
Todo vale con tal de no llegar al final de temporada con un montón de páginas por completar. Así que voy a revisar la lista porque nos queda sólo una semana. Eso sí, en mi próxima vida, me pido Panini.

viernes, 24 de mayo de 2013

EL FILÓSOFO

"Ya llevamos casi doscientos mil años compartiendo vida inteligente y aún no somos suficientemente hábiles para entender lo frágiles que somos cuando atacan desde dentro y revientan los cimientos en segundos..." Yo tarareo la canción "Frágiles" de Ruidoblanco y mi hijo Martín, que escucha muy atento, me mira y dice "Es verdad papá, qué razón tiene la canción" y como padre ansioso que soy (como todos los padres y madres de este mundo) me quedo agobiado pensando en el comentario filosófico del chaval y en quién habrá sido la indeseable que le ha roto el corazón a mi chiquillo. Un padre, por el hecho de serlo, tiene que estar siempre a la defensiva de yernos o nueras que puedan dañar el corazoncito de su retoño.
Ahora en serio, flipo cuando los enanos se ponen filosóficos, sobre todo porque lo hacen muy de mucho en mucho. La siguiente del Tinxo fue en inglés, mientras hacía los deberes el sábado pasado; refunfuñando le escuché decir: "If school isn't a place to sleep, home isn't a place to study"... Debería haberle regañado y castigado, pero me hizo tanta gracia su ocurrencia, que no pude hacer otra cosa que reírme y felicitarle por el certero comentario
Y eso que el chavalillo no estudia todavía la asignatura de filosofía. Su hermano mayor, sí que lo hace y hoy, su profesor, que debe ser un rojo rojísimo, le ha puesto un ejercicio sobre la libertad: les ha pedido buscar una canción o poema sobre la libertad y disertar en torno al concepto. Obviamente me he enfadado muchísimo porque el maestro está intentando adoctrinar a los chavales con conceptos revolucionarios y marxistas, en lugar de hablarles del Espíritu Santo. El caso es que el chico ha hecho un trabajo excepcional sobre el poema "Yo te nombro libertad" de Pagliaro; eso sí, para ello antes ha tenido que pasar por el vergonzante momento de oír a su padre recitando a gritos, algo alterado, como si estuviera en algún mitin de los setenta o en algún concierto del gran Georges Moustaki.
Y puestos a filosofar, ha llegado el pequeñajo y también ha reivindicado sus derechos: "Papá ¿yo cuando voy a hacer la primera comunión?..." Menos mal que su madre ha estado rápida y le ha contestado: "Cuando vayas todos los domingos a misa"... y nos hemos quedado todos en silencio. Filosofando.

lunes, 20 de mayo de 2013

ESTA EUROPA NUESTRA

Decir que has visto el Festival de Eurovisión debería ser algo vergonzante a mantener en secreto, no sea que algún día alguien te lo eche en cara y tengas que dimitir de tu cargo como vicesecretario de la comunidad de vecinos. Sin embargo, en los tiempos que corren, uno ya no sabe lo que está bien o mal visto; en numerosas ocasiones lo viejo, lo feo, lo cutre... es admirado como rompedor, innovador, atrevido... Si es anticuado, lo puedes llamar vintage y recupera el glamour; si es hortera, puedes decir kitsch y ya no tienes que sonrojarte porque te guste un sofá de skay naranja con terciopelo de leopardo en las orejas.
Eurovisión es todo eso y más, es vintage, kitsch, hipster, friki... repugnante. Por eso me encantó. Recuerdo que mi padre odiaba a Valerio Lazarov porque era el realizador de todo tipo de programas de variedades de los setenta y los ochenta y yo, como buen hijo, heredé ese repudio por los cantantes de playback, rodeados de bailarines afeminados y señoritas despampanantes, a la par que hostiables. Está claro que eso sigue vendiendo porque las teles de los países de este primer mundo siguen apostando por ese formato casposo, donde lo retro vende, incluido el bueno de José María Iñigo.
No sé en qué consiste su atractivo, pero el producto "guayominí" tiene ese efecto morboso que provocan las cosas extremadamente desagradables, que te impide apartar la vista de ellas, aunque sepas que te van a hacer daño en la mismísima conciencia. De un accidente, de un tullido o de Eurovisión, cuesta mucho retirar la mirada para no ver lo que no quieres ver.
También sirve para análisis sociológicos, para ahondar en el infinito límite que el espanto puede dar de sí en cuestión de coreografías, trajes y canciones. También para descubrir algún que otro número de gran valor técnico y estético, en un impresionante despliegue de medios que puede costarle el puesto al capo de Eurovisión, si la Markel ha visto el programa.
Pero, sobre todo, a mí me sirvió para percatarme de lo que es Europa. Resulta que ahora hay muchos más países que cuando yo era pequeño (por cierto, alguno que no está en Europa), pero todos tienen claro que el concepto Europa les importa un cojón, todos están atentos a sus vecinos, a sus intereses estratégicos o comerciales y pasan olímpicamente de la objetividad, de la imparcialidad y por supuesto de la música. Los nórdicos votan a los nórdicos, los del este a los del este, los centroeuropeos a los centroeuropeos y a España... Qué queréis que os cuente de España que no sepáis a estas alturas; tan sólo presentaros a Ryan Dolan y su vídeo representando a Irlanda, para que así entendáis por qué no fuimos los últimos.

domingo, 19 de mayo de 2013

LA PAELLA VOLADORA

En San Francisco aprendí a hacer paellas, no me quedó más remedio porque todos los amigos reivindicaban su derecho a probar el plato típico de nuestro país. Antes se decía lo de el plato típico por excelencia, pero desde el 75, está mal visto el comentario. El caso es que tirando de recuerdos y de Google, me salieron unas paellas más que decentes para lo poco valenciano que soy.
Es cierto, me identifico muy poco con aquella tierra, pero no porque le tenga manía sino porque nunca ha habido nada que me haya atraído de forma especial. Trabajé durante una temporada en un siniestro pueblo valenciano y quizás eso me marcó, porque fue un año bastante complicado. Insisto en mi falta de argumentos, pero ni me atrae el litoral levantino, ni la ruta del bacalao, ni las fallas, ni la mascletá, ni Rita Barberá, ni Camps, ni Fabra, ni Camilo Sesto, ni Francisco... aunque, eso sí, mantengo grandes amigos (siempre y cuando no lean esto).
Sin embargo, al césar lo que es del césar, y lo cierto es que este país le debe mucho a la paella y a los petardos valencianos y por eso hemos decidido hacer un homenaje, mezclando ambos ingredientes; claro está, que previamente nos calzamos el espectacular arroz de la taberna "Los Brothers", un recomendable garito de buen comer y mejor beber. El resultado de tan curiosa mezcla lo podéis comprobar en este vídeo, que a punto estuvo de costarnos un disgusto, pero que posiblemente consiga el objetivo vital de mi hijo Martín: tener un vídeo en YouTube con tropecientas mil visitas. Yo intento convencerle para que no le quite el sueño... y no precisamente el de morfeo.

PD: Este experimento es peligroso y no debe practicarse en casa. Manténgase la paellera o, mejor dicho, el petardo, fuera del alcance de los niños. En caso de sartenazo consulte a su médico.

miércoles, 15 de mayo de 2013

EL VIEJO

Los trabajadores mayores son vaguetes, están resabiados, de vuelta de todo, se escaquean, son más caros y son reivindicativos. Los jóvenes, en cambio, se dejan la piel, tienen ganas de aprender, son moldeables y obedientes, son mucho más baratos y su ilusión les impide quejarse. Esto, que parece una broma, es el criterio seguido a rajatabla por la mayoría de las empresas, el mandato de la sociedad capitalista en la que la economía está por encima de las personas.
Pero lo peor del asunto no es que esta teoría la lleven a cabo las compañías privadas, lo realmente grave es cuando ese sin sentido es aplicado por el propio estado, guiado por ese mal llamado liberalismo, y amparado en la imperiosa necesidad de cuadrar sus números y reducir el déficit público.
Hace unas semanas un estúpido ministro japones sugirió que lo mejor que podían hacer los ancianos enfermos de su país era morirse para evitar gastos al estado; en estos días los médicos más viejos de la Comunidad de Madrid han recibido una fría carta de la Consejería de Sanidad jubilándoles irremisiblemente de inmediato, ¡A la puta calle!
Algún gris, inexperto e insensato politicucho, aconsejado por mediocres burócratas, llamados asesores, pero que sólo son palmeros o pelotas, ha hecho un frío cálculo de ahorro, como el que hace el jefe de compras que cambia la marca de papel higiénico para reducir gastos. Es lo que tienen los recursos humanos, que tratan a las personas como cosas y teniendo en cuenta el valor cuantitativo y no el cualitativo.
Y me pongo a pensar en lo ciego que debo de estar yo o lo raro que debo ser, porque cuando voy al colegio a hablar con los profesores de mis hijos, me echo a temblar cuando me topo con alguno jovencito y me tranquilizo cuando veo a un maestro entrado en años. Y cuando trato con un abogado o un asesor o un notario y le pido consejo, me ofrece infinita confianza el criterio de cualquier profesional mayorcito y desconfío de los yogurines. Y cuando voy al médico y aparece un doctor/doctora muy joven, escondo todas mis piezas para que no las toque, no quiero ser su conejito de indias, ni servirle para su aprendizaje... Y así podría seguir con infinidad de profesiones.
Casi siempre, la experiencia es un grado.
Que nadie me malinterprete, no estoy menospreciando a los jóvenes, pero ellos tienen otros valores como la valentía, la ilusión, el ingenio, la creatividad, la mente abierta... son emprendedores y suplen con su energía la falta de conocimiento que otorga la experiencia. Y por supuesto, también hay un montón de profesiones y actividades donde la juventud tiene mucho más que aportar... De hecho, la mía es una de ellas, así que voy preparándome, que cualquier día me llega la cartita.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL OWNER

Tengo la destructiva manía de escuchar los anuncios de radio y desmenuzarlos con crueldad. En más de una ocasión he citado algún ejemplo. El otro día me topé en las ondas con uno que no tenía desperdicio: invitaban a acudir a un glamuroso evento denominado, tal como lo dijo el locutor, "Jors reisin expiriens plei tur"... Y se quedó tan ancho. Y yo empecé a desmenuzar con mi primera pregunta existencial: "¿Nos hemos vuelto idiotas?". Primero pensé que se trataba de una artimaña para que sólo acudan al hipódromo los angloparlantes, pero cuando seguí escuchando y vi que daban todos los detalles de las carreras y del contenido del evento, cai en la cuenta de que estábamos ante un nuevo caso de nuestro paletismo hispano, que nos hace ver las cosas de distinto color si están en inglés. No es lo mismo "carreras de caballos en el hipódromo" que "horse racing experience"...¡Por Dios!, en el primero huele a establo y mierda de yeguas, mientras que en el segundo se respira fashion y perfume Channel.
Los que trabajamos en este sector somos todos muy dados a la estupidez del espanglish y soy el primero en reconocer que la mayoría de nuestros proyectos están bautizados en la lengua de "Sespir", pero hay casos que rozan el ridículo, como la tarjeta de visita que me dieron el otro día, de una tal Pepa Pérez, owner de Pepa Group. Nunca he compartido la obsesión que tiene casi todo el mundo por tener título o cargo, lo más pomposo posible, en su tarjeta y, ahora también, en su perfil de redes sociales. Me parto el píloro cuando leo a profesionales autónomos que se autodenominan CEO de su empresa o gente como la tal Pepa, que presume de "owner"; quizás en inglés quede más suave, como la caca de caballo, pero ir presumiendo de dueño, jefe, propietario o puto amo, dice algo malo de tu estilo. Claro, que si le has puesto a la empresa tu propio nombre, ya queda claro cuál es tu style.
Pero qué lecciones os va a dar alguien que trabaja en Last Lap para marcas como Red Bull, Nike o PlayStation y que sufre a diario las correcciones de sus hijos a cada palabro que dice en inglés.
Menos mal que a continuación escuché otro anunció totalmente antagónico, de la refinada marca francesa de perfumes Yves Rocher, que cansada de luchar contra la garrula pronunciación del francés que hacemos en nuestro país, ha dejado de llamarlo "Iv goshé" para decir abiertamente "Ibes Rocher", tal como suena... Y claro, la colonia ya no huele igual, pasa a tener un aire a sobaco campesino del mismo Socuellamos. Lo dejo, me voy con Yoni Guolquer, mai fren...
PD. Al escuchar la voz del locutor, me salía el tono de Constantino Romero y al mirar la cara del campesino, veía a Alfredo Landa. Parte de my life.


jueves, 9 de mayo de 2013

LOS DE VERDE

Los de verde son mis hijos. Ya os comenté una vez que tienen cierta debilidad por este color. Siempre llevan alguna prenda de ese tono. No sé de quién habrán heredado tan benemérita costumbre... Los dos mayores sí sufrieron esa tortura psicológica paternal que les obligaba a vestir iguales los domingos, ya fuera para ir a misa o a tomar un helado. Nosotros fuimos a más y llegamos a vestir con la misma ropa a su "hermano" saharaui, Gali, que lo aceptaba con resignación. Como podéis imaginar, a Gali no le llevamos nunca a misa (a los otros tampoco, pero no digáis nada que mi suegra se piensa que sí), pero tuvo que posar en infinidad de fotos de marinerito con Diego y Martín.
De eso se ha librado Lucito, porque los mayores tienen ya bastante crecido el bello púbico como para aceptar semejante cabronada. Ahora ellos deciden su indumentaria, del mismo modo que sus aficiones. Por eso el enano lleva unas botas de Messi que le están dos números grandes y el mediano unos pantalones que le están dos números pequeños. Y por eso Martín dedica buena parte de su tiempo a inventar o descubrir maldades que le enseña al peque.
Sus últimos descubrimientos no están nada mal. Ha comprobado la conectividad entre las tuberías del cuarto de baño y se dedica a llenar de agua el lavabo y a soplar con fuerza por el sumidero superior hasta que salen burbujas por la bañera o el retrete. Obsesionado por los conductos interconectados, también ha descubierto la unión entre boca y nariz y la demuestra con un curioso experimento: se mete los auriculares por los agujeros de la nariz, pone música a todo volumen y abre la boca para que todos oigamos lo bien que canta; es un poco grimoso y asquerosito el tema, pero bastante flipante. Por último y por seguir con los conductos, han empezado a cumplir una norma de educación que les prohibe peerse fuera del servicio; ahora se acercan al baño, abren la puerta, se encorvan hacia adelante, sueltan el recado y salen corriendo. Algo es algo. Ahora tengo que conseguir que entiendan que no basta con dejar dentro el sonido, que lo que más nos molesta es el olor... Su tía, ¡qué guarro soy!.
Otro día os hablaré de sus estudios, aunque como anticipo os diré que Martín, que es bilingüe, saca malas notas en inglés y que Lucio me pide de vez en cuando que le ponga un dictado para mejorar su ortografía; en el último el muy animal escribió "enbergadura"... Ya le expliqué que eso no se escribía todo junto.


martes, 7 de mayo de 2013

EL MÁNAGER

Algunas veces uno es preso de sus palabras y debe arrepentirse en público. Sí, en su día ironicé con cierta malicia sobre el estado civil ideal para ser un buen deportista: "lo mejor es que sean huérfanos y solteros"-dije-. Hoy, que mi hijo ha debutado en competición, participando en el Campeonato de Madrid de Descenso en mountain bike, tengo que salir a enmendar mis declaraciones: "Puede ser bueno que sean solteros, pero de ninguna forma, huérfanos".
Si llegué a aquella conclusión fue a base de sufrir, como mánager, primero, y como organizador, después, decenas de impertinencias, reivindicaciones y meadas fuera del tiesto, por parte de padres y/o novietas de esos potenciales campeones del mundo que no llegaron a serlo por mi supuesta culpa.
Un buen padre debe siempre defender a su hijo por encima de cualquier objetividad, imparcialidad o sensatez. Un buen padre debe apoyar a su hijo en todo lo que hace y presionarle para que haga las cosas mejor. Un buen padre debe proteger a su hijo de los crueles ataques de reglamentos, árbitros y rivales. Un buen padre debe decidir por su hijo para que este no se equivoque y, sobre todo, para que no le engañen... Eso es lo que yo percibía viendo muchos de los partidos de fútbol, baloncesto o petanca de los niños en el colegio, o tratando con deportistas profesionales en las carreras de bicis y motos. El padre anima, chilla, insulta, ataca al árbitro, menosprecia al rival, opina por el chaval, negocia, malmete, desconfía, protesta, amenaza...
Antes de hacer mi broma sobre el estado civil, ya tenía mi ránking de "papás" de deportistas de distintas especialidades y sus afanes de protagonismo robado al hijo. Los hay chupacámaras, biógrafos que escriben libros de autoayuda para criar campeones, pero sobre todo justicieros que defienden a sus churumbeles frente a las injusticias de jueces y cronometradores; de estos últimos recuerdo a uno que se ganó el título honorífico de "campeón del mundo de tiempo intermedio medido por padre". En el otro lado de la balanza sitúo al padre de un gran amigo piloto de motocross que se sentaba a leer el periódico y le decía al chico antes de la salida: "hijo, no corras mucho".
Por eso, la carrera de Dieguillo era más un examen para mí que para el propio protagonista. Ya sabía que él iba a estar a la altura, no se iba a poner nervioso y se iba a empapar al máximo de esa primera experiencia. Es feliz y ha dado la talla, deportivamente no me importa, pero sí como persona. La duda era saber si yo iba a saber estar en mi sitio, si iba a mantener los nervios fríos, sin que él se diera cuenta de que dormía mal, agobiado por un posible accidente; sin empezar a caer en ridículas supersticiones, sin ir de listillo, sin intentar beneficiarle con triquiñuelas y sin hacerle pasar ningún momento de vergüenza de esos de "Dieguitooo, ponte la chaqueta que esta refrescando..."
Es cierto que se pasa mal, que cuando oyes la sirena de una ambulancia piensas que se ha caído él; que cuando vez los saltos y los cortados del circuito te cagas en el organizador; que cuando te cruzas con alguno de los pilotos "bad boys", rezas para que no sea su amigo... Pero en cada ocasión me acordaba de algún padre que me tocó sufrir profesionalmente y me contenía. Al final me limité a darle un buen servicio de manager, llevándole de acá para allá, resolviéndole alguna cuestión logística y dándole toda la información necesaria. A partir de ahí, confianza, mucha confianza para que él elija y decida. Él es el que va en la bici y el que sabe lo que puede o no puede hacer.
El resultado es que el terminó feliz y agradecido y yo orgulloso de él y de haber sabido quedarme en mi sitio, para que nadie le desee huérfano... Aunque quizás la haya cagado escribiendo esta entrada.

PD. Recordarme mañana que os cuente cosillas de los otros dos cafres, que tengo unas cuantas por ahí guardadas...

domingo, 5 de mayo de 2013

EL COMEMIERDAS

Para ser un lunes después de un puente, todos estáis esperando que arremeta con ira contra Mourinho, Montoro, Merkel, Mato, Mariano o cualquier otra eme que se me cruce en el camino. Claro está que ni mi mujer, ni mi hijo, ni mi apellido entran en esa pestosa lista, a pesar de sus emes. Tampoco el titular de la entrada pretende insultar a nadie; de hecho es autobiográfico, el perfecto resumen de lo que han sido estos agradables días de puente para un servidor.
Los urbanitas tenemos por costumbre huir al campo, a pueblos casi abandonados, lejos del ruido de la ciudad, en la naturaleza, con pajaritos que pían y ranas que croan, sin guasap ni estrés... sí, así es nuestro pueblo. Bueno, es así por arriba, lo que se dice por encima del suelo, porque por debajo... ¡Uy! por debajo...
Por debajo cruza todo el pueblo, de arriba a abajo, en paralelo al río, una tubería de tubo corrugado de gran diámetro que se detiene en nueve estaciones de via crucis, en cada una de las cuales está instalada una enorme arqueta o alcantarilla que recoge los tubos más estrechos, también corrugados, que van llegando de cada casa; cada uno de esos tubos afluentes descarga sobre el tubo principal, que va ganando cauce hasta llegar a su desembocadura final.
Por un lado esta la red general de alcantarillado y por otro la de desagüe de aguas fluviales, lo que se dice lluvia. La red fluvial suele atascarse con la arena que va llenando las arquetas hasta taponar totalmente la entrada al sifón lateral, de imposible acceso.
La red fecal suele atascarse con rosas y margaritas que los vecinos amorosamente depositan en sus retretes. La limpieza de las primeras se realiza tumbándote en el suelo y sacando a mano o con una paleta toda la arena, lombrices y plasticuchos que puedas y conectando después una manguera a presión que desatasque el sifón. Las segundas son algo más incómodas, porque requieren quitar la tapa grande y pesada de la alcantarilla, bajar abajo con una escalera y sacar con un cubo todas las piedras que atascan el paso de las rosas y, claro, ya que estás allí recoges con el cubo todas las flores que puedes; después, también metes agua a presión, pero con mucho cuidado de que no te salpique en la cara. Se recomienda no realizar esta operación cuando las casas están ocupadas porque las rosas recién tiradas huelen muy fuerte; también es importante no tener ningún enemigo cerca, que pueda tener tentación de cerrar la alcantarilla contigo dentro.
Pues eso, que lo sé todo de urbanización de fluidos, redes de saneamiento y otras guarrerías fontaneriles. Después de dos días de trabajos comunitarios para desatascar todos los desagües del pueblo, he llegado a dos conclusiones: que la mierda, como la muerte, nos hace a todos iguales, y que el año próximo, cuando el alcalde nos convoque para hacer unos trabajillos... Va a ser que tengo mucho lío ese día. Lo siento.

domingo, 28 de abril de 2013

MEDIDAS MAL MEDIDAS

Después del varapalo de las cifras del paro, todos los focos se encendieron apuntando a Moncloa. Siempre ha sido así. Primero se encendieron los micrófonos pero debían estar estropeados, porque no se pudo oír ni un suspiro, ni un resoplido, ni siquiera un "y tú más". Mariano se escondió debajo de Montoro, a quién cubría Guindos y, por encima de todos, Fátima hacía el avestruz tan bien como siempre. Sólamente funcionó el cacharro de Floriano, quien aprovechó para hacer una de sus profundas reflexiones llamando tontos a los socialistas.
El viernes sí, el viernes los focos y los micros se afinaron para escuchar la rueda de prensa del Consejo de Ministros. Con gran expectación se esperaba la reacción a los seis millones de parados. Entre otras cosas porque durante toda la semana se había calentado el ambiente anunciando nuevas e interesantes medidas del Gobierno. Ocho medidas, ocho intervenciones de urgencia. No es que esperase una reacción muy contundente, ni ningún tipo de milagro o bálsamo tonificante, pero después de tragarme la rueda de prensa y releer las medidas una y otra vez, fui cayendo en un peligroso estado contable-depresivo. Detrás de mucha palabrería "guindesca" para esconder una considerable subida de impuestos y proponiendo medidas de buen gobierno corporativo, racionalización normativa, desindexación económica y consolidación fiscal, llegué a la medida número tres, la que se refiere directamente al desempleo y simplemente flipé en colorines: "Aprobación de un plan anual de política de empleo que pasa por la evaluación de los efectos de la reforma laboral. El primer informe será contrastado por un organismo independiente antes de julio de 2013, como, por ejemplo, la OCDE." Hace falta tener poca vergüenza para sentarse delante de un micrófono y proponer como medida contra el paro la realización de un estudio sobre el impacto de la reforma laboral. Si quieres justificar que tu reforma ha sido útil (algo difícil de creer a estas alturas), encarga el estudio y luego nos haces un poco de propaganda, pero no tengas el morro de presentarlo como medida por el empleo. Señoras y señores, la gran medida para el empleo es un informe sobre el resultado de la reforma laboral; van a encargar a unos cuantos tecnócratas (a buen seguro militantes de Izquierda Unida) para analizar las consecuencias (positivas, por supuesto) de la reforma y después se lo dejarán leer a la OCDE para dar credibilidad a su morrocotuda metedura de pata...  Nos están llamando imbéciles a todos los españoles, pero sobre todo a esos seis millones.
Y como colofón a tan negro panorama, dice Guindos que lo que están haciendo es ponerse en lo peor para que luego las sorpresas sean positivas. Casi casi, prefiero el plasma o mejor el micro averiado...
PD. Quizás estoy algo ácido para ser lunes, pero es que acabo de leerme el último número de Mongolia.

viernes, 26 de abril de 2013

POR FALTA DE INCULTURA

Era una de las frases preferidas de mi madre. La había oído en alguna exposición o esperando la vez en el mercado, pero la repetía a menudo como síntoma de las carencias culturales de la sociedad. Y todavía entonces el déficit cultural estaba motivado por la desinformación y por el tormentoso periodo político que dejábamos atrás. Ahora la situación ha cambiado, tenemos muchísima más información, más medios, toda la facilidad del mundo para acceder a las artes, las letras o las notas musicales, pero seguimos adoleciendo de una enorme falta de ignorancia.
En un país en el que se tacha al intelectual de "rojeras", se persigue al cineasta por posicionarse políticamente, se torpedea cualquier gesto de creatividad a base de impuestos y se promulga la emisión de "telemierda" a grandes escalas, es normal que los cerebros se fuguen o se sequen. Criticamos a nuestros políticos porque no hablan inglés, nos reímos de nuestros futbolistas por cazurros, pero todavía es mayoría la gente que en esta España nuestra considera un libro como algo elitista, erudito, aburrido o presuntuoso. Y lo digo en el día del libro, sí. Cuánta gente hay cuya única lectura son los pies de foto del Marca o las románticas frases de detrás de la puerta del retrete del bar. No es que les eche nada en cara, pero hay que saber lo que tenemos y nuestro poderío literario, al margen de este insigne blog, está muy marcado por esos precursores de Twitter que ponían tan ocurrentes frases encima del urinario. Qué bonito lo de "Rosana, te voy a poner una naranja en la boca y te voy a comer el chichi hasta que te salga Fanta". Aunque a mí no me gustan tan pornográficas, prefiero lo romanticones que dan todo por su amada, como el Don Juan que ha pintado dos puentes de la A-1 dirección a Burgos: el primero dice "Sin ti, uno parece 365" y en el siguiente pone "Contigo, 365 parecen 1". Tampoco tiene desperdicio el de la foto que hice el otro día en medio de un bosque de Alcalá de Henares. Quiero pensar que era una historia de amor y no el final de un proceso narcodepresivo...
Hablando de literatura del pueblo, me gustan las frases que vienen escritas en los camiones de Seur y que no voy a reproducir porque son largas y van deprisa, así que nunca me da tiempo a memorizar. Y todo esto os lo cuento porque hoy, volviendo de comer con varios compañeros, hemos visto a un transportista sentado en la cabina de su camión leyendo un libro y nos ha resultado tan impactante que nos hemos quedado un rato comentándolo... País.

martes, 23 de abril de 2013

DIA DEL ATEÍSMO

El domingo paseaba por Madrid y encontré varias plazas ocupadas por grupos de infieles que escuchaban a un predicador que trataba de convencerles con un altisonante discurso doblemente amplificado por un equipo de megafonía. Era el Día internacional del Ateísmo y el orador llamaba a todos los creyentes de distintas religiones a dejar de serlo; argumentaba con bastante clarividencia: "no hay ni un sólo dato científico que pruebe la existencia de un ser superior"; hacía un llamamiento a las conciencias "no es necesario creer en un dios para vivir esta vida con respeto al prójimo, con tolerancia, justicia y solidaridad", luego se ponía algo más incisivo y decía: "está demostrado que la gran mayoría de hechos milagrosos, apariciones y episodios divinos han sido fraudes y ni uno sólo está comprobado y verificado" y terminaba gritando consignas algo más ofensivas como "las religiones tienen detrás una larga historia de sangre, violencia, guerras, persecuciones, represión e intolerancia", para terminar con una sentencia a modo de slogan: "Ningún dios justo permitiría un mundo tan injusto".
Sorprendido seguí caminando por la ciudad y encontré otro encendido y amenazante ateo en otra plaza y otro más allá y cambié de barrio y más, y más, todos ellos con su equipo de sonido, su atril a modo de altar, su pancarta y sus fieles, o infieles, seguidores. Me sorprendía que el ayuntamiento les hubiese dado permiso para todo ese despliegue en un total de cincuenta plazas y llegó a parecerme invasivo con el espacio y con las libres conciencias de los ciudadanos.
Continué andando y con este solecito primaveral se me fue pasando el resacón del sábado y volví a la realidad. No sé si triste o cruda, pero realidad. Se ve que había visto y oído mal, mi fanático y practicante ateísmo me había cegado una vez más.
Todas esas concentraciones de predicadores formaban parte de la gran Misión del camino neocatecumenal en el año de la fe. Para que lo entendáis, un llamamiento de la iglesia católica que se lleva a cabo todos los domingos de Pascua y que consiste en sacar la iglesia a la calle en 10.000 improvisados escenarios. Con un convincente argumento que dice que si la gente no entra a las iglesias, la Iglesia irá a la gente. Coño, como Mahoma... Me paré a escuchar el mensaje y me sentí aludido "quizás tú seas uno de esos que vive la vida de paso, con prisas, sin pararte a pensar, sólo pendiente de los placeres materialistas y dándole la espalda a tu creador...Tú también te encontrarás con dios y obtendrás su perdón". He de decir que al principio me preocupó, pero después me alivió, así que hice una foto bastante mala y seguí con mi ronda, mientras los malos pensamientos se apoderaban de mi cabeza.
No lo entendía. No entendía que las religiones sigan con sus cruzadas y misiones catecumenizadoras. No entendía que invadieran el espacio público cuando tienen miles de locales céntricos, cómodos y gratuitos. No entendía que piensen que con ese sistema provocador e invasivo y a base de decibelios vayan a conseguir más seguidores. No entendía que les hubieran dado permiso para todo ese despliegue, con lo difícil y caro que se ha puesto pedir permisos en Madrid. Y entonces me hice ateo... Bueno, ya lo era.

domingo, 21 de abril de 2013

MOVILIDAD EXTERIOR

Estoy notando que me falla la movilidad exterior: está semana he sufrido dos accidentes, uno en bicicleta por intentar seguir a mi hijo en un descenso, y el otro chutando a portería con la hierba mojada... Casi me desnuco. Si es que a ciertas edades la movilidad exterior se va debilitando. Bueno, realmente no sé muy bien si la locuaz y brillante Ministra de trabajo que nos hemos echado se refería a ese tipo de "movilidad exterior" en su reciente comparecencia. También pensé que igual se trata del tráfico en la periferia de las grandes ciudades y de esos grandes atascos que sufrimos los que trabajamos o vivimos en el extra radio. Pero no, creo que la amiga Fátima Báñez hablaba de los emigrantes, simple y llanamente.
Llevamos un tiempo oyendo estupideces sobre los españoles, jóvenes y no tanto, que se ven forzados a abandonar nuestro país para ganarse las acelgas en países más prósperos. Continuamente se dice eso tan refinado de la "fuga de cerebros", que es una forma un tanto vanidosa y chauvinista de hablar de emigración. Los profesionales mejor preparados tienen que salir del país para buscar un futuro más prometedor, como si España se hubiera convertido de la noche a la mañana en el vivero de científicos, ingenieros, intelectuales y eminentes economistas que huyen del INEM y de Montoro para investigar y desarrollar sus prometedoras carreras en otro idioma. Y a mí, que me da por ser escéptico, me da la sensación de que esos jóvenes y no tanto, que optan por la movilidad exterior, van a ampliar su currículum como virtuosos del uso de la fregona (gran invento español), como conserjes del turno nocturno de hoteluchos del barrio de la estación de Munich o en el complejo mundo del Whoper y el Big Mac... En eso consiste la emigración.
Y lo que me hace gracia es que en este país no sepamos lo que significa eso, cuando tenemos una amplísima experiencia como emisores y como receptores. Cuando oigo a la carismática ministra hablar en esos términos, me surge la malévola idea de aplicar la misma terminología a los "machupichos" o "sudacas" o "guachupinos" o "moritos" que tan respetuosa y hospitalariamente hemos acogido durante las últimas décadas. Ellos eran la generación más brillante de su país y venían aquí buscando la oportunidad para desarrollar sus brillantes carreras en un escenario más adecuado a sus conocimientos. De Ecuador o Rumanía nos llegaron los jóvenes cerebros que buscaban movilidad exterior.
Y para completar esta insultante broma, llega la tía Merkel y sugiere a los países sudamericanos que ayuden a sus hermanos europeos ahora que la economía de aquello que llaman LATAM está infestada de brotes verdes. Así que en breve veremos la paradójica imagen de los cerebros españoles buscando movilidad exterior en Ecuador. Chachas, jardineros, basureros, limpiadores o mensacas, todos tendremos un hueco allí. Lo que me quita el sueño es saber qué mote nos pondrán...

PD. La foto que ilustra esta entrada circula estos días por internet y dicen que la chica de la izquierda es una de las políticas de las que hablamos aquí... y por supuesto no es Fátima Bañez.