jueves, 28 de noviembre de 2013

¿DÓNDE ME SIENTO YO?

Mi pobre madre no entendía demasiado bien a qué me dedicaba yo y mucho menos lo comprendería si me viese en algunos momentos puntuales, aquellos, muchos, en los que la labor de un "eventero" es más parecida a la de un acomodador. Sí, así es, durante la semana pasada, mi vida y la de muchos compañeros de trabajo, pasó a ser la de un vulgar, aunque respetable, acomodador.
Creeréis que es mentira, pero el ser humano en general y el español en particular, tiene como principal inquietud vital saber dónde se va a sentar. Lo de comer, trabajar, estudiar o follar queda siempre en un segundo plano ante la angustiosa sensación de llegar a un acto, una gala, una cena, sin saber dónde te vas a sentar y si tus rivales de trabajo o tus enemigos políticos o algún ser inferior ocupa una silla mejor que la tuya.
No os podéis siquiera imaginar hasta dónde llega la estupidez del homo sapiens. Sirva como ejemplo el último de los grandes eventos que hemos organizado, un complejo acto lleno de personalidades y con unos requerimientos técnicos difíciles y un espacio escaso para la magnitud del acto. Resumiendo, se trataba de un tinglado bastante complicado, pero todas las dificultades quedaron en nada comparadas con los quebraderos de cabeza provocados por el deporte más competitivo que existe: el sitting.
Los importantes se rodean de sus estúpidos y presuntuosos gabinetes de protocolo que tienen que justificar su sueldo poniendo pegas: "mi presidente no puede sentarse detrás de nadie... mi presidente no puede estar al lado de Mengano... mi presidente no, mi presidente no, mi presidente no..." Y claro, los intereses de ese cretino chocan con los del mequetrefe que llega después a sentar a su "Vicealgo": "Mi vicealgo no puede sentarse aquí... mi vicealgo es más importante que su presidente... mi vicealgo no se sienta delante de Zutano...".
Pero peor que eso son los del siguiente escalón, los que no son importantes, pero se lo creen. Son los que llevan coderas porque desgastan todas las chaquetas en sus fratricidas guerras, esos para quienes nada importa el resultado del acto y sí se cumplen o no los objetivos marcados por la empresa o la institución; aquellos que no ven más allá de su propio ego, su jodida envidia y su deseo de que el rival profesional se caiga de bruces y se rompa la crisma y el esternón. Con esos, yo simplemente me río y con mi linterna de acomodador apagada escucho sus sabios argumentos: "Como es posible que el jefe de marketing esté en segunda fila y yo que soy gerente de operaciones, esté en cuarta, al mismo nivel que el supervisor de cuentas, el jefe de compras y el controler financiero. Esto no se va a quedar así". O los que acabado el evento se te acercan y en lugar de felicitarte, te dicen: "Muy mal, porque todavía no entiendo por qué me habéis sentado tan atrás".
Semos asín, un país de egos, de putos egos, de gente que no ve más allá de su ombligo, donde todos nos creemos el centro del mundo y a cada uno sólo le importa hablar de su libro. Que bien nos representaba Umbral con su frase.

domingo, 24 de noviembre de 2013

DIEZ PLAYAS PARA ALUCINAR

Leí este espectacular titular en un periódico al comenzar el verano, y de cabeza me tiré a leerlo. Son interesantes reportajes en serie, que van haciendo sobre distintos temas y que con esos títulos enganchan mucho a los lectores. Ahora, además, lo pueden comprobar a través de sus páginas de internet y los medidores que indican cuáles son las noticias o reportajes más leídos o por lo menos, pinchados. Este artículo en cuestión se refería, como bien anunciaba, a algunas de las playas más flipantes de nuestra geografía, a calas pequeñitas, de difícil acceso, que nadie conoce y tienen un encanto especial. Así se supone que eran, hasta que llegó este brillante periodista, escribió su bonito reportaje y a cambio de su minuto de gloria convirtió esos paradisiacos parajes en algo similar a la estación de Metro de Sol. Perdón, de Vodafone Sol. El periódico ofrece un buen contenido a sus lectores, el periodista, que se ha marcado un viajecito de envidia, se cuelga su medallita y la pobre playa pierde de un plumazo la gran mayoría de esos encantos que se describían en el reportaje.
En el pueblo al que vamos los fines de semana (que en esta entrada no voy a mencionar), situado en un espectacular valle y con una atmósfera que transmite calma y bienestar, nos ocurre exactamente lo mismo. De repente hay un fin de semana que no paran de llegar coches, que entran, gritan debajo de las buitreras, tiran una bolsa de patatas al suelo y se marchan. Cuando nos preguntamos entre los vecinos el por qué de tanto trasiego, siempre hay alguno que nos saca de dudas: Es que ha salido el pueblo en El viajero de El País o en el especial de El Mundo o en no sé que programa de televisión. Entre los vecinos hay un locutor de radio y muchas veces le he escuchado hablar del pueblo en la radio, pero sin decir nunca el nombre ni dónde está.
No quiero con esto decir que la gente no tenga derecho a ir a nuestro pueblo o a las calas más recónditas, los rincones más especiales de las ciudades o los burdeles más limpios de la periferia, pero que venga el que de verdad tiene interés, no el que se acoge de manera indiscriminada al efecto llamada.
Ahora ha vuelto a crecer el tráfico de acceso al valle y no sabíamos muy bien el motivo, hasta que hemos descubierto una nueva señal en la carretera general. La clásica señal de vistas panorámicas con la imagen de una cámara de fotos antigua. De este mes no pasa... Parecerá un accidente.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL MENDIGO

Ayer viajé en Metro. Anoche dormí mal. Lo uno no es consecuencia de lo otro o sí. Reconozco que no soy fiel usuario del transporte público, porque vivo en las afueras, trabajo en Alcobendas y soy bastante vaguete. Pero ayer iba a un concierto al centro y no podía llegar tarde, así que aseguré con el Metro. Debería cogerlo más, es rápido, eficaz y una muy buena terapia para esa radiografía social que tanto me gusta hacer. Sin embargo, ayer me provocó un estado de inquietud y ansiedad que me impidió disfrutar del concierto y conciliar el sueño luego en casa; de hecho todavía estoy algo alterado.
Cuando iba charlando con mi hermano, entró en el vagón un hombre de mediana edad con un cartel de cartón pidiendo limosna y con la voz quebrada mendigó: "Por favor ayúdenme, no tengo trabajo y necesito algo para dar de comer a mi hija". Como en todos estos casos, por muchos que haya y por mucho que nuestra mente se anestesie contra el dolor ajeno, el mensaje te encoje todas las vísceras. En este caso es todavía más estremecedor el silencio posterior, la enorme tensión que se expande por el vagón, la huida de las miradas refugiándose en móviles, libros o tablets. Nadie se atreve a abrir el bolsillo, ni siquiera a cruzar sus ojos con los del "sin techo", hay miedo a saltarse el guión, a hacer algo distinto a los demás y la colectividad, la masa, siempre ha sido un buen refugio, una genial excusa. Además hay quien dice que no es buena la caridad, que no arregla nada y que provoca que surjan más y más casos; no es mal argumento para quedarte tranquilo mientras el desafortunado elemento se va perdiendo por el pasillo hacia la cola del tren.
Sin embargo, aquel hombre al que no miré y no ayudé, amparado en la voluntad mayoritaria, se me incrustó en la retina y subió hasta la mismísima raíz de la conciencia. Ya he dicho que no le miré de frente, pero noté que él sí lo hacía y cuando pasó ante mí, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo: "¡Coño!, a este tío le conozco, creo que es un periodista que venía a las carreras y que hace tiempo que no veo", le dije a mi hermano. Cuando quise reaccionar, con una angustia enorme, intenté buscarle en los vagones siguientes, pero ya no estaba en el tren. Una vez en casa llamé a otros periodistas, indagué en internet e inicié un plan para ayudar a este chico, un tipo normal al que por algún motivo la vida se le había torcido. No podemos permitirlo. Por suerte, al rato llegué a la conclusión de que todo era producto de mi imaginación y que mi amigo mantenía su trabajo y su "posición social". A pesar de ello no dormí bien porque aunque pronto volveré a encontrarle en alguna rueda de prensa, la experiencia de la tarde-noche de ayer me permitió sentir de cerca el dolor y la incomprensión que un ser humano puede sentir y que los demás sólo apreciamos cuando esa cara sin afeitar, esos ojos hundidos por la depresión y esas manos rudas de frío pueden ser las de alguien cercano. Ahora me gustaría abrazar a mi amigo y también, con más fuerza, a su pobre doble. Su doble pobre.
PD. La foto no tiene nada que ver con la historia, pero refleja angustia ¿a qué sí?

domingo, 17 de noviembre de 2013

DIBUJOS ANIMADOS

Me pasó en verano, pero todavía me río cuando lo recuerdo. Mis hijos mayores jugaban a cosas de hijos mayores, vamos a lo mismo que hacen todos los chavales de su edad, es decir tiraban el móvil al aire y luego lo golpeaban con un bate de béisbol y se desternillaban al comprobar que el móvil salía ileso del golpe una y otra vez. Ni yo ni su madre nos dimos cuenta del estúpido juego hasta que empezaron a insultarse y amenazarse tras comprobar que en uno de los vuelos, el aparatito había volado demasiado alto y había caído en el canalón del tejado. La primera reacción, obvia, fue castigarles, regañarles, sermonearles, recordar a los niños de África y llamarles niños bobos, mimados y mal educados. Eso sí que fue como hacen todos los padres. Pero a continuación tuve que ponerme manos a la obra para recuperar el maldito cacharro antes que ver el angustioso espectáculo de los chicos gateando por el tejado.
Escalera de tres metros para asomarme a una claraboya, lanza telescópica de pintor con escobilla atada con cinta americana en el extremo para intentar barrer el canalón, frontal con linterna sobre la cabeza para intentar iluminar en la oscuridad, arnés casero para atarme a la ventana y evitar una defunción ridícula. Mi experiencia en el servicio militar por fin estaba sirviendo de algo y hasta creo que mis hijos empezaban a sentir cierta admiración por la destreza y valentía de su padre. La delicada operación se alargaba más de la cuenta porque el cacharro parecía engancharse en algún codo del canalillo y el bombero torero empezaba a ponerse nervioso. A ello también contribuía el pequeño Lucio que cada dos o tres minutos golpeaba la escalera desde abajo y decía: "Papá, puedes bajar un momento que te quiero enseñar una cosa..." Yo, sudando y cabreado, le gritaba una y otra vez: "Déjame en paz ahora, no ves que estoy liado y que me puedo caer..."
Los chicos desde abajo intentaban iluminar con otras linternas y orientarme para indicar dónde podía estar el puto móvil. Mi cabreo se multiplicaba por cada minuto que sumábamos al rescate y las posibilidades de encontrar al Samsung con vida eran casi nulas; pero lo peor de todo era la inoportunidad del peque pidiendo a cada momento que bajase: "Papá, que tengo una cosa para ti..." o "Papi, ven a mi cuarto que te vas a morir de risa" y luego "Papá deja ya de hacer el tonto en el tejado" Mi respuesta era cada vez más seca y amenazante porque no podía entender como un chavalín tan minúsculo pudiera ser tan sumamente pesado.
Agotado de pescar sin resultado, tiré la lanza, cerré la velux, recogí la escalera y me bajé dispuesto a montar un pollo explosivo, a no dejar títere con cabeza. Pero al bajar el último escalón y girarme, mi entrecejo fruncido se chocó con la carcajada de Lucio que me entregaba el móvil con una convincente explicación: "Papá, qué pesado eres, llevo dos horas diciéndote que bajes que tenía algo que enseñarte, es el móvil, que había caído en la terraza de mi cuarto." Quise matarle o besarle, pero sobre todo quería evaporarme, desaparecer de esa escena de dibujos animados tantas veces vista y nunca comprendida. No me molaba nada ser Homer Simpson.

jueves, 14 de noviembre de 2013

BASURA PRIVADA

Sacyr obtuvo un beneficio en la primera parte de este año de 103,9 millones de euros; OHL en el primer semestre ganó 148,3 millones; Ferrovial es el campeón de ganancias con 485 millones y los pobres de FCC que llevaban un tiempo sin beneficios, han pegado un pelotazo al vender el 8% a Bill Gates. Vaya, no parece que estén muy tocadas las que debían ser principales víctimas de la famosa burbuja, que ellos mismos y la administración habían hinchado.
No sé si os habéis fijado, pero esas son las cuatro empresas que tienen contrato con el ayuntamiento de Madrid como concesionarios de los servicios de recogida de basuras y limpieza de nuestra podrida capital. Esas son las cuatro empresas que amenazan con despedir, bajar los sueldos y recortar a diestro y siniestro los derechos de unos trabajadores que ya de por sí tienen uno de los trabajos peor pagados y más denigrantes de nuestra sociedad. De esa forma conseguirán rentabilizar el contrato, a pesar de las duras condiciones que ha impuesto el ayuntamiento en el último pliego. El resultado será que las cuentas del consistorio mejorarán porque seguirá cobrando el impuesto a los ciudadanos y cada vez pagará menos a las empresas y estas mejorarán cada año su beneficio, reduciendo costes de personal. Los dos ganan y que pierdan los trabajadores y los ciudadanos, de eso se trata. Es lo que se lleva.
La imagen es lamentable, el perjuicio a la ciudad mucho mayor de lo que cuantifican, el insulto a los vecinos no tiene nombre y la criminalización de los huelguistas es la vieja excusa para eludir responsabilidades (eso no quita que condene a los violentos y a los piquetes que impiden el cumplimiento de los servicios mínimos). Pero esto es lo que hemos comprado, esto es lo que la gran mayoría de los españoles defiende, el fruto del neoliberalismo privatizador. Lo público es malo, es comunista, lleva al deficit y la corrupción; lo privado es eficaz, es eficiente, es moderno y transparente. Síiiiiiiiiiiiii, ¡unos cataplines!
Lo ocurrido con la basura de Madrid es sólo un anticipo de lo que va a pasar con tanto servicio social privatizado, no os quepa ninguna duda. Las autopistas privadas no son rentables: ya está trabajando el gobierno para buscar fórmulas que les den dinero; las eléctricas no tienen bastantes ingresos: ya se crea una tasa para penalizar la energía solar; que el hospital de Soria no es rentable, pues se cierra o que venga el gobierno de turno a rescatarlo. Eso es la privatización, beneficio para las empresas y perdidas para el Estado, que ya se encarga de trasladar a los ciudadanos.
Esta es la basura de sistema que nos proponen y nos imponen. Pero no diremos nada, ni llevaremos nuestra bolsa de mierda delante del ayuntamiento, ni dejaremos de pagar nuestra tasa de recogida de residuos. Nos tratan como basura... Quizás lo seamos.

martes, 12 de noviembre de 2013

CINCUENTA TACOS



Coño, puta, cabrón, gilipollas, mendrugo, lerdo, capullo, zorra, bastardo, memo, mierda, ostia, leches, diantres, joder, cojones, huevos, chumi, caca, chocho, imbécil, idiota, tontolaba, forraboinas, mequetrefe, apollardao, jodio, recórcholis, pardiez, payaso, bobo, tontaina, pichafloja, malaje, cantamañanas, baboso, bobo, calzonazos, cipote, mentecato, zopenco, pajote, bujarrón, cornudo, pedo, cagada, mear, lefa, baboso, cenutrio, mastuerzo... ¡Cincuenta tacos!

PD. Ya sé que esperabais una entrada más profunda, pero yo hoy necesitaba rejuvenecer mi mente, volver a mi infancia... Soy así de tontopolla.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El OKUPA


Uno se levanta un domingo después de haber dormido por encima de sus posibilidades, baja a desayunar y se encuentra en el salón a un tipo muy alto, espigado, desdentado, con perilla, descalzo y maloliente, hablando en inglés con tus hijos. El extraño elemento, educado, eso sí, se levanta y se presenta: "Hola, tú debes ser Diego, encantado, ¿no tendrás una guitarra?". Por supuesto que sí, le dejo la guitarra y me siento a mojar galletas, mientras mi desconocido invitado canta canciones de Dylan a mis hijos y sobrinos.
Hasta ahí me hacía gracia la situación, incluso cuando me contó su vida y me confesó que vivía en una cueva y que le gustaba estar solo para meditar y limpiarse. Cuando se me cruzaron ya los cables y decidí dar portazo a la estrambótica situación fue cuando mi hijo pequeño me miró con desprecio y me dijo "Papá, me lo paso mucho mejor con él que contigo". Obviamente me ofendió y me hirió, así que decidí dar carpetazo al tema, invitar al okupa dominical a cambiar de aires y dedicar mi tiempo a entretener al enano; claro está que antes le expliqué todo aquello de no ir con desconocidos, no aceptar caramelos de tipos raros...
Como Diego se ha vuelto a accidentar y tiene un hombro maltrecho; Martín va por el segundo de los diecinueve problemas de matemáticas y Montse se ha subido a caminar por el monte, sólo quedo yo o el menda este para acompañar a Lucito a su circuitillo de bicis. Hecho, allá voy, vas a ver con quién te lo pasas mejor.
El Okupa inglés se quedó en medio del pueblo haciendo una fogata y yo, salto para aquí, salto para allá en un disputado pique con el mocoso de 7 años que ya mete unos vuelos considerables. Cuando ya estaba a punto de romperme la crisma, el canijo volvió a desencajarme el rostro con otra provocación: "Papi, tú no saltas casi porque pesas mucho más que yo, cuando adelgaces saltarás más".
Y aquí estoy preparándome una ensaladita para bajar unos kilitos. ¡Me cago en su padre!... Y en el del Okupa.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

EL CHULAPO

Nunca había ido a la zarzuela ni tenía la más mínima intención de hacerlo. Aunque me gusta la ópera, la zarzuela siempre me ha provocado un cierto rechazo, como la mayoría de las costumbres y sellos folclóricos de esta ciudad que tanto me gusta y quiero, llamada Madrid. Sí, soy madrileño de los que presumen de ello, me encuentro más a gusto paseando por la calle Espoz y Mina que por los senderos del Yosemite, soy urbanita y Madrid tiene una magia especial de la que muy pocas ciudades pueden presumir. Sin embargo, no puedo con el rollito chulapo chulesco madrileño, ni con el chotis, ni con los entresijos y gallinejas, ni con la verbena, ni con San Isidro, ni con Florentino, ni con Mrs. Bottle... Vale que son parte de nuestra cultura, pero creo que el valor añadido que aportan a la identidad madrileña crea más rechazo que simpatía y nos confieren un toque de ciudad casposa del que poco a poco hay que liberarse.
Eso son prejuicios o lo eran, porque la semana pasada tuve ocasión de acudir al Teatro de la Zarzuela a ver la Verbena de la Paloma y quedé absolutamente maravillado con el espectáculo, por su calidad musical, su divertido argumento y el constante ajetreo de actores en el escenario. Reconozco que me costó mucho no tararear en voz alta y que desde entonces canto todos los días en la ducha lo del mantón de la China-na-na, Chi-na-na... Claro está que tenía alguna otra excusa de peso para estar entusiasmado con el show: la escenografía de la zarzuela estaba realizada tomando como base cuadros de mi madre y lo que podía haber sido anecdótico, he de reconocer que llegó a emocionarme. No he conocido a nadie más madrileño que a ella y sin duda supo transmitir esa pasión, pero tampoco la recuerdo nunca escuchando zarzuela e imagino su cara de sorpresa si hubiese llegado a ver esta representación. Dijo Camilo José Cela que Amalia Avia era la pintora de las ausencias, porque sus cuadros mostraban lugares con mucha vida vivida, pero sin ella, y esto fue lo que me resultó más chocante y conmovedor en la zarzuela: ver abrirse las puertas de los balcones y asomarse jovencitas cantando; novios apoyados en las destartaladas farolas o señales de prohibido aparcar; tabernas repletas de clientes... De repente las obras de Amalia Avia recuperaron sus presencias, regresaron a la vida, la misma que tenía su autora, la persona más vital del mundo.
Todo este homenaje a Amalia Avia se lo debemos y agradecemos al director de escena, José Carlos Plaza, y podéis verlo hasta el domingo en el Teatro de la Zarzuela. Yo le agradezco también mi reconciliación con la zarzuela y los chulapos madrileños. Ya me siento uno de ellos.

domingo, 3 de noviembre de 2013

RELAXING CUP


Cada cual tiene su propia definición de relax, su rincón favorito, su momento inviolable. Para un servidor es la “mientrasiesta” sentado en una butaca, elevado sobre las copas de los nogales y los chopos del valle del río Salado, con un vaso de vino en una mano, un cigarro en la otra y un buen libro sobre las rodillas; en este caso “Los hijos de los días”, de Eduardo Galeano, consigue removerme la conciencia con su disparatado e irónico repertorio de injusticias históricas. Las nubes, de evolución diurna, dan paso, cada dos o tres minutos, a un solecito otoñal que me adormece y me recalca que estoy en la gloria. Un paraíso sólo perturbado por la propia naturaleza, por las avispas asesinas que vuelan a mi alrededor, por el viento que sacude las hojas y me despierta, por los pájaros o el gallo de la molinera o incluso por los perros de algún vecino que ladran. Vale, también son animales, pero no los identifico con el entorno natural, para mí,  los perros son un invento humano, algo artificial.
El caso es que ese momento de relax no se cambia por nada y uno lo alarga todo lo que puede intentando limpiar la mente de los agobios semanales, del estrés laboral o la penitencia de los deberes. Las neuronas y los pulmones se limpian de ese aire urbano que mata poco a poco (un amigo vigoréxico o naturópata o macrobiótico me enseñó una vez que en estas situaciones hay que hacer un esfuerzo por expulsar todo el aire que tienes en los pulmones para sacar pequeñas bolsas que se quedan permanentemente dentro y así renovar el depósito con aire puro y conseguir el relax total, así que cuando nadie me ve, procedo); los oídos se desprenden del soniquete de la radio o la televisión emitiendo malrrollismo diario; ni siquiera hay wifi que te recuerde los greatest hits de Montoro o los veredictos de algún juez superstar. Nada, sólo el campo, con su flora, su fauna y los amigos, que en breve aparecerán para romper todos tus sanos propósitos de adelgazar.
Esto es vida, pienso, mientras escucho a un grupo de niñas que se acerca por el camino cantando un rap, cierro el libro y escucho atónito: “Re-re-re, relaxing cup of café con leche, in Plaza Mayor, in Plaza Mayor, in Plaza Mayor, re-re-re-relaxing cup...”
Suelto una carcajada y regreso a la triste realidad.

martes, 29 de octubre de 2013

MIL CUATRO, DÍGAME


Buenos días, soy Tania, le hablo desde el centro MoviStar de Toledo y voy a hacer todo lo posible por ayudarle, le importaría decirme su nombre y DNI para dirigirme a usted?. Hola Tania, soy Diego, mi DNI es el 10041004 y te hablo desde el móvil porque no tengo teléfono en casa y llevo dos meses y medio intentando que me lo pongáis. Llamo todos los días a este número y conozco a todas y cada una de tus compañeras en los centros de Toledo, León y Santander: Vanessa, Evelín, Marta, Olga, Genoveva y Camino. Cada una tiene un nombre distinto y cada una me ha contado una historia distinta para explicarme por qué no me hacían algo tan sencillo como un traslado de línea. Me habéis dicho primero que en cuatro o cinco días estaría todo resuelto, luego que se retrasaría porque era agosto, después que no era posible mantener el mismo número, luego que sí, más tarde que no se puede hacer traslado y que tengo que hacer una baja y luego un alta, después que devuelva el router, al día siguiente que ¿por qué he devuelto el router?, al cumplir un mes de la petición que borrabais el expediente y empezabais de nuevo, incluso me habéis llegado a asegurar que hace tiempo que los técnicos estuvieron en casa y me hicieron la instalación y yo sigo aquí sin línea, desesperado, aguantando el chaparrón de mis hijos que tienen un agudo síndrome de abstinencia de YouTube. He intentando poner una reclamación en Internet, pero el sistema está muy bien desarrollado para que a los que somos un poco cortitos nos sea imposible quejarnos; también he ido a la cojotienda que tenéis en Gran vía y me han dicho que no pueden hacer nada, que los traslados los lleváis las amables máquinas y desinformadas chicas del 1004. He pedido hablar con un superior, con alguien que sepa cómo funciona esto, con ese con el que habláis cada vez que me dejáis ocho minutos escuchando una insoportable sintonía, pero no me lo permitís. Sólo quiero ser vuestro cliente, que me cobréis una pasta por mis llamadas y mis mails, que me llaméis todos los días a la hora de la cena para ofrecerme Imagenio... pero no lo consigo. Porfa, le puedes decir a César Alierta que se ponga, a ver si me echa una mano o por lo menos si me puedo desahogar explicándole cuan caótico es el servicio de atención al cliente de su compañía, lo complejo que es hacer algo sencillísimo, la inutilidad de su entramado informático y sus sistemas de gestión… (tu-tu-tu-tu-tu-tu…) Tania, Tania, ¡Taaaaania!
En Movistar trabajamos para hacerle la vida más fácil, por favor marque del 0 al 9 el nivel de satisfacción con el servicio recibido…

PD. Mañana os pondré una entrada identica a esta pero cambiando lo de Movistar por Gas Natural... Bueno, os perdono.

domingo, 27 de octubre de 2013

¡VIVA EL PAPA!


Acabo de romper los esquemas a más de uno. A conciencia lo hago. ¿Por provocar?, no, por ser justo. Nunca antes, en el transcurso de las cinco últimas décadas, me había sentido tan cerca de la Iglesia Católica, lo cual tampoco es para tirar cohetes porque aún sigo bastante, pero que bastante, lejos. Todo lo lejos que un ateo puede estar de una iglesia, mucho.
Sin embargo he de reconocer que el nuevo Papa me ha sorprendido positivamente con casi todas sus declaraciones. Mira que venía precedido de ciertas dudas o nebulosas por su pasividad frente a la dictadura argentina, pero todos los pasos que ha dado, desde que la plaza de San Pedro se llenó de humo blanco, han sido, cuando menos, esperanzadores. Vale que para mi el pope no es mi líder de opinión, pero para mucha gente sí lo es y sus comentarios, críticas o consejos pueden marcar positiva o negativamente el devenir de este mundo, cruel, por cierto.
Veníamos de un túnel. Los últimos pontífices se dedicaban a leer la cartilla a los políticos y a regañar a los infieles por asuntos intrascendentes, dando la espalda a los grandes problemas de la sociedad. Era más importante la evangelización que la erradicación de la pobreza; la castidad, que el sida; el matrimonio hetero, que la pederastia… Sus problemas y pecados quedaban siempre escondidos bajo una rancia y sospechosa sotana.
Y en esas llegó Francisco dando una lección de lo que su cargo significa y sacando a relucir ese papel "buenista" que se espera de una religión. Su viaje a Lampedusa, sus palabras de indignación y acusación ante el drama de los inmigrantes, su reconocimiento de culpas y malas prácticas en la iglesia, su recomendación para centrar el tiro en lo realmente relevante y ser más permisivo con las nimiedades, su incisiva crítica a la sociedad capitalista, su rápida intervención para quitar de en medio al obispo opulento… Han sido una serie de gestos muy por encima de lo esperado en ese estamento, pero, en mi opinión, de gran inteligencia, porque para evangelizar y evitar la estampida de católicos, hay que lanzar mensajes más tolerantes y constructivos que las amenazantes reprimendas anacrónicas a las que nos tenían acostumbrados los Caminos y Roucos de turno.
Muchos creen que no durará mucho, que la curia le hará la vida imposible o se le atragantará un café de forma accidental, pero mientras siga en esta línea, ¡Viva el Papa!, aunque me cueste.

PD.El retablo de la foto es original de la iglesia de Santamera (Guadalajara), pero el obispado se lo llevó a Trillo, donde hay más fieles.

jueves, 24 de octubre de 2013

HACHETETEPEBARRABARRA HA VUELTO


Nos hemos mudado. De ahí el apagón. Acabar la reforma, después de nueve meses de obras y de sobredosis de fontaneros, electricistas, carpinteros, cerrajeros, arquitectos, aparejadores o taxidermistas... ha sido un parto sangriento. No entro en detalles, los imagináis, sólo os transmito la satisfacción de haber concluido la que espero sea última obra de mi vida y haber contribuido a reflotar el maltrecho sector de la construcción. Montoro, nos debes unas.
En teoría era una mudanza sencilla, de una casa a la de al lado. Del presente al pasado para convertirlo en futuro. Qué cursilada, pero cierta, pues tras veinte años fuera de la choza de mis padres, he regresado para quedarme. Una sensación curiosa y cálida: una casa nueva sobre la base de la de toda la vida; pues eso el futuro construido sobre el pasado.
Se mezclan emociones, la alegría de los niños ante la novedad y descubriendo cada rincón de la nueva vivienda, contrasta con la desesperación de los hermanos Karamazov al regresar al mismo estante de la librería en el que habían estado durante 40 años. El estudio cambia de cuadros, de estilo, de ruido… Donde estaba la ducha está la cama, lo que era puerta ahora es ventana, la nevera está donde el horno y el pasillo ha sido privatizado. Todo es distinto, pero la casa es la misma, con todo lo bueno y creo que nada de lo malo. Bueno, sí, las ausencias.
Por eso hoy, con el taladro aún caliente, los riñones doloridos de mover cajas y las manos resecas de limpiar tanta mierda, podemos dar por concluida la mudanza (por cierto, os recomiendo a los Hermanos Moraleda, qué manera de subir y bajar pianos, cuadros, muebles y cajas repletas de pasado).
Así que ahora, que estamos mudaditos y que los amables señores de Telefónica han conseguido realizar el traslado de la línea, setenta y seis días y ochocientas llamadas después de mi solicitud, procedo a reinaugurar este insigne e insignificante blog con el mismo espíritu con que fue creado: lo que salga de los huevos, cuando salga de los huevos.

jueves, 22 de agosto de 2013

EL OTOÑO ÁRABE

Egipto se desangra. En Siria ya ni siquiera les queda una gota. La primavera árabe se prometía feliz. La enorme fuerza de la globalización, la digitalización y las redes sociales iban a conseguir cambiar la parte más conflictiva del mundo en apenas unas semanas. Un tuit, otro tuit, una protesta, una mani y los dictadores caen en cascada, después se convocan elecciones para que las urnas se llenen de votos de esperanza y la democracia florezca por todas partes, la gente sea feliz y salga a la calle a comprar en H&M y a tomar helados Hagen Dasz. Qué bonito era todo y que bien sonaba: "La Primavera Árabe".
Como campaña de márketing no tenía precio, todo el mundo enloquecía con el lanzamiento y expansión de nuestro falso concepto de democracia, sin tener en cuenta el escenario, ni las circunstancias, ni el tempo... Aaaay, el tempo.
El malo estaba detectado, era el dictador de turno, ese que nos había servido durante tantos años como aliado y había mantenido controlado tan insensato y peligroso barrio, en una prórroga del imperialismo colonial. Ahora ya sobraba, era el malo, el enemigo público, el torturador y asesino; mucho habíamos tardado en darnos cuenta. A partir de entonces es sencillo, se envían contenedores y contenedores de armas y se deja que se maten entre ellos y acaben con el tirano; un medieval sistema que nunca falla. Se publica la foto del malo ahorcado, tiroteado o enchironado y se envían cargamentos de urnas y unos cuantos observadores. Yo, de mayor, quiero ser observador. Y ya lo hemos conseguido, hemos logrado que ellos, los otros, voten libremente como nosotros, pero ¡ay mamma mía!, qué ocurre cuando votan lo que no nos gusta... ya no mola la democracia.
Ocurrió en Argelia en 1992, ya estaban listos y maduros para la democracia, votaron y salió lo que no nos gustaba, los islamistas, golpe de estado, conflicto, guerra, terrorismo y a tomar por saco la democracia. La lección sirvió de poco y el error se ha vuelto a cometer por doquier, hasta el punto de que si analizamos uno a uno todos los países envueltos en la maldita primavera, todos están peor de lo que estaban. No tienen dictador, pero lo han cambiado por sangre, guerras, armas y ausencia de derechos y además han espantado uno de sus principales recursos económicos que era el turismo.
La jugada ha salido mal y la encruciada es complejísima lo mires por donde lo mires. Si apoyas a los rebeldes y defiendes la democracia se imponen los temidos islamistas, pero si intentas combatirlos, lo hacen los tiranos, los ejercitos, el miedo y la represión. Occidente tiene pánico a los Hermanos Musulmanes (a mí me suena igual de desquiciado lo de los Legionarios de Cristo) y teme alimentar el integrismo, darle fuerza a Al Qaeda en toda la zona y acorralar a Israel en un polvorín. Por eso está dando marcha atrás en su impulso de la primavera y la está convirtiendo en otoño, aunque Mubarak salga de la cárcel o El Asad siga a sus anchas.
Si lo que queremos es seguir con esta colonizadora globalización y que todo el mundo sea igual, que los países sean iguales y piensen igual y tengan las mismas tiendas y voten a sus Marianos de turno, habrá que cambiar de estrategia. El norte de África y Oriente Medio requieren de una política muy distinta, con otro tempo, con el soporte de la economía y la educación, para evitar que la religión lo sea todo, como suele serlo en todos los lugares donde manda la miseria. La primavera llegará, pero no sin pasar por un invierno de transición y proceso constituyente y no este sistema ancestral de regalar armas y urnas.

lunes, 12 de agosto de 2013

ROBO EN EL CAJERO

Los domingos por la tarde, aunque sea en agosto, uno tiene por costumbre llevar las botellas al contenedor de vidrio, el papel al del cartón y la ropa vieja al de ropa vieja (que no tiene nada que ver con el cocido). Parece muy obvia la distinción, pero es que entre mis vecinos sigue habiendo muchos que confunden cristal, con papel, con plástico, con látex o con mondas de melón.
Después de tan entretenido plan, al que no consigo sumar ni un solo ayudante, acudo al cajero para rellenar la cartera para la semana. En este caso el cajero es de BBVA, que no es mi banco ni lo será nunca. Me saluda muy táctil él, le introduzco mi plástico hasta el fondo, me ofrece opciones, le pido pasta y le susurro mis números secretos, me intenta vender un producto financiero, le mando al garete... Espero con mi mano extendida para coger los billetes, pero no salen: "Su operación se está procesando" y espero y sigue procesando y espero y pasan diez minutos y desespero y llamo al "nuevecerodos" y sin pedir perdón me dan instrucciones. Espero veinte minutos a que el informático de guardia del domingo de agosto por la noche (todo un lince) reinicie el cajero. Sudo. Cajero reiniciado, tarjeta no sale, se la ha apropiado; pasta, por supuesto, tampoco.
Llamo de nuevo a "nuevecerodos", le atiende Cristina, ni perdón ni leches: "tiene usted que llamar a su banco para que le anulen la tarjeta y nosotros mañana por la mañana la destruiremos"... Así de facilito: tu ordenador se cuelga, me birla la tarjeta, me la haces añicos y yo me encargo de anular la vieja, pedir y pagar una nueva y cambiar todas las domiciliaciones que pagaba con ella.
Cómo mola, estas deben ser las famosas leyes del mercado, ellos tienen tu dinero y tu eres tonto. Así que llamo a mi banco, anulo mi tarjeta y el operario me pregunta amablemente por la causa de la anulación: "¿Robo o extravío?"... Y yo dejo la respuesta en el aire: "Yo no he extraviado nada..."
Me despido del cajero con una "barcenesca" peineta mirando a cámara y sudoroso salgo a la calle. Una señora paseando al perro se me acerca a preguntar si funciona la puta máquina expendedora de billetes, le digo que NO, mientras su perro salchicha me lame la pantorrilla. Y todavía no entendéis por qué odio a los perros...

jueves, 8 de agosto de 2013

EL PEDERASTA

Vale, cedo, tiro la toalla, este tío es más cabezón que yo y si sigo con el pulso terminaré "enferetrao" mucho antes de que él asuma sus maldades. Que te den, Mariano. Además no me parece justo dejar pasar tan jugosa actualidad sin hincarle el diente. Sobre todo cuando los culebrones veraniegos vienen teñidos de patriotismo de chirigota al más puro estilo "Viva Honduras". Qué bueno es el patriotismo barato para usarlo de cortina de humo, no falla. Se usa en cualquier país del mundo cuando hay que tapar zurraspillas internas... Todos unidos contra el enemigo exterior. Para eso siempre es bueno contar con algún Perejil, algún Gibraltar, alguna Ceuta o incluso un Condado de Treviño que reivindicar para unir a propios y extraños contra el de fuera.
Tiene que molar eso de ser político, estar en el gobierno y dedicarte a crear problemas donde no los hay, como si no tuviéramos bastante con los que crecen bajo nuestros pies. Si no fuera por la gravedad del asunto y por el enorme sufrimiento que hay detrás de toda esta historia, hay que decir que el asunto del pederasta liberado por Marruecos es digno de guión para cualquier comic del mismísimo Ibáñez. En un par de días las administraciones del país más al sur de Europa y el reino más al norte de África han dado toda una exhibición de "chirigotismo ilustrado".
El rey cojo le pide al rey malo que libere a un puñao de presos españoles y que a otros cuantos los mande a nuestro país para que cumplan aquí sus penas. La lista la ha preparado nuestro gobierno y es tramitada por su gobierno y claro, como hablamos distintos idiomas, no se han entendido y el bueno de Mohamed ha liberado a todos, incluido el maldito pederasta que había sido espía y militar iraquí. Sin ningún tipo de rigor ni rubor, el representante de Alá se erige una vez más en justiciero y maneja los Derechos Humanos al más puro estilo medieval: "Como me lo ha pedido mi amigo el rey vecino..."
El resto lo conocéis porque lo han escrito los periódicos, protestas, manifestaciones, reconocimiento del error, detención del pederasta y baño de multitudes de Mohamed compadeciéndose de las víctimas del pederasta español (el mencionado enemigo exterior). Lo que nadie nos ha contado es quién ha sido el responsable de este monumental desaguisado, ni qué ha pasado con los otros presos liberados por error, ni nos han hablado de las familias de los niños maltratados, ni han preguntado a alguno de los repatriados por su infierno en las cárceles de ese país que presume de democrático.
Y sobre todo, lo que nadie nos ha contado es que hay centenares de saharauis detenidos y torturados en esas cárceles y que incluso en los últimos días han muerto varios por huelga de hambre. Por ellos nuestro gobierno y nuestro rey no se mojaron, valen menos que un pederasta.



miércoles, 10 de julio de 2013

domingo, 23 de junio de 2013

AQUÍ, EN EL FUTURO

Un día intenté explicaros lo que era el Bosón de Higgs, pero me parece que no os enterásteis de nada. Era una especie de túnel hermético donde los electrones echaban carreras a gran velocidad, no sé con qué objetivo. Lo que sí entendimos todos es que se trataba de un descubrimiento muy importante para la humanidad porque todos los periódicos hablaban de ello con absoluta devoción y sorpresa.
Recientemente hemos dado otros pasos de gigante para entrar en el futuro y uno empieza a sentirse Luc Skywalker o Marty McFly viendo como cada día nos presentan un nuevo y sorprendente invento de los que ya nos predijeron las pelis de ciencia ficción. Te imaginas un mundo en el que se puede hacer fotocopias de cualquier cosa e incluso de los hombres y que incluso puedas ser transparente... Pues sí, ahora mismo ya se puede imaginar.
La impresora 3D ya está a la venta y puedes reproducir con exactitud cosas tan dispares como una pistola para que dispares o una válvula para el corazón. No sé qué prefiero. Y si lo que quieres fotocopiar es una persona, resulta que ya han encontrado los mapas perdidos del ADN y podemos llegar a hacer experimentos como el de la oveja Dolly con humanos e incluso con seres supranaturales como el mismísimo José Mari. Os imagináis un mundo repleto de Aznares... Estaríamos todos salvados y el coeficiente intelectual de la humanidad se multiplicaría geométricamente.
Pero ni el bosón, ni la impresora, ni la clonadora me hacen tanta ilusión como el invento que han hecho un papá y su hijo el otro día. Un cristal que te hace invisible, que te permite esconderte y escuchar las conversaciones sin que te oigan e incluso mirar a tu vecina en la ducha sin que ella se entere. Es obvio que el futuro ya está aquí, mucho antes de lo que esperábamos. Disfrutad de ello antes de que lleguen Montoro y Wert y lo jodan.

jueves, 20 de junio de 2013

EL MENTIROSO

Quien afirma que nunca miente, tiene la misma credibilidad que quien dice que nunca se ha tirado un pedo. Lo cierto es que quien dice que no miente es un mentiroso. Paradoja. Y conozco a varios de estos "paradojos", que afirman rotundamente que siempre dicen la verdad porque sufren una patología bastante común: se creen sus propias mentiras.
No miento, tengo conocidos, compañeros e incluso amigos, que basan muchos de sus argumentos en mentiras. En algún caso lo hacen con buena intención, con mentiras piadosas; en otros, se trata de mentirosos compulsivos que disfrutan faltando a la verdad; pero el peor y más peligroso es el mentiroso concienzudo, que defiende sus mentiras con tal fogosidad, que llega a creer que sus afirmaciones son totalmente reales y que convence a todo el mundo de ello... incluido a sí mismo. Lo más desagradable es cuando te cuentan una película que has protagonizado tú y la cambian y pretenden convencerte de que las cosas no fueron como las viste y viviste tú. Llega un momento en que te hacen dudar sobre la propiedad de tus ojos y de tus oídos.
Hace unos días recorrí setecientos kilómetros en coche para reunirme con un político y que me mintiera; me hizo ir a verle para mentirme a conciencia y sin ningún pudor. Fue en el camino de vuelta cuando urdí todo este tratado sobre el comportamiento de los humanos, sean o no políticos, ante la verdad.
Recuerdo que mi madre dejó de ver a una de sus mejores amigas porque decía que no sabía hablar sin mentir, que en cada afirmación incluía una mentira, por exageraciones, por medias verdades y por enfermedad.
Nosotros, como todos los padres de buen ver, tratamos de inculcar en los niños valores de honestidad y sinceridad, invitándoles a decir siempre la verdad, pero la picardía les puede desde muy pequeños. Ayer, sin embargo, obligué a Lucio a mentir, pero no lo conseguí. Se había quedado dormido y le llevé tarde al colegio, con la excusa de que habíamos ido a sacar su pasaporte o que habíamos ido al médico o que su padre tenía el coche roto o que su hermano estaba malo... pero el muy capullo fue desmontando cada una de las excusas, demostrándome que eran mentira y negándose a decirle una mentira a la profesora. Así que llegó y dijo "me he quedado dormido", mientras su padre se escondía tras la puerta.
Después me enteré de que está ensayando para la obra de fin de curso, en la que le ha tocado hacer de Pinocho. Ya veis, de momento he encontrado a uno que no miente, aunque pedos sí que se tira. Doy fe.

domingo, 16 de junio de 2013

LOS MALHECHORES

Desde muy pequeñito me corroe una duda existencial: nunca he llegado a saber si lo apropiado es delatar a los malhechores o si eso significa ser un chivato acusica que en el infierno te verás, comiendo patatas en un orinal. De hecho, ahora que soy un poco más mayorcito, me he sorprendido en más de una ocasión reprendiendo a mis hijos por chivarse de algo malo que hacían sus hermanos o compañeros… ¡Niño, está muy feo eso de ser chivato!
También, a lo largo de mi extensa vida, he sufrido numerosos robos y siempre he recibido el mismo consejo oficial: hay que denunciarlo porque así algún día conseguirán cogerles. Y así hice, denuncié todos y cada uno de los casos, aún bajo el riesgo de parecer chivato, y como resultado he conseguido que ninguno de los tropecientos hurtos se haya resuelto.
Lo que sí me parecía claro es que los bien nacidos debemos denunciar a los mal nacidos. Que la práctica del chivato es una acción loable, injustamente tratada a lo largo de la historia… Y no digamos de la reciente historia. Os voy a hablar de cuatro nombres que a lo mejor os suenan: Bradley Manning, Julian Assange, Hervé Falciani y Edward Snowden. No no son los últimos premios Nóbel de física, pero podrían o, mejor dicho, deberían ser idolatrados como héroes de esta sociedad, como personas comprometidas con la justicia que arriesgan su pellejo por salvaguardar las más básicas normas de los derechos de los ciudadanos.
Lo qué han hecho estos cuatro jóvenes es lo que deberíamos hacer cualquier persona de bien que ve como delante de sus narices se están cometiendo tropelías, delitos e injusticias…DENUNCIARLO. Desde dentro o desde fuera, Manning y Assange desnudaron la hermética seguridad informática americana y dieron a conocer al mundo muchos de los atropellos al derecho internacional cometidos por el gobierno de Washington. Falciani ha sido también valiente porque ha desafiado a las grandes fortunas del mundo, a los muchimillonarios que controlan nuestro mundo y nos imponen rectas actitudes mientras esconden sus dineros en Suiza para no pagar impuestos. Y Snowden ha desvelado un secreto a voces; ya sabíamos todos que cuando ponemos “Me Gusta” en la página de David Bisbal, inmediatamente se enciende una lucecita en el cuartel general de la CIA, pero este romántico chiflado ha pensado que eso no está bien y lo ha denunciado.Todos ellos han sido chivatos y han sido duramente castigados por sus profes
Ahora los cuatro están declarados personas nos gratas están perseguidos por la justicia, algunos pueden ser condenados a cadena perpetua, sólo por haber denunciado las ilegalidades que pasaban ante sus ojos. Moraleja: si algún día veis un crimen, guardad silencio o seréis asesinos…

jueves, 13 de junio de 2013

EL MAGISTRADO

Que los ciudadanos españoles somos imbéciles es una afirmación demasiado obvia. Sin embargo, me parece excesivo que nuestros dueños se encarguen de recordárnoslo cada día.
Que la justicia no es un órgano independiente es algo conocido por todos y reconocido por los mismos que se encargan de manipularla. Muchos son los ejemplos recientes de manipulaciones y de movimientos hacia un lado o hacia el otro para tratar de llevar una causa hacia un tribunal o hacia otro, con el convencimiento manifiesto de que si lo juzga Menganito, el veredicto será el opuesto al de Fulanito. Y todos lo tenemos ya aceptado como si fuera normal. Ahora, los medios hablan con total naturalidad del giro hacia la derecha que ha tomado el Tribunal Constitucional tras la incorporación de los cuatro nuevos magistrados y de qué forma ese movimiento blinda la política del PP, sin ningún riesgo de que los recursos ante el TC puedan prosperar. Y todos nos lo tragamos, como si fuera lo normal, y si dices algo, siempre te contestan con el "y tú más" porque los otros también lo hacían, o te recuerdan que Garzón se presentó a unas elecciones con el PSOE. Pues mal hecho por todos, por aquellos entonces y por estos ahora, aunque sinceramente creo que a estos se les ve un poco más el plumero, vamos que no se cortan, que hasta presumen de ello. De hecho, Garzón está donde está porque enseñó demasiado el color de sus ideas y tuvo el atrevimiento suicida de juzgar los crímenes del franquismo y, en paralelo, indagar los papeles oscuros del PP.
Al ver esta noticia del Tribunal Constitucional empecé a leer el perfil de uno de los magistrados, al que denominan "el juez del PP", y tuve que salir corriendo al cajón de las medicinas para chutarme una sobredosis de Almax. Es como si me dicen que los partidos del Barça y el Madrid, los va a arbitrar Shakira. El caso es que acabé, una vez más, tatareando uno de los más populares cánticos del 15-M: " Le dicen democracia y no lo es..."
Mire oiga, ya sabe usted que tiene mayoría absoluta, que puede hacer lo que le venga en gana y que lo va a hacer, como ha ocurrido hasta ahora. Sólo le pedimos por favor que no nos insulte a diario; ya sabemos que somos tontos, pero no nos lo repita tan a menudo, que se nos están empezando a inflar las pelotas.

martes, 11 de junio de 2013

EL GRIFO DEL FROB

Que los ciudadanos españoles somos imbéciles es una afirmación demasiado obvia. Sin embargo, me parece excesivo que nuestros dueños se encarguen de recordárnoslo cada día. No contentos con la milonga del comité de expertos y las mil y una corruptelas que se destapan cada día, ahora nos lo vuelven a recordar con toda una campaña de publicidad de "ocurrente" creatividad y cuantiosa inversión en los principales medios: El grifo del FROB.
El anuncio, tanto en su versión escrita para periódicos, como en cuña hablada para radios, es un auténtico insulto a la inteligencia. El FROB, que no tiene nada que ver con el de los pescados, es el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, un organismo creado por el Estado para regular y controlar los movimientos de los bancos y cajas.
Ya sabemos los españolitos que uno de los grandes problemas de la economía es la falta de crédito, el escaqueo que los bancos están teniendo para prestar dinero, a pesar de haber recibido las millonarias ayudas del rescate bancario. A diario agonizan centenares de empresas e iniciativas privadas porque los bancos no sueltan un euro. Y allí aparece el organismo creado por el Gobierno para controlar a los bancos y como gran medida para promover el crédito lanza una simpática campaña de publicidad que incita a los bancos a abrir el grifo para que fluya el crédito.
Somos idiotas, pero no tanto ¡hombre!. El FROB tiene contacto directo con la cúpula de todos los bancos; yo diría que hasta tienen el número del móvil de Botín, González o Goirigolzarri (me encanta este nombre), se ven de vez en cuando con ellos y hasta puede que jueguen al mus... Así que no es necesario hacer este alarde y comunicarse con ellos a través de un anuncio en la prensa.
¿De verdad pensáis que ahí fuera hay algún imbécil que se piense que los bancos van a empezar a dar créditos porque han leído o escuchado el anuncio?... No, hombre, no, la campaña tiene otros objetivos más claros, por un lado justificar ante la sociedad que ese organismo está haciendo todo lo posible por mover la economía, haciendo creer al ciudadano de a pie que ya estamos saliendo de esta, y por otro, repartir unos eurillos entre los principales medios informativos, que las están pasando canutas, para que sean un poco más benévolos con los que rigen nuestro destino.
Mire oiga, ya sabe usted que tiene mayoría absoluta, que puede hacer lo que le venga en gana y que lo va a hacer, como ha ocurrido hasta ahora. Sólo le pedimos por favor que no nos insulte a diario; ya sabemos que somos tontos, pero no nos lo repita tan a menudo, que nos vamos cansando. Cierre el grifo de la estupidez, no sea que se colme el vaso.

domingo, 9 de junio de 2013

LOS EXPERTOS

Que los ciudadanos españoles somos imbéciles es una afirmación demasiado obvia. Sin embargo, me parece excesivo que nuestros dueños se encarguen de recordárnoslo cada día. Disfrutan con su crueldad y se ríen de nuestra infinita paciencia, por no decir de nuestro masoquismo político.
La última me ha dejado boquiabierto, al comprobar que el nivel de estupidez hispánica es superior a lo que esperaba y que incluso los periodistas desempeñan este papel a la perfección. El nuevo invento de los políticos se llama "comité de expertos o sabios" y es una ocurrente triquiñuela para enmascarar decisiones políticas poco populares, justificadas por el informe tecnócrata de un supuesto comité de personalidades, nombrado por sufragio digital. Sí, todo un órgano democrático elegido a dedo por el gobierno de turno y predispuesto a demostrar, incluso con fórmulas matemáticas, que lo que hacen o van a hacer los gobernantes es lo apropiado.
Daros por jodidos que van a volver a cambiar las reglas del juego y la pensión, para la que llevas tanto tiempo cotizando, se va a reducir por decreto. Todo se basa en un análisis estadístico sobre la esperanza de vida de los españoles, según el cual en un futuro no muy lejano seremos prácticamente inmortales. Pero no pasa nada, hombre, si lo ha recomendado un grupo de expertos habrá que hacer caso; al fin y al cabo, todos nos lavamos los dientes porque lo recomiendan ocho de cada diez dentistas ¿no?
Si lo dice Montoro, hay bronca; si lo dice Guindos, hay gritos; si lo dice Rajoy, hay trifulca... Pero si lo dicen los expertos, habrá que respetarlo... Aunque sean ellos mismos los que han nombrado a esas personas, les hayan bautizado con el vanidoso título de "expertos" y les hayan soplado en el oído el objetivo del estudio.
Tras la buena acogida que ha tenido la idea en los medios y en la sociedad, han patentado el sistema y ya ha informado Montoro que está preparando un nuevo comité se expertos para la reforma fiscal. Y a partir de ahí, lo que tenga que venir vendrá, que con un buen experto, todo entra mucho mejor.
Eso sí, que nadie piense que la titulación de experto o sabio se consigue en cualquier parte. De nada sirven todas esas eminentes firmas que se quejan de la privatización de la sanidad; tampoco son expertos todos esos profesores y profesionales que se rebelan contra los desmanes Wert; ni son sabios los economistas que auguran malos tiempos con tanta inyección de austeridad. Experto sólo lo eres si te lo dice el gobierno...
Mire oiga, ya sabe usted que tiene mayoría absoluta, que puede hacer lo que le venga en gana y que lo va a hacer, como ha ocurrido hasta ahora. Sólo le pedimos por favor que no nos insulte a diario; ya sabemos que somos tontos, pero no nos lo repita tan a menudo.Aunque se lo diga un experto.

miércoles, 5 de junio de 2013

EL COMISARIO

Tengo algún amigo que es comisario, pero no me pidáis favores, que no os van a sacar de ningún lío. Os hablo de otro tipo de comisario, que está mucho más de moda, el comisariado artístico o cultural. Una bonita profesión que había pasado injustamente desapercibida y que ahora parece estar tomando, también injustamente, excesivo protagonismo.
Recibo una invitación de La Casa Encendida, una exposición de pintura de esas con título rimbombante y con el nombre del comisario que ha realizado la selección. Ni una sola palabra del o los artistas, ni de su estilo, ni su procedencia... Es lo que se lleva ahora, la trampa en la que han caído la gran mayoría de los museos y centros culturales relevantes. Antes el comisario se documentaba, seleccionaba lo mejor, opinaba sobre la distribución de las obras y salía su nombre en pequeño en la penúltima página del catálogo. Eso, cuando no era el propio artista el que hacía "comisariado self service". Ahora el comisario, protegido por tan poderoso nombre, adquiere un protagonismo a veces desmesurado, reinterpretando la obra de los artistas, argumentando lecturas cogidas con pinzas, retando incluso a la historia, intentando destruir unos mitos para construir otros, y poniendo su nombre en la portada del catálogo y en la entrevista de la tele.
Insisto que respeto el trabajo y lo considero necesario, pero como en el caso del crítico, del director del museo o de la taquillera, cada uno tiene que aceptar su rol y no querer suplantar al verdadero protagonista.
Voy al Reina Sofía y cada exposición tiene un nombre complejo y una historia que contar, mucho más allá de lo que realmente cuenta el artista, en una atrevida y pretenciosa reinterpretación del arte. Voy a la ópera y el director de escenografía le roba protagonismo y le cambia el argumento al mismísimo Mozart, en un descarado ejercicio de provocación. Leo algún libro en el que el prólogo es bastante más brillante que el resto del libro. Voy al fútbol y el árbitro se convierte en la estrella invitada del partido.  Escucho a Djs que manosean y ensucian grandes temas de bandas excepcionales. Hasta en el cine pasará que te pondrán subtítulos con la opinión de los críticos; bueno realmente ya hay quien lo hace a través de Twitter. Ya sólo falta que leas un blog y los comentarios de los lectores sean mejores que el propio blog... No es este el caso, je, je.
De mis palabras y mi tono iracundo, habréis entendido que estoy rodeado de artistas por los cuatro costados. Si hubiese caído en una familia de comisarios, seguro que tenía una opinión bien distinta y mejor documentada. Qué se le va a hacer...

lunes, 3 de junio de 2013

EL SÉQUITO

Voy a hacer una sugerencia al político. Da igual quién sea usted, de qué partido sea, cuántos votos tenga, en qué corporación esté, si es ministro o consejero o concejal... Sólo le pido una cosa: cuando vaya usted hacia un acto cualquiera de esos que embadurnan su agenda y de los que tan orgulloso está, párese un segundo y mire hacia atrás, observe lo que lleva tras de sí y después piense. No hace falta que reflexione en ese mismo momento, casi mejor le sugiero que se guarde la imagen en la retina y vuelva sobre ella por la noche, junto a su almohada, el único ser con el que usted se topa a lo largo de la jornada que no le hace la pelota.
¿Está usted ya tumbado?... Muy bien, refresquemos la imagen en la memoria. Junto a usted iba su jefe de gabinete, la jefa de protocolo y el jefe de prensa; ellos le recordaban lo que tenía usted que decir y le informaban sobre el desarrollo del acto. Justo detrás suyo iban dos subsecretarios y un director general, en concreto los encargados de la materia del acto; pegados a ellos, tres guarda espaldas, cuadrados de espaldas, pero redondos de cabeza, ya sabe usted que entre los seguratas se lleva mucho lo del pelo rapado, debe ser para que se vea bien el cable en espiral del pinganillo. En la siguiente fila le ha parecido ver a dos compañeros de partido, que están en la misma corporación y se han sumado al acto; uno de ellos va también acompañado por su jefe de gabinete y su responsable de prensa. Tras ellos se encuentra el jefe de la oposición en su corporación, que aunque sea un rival, se ha sumado al acto por cortesía e interés político; le acompañan su secretaria y su guarda espaldas.
No se me quede usted dormido, que aún no hemos terminado de contar ovejitas... Vamos ya por la quinta o sexta fila, donde puede adivinar a varios de los presidentes de Federaciones o Asociaciones relacionadas con el acto que usted va a presidir, así como al jefe de prensa del partido y tres asesores nombrados digitalmente. Ya al final se ve a algún empresario que buscará el momento para cruzarse con usted y sugerirle un buen negocio y algunas personas que no conoce pero supone simpatizantes del partido o simplemente canaperos.
Sí señor, hemos conseguido repasar la composición de esa larga estela que le sigue a todas partes como la cola de cualquier vestido de novia que se precie. Hasta ahora es posible que no se haya percatado usted de lo dañina que es esa imagen del séquito sumiso que le persigue; es más, estará usted muy orgulloso de tener un equipo tan fiel, que le ríe las gracias y que nunca le lleva la contraria, pero ahora que está a solas con su almohada, recapacite y deje mañana a toda esa panda de palmeros en su despacho, trabajando duro y resolviendo problemas. Habrá conseguido mejorar algunas cosas de este maltrecho país y habrá dado un giro de 180 grados en la imagen que todos tenemos de usted. Imagine la noticia: "El político que se quitó el séquito". ¡Vaya chiste!, se me ha quedado el cerebro sequito...
Pie de foto: No estaba pensando precisamente en este político, pero me ha hecho gracia la foto y supongo que alguno más se reirá...

domingo, 2 de junio de 2013

SALVADOR VICTORIA, ES UN PINTOR

Hay muchos políticos que me producen ardor de estómago. Alguno consigue incluso que la bilis suba hasta la garganta y las piernas empiecen a correr hacia el retrete. La mayoría simplemente me provocan risa, una risa nerviosa de escepticismo, incredulidad y desprecio, pero risa. Sin embargo, hay uno, por encima de todos que, como dicen mis hijos, me da todo el repudio.
No puedo con él porque es oportunista,  metepatas,  sectario y demasiado conservador (iba a decir facha redomao, pero no quiero ofender). El hombre no pierde oportunidad de salir en los papeles, sabe colocarse muy bien en todas las fotos y usa excepcionalmente el Twitter para descalificar y provocar.
Muchos de sus tuits han conseguido encender a la red y convertirle en controvertido personaje, en un claro ejemplo de búsqueda de protagonismo: "Que hablen de mí aunque sea mal".
Sin embargo, lo que más me molesta del politicucho en cuestión no son sus actos, ni sus comentarios, porque sinceramente no los sigo, lo que realmente no soporto es su nombre. Su apellido es poco usual, Victoria, y su nombre también, poco común, Salvador. La mezcla no puede ser más genuina y original: Salvador Victoria. Suena bien.
Sí, sonaba bien ya en los sesenta, cuando Salvador Victoria empezaba a ser un artista reconocido en su época parisina y siguió sonando bien cuando se convirtió en todo un referente del informalismo geométrico, con esa sutil pintura a base de círculos, óvalos o redondeles. No soy yo crítico artístico para describir o elogiar su obra, pero si tenéis interés, os recomiendo la glosa que escribió mi padre o el emocionante texto de mi hermano Rodrigo. No hace falta decir que Salvador era un gran amigo de la familia y que nosotros crecimos con su permanente sonrisa y cariño. Él se marchó muy pronto, en el 94, pero Mari Claire sigue siendo la gran embajadora que, a sus ochenta años muy bien llevados, sigue empujando ese nombre por el mundo y haciendo que suene tan bien eso de: Salvador Victoria.
Cada uno tiene derecho a llamarse como sus padres quieran, incluso a cambiarse el nombre o su orden, y por eso hay muchos nombres repetidos, muchísimas identidades duplicadas... Busco mi nombre en Google y salen cientos antes que yo, qué más da. Pero tenéis que entender que se me revuelvan las tripas cuando al buscar a un personaje tan emblemático como Salvador Victoria, me encuentre por todas partes a semejante mequetrefe con sus "encomiables" citas. No es justo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA MOTOCACA

La crítica literaria siempre ha acusado a este blog de escatológico. Qué esperaban de un panfleto escrito por niños para niños. Caca culo pedo pis caca. Sin embargo en esta ocasión me iba a limitar a hablar de una de esas extrañas aficiones-obsesiones del dominguero castellano, entre los que me encuentro. Algunos van a recoger setas, otros quedan a jugar al mus después de comer, los más son de aperitivo en el bar hablando de fútbol, todavía quedan algunos que lavan el coche a cubos, los más jóvenes optan por la vídeo consola portátil y los de mediana edad intentan ocultar el paso de los años dedicándose al deporte de manera compulsiva.
Pero de todos ellos destaca el currante ruidoso, ese ser que se pasa la semana puteado en la oficina, esperando el momento sagrado del fin de semana para armarse de gasolina, aceite, motosierra o desbrozadora y amargar la existencia a todos sus vecinos. Ese soy yo. Muy de cuando en cuando, pero cuando lo hago, lo hago a conciencia. ¿Habéis probado alguna vez una desbrozadora? es un placer divino, vas avanzando a gran velocidad, liberando al mundo de malezas, arrancando cardos, degollando zarzas y de vez en cuando aniquilando pobrecitas flores sin que tu santa parienta lo vea.
Lo reconozco, soy un enfermo de la motocaca (así se ha llamado siempre en casa) y cuando la arranco no puedo parar hasta que se consume todo el depósito y más allá. Siego delante de mi casa, siego el camino de acceso, siego por detrás, siego por delante, siego las cunetas de la carretera y como un demente poseído avanzo a gran velocidad por todo el pueblo dispuesto a acabar con cualquier mal hierbajo, sea o no vegetal.
En el pueblo ya me conocen y cuando me ven ataviado con mi atuendo de motocaca se encierran en las casas con tapones en los oídos. Y como si de una película de terror se tratara, una silueta con un pañuelo del Sahara Marathon, unas gafas de motocross y una indumentaria cochambrosa, va avanzando de amapola en margarita y de cardo borriquero en ortiga. Pero lo peor de todo es que la historia nunca acaba bien y siempre termino guardando la puta máquina en el garaje, lesionado o cabreado o averiado o demacrado... Aunque nunca con una humillación tan grande como la del último fin de semana, en el que mi falso altruismo me llevó a desbrozar la maleza del parque infantil, con tal mala suerte de que entre unos matorrales había una señora ñorda de uno de los perros del pueblo. La motocaca por fin hizo honor a su nombre y a gran velocidad seccionó en mil pedazos el pastoso excremento, esparciendo por el aire pequeñas gotas de eso que todos conocéis como mierda y que produce un desagradable y oloroso impacto cuando se estrella en minúsculas partículas contra tu cara... Y todavía me duele, todavía me huele.
PD Mi motocaca nada tiene que ver con la de la imagen, que es la utilizada por el Ayuntamiento de París para retirar las boñigas perrunas.

domingo, 26 de mayo de 2013

AMIGO PANINI

Si en cada sobre salieran seis cromos diferentes y tuvieras la infinita suerte de que nunca se repitieran, la colección completa, más el álbum, te saldría por 95 euros. No está mal para un hobby de niño. El problema es que la cosa tiene trampa; el negocio está mucho mejor estudiado de lo que parece; son muchos años de cromos, muchas generaciones que han crecido con la ilusión de completar la colección...Qué utopía.
El señor Panini sabe jugar muy bien con la ilusión de los chavales y desarrolla una estrategia de márketing magistral, para forrarse y vaciar el bolsillo de los desgraciados papás. Lo primero que hace es dosificar la aparición de ciertos jugadores, como siempre se ha hecho, y por mucho que tu vayas una y otra vez al kiosco a comprar sobres, es posible que el portero del Osasuna todavía no haya entrado ni en imprenta, mientras que el defensa "guarro" del Espanyol está repetido en cada sobre. Luego, cuando ya crees que lo tienes todo controlado, empiezan a producir nuevos fichajes o a inventarse categorías (ídolos, súper crack, balones de oro, porterazo, actualización, plus entrenador, amante del linier...) y los noventa euros se duplican o triplican en cuanto te despistas y luego llega la trampa definitiva y te incluyen al final del álbum las "ediciones especiales" y el sobrecito pasa a costar de 1 a 5 euros.  ¡Vaya timo, tío Panini!
La otra opción es delegar y dejarte llevar por las artes negociadoras de tu hijo, pero eso supone arriesgar demasiado y que por conseguir a "Lugano, nuevo plus defensa" sea capaz de cambiar un taco de 120 cromos. Es verdad que es una afición tradicional, bonita y sana y que los padres la promocionamos porque nos recuerda nuestra ya lejana niñez con aquello de: "sí le, no le, sí le, sí le... chup, chup, chup".
Pero como tampoco la técnica del trueque consigue llevarnos al objetivo final, siempre tienes que pasar por el clásico de los clásicos, mañanita de domingo en la plaza de Quintana, cambiando, comprando, vendiendo o siendo estafado. Y si ni aún así lo has conseguido, siempre te queda la opción de hacer el pedido final, para lo cual las nuevas tecnologías han dado un buen empujón. Antes mandábamos el precio de los cromos en sellos de correos y ellos te los enviaban, ahora todo queda resuelto en internet en un pispas.
Todo vale con tal de no llegar al final de temporada con un montón de páginas por completar. Así que voy a revisar la lista porque nos queda sólo una semana. Eso sí, en mi próxima vida, me pido Panini.