miércoles, 29 de mayo de 2013

LA MOTOCACA

La crítica literaria siempre ha acusado a este blog de escatológico. Qué esperaban de un panfleto escrito por niños para niños. Caca culo pedo pis caca. Sin embargo en esta ocasión me iba a limitar a hablar de una de esas extrañas aficiones-obsesiones del dominguero castellano, entre los que me encuentro. Algunos van a recoger setas, otros quedan a jugar al mus después de comer, los más son de aperitivo en el bar hablando de fútbol, todavía quedan algunos que lavan el coche a cubos, los más jóvenes optan por la vídeo consola portátil y los de mediana edad intentan ocultar el paso de los años dedicándose al deporte de manera compulsiva.
Pero de todos ellos destaca el currante ruidoso, ese ser que se pasa la semana puteado en la oficina, esperando el momento sagrado del fin de semana para armarse de gasolina, aceite, motosierra o desbrozadora y amargar la existencia a todos sus vecinos. Ese soy yo. Muy de cuando en cuando, pero cuando lo hago, lo hago a conciencia. ¿Habéis probado alguna vez una desbrozadora? es un placer divino, vas avanzando a gran velocidad, liberando al mundo de malezas, arrancando cardos, degollando zarzas y de vez en cuando aniquilando pobrecitas flores sin que tu santa parienta lo vea.
Lo reconozco, soy un enfermo de la motocaca (así se ha llamado siempre en casa) y cuando la arranco no puedo parar hasta que se consume todo el depósito y más allá. Siego delante de mi casa, siego el camino de acceso, siego por detrás, siego por delante, siego las cunetas de la carretera y como un demente poseído avanzo a gran velocidad por todo el pueblo dispuesto a acabar con cualquier mal hierbajo, sea o no vegetal.
En el pueblo ya me conocen y cuando me ven ataviado con mi atuendo de motocaca se encierran en las casas con tapones en los oídos. Y como si de una película de terror se tratara, una silueta con un pañuelo del Sahara Marathon, unas gafas de motocross y una indumentaria cochambrosa, va avanzando de amapola en margarita y de cardo borriquero en ortiga. Pero lo peor de todo es que la historia nunca acaba bien y siempre termino guardando la puta máquina en el garaje, lesionado o cabreado o averiado o demacrado... Aunque nunca con una humillación tan grande como la del último fin de semana, en el que mi falso altruismo me llevó a desbrozar la maleza del parque infantil, con tal mala suerte de que entre unos matorrales había una señora ñorda de uno de los perros del pueblo. La motocaca por fin hizo honor a su nombre y a gran velocidad seccionó en mil pedazos el pastoso excremento, esparciendo por el aire pequeñas gotas de eso que todos conocéis como mierda y que produce un desagradable y oloroso impacto cuando se estrella en minúsculas partículas contra tu cara... Y todavía me duele, todavía me huele.
PD Mi motocaca nada tiene que ver con la de la imagen, que es la utilizada por el Ayuntamiento de París para retirar las boñigas perrunas.

domingo, 26 de mayo de 2013

AMIGO PANINI

Si en cada sobre salieran seis cromos diferentes y tuvieras la infinita suerte de que nunca se repitieran, la colección completa, más el álbum, te saldría por 95 euros. No está mal para un hobby de niño. El problema es que la cosa tiene trampa; el negocio está mucho mejor estudiado de lo que parece; son muchos años de cromos, muchas generaciones que han crecido con la ilusión de completar la colección...Qué utopía.
El señor Panini sabe jugar muy bien con la ilusión de los chavales y desarrolla una estrategia de márketing magistral, para forrarse y vaciar el bolsillo de los desgraciados papás. Lo primero que hace es dosificar la aparición de ciertos jugadores, como siempre se ha hecho, y por mucho que tu vayas una y otra vez al kiosco a comprar sobres, es posible que el portero del Osasuna todavía no haya entrado ni en imprenta, mientras que el defensa "guarro" del Espanyol está repetido en cada sobre. Luego, cuando ya crees que lo tienes todo controlado, empiezan a producir nuevos fichajes o a inventarse categorías (ídolos, súper crack, balones de oro, porterazo, actualización, plus entrenador, amante del linier...) y los noventa euros se duplican o triplican en cuanto te despistas y luego llega la trampa definitiva y te incluyen al final del álbum las "ediciones especiales" y el sobrecito pasa a costar de 1 a 5 euros.  ¡Vaya timo, tío Panini!
La otra opción es delegar y dejarte llevar por las artes negociadoras de tu hijo, pero eso supone arriesgar demasiado y que por conseguir a "Lugano, nuevo plus defensa" sea capaz de cambiar un taco de 120 cromos. Es verdad que es una afición tradicional, bonita y sana y que los padres la promocionamos porque nos recuerda nuestra ya lejana niñez con aquello de: "sí le, no le, sí le, sí le... chup, chup, chup".
Pero como tampoco la técnica del trueque consigue llevarnos al objetivo final, siempre tienes que pasar por el clásico de los clásicos, mañanita de domingo en la plaza de Quintana, cambiando, comprando, vendiendo o siendo estafado. Y si ni aún así lo has conseguido, siempre te queda la opción de hacer el pedido final, para lo cual las nuevas tecnologías han dado un buen empujón. Antes mandábamos el precio de los cromos en sellos de correos y ellos te los enviaban, ahora todo queda resuelto en internet en un pispas.
Todo vale con tal de no llegar al final de temporada con un montón de páginas por completar. Así que voy a revisar la lista porque nos queda sólo una semana. Eso sí, en mi próxima vida, me pido Panini.

viernes, 24 de mayo de 2013

EL FILÓSOFO

"Ya llevamos casi doscientos mil años compartiendo vida inteligente y aún no somos suficientemente hábiles para entender lo frágiles que somos cuando atacan desde dentro y revientan los cimientos en segundos..." Yo tarareo la canción "Frágiles" de Ruidoblanco y mi hijo Martín, que escucha muy atento, me mira y dice "Es verdad papá, qué razón tiene la canción" y como padre ansioso que soy (como todos los padres y madres de este mundo) me quedo agobiado pensando en el comentario filosófico del chaval y en quién habrá sido la indeseable que le ha roto el corazón a mi chiquillo. Un padre, por el hecho de serlo, tiene que estar siempre a la defensiva de yernos o nueras que puedan dañar el corazoncito de su retoño.
Ahora en serio, flipo cuando los enanos se ponen filosóficos, sobre todo porque lo hacen muy de mucho en mucho. La siguiente del Tinxo fue en inglés, mientras hacía los deberes el sábado pasado; refunfuñando le escuché decir: "If school isn't a place to sleep, home isn't a place to study"... Debería haberle regañado y castigado, pero me hizo tanta gracia su ocurrencia, que no pude hacer otra cosa que reírme y felicitarle por el certero comentario
Y eso que el chavalillo no estudia todavía la asignatura de filosofía. Su hermano mayor, sí que lo hace y hoy, su profesor, que debe ser un rojo rojísimo, le ha puesto un ejercicio sobre la libertad: les ha pedido buscar una canción o poema sobre la libertad y disertar en torno al concepto. Obviamente me he enfadado muchísimo porque el maestro está intentando adoctrinar a los chavales con conceptos revolucionarios y marxistas, en lugar de hablarles del Espíritu Santo. El caso es que el chico ha hecho un trabajo excepcional sobre el poema "Yo te nombro libertad" de Pagliaro; eso sí, para ello antes ha tenido que pasar por el vergonzante momento de oír a su padre recitando a gritos, algo alterado, como si estuviera en algún mitin de los setenta o en algún concierto del gran Georges Moustaki.
Y puestos a filosofar, ha llegado el pequeñajo y también ha reivindicado sus derechos: "Papá ¿yo cuando voy a hacer la primera comunión?..." Menos mal que su madre ha estado rápida y le ha contestado: "Cuando vayas todos los domingos a misa"... y nos hemos quedado todos en silencio. Filosofando.

lunes, 20 de mayo de 2013

ESTA EUROPA NUESTRA

Decir que has visto el Festival de Eurovisión debería ser algo vergonzante a mantener en secreto, no sea que algún día alguien te lo eche en cara y tengas que dimitir de tu cargo como vicesecretario de la comunidad de vecinos. Sin embargo, en los tiempos que corren, uno ya no sabe lo que está bien o mal visto; en numerosas ocasiones lo viejo, lo feo, lo cutre... es admirado como rompedor, innovador, atrevido... Si es anticuado, lo puedes llamar vintage y recupera el glamour; si es hortera, puedes decir kitsch y ya no tienes que sonrojarte porque te guste un sofá de skay naranja con terciopelo de leopardo en las orejas.
Eurovisión es todo eso y más, es vintage, kitsch, hipster, friki... repugnante. Por eso me encantó. Recuerdo que mi padre odiaba a Valerio Lazarov porque era el realizador de todo tipo de programas de variedades de los setenta y los ochenta y yo, como buen hijo, heredé ese repudio por los cantantes de playback, rodeados de bailarines afeminados y señoritas despampanantes, a la par que hostiables. Está claro que eso sigue vendiendo porque las teles de los países de este primer mundo siguen apostando por ese formato casposo, donde lo retro vende, incluido el bueno de José María Iñigo.
No sé en qué consiste su atractivo, pero el producto "guayominí" tiene ese efecto morboso que provocan las cosas extremadamente desagradables, que te impide apartar la vista de ellas, aunque sepas que te van a hacer daño en la mismísima conciencia. De un accidente, de un tullido o de Eurovisión, cuesta mucho retirar la mirada para no ver lo que no quieres ver.
También sirve para análisis sociológicos, para ahondar en el infinito límite que el espanto puede dar de sí en cuestión de coreografías, trajes y canciones. También para descubrir algún que otro número de gran valor técnico y estético, en un impresionante despliegue de medios que puede costarle el puesto al capo de Eurovisión, si la Markel ha visto el programa.
Pero, sobre todo, a mí me sirvió para percatarme de lo que es Europa. Resulta que ahora hay muchos más países que cuando yo era pequeño (por cierto, alguno que no está en Europa), pero todos tienen claro que el concepto Europa les importa un cojón, todos están atentos a sus vecinos, a sus intereses estratégicos o comerciales y pasan olímpicamente de la objetividad, de la imparcialidad y por supuesto de la música. Los nórdicos votan a los nórdicos, los del este a los del este, los centroeuropeos a los centroeuropeos y a España... Qué queréis que os cuente de España que no sepáis a estas alturas; tan sólo presentaros a Ryan Dolan y su vídeo representando a Irlanda, para que así entendáis por qué no fuimos los últimos.

domingo, 19 de mayo de 2013

LA PAELLA VOLADORA

En San Francisco aprendí a hacer paellas, no me quedó más remedio porque todos los amigos reivindicaban su derecho a probar el plato típico de nuestro país. Antes se decía lo de el plato típico por excelencia, pero desde el 75, está mal visto el comentario. El caso es que tirando de recuerdos y de Google, me salieron unas paellas más que decentes para lo poco valenciano que soy.
Es cierto, me identifico muy poco con aquella tierra, pero no porque le tenga manía sino porque nunca ha habido nada que me haya atraído de forma especial. Trabajé durante una temporada en un siniestro pueblo valenciano y quizás eso me marcó, porque fue un año bastante complicado. Insisto en mi falta de argumentos, pero ni me atrae el litoral levantino, ni la ruta del bacalao, ni las fallas, ni la mascletá, ni Rita Barberá, ni Camps, ni Fabra, ni Camilo Sesto, ni Francisco... aunque, eso sí, mantengo grandes amigos (siempre y cuando no lean esto).
Sin embargo, al césar lo que es del césar, y lo cierto es que este país le debe mucho a la paella y a los petardos valencianos y por eso hemos decidido hacer un homenaje, mezclando ambos ingredientes; claro está, que previamente nos calzamos el espectacular arroz de la taberna "Los Brothers", un recomendable garito de buen comer y mejor beber. El resultado de tan curiosa mezcla lo podéis comprobar en este vídeo, que a punto estuvo de costarnos un disgusto, pero que posiblemente consiga el objetivo vital de mi hijo Martín: tener un vídeo en YouTube con tropecientas mil visitas. Yo intento convencerle para que no le quite el sueño... y no precisamente el de morfeo.

PD: Este experimento es peligroso y no debe practicarse en casa. Manténgase la paellera o, mejor dicho, el petardo, fuera del alcance de los niños. En caso de sartenazo consulte a su médico.

miércoles, 15 de mayo de 2013

EL VIEJO

Los trabajadores mayores son vaguetes, están resabiados, de vuelta de todo, se escaquean, son más caros y son reivindicativos. Los jóvenes, en cambio, se dejan la piel, tienen ganas de aprender, son moldeables y obedientes, son mucho más baratos y su ilusión les impide quejarse. Esto, que parece una broma, es el criterio seguido a rajatabla por la mayoría de las empresas, el mandato de la sociedad capitalista en la que la economía está por encima de las personas.
Pero lo peor del asunto no es que esta teoría la lleven a cabo las compañías privadas, lo realmente grave es cuando ese sin sentido es aplicado por el propio estado, guiado por ese mal llamado liberalismo, y amparado en la imperiosa necesidad de cuadrar sus números y reducir el déficit público.
Hace unas semanas un estúpido ministro japones sugirió que lo mejor que podían hacer los ancianos enfermos de su país era morirse para evitar gastos al estado; en estos días los médicos más viejos de la Comunidad de Madrid han recibido una fría carta de la Consejería de Sanidad jubilándoles irremisiblemente de inmediato, ¡A la puta calle!
Algún gris, inexperto e insensato politicucho, aconsejado por mediocres burócratas, llamados asesores, pero que sólo son palmeros o pelotas, ha hecho un frío cálculo de ahorro, como el que hace el jefe de compras que cambia la marca de papel higiénico para reducir gastos. Es lo que tienen los recursos humanos, que tratan a las personas como cosas y teniendo en cuenta el valor cuantitativo y no el cualitativo.
Y me pongo a pensar en lo ciego que debo de estar yo o lo raro que debo ser, porque cuando voy al colegio a hablar con los profesores de mis hijos, me echo a temblar cuando me topo con alguno jovencito y me tranquilizo cuando veo a un maestro entrado en años. Y cuando trato con un abogado o un asesor o un notario y le pido consejo, me ofrece infinita confianza el criterio de cualquier profesional mayorcito y desconfío de los yogurines. Y cuando voy al médico y aparece un doctor/doctora muy joven, escondo todas mis piezas para que no las toque, no quiero ser su conejito de indias, ni servirle para su aprendizaje... Y así podría seguir con infinidad de profesiones.
Casi siempre, la experiencia es un grado.
Que nadie me malinterprete, no estoy menospreciando a los jóvenes, pero ellos tienen otros valores como la valentía, la ilusión, el ingenio, la creatividad, la mente abierta... son emprendedores y suplen con su energía la falta de conocimiento que otorga la experiencia. Y por supuesto, también hay un montón de profesiones y actividades donde la juventud tiene mucho más que aportar... De hecho, la mía es una de ellas, así que voy preparándome, que cualquier día me llega la cartita.

lunes, 13 de mayo de 2013

EL OWNER

Tengo la destructiva manía de escuchar los anuncios de radio y desmenuzarlos con crueldad. En más de una ocasión he citado algún ejemplo. El otro día me topé en las ondas con uno que no tenía desperdicio: invitaban a acudir a un glamuroso evento denominado, tal como lo dijo el locutor, "Jors reisin expiriens plei tur"... Y se quedó tan ancho. Y yo empecé a desmenuzar con mi primera pregunta existencial: "¿Nos hemos vuelto idiotas?". Primero pensé que se trataba de una artimaña para que sólo acudan al hipódromo los angloparlantes, pero cuando seguí escuchando y vi que daban todos los detalles de las carreras y del contenido del evento, cai en la cuenta de que estábamos ante un nuevo caso de nuestro paletismo hispano, que nos hace ver las cosas de distinto color si están en inglés. No es lo mismo "carreras de caballos en el hipódromo" que "horse racing experience"...¡Por Dios!, en el primero huele a establo y mierda de yeguas, mientras que en el segundo se respira fashion y perfume Channel.
Los que trabajamos en este sector somos todos muy dados a la estupidez del espanglish y soy el primero en reconocer que la mayoría de nuestros proyectos están bautizados en la lengua de "Sespir", pero hay casos que rozan el ridículo, como la tarjeta de visita que me dieron el otro día, de una tal Pepa Pérez, owner de Pepa Group. Nunca he compartido la obsesión que tiene casi todo el mundo por tener título o cargo, lo más pomposo posible, en su tarjeta y, ahora también, en su perfil de redes sociales. Me parto el píloro cuando leo a profesionales autónomos que se autodenominan CEO de su empresa o gente como la tal Pepa, que presume de "owner"; quizás en inglés quede más suave, como la caca de caballo, pero ir presumiendo de dueño, jefe, propietario o puto amo, dice algo malo de tu estilo. Claro, que si le has puesto a la empresa tu propio nombre, ya queda claro cuál es tu style.
Pero qué lecciones os va a dar alguien que trabaja en Last Lap para marcas como Red Bull, Nike o PlayStation y que sufre a diario las correcciones de sus hijos a cada palabro que dice en inglés.
Menos mal que a continuación escuché otro anunció totalmente antagónico, de la refinada marca francesa de perfumes Yves Rocher, que cansada de luchar contra la garrula pronunciación del francés que hacemos en nuestro país, ha dejado de llamarlo "Iv goshé" para decir abiertamente "Ibes Rocher", tal como suena... Y claro, la colonia ya no huele igual, pasa a tener un aire a sobaco campesino del mismo Socuellamos. Lo dejo, me voy con Yoni Guolquer, mai fren...
PD. Al escuchar la voz del locutor, me salía el tono de Constantino Romero y al mirar la cara del campesino, veía a Alfredo Landa. Parte de my life.


jueves, 9 de mayo de 2013

LOS DE VERDE

Los de verde son mis hijos. Ya os comenté una vez que tienen cierta debilidad por este color. Siempre llevan alguna prenda de ese tono. No sé de quién habrán heredado tan benemérita costumbre... Los dos mayores sí sufrieron esa tortura psicológica paternal que les obligaba a vestir iguales los domingos, ya fuera para ir a misa o a tomar un helado. Nosotros fuimos a más y llegamos a vestir con la misma ropa a su "hermano" saharaui, Gali, que lo aceptaba con resignación. Como podéis imaginar, a Gali no le llevamos nunca a misa (a los otros tampoco, pero no digáis nada que mi suegra se piensa que sí), pero tuvo que posar en infinidad de fotos de marinerito con Diego y Martín.
De eso se ha librado Lucito, porque los mayores tienen ya bastante crecido el bello púbico como para aceptar semejante cabronada. Ahora ellos deciden su indumentaria, del mismo modo que sus aficiones. Por eso el enano lleva unas botas de Messi que le están dos números grandes y el mediano unos pantalones que le están dos números pequeños. Y por eso Martín dedica buena parte de su tiempo a inventar o descubrir maldades que le enseña al peque.
Sus últimos descubrimientos no están nada mal. Ha comprobado la conectividad entre las tuberías del cuarto de baño y se dedica a llenar de agua el lavabo y a soplar con fuerza por el sumidero superior hasta que salen burbujas por la bañera o el retrete. Obsesionado por los conductos interconectados, también ha descubierto la unión entre boca y nariz y la demuestra con un curioso experimento: se mete los auriculares por los agujeros de la nariz, pone música a todo volumen y abre la boca para que todos oigamos lo bien que canta; es un poco grimoso y asquerosito el tema, pero bastante flipante. Por último y por seguir con los conductos, han empezado a cumplir una norma de educación que les prohibe peerse fuera del servicio; ahora se acercan al baño, abren la puerta, se encorvan hacia adelante, sueltan el recado y salen corriendo. Algo es algo. Ahora tengo que conseguir que entiendan que no basta con dejar dentro el sonido, que lo que más nos molesta es el olor... Su tía, ¡qué guarro soy!.
Otro día os hablaré de sus estudios, aunque como anticipo os diré que Martín, que es bilingüe, saca malas notas en inglés y que Lucio me pide de vez en cuando que le ponga un dictado para mejorar su ortografía; en el último el muy animal escribió "enbergadura"... Ya le expliqué que eso no se escribía todo junto.


martes, 7 de mayo de 2013

EL MÁNAGER

Algunas veces uno es preso de sus palabras y debe arrepentirse en público. Sí, en su día ironicé con cierta malicia sobre el estado civil ideal para ser un buen deportista: "lo mejor es que sean huérfanos y solteros"-dije-. Hoy, que mi hijo ha debutado en competición, participando en el Campeonato de Madrid de Descenso en mountain bike, tengo que salir a enmendar mis declaraciones: "Puede ser bueno que sean solteros, pero de ninguna forma, huérfanos".
Si llegué a aquella conclusión fue a base de sufrir, como mánager, primero, y como organizador, después, decenas de impertinencias, reivindicaciones y meadas fuera del tiesto, por parte de padres y/o novietas de esos potenciales campeones del mundo que no llegaron a serlo por mi supuesta culpa.
Un buen padre debe siempre defender a su hijo por encima de cualquier objetividad, imparcialidad o sensatez. Un buen padre debe apoyar a su hijo en todo lo que hace y presionarle para que haga las cosas mejor. Un buen padre debe proteger a su hijo de los crueles ataques de reglamentos, árbitros y rivales. Un buen padre debe decidir por su hijo para que este no se equivoque y, sobre todo, para que no le engañen... Eso es lo que yo percibía viendo muchos de los partidos de fútbol, baloncesto o petanca de los niños en el colegio, o tratando con deportistas profesionales en las carreras de bicis y motos. El padre anima, chilla, insulta, ataca al árbitro, menosprecia al rival, opina por el chaval, negocia, malmete, desconfía, protesta, amenaza...
Antes de hacer mi broma sobre el estado civil, ya tenía mi ránking de "papás" de deportistas de distintas especialidades y sus afanes de protagonismo robado al hijo. Los hay chupacámaras, biógrafos que escriben libros de autoayuda para criar campeones, pero sobre todo justicieros que defienden a sus churumbeles frente a las injusticias de jueces y cronometradores; de estos últimos recuerdo a uno que se ganó el título honorífico de "campeón del mundo de tiempo intermedio medido por padre". En el otro lado de la balanza sitúo al padre de un gran amigo piloto de motocross que se sentaba a leer el periódico y le decía al chico antes de la salida: "hijo, no corras mucho".
Por eso, la carrera de Dieguillo era más un examen para mí que para el propio protagonista. Ya sabía que él iba a estar a la altura, no se iba a poner nervioso y se iba a empapar al máximo de esa primera experiencia. Es feliz y ha dado la talla, deportivamente no me importa, pero sí como persona. La duda era saber si yo iba a saber estar en mi sitio, si iba a mantener los nervios fríos, sin que él se diera cuenta de que dormía mal, agobiado por un posible accidente; sin empezar a caer en ridículas supersticiones, sin ir de listillo, sin intentar beneficiarle con triquiñuelas y sin hacerle pasar ningún momento de vergüenza de esos de "Dieguitooo, ponte la chaqueta que esta refrescando..."
Es cierto que se pasa mal, que cuando oyes la sirena de una ambulancia piensas que se ha caído él; que cuando vez los saltos y los cortados del circuito te cagas en el organizador; que cuando te cruzas con alguno de los pilotos "bad boys", rezas para que no sea su amigo... Pero en cada ocasión me acordaba de algún padre que me tocó sufrir profesionalmente y me contenía. Al final me limité a darle un buen servicio de manager, llevándole de acá para allá, resolviéndole alguna cuestión logística y dándole toda la información necesaria. A partir de ahí, confianza, mucha confianza para que él elija y decida. Él es el que va en la bici y el que sabe lo que puede o no puede hacer.
El resultado es que el terminó feliz y agradecido y yo orgulloso de él y de haber sabido quedarme en mi sitio, para que nadie le desee huérfano... Aunque quizás la haya cagado escribiendo esta entrada.

PD. Recordarme mañana que os cuente cosillas de los otros dos cafres, que tengo unas cuantas por ahí guardadas...

domingo, 5 de mayo de 2013

EL COMEMIERDAS

Para ser un lunes después de un puente, todos estáis esperando que arremeta con ira contra Mourinho, Montoro, Merkel, Mato, Mariano o cualquier otra eme que se me cruce en el camino. Claro está que ni mi mujer, ni mi hijo, ni mi apellido entran en esa pestosa lista, a pesar de sus emes. Tampoco el titular de la entrada pretende insultar a nadie; de hecho es autobiográfico, el perfecto resumen de lo que han sido estos agradables días de puente para un servidor.
Los urbanitas tenemos por costumbre huir al campo, a pueblos casi abandonados, lejos del ruido de la ciudad, en la naturaleza, con pajaritos que pían y ranas que croan, sin guasap ni estrés... sí, así es nuestro pueblo. Bueno, es así por arriba, lo que se dice por encima del suelo, porque por debajo... ¡Uy! por debajo...
Por debajo cruza todo el pueblo, de arriba a abajo, en paralelo al río, una tubería de tubo corrugado de gran diámetro que se detiene en nueve estaciones de via crucis, en cada una de las cuales está instalada una enorme arqueta o alcantarilla que recoge los tubos más estrechos, también corrugados, que van llegando de cada casa; cada uno de esos tubos afluentes descarga sobre el tubo principal, que va ganando cauce hasta llegar a su desembocadura final.
Por un lado esta la red general de alcantarillado y por otro la de desagüe de aguas fluviales, lo que se dice lluvia. La red fluvial suele atascarse con la arena que va llenando las arquetas hasta taponar totalmente la entrada al sifón lateral, de imposible acceso.
La red fecal suele atascarse con rosas y margaritas que los vecinos amorosamente depositan en sus retretes. La limpieza de las primeras se realiza tumbándote en el suelo y sacando a mano o con una paleta toda la arena, lombrices y plasticuchos que puedas y conectando después una manguera a presión que desatasque el sifón. Las segundas son algo más incómodas, porque requieren quitar la tapa grande y pesada de la alcantarilla, bajar abajo con una escalera y sacar con un cubo todas las piedras que atascan el paso de las rosas y, claro, ya que estás allí recoges con el cubo todas las flores que puedes; después, también metes agua a presión, pero con mucho cuidado de que no te salpique en la cara. Se recomienda no realizar esta operación cuando las casas están ocupadas porque las rosas recién tiradas huelen muy fuerte; también es importante no tener ningún enemigo cerca, que pueda tener tentación de cerrar la alcantarilla contigo dentro.
Pues eso, que lo sé todo de urbanización de fluidos, redes de saneamiento y otras guarrerías fontaneriles. Después de dos días de trabajos comunitarios para desatascar todos los desagües del pueblo, he llegado a dos conclusiones: que la mierda, como la muerte, nos hace a todos iguales, y que el año próximo, cuando el alcalde nos convoque para hacer unos trabajillos... Va a ser que tengo mucho lío ese día. Lo siento.

domingo, 28 de abril de 2013

MEDIDAS MAL MEDIDAS

Después del varapalo de las cifras del paro, todos los focos se encendieron apuntando a Moncloa. Siempre ha sido así. Primero se encendieron los micrófonos pero debían estar estropeados, porque no se pudo oír ni un suspiro, ni un resoplido, ni siquiera un "y tú más". Mariano se escondió debajo de Montoro, a quién cubría Guindos y, por encima de todos, Fátima hacía el avestruz tan bien como siempre. Sólamente funcionó el cacharro de Floriano, quien aprovechó para hacer una de sus profundas reflexiones llamando tontos a los socialistas.
El viernes sí, el viernes los focos y los micros se afinaron para escuchar la rueda de prensa del Consejo de Ministros. Con gran expectación se esperaba la reacción a los seis millones de parados. Entre otras cosas porque durante toda la semana se había calentado el ambiente anunciando nuevas e interesantes medidas del Gobierno. Ocho medidas, ocho intervenciones de urgencia. No es que esperase una reacción muy contundente, ni ningún tipo de milagro o bálsamo tonificante, pero después de tragarme la rueda de prensa y releer las medidas una y otra vez, fui cayendo en un peligroso estado contable-depresivo. Detrás de mucha palabrería "guindesca" para esconder una considerable subida de impuestos y proponiendo medidas de buen gobierno corporativo, racionalización normativa, desindexación económica y consolidación fiscal, llegué a la medida número tres, la que se refiere directamente al desempleo y simplemente flipé en colorines: "Aprobación de un plan anual de política de empleo que pasa por la evaluación de los efectos de la reforma laboral. El primer informe será contrastado por un organismo independiente antes de julio de 2013, como, por ejemplo, la OCDE." Hace falta tener poca vergüenza para sentarse delante de un micrófono y proponer como medida contra el paro la realización de un estudio sobre el impacto de la reforma laboral. Si quieres justificar que tu reforma ha sido útil (algo difícil de creer a estas alturas), encarga el estudio y luego nos haces un poco de propaganda, pero no tengas el morro de presentarlo como medida por el empleo. Señoras y señores, la gran medida para el empleo es un informe sobre el resultado de la reforma laboral; van a encargar a unos cuantos tecnócratas (a buen seguro militantes de Izquierda Unida) para analizar las consecuencias (positivas, por supuesto) de la reforma y después se lo dejarán leer a la OCDE para dar credibilidad a su morrocotuda metedura de pata...  Nos están llamando imbéciles a todos los españoles, pero sobre todo a esos seis millones.
Y como colofón a tan negro panorama, dice Guindos que lo que están haciendo es ponerse en lo peor para que luego las sorpresas sean positivas. Casi casi, prefiero el plasma o mejor el micro averiado...
PD. Quizás estoy algo ácido para ser lunes, pero es que acabo de leerme el último número de Mongolia.

viernes, 26 de abril de 2013

POR FALTA DE INCULTURA

Era una de las frases preferidas de mi madre. La había oído en alguna exposición o esperando la vez en el mercado, pero la repetía a menudo como síntoma de las carencias culturales de la sociedad. Y todavía entonces el déficit cultural estaba motivado por la desinformación y por el tormentoso periodo político que dejábamos atrás. Ahora la situación ha cambiado, tenemos muchísima más información, más medios, toda la facilidad del mundo para acceder a las artes, las letras o las notas musicales, pero seguimos adoleciendo de una enorme falta de ignorancia.
En un país en el que se tacha al intelectual de "rojeras", se persigue al cineasta por posicionarse políticamente, se torpedea cualquier gesto de creatividad a base de impuestos y se promulga la emisión de "telemierda" a grandes escalas, es normal que los cerebros se fuguen o se sequen. Criticamos a nuestros políticos porque no hablan inglés, nos reímos de nuestros futbolistas por cazurros, pero todavía es mayoría la gente que en esta España nuestra considera un libro como algo elitista, erudito, aburrido o presuntuoso. Y lo digo en el día del libro, sí. Cuánta gente hay cuya única lectura son los pies de foto del Marca o las románticas frases de detrás de la puerta del retrete del bar. No es que les eche nada en cara, pero hay que saber lo que tenemos y nuestro poderío literario, al margen de este insigne blog, está muy marcado por esos precursores de Twitter que ponían tan ocurrentes frases encima del urinario. Qué bonito lo de "Rosana, te voy a poner una naranja en la boca y te voy a comer el chichi hasta que te salga Fanta". Aunque a mí no me gustan tan pornográficas, prefiero lo romanticones que dan todo por su amada, como el Don Juan que ha pintado dos puentes de la A-1 dirección a Burgos: el primero dice "Sin ti, uno parece 365" y en el siguiente pone "Contigo, 365 parecen 1". Tampoco tiene desperdicio el de la foto que hice el otro día en medio de un bosque de Alcalá de Henares. Quiero pensar que era una historia de amor y no el final de un proceso narcodepresivo...
Hablando de literatura del pueblo, me gustan las frases que vienen escritas en los camiones de Seur y que no voy a reproducir porque son largas y van deprisa, así que nunca me da tiempo a memorizar. Y todo esto os lo cuento porque hoy, volviendo de comer con varios compañeros, hemos visto a un transportista sentado en la cabina de su camión leyendo un libro y nos ha resultado tan impactante que nos hemos quedado un rato comentándolo... País.

martes, 23 de abril de 2013

DIA DEL ATEÍSMO

El domingo paseaba por Madrid y encontré varias plazas ocupadas por grupos de infieles que escuchaban a un predicador que trataba de convencerles con un altisonante discurso doblemente amplificado por un equipo de megafonía. Era el Día internacional del Ateísmo y el orador llamaba a todos los creyentes de distintas religiones a dejar de serlo; argumentaba con bastante clarividencia: "no hay ni un sólo dato científico que pruebe la existencia de un ser superior"; hacía un llamamiento a las conciencias "no es necesario creer en un dios para vivir esta vida con respeto al prójimo, con tolerancia, justicia y solidaridad", luego se ponía algo más incisivo y decía: "está demostrado que la gran mayoría de hechos milagrosos, apariciones y episodios divinos han sido fraudes y ni uno sólo está comprobado y verificado" y terminaba gritando consignas algo más ofensivas como "las religiones tienen detrás una larga historia de sangre, violencia, guerras, persecuciones, represión e intolerancia", para terminar con una sentencia a modo de slogan: "Ningún dios justo permitiría un mundo tan injusto".
Sorprendido seguí caminando por la ciudad y encontré otro encendido y amenazante ateo en otra plaza y otro más allá y cambié de barrio y más, y más, todos ellos con su equipo de sonido, su atril a modo de altar, su pancarta y sus fieles, o infieles, seguidores. Me sorprendía que el ayuntamiento les hubiese dado permiso para todo ese despliegue en un total de cincuenta plazas y llegó a parecerme invasivo con el espacio y con las libres conciencias de los ciudadanos.
Continué andando y con este solecito primaveral se me fue pasando el resacón del sábado y volví a la realidad. No sé si triste o cruda, pero realidad. Se ve que había visto y oído mal, mi fanático y practicante ateísmo me había cegado una vez más.
Todas esas concentraciones de predicadores formaban parte de la gran Misión del camino neocatecumenal en el año de la fe. Para que lo entendáis, un llamamiento de la iglesia católica que se lleva a cabo todos los domingos de Pascua y que consiste en sacar la iglesia a la calle en 10.000 improvisados escenarios. Con un convincente argumento que dice que si la gente no entra a las iglesias, la Iglesia irá a la gente. Coño, como Mahoma... Me paré a escuchar el mensaje y me sentí aludido "quizás tú seas uno de esos que vive la vida de paso, con prisas, sin pararte a pensar, sólo pendiente de los placeres materialistas y dándole la espalda a tu creador...Tú también te encontrarás con dios y obtendrás su perdón". He de decir que al principio me preocupó, pero después me alivió, así que hice una foto bastante mala y seguí con mi ronda, mientras los malos pensamientos se apoderaban de mi cabeza.
No lo entendía. No entendía que las religiones sigan con sus cruzadas y misiones catecumenizadoras. No entendía que invadieran el espacio público cuando tienen miles de locales céntricos, cómodos y gratuitos. No entendía que piensen que con ese sistema provocador e invasivo y a base de decibelios vayan a conseguir más seguidores. No entendía que les hubieran dado permiso para todo ese despliegue, con lo difícil y caro que se ha puesto pedir permisos en Madrid. Y entonces me hice ateo... Bueno, ya lo era.

domingo, 21 de abril de 2013

MOVILIDAD EXTERIOR

Estoy notando que me falla la movilidad exterior: está semana he sufrido dos accidentes, uno en bicicleta por intentar seguir a mi hijo en un descenso, y el otro chutando a portería con la hierba mojada... Casi me desnuco. Si es que a ciertas edades la movilidad exterior se va debilitando. Bueno, realmente no sé muy bien si la locuaz y brillante Ministra de trabajo que nos hemos echado se refería a ese tipo de "movilidad exterior" en su reciente comparecencia. También pensé que igual se trata del tráfico en la periferia de las grandes ciudades y de esos grandes atascos que sufrimos los que trabajamos o vivimos en el extra radio. Pero no, creo que la amiga Fátima Báñez hablaba de los emigrantes, simple y llanamente.
Llevamos un tiempo oyendo estupideces sobre los españoles, jóvenes y no tanto, que se ven forzados a abandonar nuestro país para ganarse las acelgas en países más prósperos. Continuamente se dice eso tan refinado de la "fuga de cerebros", que es una forma un tanto vanidosa y chauvinista de hablar de emigración. Los profesionales mejor preparados tienen que salir del país para buscar un futuro más prometedor, como si España se hubiera convertido de la noche a la mañana en el vivero de científicos, ingenieros, intelectuales y eminentes economistas que huyen del INEM y de Montoro para investigar y desarrollar sus prometedoras carreras en otro idioma. Y a mí, que me da por ser escéptico, me da la sensación de que esos jóvenes y no tanto, que optan por la movilidad exterior, van a ampliar su currículum como virtuosos del uso de la fregona (gran invento español), como conserjes del turno nocturno de hoteluchos del barrio de la estación de Munich o en el complejo mundo del Whoper y el Big Mac... En eso consiste la emigración.
Y lo que me hace gracia es que en este país no sepamos lo que significa eso, cuando tenemos una amplísima experiencia como emisores y como receptores. Cuando oigo a la carismática ministra hablar en esos términos, me surge la malévola idea de aplicar la misma terminología a los "machupichos" o "sudacas" o "guachupinos" o "moritos" que tan respetuosa y hospitalariamente hemos acogido durante las últimas décadas. Ellos eran la generación más brillante de su país y venían aquí buscando la oportunidad para desarrollar sus brillantes carreras en un escenario más adecuado a sus conocimientos. De Ecuador o Rumanía nos llegaron los jóvenes cerebros que buscaban movilidad exterior.
Y para completar esta insultante broma, llega la tía Merkel y sugiere a los países sudamericanos que ayuden a sus hermanos europeos ahora que la economía de aquello que llaman LATAM está infestada de brotes verdes. Así que en breve veremos la paradójica imagen de los cerebros españoles buscando movilidad exterior en Ecuador. Chachas, jardineros, basureros, limpiadores o mensacas, todos tendremos un hueco allí. Lo que me quita el sueño es saber qué mote nos pondrán...

PD. La foto que ilustra esta entrada circula estos días por internet y dicen que la chica de la izquierda es una de las políticas de las que hablamos aquí... y por supuesto no es Fátima Bañez.

martes, 16 de abril de 2013

HE LIGADO

Hello Dear,

How are you doing?Hope fine.My name is Earleen, i have a warm and friendly feelings,so i decided to leave a massage for you. if it touches you to be a friend you can reply me so that i can send to you my pictures and tell you more about me.i believe we can start from here to know each other better.Have a nice day and think about me.
Hoping to read your reply to me.
Regards,from Earleen
¡Joder!, yo que estaba entusiasmado con mi nueva amiguita y no paraba de thinkar en ella, me acabo de enterar de que Earleen es de mentira, que es uno de los muchos engaños que circulan por internet y que sus intenciones no se limitan a invitarme a tener una aventurilla, sino que pasan por desplumarme primero. Vamos, que en el mejor de los casos mi amiguita es una putilla del Caucaso, cuando no un mafioso de los Cárpatos.
Esto me pasa por seguir en Twitter a la Policía Nacional. Desde entonces se me derrumba un castillo de naipes cada día; ahora ya no tengo esperanza de que me haya tocado la lotería Nigeriana y que me vayan a mandar el cheque una vez que haya pagado los primeros gastos de gestión del envío; también sé que el heredero del presidente de Togo, no me va a pagar un millón de euros porque tiene problemas para sacar el dinero de su país; incluso he dejado de temer que alguien publique imágenes mías comprometidas y diga cosas espantosas en mi perfil de Facebook, tal como me advierten algunos mails; ni voy a hacer nada por evitar que alguien haya registrado el nombre de nuestra empresa en China y nos vaya a quitar los derechos de expansión en el país del cerdo agridulce. Nunca pensé que mi amistad con la poli iba a ser tan fructífera, pero lo es y espero que lo siga siendo. Para evitar que más del cincuenta por ciento de los mails que recibo sean SPAM, para poner un orden legal a la cíber jungla, para no tener que borrar cada día del blog comentarios indeseados en los que se invita a nuestros dignos lectores a indignos placeres y para darles su merecido legal a los insensatos que buscan hacerse famosetes a cualquier precio y dedican su tiempo y sus conocimientos informáticos a contaminar informátivamente con fotos trucadas e imágenes falsas de eventos tan dramáticos y lamentables como el atentado de Boston.
Lo siento Earleen, fue bonito mientras duró.

domingo, 14 de abril de 2013

MI PADRE Y GADAFI

En medio del desierto hay un barco. No me vais a creer, pero así es. En medio de la hamada argelina, en ese desierto pedregoso que nadie quiere y que le han dejado a los saharauis porque es el sitio donde menos estorban, allí hay un barco. El Océano Atlántico está lejos y el Mediterráneo, más todavía, así que no lo ha arrastrado ningún temporal, ni siquiera un tsunami. Está nuevecito, aunque lleno de polvo, varado en su propio mar, como si de una disparatada instalación artística se tratara. Quienes lo ven, miran alrededor buscando la cámara oculta que les graba la cara de asombro, pero no la encuentran. No es una broma, aunque lo parece.
Ese barco, el de la foto, es todo un símbolo, en el fondo debería ser un monumento. Al fin y al cabo no se ha equivocado tanto, al chico le habían dicho que el Sahara Occidental está bañado por el Atlántico y allí está, esperando el momento en que pueda darse un buen remojón en libertad. El origen de este anacronismo viene del mismísimo Gadafi, que en uno de esos gestos que caracterizan a los grandes magnates, obsequió al presidente saharaui con este utilitario. Es de agradecer que Abdelaziz no lo llevara a algún puerto deportivo para hacerse escapadas "berlusquianescas". Se ve que tampoco quiso ser desagradecido con su aliado y no lo puso en venta para sacar algunos fondos para la causa y el pueblo saharaui.
Curiosa y divertida anécdota la de Gadafi, el Sahara y el barco, ¿verdad?... Pues ahora es cuando llega mi padre. Resulta que el Audi que tanto servicio le dio durante sus últimos años, de exposición en exposición, de Madrid a Mojácar y de Mojácar a Madrid y que después hemos utilizado todos los hermanos, ha decidido marcharse a disfrutar de su retiro y como última voluntad va a ofrecer sus servicios a la delegación saharaui en Argelia. Un dignísimo final para un fiel compañero.
Ya sé que el Audi no es tan pintoresco como el barco, ni tampoco mi padre era tan extrafalario como Gadafi, pero tengo que confesar tristemente que ahora mismo veo mucho más posible que el presi saharaui se pasee por Argel subido al Audi, a que salga a dar un garbeo con el barquito. Aunque nunca perderemos la esperanza.


martes, 9 de abril de 2013

MIS QUERIDOS MUERTOS

Dice aquel que hasta que la muerte nos separe. El otro decía que nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir. Aunque no deja de ser una visión un tanto optimista, lo cierto es que la muerte lo cura todo y en ese jodido momento todos deberíamos ser iguales; se acaba el asunto, seas rico o pobre, brillante o mediocre, bueno o malo, perico o culé, te espera el mismo futuro. Y ahora es cuando te crees que yo te voy a contar como es ese futuro... No, hombre, no, el final del cuento lo pone cada uno a su gusto, tú creerás que luego hay angelitos que te mecen las nubes mientras escuchas gregoriano; él dirá que hay una sala de espera en la que te sientas junto a Bárcenas, Pepiño, Iñaki, Correa y compañía y de ahí te van mandando al fuego eterno; ella pensará que según la cascas, pasas el túnel y te reencarnas en Encarna Sánchez o en Betty Missiego o incluso en cabra de la legión; y otros pensamos que la maquinaria se queda en reposo, apagada, en silencio, en blanco, en negro, en nada, no es, no está, na de na...
Sea donde sea que acaba el cuento, dicen que todos acaban igual, y ya me jode. Primero porque llevo toda la vida escuchando decir a diversas religiones que en el más allá cambiarán las cosas, habrá justicia, los últimos serán los primeros y todos esos mensajes tan igualitarios que me parecen súper coherentes si los intentáramos aplicar aquí, antes de que te chamusquen o te pongan ese cacho losa encima. La mayoría de las creencias son autocomplacientes con la muerte. Tú tranquilo, aunque estés con el agua al cuello, si luego tendrás una segunda vida mucho mejor... Y como no vuelve nadie a protestar...
Pero, sin necesidad de ponerse metafísico, mi mensaje hoy es que no todos los muertos son iguales, porque tampoco todos los vivos lo somos. Siempre existe ese pactado respeto que obliga a despedirse de cualquier ser humano destacando sus virtudes y escondiendo sus defectos en los rincones del ataúd, pero hay momentos en que surgen casualidades que obligan a la comparación. Ya me había roto los esquemas que la noticia del cuarenta aniversario de la muerte del genio Pablo Picasso fuese eclipsada por el fallecimiento de Sara Montiel, símbolo de un arte cuando menos "distinto"; pero lo que ya me ha creado un conflicto de sentimientos es la desaparición simultanea de dos seres tan antagónicos como Margaret Thatcher y José Luis Sampedro, una, ejemplo de poder, soberbia y sectarismo, y el otro, humilde representante del compromiso, la igualdad y la solidaridad. Yo sí que tengo muertos preferidos. Ojalá existiera el cielo y el infierno, para coincidir con ellos... Da igual dónde.

lunes, 8 de abril de 2013

MATAR AL PADRE

Nuestro hijo mayor nos ha traído de Italia auténtica pasta siciliana, más en concreto los famosos penes, que no penne, así que nos hemos dado un buen atracón de "cipotti di colori". Es lo que tiene el buen rollito con los hijos, uno intenta llevarse bien, ser colega, pero al final terminan cogiéndose confianzas y dándote collejas o insultándote cuando se enfadan.
Yo que me esperaba una estampita del Papa Paco o una góndola en miniatura, me he pasado la Semana Santa comiendo pichas y respirando los hedores de estos mocosos, que se arrejuntaron con sus primos y durante los días de lluvia, o sea todos, mataron el tiempo a pedos. Es curioso, pero el asunto del caca-culo-pedo-pis-caca no se elimina ni con adolescencia, ni con edad del pavo, ni siquiera con novietas. Mola, porque es el vínculo que une a chavales de edades tan distintas como los nuestros. La carcajada ante un buen pedo es igual a los 6, que a los 13, que a los 16.
Eso sí, al pequeño, que de momento ha salido buen estudiante, le gusta dejar todo por escrito y el otro día le encontré en un cuaderno, una hoja con la lista de tacos que sabe decir y tengo que reconocer con orgullo que el chavalillo está bien preparado. También tiene la manía de escribir sus cabreos, algo que siempre he desaconsejado y que me ha generado importantes conflictos profesionales. Coge un papelito y se desahoga escupiendo sus sentimientos. El último dice: "Papa tu dices que mi salto es malo entonces tu tendras que hacer un salto y tendras que montar en el".
También le ha dado por pintar y su gran especialidad son los cromos de fútbol. Como ya nos ha desplumado y tiene casi completada toda la colección, ahora ha pasado a hacerse sus propios cromos; ya tiene terminado el Barça y yo estoy negociando con él para que empiece con el Espanyol, ahora que está jugando bien y no le tengo demasiada manía a los jugadores. Tiembla Panini.
Pero después de tantos días con los niños, de montar en moto, en bici o jugar al fútbol con ellos, me he acordado de lo que decía un amigo con buen criterio: "Si eres amigo de tus hijos, tendrán un nuevo amigo, pero no tendrán padre..."
Y justo después ha llegado otro amigo y me ha regalado el último libro de la novelista francesa Nothomb: "Matar al padre". ¿Me están queriendo decir algo?

jueves, 4 de abril de 2013

DE GORKI A LLACH


No es que sea depresivo, pero siempre me han gustado las canciones tristes y los libros duros. Lo dije una vez y nadie me entendía, pero pocas cosas me hacen más feliz que escuchar las canciones dramáticas de muerte, suicidio y depresión de ese peculiar asturiano llamado Nacho Vegas.
Con la literatura me ocurre algo similar, siempre he huido de la ficción y me he refugiado en libros de política, historia o ensayos de conflictos, guerras o miserias humanas. Y no es que me haya anestesiado contra el dolor ajeno, todo lo contrario, creo que necesito ser consciente en todo momento de su existencia y por ello sigo buscando ese tipo de lectura.
Dos ejemplos de ello son los dos últimos libros que he leído, casi entre lágrimas, con un permanente nudo en la garganta y con una emoción extasiante que no me dejaba apartar los ojos de las páginas. Se trata de dos historias muy lejanas, pero igual de cargadas de drama y sensibilidad. Por un lado las memorias de Gorki, recientemente editadas por la editorial Automática en tres pequeños tomos, en las que el autor de “La madre” recorre su infancia y juventud con escalofriante amargura por los interminables obstáculos que aparecían en su vida y por la dureza gélida y política de la Rusia pre Bolchevique.
La otra historia es más cercana y la narra mi admirado Lluis Llach en su primera y sorprendente novela “Memoria de unos ojos pintados”. Lo compré por fanatismo y la empecé a leer con escepticismo, pensando que no podría ser buena por aquello de zapatero a tus zapatos, pero poco a poco me vi envuelto en una narración espeluznante de la Guerra Civil en Catalunya, en el frente del Ebro, bajo los bombardeos de Barcelona, en la represión de la postguerra… Una durísima crónica que te permite ver y sentir de verdad lo que significa una guerra, con crudeza y con esa enorme sensibilidad que Llach siempre ha tenido. Entre lágrimas y sobresaltos emocionales, es imposible no quedar sobrecogido por esta impactante historia de amor en tiempos revueltos, no apta para homófobos.
Quizás cada uno hubiera merecido su comentario independiente, pero a pesar de la enorme distancia que separa a ambos autores, en todos los sentidos, me ha parecido curioso que los dos consigan causar una sensación muy similar cuando los lees... Algo así como ¡puta vida!
PD. Después de esta entrada, me he ganado alguna limosnilla ¿verdad?

miércoles, 3 de abril de 2013

ALEATORIO

 Mis hijos tienen por costumbre insultarse llamándose “random”, que es algo así como decirse “aleatorio”. No me extraña que el insultado se ofenda y le conteste una serie de improperios mal sonantes al insultador. Si yo voy por la calle y alguien me llama aleatorio, optaría por cruzarle la cara o responderle algo más duro, quizás contubernio o perifrásico o incluso hipérbole.
Para mi la palabra aleatorio se limita a una función del Ipod. Tú pulsas el modo aleatorio y el cacharrito te pone la música que le sale de los microchips. Es mi sistema preferido para escuchar música porque es como poner una emisora de radio en la que todas las canciones son de tu gusto porque pertenecen a tus propios discos. En teoría es así, pero en la práctica la cuestión random termina electrocutándote las neuronas. Claro que mis gustos son muy variopintos, demasiado. Así que en media hora oyendo los greatest hits de mi discoteca, dejándome llevar por el tío random, mi mente viaja a los 70 con Pink Floyd y su “Wish you were here” recordándome el olor a humo de colores que salía de la habitación de mi hermano, repleta de unos colegas que en su mayoría ya no están porque se los llevó la generación del caballo y la desinformación. Y sin haber borrado la imagen de mi memoria, salta a la siguiente canción y entra en escena el Nuevo Mester de Juglaría y sus jotas castellanas que me encendían la sangre adolescente y me llevaban de concierto en concierto moviendo el pendón morado y gritando aquello “Castilla entera se siente comunera”. Ya quedan pocos seguidores de Padilla, Bravo y Maldonado, salvo los que viven en esas calles.
Sigo dejándome llevar por el aleatorio y me veo sumergido en la oscuridad del Rockola viendo una de las últimas actuaciones de Parálisis Permanente y ese seductor mundo de la movida pseudo punky madrileña. Y caprichosamente del punk de los 70 me pasa al de los… Por cierto, ¿cómo coño se llama está década actual?... Bueno, que me sale una canción del grupo punk de San Francisco, Melvoy, cuyo cantante es hijo de una sevillana e hincha del Betis y me acuerdo de las tardes tirado en la hierba de North Beach. De momento voy aguantando los caprichos del engendro de Steve Jobs que va merodeando por los rincones de mi memoria, hasta que llega a una canción de High School Musical que grabó mi hijo cuando tenía siete años y allí me planto, hago objeción de conciencia y paso a elegir yo mismo la música. No sea que alguien se piense que soy un aleatorio.

lunes, 1 de abril de 2013

PROBLEMAS MECÁNICOS


Recuerdo como se retorcía el 127 al entrar a las curvas a derechas y notaba golpes de chapa que casi me agujereaban la suela del zapato. Claramente se había reventado el amortiguador de aquel lado y cuando giraba, hacía tope. Lo llevé al taller y para facilitarle el trabajo al mecánico le adelanté el diagnóstico: “Tiene reventado el amortiguador”. A la semana me devolvieron el coche con los discos de frenos nuevos, los neumáticos equilibrados y el paralelo hecho, pero seguía sonando el ¡clack! y bailando el “Harlem shake” en cada curva. Volví al taller e insistí en el veredicto: “Estoy seguro de que es el amortiguador reventado”. Otra semana después lo recogí con mi padre (era el que pagaba) y me habían cambiado la dirección por un problema de la cremallera, que no de la bragueta. Nada nuevo bajo el sol, el 127 parecía un Dyane 6 y el ruido seguía allí, así que volvimos cabreados a pedir explicaciones y fue a la tercera cuando el “sabio” mecánico descubrió el problema: “El amortiguador izquierdo está sin aceite, se ha debido reventar”. Lo arreglaron y nos terminaron de desplumar, pero yo aprendí que a muchos seres humanos les sienta mal que nadie les dé lecciones o les diga que es lo que tienen que hacer en el trabajo. Profesionales mediocres.
Aun así, la semana pasada volví a cometer ese error de juventud (todavía soy un chavalín), pero esta vez fue en el médico. Entré y cuando me preguntó la doctora por mis síntomas, le di mi diagnóstico, lo que sirvió para que la muy necia sintiera herido su orgullo profesional y dedicase todo el tiempo de la consulta a rebatir mis argumentos y a inventar ella mis síntomas, sin ni siquiera oscultarme. Fui a verla porque me mareo con frecuencia y ella decidió que no es que me maree, sino que me pongo nervioso y respiro por la boca y entonces hiperventilo (no tiene nada que ver con lo pedos) y me entra ansiedad. Fue entonces cuando me entró ansiedad por darle una colleja y, recordando la historia del 127, decidí no volver jamás a ese médico.
También aprendí un consejo que me dio un viejo arquitecto: lo inteligente es dar órdenes camufladas de consejo y lo más maquiavélico es influir, consultar, sugerir, hasta conseguir que los demás tomen la decisión que te conviene… Pero nunca le digas al mecánico o al médico qué es lo que tienes, que lo adivinen ellos.
PD. He buscado una foto del 127, pero sólo he encontrado de su sucesor, el Talbot Horizon

domingo, 31 de marzo de 2013

QUERIDO ANASTASIADIS

Hombre, si hubiera cerrado el blog, me hubiera despedido, y además nunca os hubiera dejado con una última entrada tan poco edificante como la de “Chof”. Así que aquí seguimos y qué mejor asunto para volver que mi amigo Anastasiadis…
Aunque lo parezca por el nombre, no es el cirujano de Asterix y Obelix. Este desconocido personaje del que no se ha hablado nunca en ningún sitio de Europa, ni siquiera el día en que fue elegido en las urnas, ha dicho la frase que muchos llevamos pensando desde hace varios días: “Con Chipre están haciendo un experimento”. Qué verdad más absoluta. Si no fuera así, nadie estaría hablando de esa pequeña isla en el este del Mediterráneo.
Si le preguntas a cualquier español qué es Chipre, dónde está, cuál es su capital… Lo único que conseguirás es que alguno se acuerde de la broma de Martes y trece en la que hablaban de las grandes potencias mundiales y se referían a “Soria y Chipre…Chí, precisamente esa”. Es lógico, se trata de un país pequeño, lejano, con el que tenemos poco en común.
Pero de pronto los problemas económicos de esa islita hacen tambalearse de nuevo al Euro, pisotean los brotes verdes, asustan a los mercados, dan argumentos a los más torpes políticos para decir estupideces en ruedas de prensa en Bruselas y le permiten a la abuela feroz dar un nuevo golpe en la mesa para recordar a todo el mundo quién manda. Están hablando de cinco o diez mil millones, pecata minuta en el mundillo de los agujeros negros comunitarios, algo que perfectamente se podría haber manejado con un poco más de mano izquierda y con los focos apagados.
Sin embargo se elige otra estrategia. No sé si por torpeza y mediocridad, que hay mucha, o por intereses premeditados de los mercados de San Miguel y San Martín, o porque una vez más nos están manipulando. Apuntar con todos los focos hacia Nicosia y conseguir que todo el mundo mire hacia allí atemorizado, creando una nueva crisis de confianza global, metiendo miedo a los ciudadanos con el corralito para que no se piensen que sus ahorros están a salvo y dar una nueva imagen de debilidad europea frente a la soberanía alemana, no puede ser un hecho casual.
Nos dirán que es para terminar con los paraísos fiscales, con lo cuál suponemos que a continuación meterán mano a Luxemburgo, Andorra, Mónaco, Isla de Man… Pondrán a los ricachones rusos como los malos de la película que pagarán con su dinero negro de malas, malísimas, prácticas, pero los perjudicados volverán a ser los mismos.
Querido Anastasiadis, espero que tengas razón y que sea sólo un experimento, miedo me da que la teoría de la conspiración vuelva a ser cierta y que todo esto sea un movimiento de ajedrez para que unos cuantos se forren o unos países se fortalezcan frente a otros. O lo que es peor, quiero pensar que esto no es simplemente una torpeza de políticos mediocres, eso sí que me da pánico. En cualquier caso, vete preparando que llega otra vuelta de tuerca, y no será sólo en Chipre, también en Soria.
PD Mirad en el mapa como Chipre está pegado a Siria. Todos agobiados por el dinero de uno e indiferentes a los muertos del otro.

lunes, 18 de marzo de 2013

¡CHOF!

No es muy original decir que no me gustan los "reality shows". En verdad, no puedo juzgarlo objetivamente porque nunca he seguido ninguno y el mando de mi tele tiene un resorte que cambia inmediatamente de canal cuando detecta cualquier tipo de concurso de jóvenes desvergonzados intentando hacerse famosos a cualquier precio, ante un jurado de famosetes histriónicos encantados de hacer el ridículo por un puñado de euros. Es lo que todo el mundo reconoce como telebasura, pero una buena parte de los españoles consume con gusto.
Siento cierta vergüenza de un país o un mundo, cuyas personalidades más ilustres son aquellos que más gritan, más insultan y menos rubor tienen ante la cámara. Gente que, lejos de pasar desapercibida, presume de los valores más repudiables en una sociedad medianamente civilizada. Personajes famosos, cuyos méritos se limitan a ser hijo de, exmarido de, viuda de o exladrón, excorrupto, exdeportista fracasado o simplemente payasete... pero que matarían por mantenerse de por vida en esa putrefacta alfombra roja que les aporta dividendos por hacer el tonto.
Pero ellos, en el fondo no tienen la culpa, porque al fin y al cabo, están aprovechándose de el mediocre negocio de la tele-tonta, la tele-imbécil que sólo se guía por audiencias y desoyendo de su responsabilidad como gran medio de masas, frivoliza con la capacidad intelectual del espectador. Vamos, que nos llaman idiotas con todas las letras y nosotros lo aceptamos. Esos gigantes mediáticos que después se ponen muy dignos a la hora de juzgar, exigir a los políticos y hacer periodismo de investigación de gran altura, son los mismos que nos envenenan, echándonos en el plato repugnantes dosis de Faletes, Olvidos Hormigos, Jesulines y Álvaros Bultós.
Como además carecen de excesiva creatividad y valentía, su línea de trabajo es siempre la misma, mirar de reojo al de al lado y copiar, copiar y requetecopiar. De ahí que por casualidad surjan a la vez dos programas sobre algo tan interesante y trascendental como son los saltos de trampolín. He visto sólo las promos de ambos y he quedado absolutamente alucinado con la estupidez humana. Nada nos puede hacer más felices que ver a alguien poco agraciado físicamente haciendo el más sonoro ridículo saltando torpemente al agua, siguiendo la histórica tradición hispana de los esperpentos.
Pero es como la política, pueden hacer lo que les dé la gana porque luego llegamos los españolitos y los refrendamos, ya sea en las urnas o con el mando a distancia. Y si mañana nos ofrecen el nuevo show multipantalla "mira quién caga..." ahí estaremos todos para reventar el medidor de audiencias comparando las heces de Julián Muñoz con las de Guti o incluso de Belén Esteban. Tiempo al tiempo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

EL PAPA BOLUDO

Ratzinger era difícil de pronunciar y se puso el mote de "Benedicto XVI" que no había forma de recordar. Bergoglio es igual de difícil de decir sin hacer gárgaras, pero por lo menos se ha puesto el mote de "Paco". Eso sí, los dos comparten un pasado con alguna que otra sombra. Pero tranquilos, que no vengo hoy a hablar mal de la S.I.C., aunque desde que he oído que el Papa es argentino, no he parado de cantar la canción de Violeta Parra "Qué dirá el Santo Padre..."
Vamos a darle un tiempo de cortesía a Jorge Mario (coño, se llama igual que dos de mis "cuñaos", otro punto flaco). Lo que quiero contar es que me lo he pasado muy bien durante estos dos días con el ritual medieval de elección del Pontífice y el desafío de la iglesia al siglo XXI y a toda su tecnología, con un método tradicional lleno de magia y encanto. He oído muchas críticas a la iglesia por no adaptarse a los tiempos que corren en este asunto y sinceramente no las comparto. Si hay algo bonito y rico en la iglesia católica es su legado artístico y cultural y el respeto a las tradiciones en las formas. Me encanta el "Extra omnes", la Capilla Sixtina cerrada a cal y canto, la chimenea cutre y el humo hecho con azufre (que le compran al mismo Satanás). Otra cosa es que ese respeto al pasado e inmovilismo no se limite sólo a las formas y quede también plasmado en el fondo, sin dar el giro de acercamiento a la realidad, al pueblo y al verdadero mensaje igualitario y justo que debería promover y predicar la religión más "consumida" del mundo.
Pero también me lo he pasado muy bien por los comentarios de mi hijo Lucio, que a sus seis años ya sabe bastante: "El Papa es el nuevo señor que van a cambiar porque el otro es muy viejo y se cansa mucho de viejo y lo elige el jefe de la iglesia (...) el Papa es el que está en las iglesias, que son como castillos de los caballeros, pero más pequeñas y sin caballeros. Las iglesias son para llevar a los muertos y el Papa es el que dice quién se ha muerto y cuando nació el que se ha muerto. Los muertos luego los llevan al cementerio que es donde está Dios, que no sé quién es, pero que se murió hace mucho".
Como podéis ver, el chavalillo ha heredado el mal rollito de su papá (con tilde en la segunda "a") por los asuntos fúnebres o por lo menos su humor negro. O quizás al ver el humo se le ha subido a la cabeza, porque después de tan sabia disertación se ha dirigido a su madre al grito de "¡Messi, traeme agua!"... Ay, que nos colonizan los argentinos, ¡boludo!

martes, 12 de marzo de 2013

LA HUELGA

Cómo mola pegarte el madrugón, llegar al aeropuerto y que te digan que tu vuelo está cancelado y que te busques la vida porque no tienen ninguna alternativa para ti. El otro día fuimos unos de los damnificados de la huelga de personal de Iberia, que afectaba a otras compañías como Vueling y lo único que nos ofrecieron fue comprar un nuevo billete para otro vuelo y reclamar a través de internet la devolución del billete anulado... Vamos un "Dios te lo pagará, pero cuando acabe el cónclave".
Respeto y defiendo el derecho a la huelga frente a los atropellos de algunas empresas o administraciones que cambian con enorme facilidad las normas del juego y los contratos pactados y firmados entre dos partes. Entiendo a los trabajadores de Iberia que ven como vuelven a ser la pieza más frágil en una fusión en la que unos pocos se van a forrar a costa de dejar en la calle a muchos currantes.
Sin embargo hay algo que nunca he comprendido y que me crea cierto ardor de estómago: la desigualdad de las personas ante la huelga. Si consideramos la huelga como un derecho universal de defensa de los trabajadores, no me parece justo que esta herramienta sea muy útil para algunos y totalmente inútil para otros. Cuando los trabajadores deciden paralizar aviones, trenes o gasolineras, su posición de fuerza es enorme porque su rehén es toda la sociedad. El ejemplo lo tenemos latente con otro conflicto actual, el de los trabajadores de Roca, que por mucho que se declaren en huelga, no van a conseguir que la gente deje de cagar o que lo haga en el campo. Tampoco pasa nada cuando los periodistas de El País, a modo de protesta por el ERE deciden no firmar sus artículos. Y mucho menos cuando los empleados de Telemadrid nos dejan la pantalla negra durante varios días, eso casi lo agradecemos.
Es cierto, la mayoría de los ciudadanos estamos indefensos ante este sistema reivindicativo porque sufrimos las consecuencias de las huelgas de los servicios imprescindibles y de poco nos sirve el derecho de huelga en profesiones sin las cuales el mundo puede sobrevivir. Nada pasa si mañana se ponen en huelga los organizadores de eventos, ni las agencias de publicidad, ni los laboratorios fotográficos, ni los fabricantes de lentes de contacto, ni los pasteleros de IKEA, ni los limpiacristales de rascacielos, ni los mecánicos de aspiradoras, ni los fresadores de rodamientos, ni los productores de zumo, ni los repartidores de pizza.
En cambio hay una serie de trabajadores que tienen cogidos por los cataplines a sus patrones y a toda la sociedad, porque si se paran ellos, se para el mundo. Es el caso de los transportes, de los médicos, de la funerarias, de los testaferros y por supuesto, de los futbolistas y/o árbitros... Hasta ahí podíamos llegar.




domingo, 10 de marzo de 2013

PERDIDO EN LA CASA DE CAMPO

Creía que conocía la Casa de Campo como el pasillo de mi casa, pero no, sólo estoy familiarizado con un trocito, el que recorrimos una y mil veces diseñando circuitos para carreras de mountain bike, durante más de quince años. El caso es que recientemente estoy volviendo al lugar de los hechos para que sean mis hijos los que recorran senderos y caminos con las bicis. Y me alegro, porque los madrileños nos olvidamos muy pronto de que la Casa de Campo está ahí y de la suerte que tenemos de tener un espacio así, integrado en la misma ciudad.
El sábado, mientras Dieguillo y Luis recorrían el "pulmón de Madrid", desde Garabitas hasta el Lago, entre el Zoo y la bajada de la muerte, yo disfruté como un enano dando un largo paseo por los embarrados senderos cercanos a la tapia. Estuve a punto de irme a caminar por las urbanizaciones cercanas o incluso por algún centro comercial, por aquello de que soy más urbanita que campestre, más antropólogo que biólogo, pero finalmente me armé con el periódico y eché a andar senda abajo.
No es fácil caminar y leer a la vez, pero si te gusta meter los pies en los charcos y tropezarte de vez en cuando con alguna raíz, es entretenido y dicen que sano. Lo de andar, para el corazón; lo de leer, para la mente.
Al principio opto por pistas anchas para no tener que fijarme en el suelo y poder concentrarme en el funeral de Chávez, pienso un chiste de mal gusto con el cadáver y el nombre de su sucesor; paso pagina, a la sucesión de Ratzinger, y se me atraganta la primera subida y la enmarañada información sobre la curia, los curas, el cónclave, los cardenales y la chimenea. Qué bonita la historia del humo, lo que le gustaría a mi hijo ser el encargado de hacer la fogata. Una madre gritando a su hija por meter el pie en el barro me saca del periódico, miro para arriba y encuentro miles de pinos verdes sobre frondosa hierba; si cambiase las bicis por vacas y los runners por pastores, pensaría que estaba en Asturias o incluso en Suiza.
Me vuelvo a meter en el barro, fango, terreno pantanoso, el del papel del diario: la Infanta Cristina, el ayuntamiento de Ponferrada, Rato en Bankia y ¿cómo no? mi gran amigo "Luis el cabrón", que no tiene nada que ver con el que está montando en bici con mi hijo, pero sí con los paisajes suizos. Me retiro de los caminos anchos porque están llenos de bicis que me pasan rozando y decido ir campo a través o por senderos estrechos, la auténtica esencia del mountain bike y que ninguno de los "globerillos" se atreve a coger. Hago una larga y enriquecedora bajada con Goytisolo y con Muñoz Molina, pero al final de un barranco empiezo a sentir que me he perdido y cambio de rumbo, subo una empinada rampa hacia el sur con Soraya, echando el bofe, con los "presuntos" impresentables del Madrid Arena y con el riñón de Javier Solana. Corono la cuesta con ese agobiante sabor a sangre en la garganta y empiezo a quitarme ropa porque el sol pega fuerte, justo en el momento en que aparece el blandorro Adelson y su instructivo proyecto cultural, Eurovegas; según lo leo me sigo quitando ropa y aparece detrás de un arbusto una de las fieras autóctonas de la Casa de Campo, una despampanante rubia en tanga... Pero qué imaginación tenéis, pervertidos...

jueves, 7 de marzo de 2013

TOCA MUDARSE

Que padezco el mal de Diógenes es algo de sobra conocido, pero este trastorno suele estar oculto en la profundidad de los armarios hasta que llega el momento, enternecedor momento, de una mudanza. Durante esta semana me ha tocado adentrarme en las profundidades de mi despacho para sacar esas cosas tan útiles que llevaban allí guardadas desde hace más de veinte años y que, por supuesto, seguirán guardadas en el mismo armario durante los próximos equis años, hasta el momento en que me echen o me saquen con los pies por delante y os toque a vosotros limpiar mi mierda.
Como terapia de choque me he obligado a tirar por lo menos un 30% de mis pertenencias y lo he conseguido. A decir verdad, me lo han puesto muy fácil las propias cosas o es que alguien hubiera tenido interés en mantener en un cajón el dossier del campeonato iberoamericano de atletismo de Huelva o de un equipo de balonmano de segunda división o de un torneo de ajedrez en México o el recorrido de la Vuelta ciclista del 94 o nueve ediciones de la agenda de la comunicación o un libro de poemas relacionados con el fútbol o un listado de empresas suecas afincadas en España... Menudo potingue se habrá preparado en la planta de reciclaje de papel.
Sin en cambio, hay otros enseres que han pasado el primer corte y han conseguido llegar hasta el nuevo despacho, a pesar de su escasa utilidad. Es el caso de decenas de proyectos inacabados o fracasados, una carpeta con cartas de clientes diciendo que "NO" (¡qué majetes!), kilos y kilos de dossiers o recopilatorios de prensa, un folleto que hicimos y repartimos por toda España sin darnos cuenta de que habíamos escrito Srite en lugar de Sprite, una postal enviada por Edurne Pasabán desde lo alto del Kanchenjunga (el cartero sí que era un gran escalador...), una revista Interviu con "interesantísimos" reportajes y una crónica del Sahara Marathon, varias pegatinas pidiendo la libertad de Bradley Manning, algunas fotos "dedicadas" de prostitutas de Las Vegas, un Sagrado Corazón de plástico y centenares de tarjetas con contactos inservibles porque, en casi todos los casos, han cambiado las direcciones, los teléfonos o las personas.
De todas formas y aunque da pereza, una mudanza es un ejercicio muy sano, en lo físico y en los psíquico, porque sirve para poner en orden tu vida, dejar atrás malos rollos y refrescar un poquito la memoria. Es curioso, pero en los criterios de selección para salvar o condenar documentos, la antigüedad es un grado y las cosas de los noventa tienen solera y cuesta mucho tirarlas, por estúpidas que sean; una vez pasado el 2.000 parece como que ya es moderno y sin interés y de los últimos años, apenas encuentras información porque está todo en ordenadores.
Para quienes no lo habéis visto, no os perdáis el vídeo que hemos hecho de la mudanza. Por cierto, yo soy el saharaui y las chicas, mi harem.
PD. Los cuadros que se ven al fondo del despacho son de Montserrat Gómez-Osuna y Lucio Muñoz Avia, dos grandes pintores.

lunes, 4 de marzo de 2013

NEGRO SOBRE BLANCO

Últimas novedades del caso malgache. Nuestro invitado procedente de la isla más grande de África continua en casa, pero apenas ha aprendido tres o cuatro palabras de español. Eso sí, como se trata de un intercambio, el pequeño Lucio ya sabe decir cuatro palabras en francés: "Oui, arret, canard et poulet", lo que le garantiza la supervivencia en caso de perderse en Francia. No me preguntéis cómo ha llegado a esas palabras, que no lo sé. También le ha servido al canijo para hacer una sabia y profunda reflexión sobre los colores: "Papá, todas las personas tienen el cerebro rosa, yo lo tengo rosa, los de Madagascar lo tienen rosa y hasta los chinos lo tienen rosa". Esta transcendente teoría la dedujo mientras yo fracasaba en mi búsqueda de liendres y piojos en su mollera.
La otra lectura que uno hace después de tener un chaval subsahariano en casa, es que nuestro país, por mucho que presumamos de lo contrario, todavía no está acostumbrado a convivir con otras razas. Un negro sigue siendo alguien extraño en nuestra sociedad y si lo sacas del contexto habitual en el que estás acostumbrado a verlo, la gente suele reaccionar con extrañeza. En el colegio, en la tienda, en el restaurante, en la oficina, en todas las partes donde he entrado acompañado por este amigo de mi hijo, la gente ha reaccionado con espontánea extrañeza, seguida de hipócrita y desmesurada simpatía. De hecho, la semana próxima viene a casa otro chaval americano, pero de origen indio y prometo seguir con el estudio sociológico y compararlo con la reacción anodina y de absoluta normalidad que este verano vivimos cuando paseábamos por todo Madrid con otro yankee, pero más blanquito y rubito.
Y como si de una casualidad se tratara, los deberes de Martín para el fin de semana consistían en escribir una redacción sobre el racismo, sobre el diferente trato a las personas en función de su raza. Redacción que tuvo que hacer a escondidas porque le resultaba violento hablar del tema delante del  invitado, por si se daba por aludido.
Dieguillo, que ya está acostumbrado al mestizaje, puso todo su empeño en que el chaval aprendiera a montar en moto y llegó a acusarme de racista porque yo no era partidario, no fuese que tuviéramos que ir al hospital a dar explicaciones difíciles de entender: Chico de Madagascar en intercambio se rompe la crisma en pueblo alcarreño aprendiendo a montar en moto con señor mayor de pelo blanco. Al final, como siempre, cedí a la cabezonería de mis hijos y le dí una clase magistral al malgache, que por cierto, no es precisamente James Stewart. Lo dejo que esta entradita está empezando a ser racista...
PD. Stewart, ídolo de mis hijos, es el primer piloto negro que ha ganado el campeonato americano de supercross.