Cada vez que monto en moto me acuerdo de mi Kawa verde y del chorizo que me la robó. ¡Ay!, si uno llevase la cuenta de las cosas que le han robado a lo largo de su vida, de las veces que le han pedido dinero y no se lo han devuelto, de las innumerables ocasiones en que ha sido engañado o, mejor dicho, que se ha dejado engañar. Lo dejo antes de que alguien que duerme en mi cama me grite eso de "¡es que siempre has sido un pardillo!"
Son los amigos de lo ajeno, los que se apropian, de una forma o de otra, con más violencia o con menos, de lo que no es suyo. Pero también tengo esa misma sensación de rechazo cada vez que oigo a un político apropiarse de algo que no le pertenece. Lo sentí cuando Rajoy habló de la mayoría silenciosa que no se manifiesta y sufre los recortes en silencio. Se apropiaba o trataba hacerlo de la voluntad de la masa callada y de su silencio, cuando el silencio, como el voto, sólo le pertenece a cada ciudadano el suyo, ya sea ante los recortes o ante las almorranas.
Pero también me indigna cuando Artur Mas se apropia de la ola independentista catalana, como si todos fuesen sus votantes, en uno de los ejercicios de electoralismo barato más cutres que he visto. Él, que ni siquiera estuvo en la gran manifestación que marcó el comienzo de esta polémica, quiere convertir las próximas elecciones catalanas en un referéndum, como si sólo se pudiera ser independentista o catalanista votando a CiU. Se apropia de la voluntad del pueblo catalán que esperemos que sepa percatarse del juego de su presidente. Por cierto, que Mas está siendo el mejor aliado de Rajoy en estos momentos porque está consiguiendo desviar atención de la crisis, los recortes y las medidas antisociales, para hablar del asunto catalán que, en teoría, ahora no tocaba.
Pero también me enervan las lecturas caprichosas de las elecciones en Galicia y Euskadi, por parte de los partidos de izquierda, tratando de apropiarse de los votos en blanco, los votos nulos o las abstenciones. Al igual que el silencio, la abstención o el voto en blanco tienen su significado y son sólo propiedad de cada uno de los votantes. Hacer una interpretación de lo que hubieran votado esos que no han votado, es apropiarse de una hipotética voluntad que no te pertenece. Las elecciones son eso y la democracia tiene ese juego, con enormes defectos como la ley d'Hont pero para cambiarla hay que seguir las reglas y si te abstienes, has pasado de todo, has aceptado que otros decidan por ti. No me gusta que los políticos hagan sus lecturas caprichosas, pero tampoco los ciudadanos, ni los pueblerinos... Basta ya de llamar ciudadano a todo el mundo, si la mayoría somos más de pueblo que las amapolas.
Hachetetepebarrabarra y después lo que quieras poner. Es un título demasiado ambíguo para un blog, demasiado abierto. Pero así es este espacio. Unos días abierto para la alegría, otros para la pena; para la esperanza o el escepticismo; la reflexión o la ironía... Lo que salga de los huevos ¿no?
martes, 30 de octubre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
MONTAÑÉS CLAVERÍAS
En nuestra casa últimamente sólo se habla de Montañés Claverías. Se trata de una desconocida persona non grata en la familia. Hasta hace un momento pensaba que no existía, pero antes de escribir estas líneas le he preguntado a mi amigo "Guguel" y me ha confirmado que se trata de un jugador de fútbol del Zaragoza. Por ello, voy a intentar no ofender a nadie, pero es que nuestro canijo Lucio lleva toda la semana despotricando de Montañés Claverías y nosotros no entendíamos nada.
Resulta que los chicos ya no están enganchados a los jueguecitos de guerra, ya que perdieron la última batalla ante sus padres, que se levantaron en armas para prohibir el placentero vicio de matar iraquies y afghanos con la PlayStation. Ahora su refugio es un juego de motocross y el FIFA, de fútbol. Y a estos se ha enganchado hasta el más peque y aunque no le dediquen mucho tiempo, cada vez que juegan es un drama porque el pobrecillo no consigue ganar ningún partido. El otro día, la sangre casi llega al río y tuve que acostarle llorando a todo llorar e insultando a Montañés Claverías porque era muy malo. Intenté calmarle diciendo lo típico de "sólo es un juego", "unas veces se gana y otras se pierde", "el fumbol es asin" o "mañana seguro que ganas", pero sólo conseguí cabrearle más y ahondar en su depresión: "Es imposible que gane porque el del otro equipo es un señor mayor y como no me puede ver, no sabe que está jugando con un niño pequeño... y además, con Montañés Claverías es imposible ganar, nunca marcará un gol".
El asunto me pareció tan grave y preocupante que abrí una comisión de investigación para conocer el origen de tanta pena. Los hermanos mayores me sacaron de dudas, aunque no sé aun si en este juicio son testigos o imputados. Al parecer, en ese juego tú puedes elegir el equipo que quieras y luego hacer fichajes o modificar la alineación. Lucio a veces juega con el Barça y a veces con el Madrid, pero cambia a los jugadores de posición, pone a Villa de portero, a Valdés de delantero centro o a Higuaín de lateral (a no, perdón, eso no es Lucio) y no se sabe por qué, su fichaje estrella es Montañés Claverías, que juega de delantero centro.
Así que he dado órdenes para que esta misma tarde los mayores ayuden a recomponer la alineación, pongan a cada jugador en su sitio y acaben con el sueño de Montañés Claverías de jugar en uno de los grandes. Lo siento amigo, pero por el bien de la paz familiar, necesitamos que salgas de nuestras vidas o habla con los de Electronic Arts para que mejoren tu perfil.
Resulta que los chicos ya no están enganchados a los jueguecitos de guerra, ya que perdieron la última batalla ante sus padres, que se levantaron en armas para prohibir el placentero vicio de matar iraquies y afghanos con la PlayStation. Ahora su refugio es un juego de motocross y el FIFA, de fútbol. Y a estos se ha enganchado hasta el más peque y aunque no le dediquen mucho tiempo, cada vez que juegan es un drama porque el pobrecillo no consigue ganar ningún partido. El otro día, la sangre casi llega al río y tuve que acostarle llorando a todo llorar e insultando a Montañés Claverías porque era muy malo. Intenté calmarle diciendo lo típico de "sólo es un juego", "unas veces se gana y otras se pierde", "el fumbol es asin" o "mañana seguro que ganas", pero sólo conseguí cabrearle más y ahondar en su depresión: "Es imposible que gane porque el del otro equipo es un señor mayor y como no me puede ver, no sabe que está jugando con un niño pequeño... y además, con Montañés Claverías es imposible ganar, nunca marcará un gol".
El asunto me pareció tan grave y preocupante que abrí una comisión de investigación para conocer el origen de tanta pena. Los hermanos mayores me sacaron de dudas, aunque no sé aun si en este juicio son testigos o imputados. Al parecer, en ese juego tú puedes elegir el equipo que quieras y luego hacer fichajes o modificar la alineación. Lucio a veces juega con el Barça y a veces con el Madrid, pero cambia a los jugadores de posición, pone a Villa de portero, a Valdés de delantero centro o a Higuaín de lateral (a no, perdón, eso no es Lucio) y no se sabe por qué, su fichaje estrella es Montañés Claverías, que juega de delantero centro.
Así que he dado órdenes para que esta misma tarde los mayores ayuden a recomponer la alineación, pongan a cada jugador en su sitio y acaben con el sueño de Montañés Claverías de jugar en uno de los grandes. Lo siento amigo, pero por el bien de la paz familiar, necesitamos que salgas de nuestras vidas o habla con los de Electronic Arts para que mejoren tu perfil.
miércoles, 24 de octubre de 2012
BANCO BUENO, BANCO MALO
A ver si lo entiendo. Buena parte del problema financiero viene de la burbuja inmobiliaria, de esos ciudadanos irresponsables que vivieron por encima de sus posibilidades, se compraron una casa con una hipoteca a 40 años sin contar con el ERE que les iba a poner de patitas en la calle, entonces dejan de pagar las cuotas al banco y este, como única solución posible, les desahucia y se queda con la casa. Hasta ahí diríamos que es todo normal, cruel pero normal. Pero entonces viene la segunda fase, en la que el banco acumula casas, muchas casas, tantas que en lugar de dinero tiene casas y los jerifantes de la economía mundial, controlados por los mercados se asustan y alertan de que el banco no puede tener "activos tóxicos" (debe ser lo que he tenido yo en la garganta durante el último mes) y que hay que sanearlos, para lo cual se "nacionaliza" uno (el que gestionaban ellos mismos) y se inyecta una morterada de millones de euros en el resto, por temor a que entren en quiebra y el resto de ciudadanos responsables nos quedemos sin nuestros ahorros... ¡Qué miedo!
No contentos con eso, llega la tercera fase, que consiste en librar a los pobres bancos de tanta casa y tanta toxicidad, para lo cual a alguien se le ocurre la brillante idea de crear un banco malo... ¿peor todavía? De esa forma los bancos se quedarán limpios y volverán a prestar dinero a los torpes ciudadanos que ya se habían quedado limpios hacía varios años, pero en ese momento se rompe la cadena porque los bancos no se fían ya de tanto desalmado y no quieren saber nada de nuevas hipotecas.
Y en ese momento aparece Monsieur Hollande y en demi heure (media hora, pero él lo dice así porque es francés) lanza una propuesta un poco más populista y cercana a la gente: vamos a crear un banco bueno. De entrada, suena mejor, más amigable, y deja al tío Monty con la boca abierta y las orejas cerradas, un banco bueno con fondos suficientes para mover la economía, para dar créditos a los emprendedores, para recuperar la confianza y que así los demás bancos también se contagien.
Y yo, con esa lógica infantil que rige mis planteamientos vitales, me dejo encandilar por la idea y la veo mucho más acertada que el macro rescate a los bancos y que el banco malo, malísimo.
Seamos serios, si los ciudadanos deben cumplir los compromisos firmados en los contratos, los bancos también y ellos son los que pusieron las reglas de las hipotecas y si tienen muchas casas, que hubieran aprendido a negociar y a controlar sus riesgos; ellos tienen que garantizar los fondos de sus clientes, no el estado con el dinero de todos. Yo asumo los riesgos de que mi banco quiebre, para algo me hacen firmar tropecientos contratos de mini-mini letra, pero no asumo que con el dinero que no tenemos se salve la mala gestión de los bancos.
Mucho más barato, más eficiente, más lógico y más justo sería salvar a los ciudadanos que no pueden pagar esas hipotecas, flexibilizarles su deuda o incluso congelarla. De esa forma se rompería la cadena tóxica en su origen, los bancos seguirían sanitos, los ciudadanos seguirían consumiendo y la economía volvería a hervir con burbujitas flotando por todas partes.
Si es que los niños y los borrachos decimos siempre la verdad.
PD. Por si Montoro, Guindos o vosotros queréis leer cosas parecidas a estas, pero mejor escritas, os dejo estos interesantes enlaces, son muy elocuentes... Y por cierto, la foto, es la única que tenía de bancos.
No contentos con eso, llega la tercera fase, que consiste en librar a los pobres bancos de tanta casa y tanta toxicidad, para lo cual a alguien se le ocurre la brillante idea de crear un banco malo... ¿peor todavía? De esa forma los bancos se quedarán limpios y volverán a prestar dinero a los torpes ciudadanos que ya se habían quedado limpios hacía varios años, pero en ese momento se rompe la cadena porque los bancos no se fían ya de tanto desalmado y no quieren saber nada de nuevas hipotecas.
Y en ese momento aparece Monsieur Hollande y en demi heure (media hora, pero él lo dice así porque es francés) lanza una propuesta un poco más populista y cercana a la gente: vamos a crear un banco bueno. De entrada, suena mejor, más amigable, y deja al tío Monty con la boca abierta y las orejas cerradas, un banco bueno con fondos suficientes para mover la economía, para dar créditos a los emprendedores, para recuperar la confianza y que así los demás bancos también se contagien.
Y yo, con esa lógica infantil que rige mis planteamientos vitales, me dejo encandilar por la idea y la veo mucho más acertada que el macro rescate a los bancos y que el banco malo, malísimo.
Seamos serios, si los ciudadanos deben cumplir los compromisos firmados en los contratos, los bancos también y ellos son los que pusieron las reglas de las hipotecas y si tienen muchas casas, que hubieran aprendido a negociar y a controlar sus riesgos; ellos tienen que garantizar los fondos de sus clientes, no el estado con el dinero de todos. Yo asumo los riesgos de que mi banco quiebre, para algo me hacen firmar tropecientos contratos de mini-mini letra, pero no asumo que con el dinero que no tenemos se salve la mala gestión de los bancos.
Mucho más barato, más eficiente, más lógico y más justo sería salvar a los ciudadanos que no pueden pagar esas hipotecas, flexibilizarles su deuda o incluso congelarla. De esa forma se rompería la cadena tóxica en su origen, los bancos seguirían sanitos, los ciudadanos seguirían consumiendo y la economía volvería a hervir con burbujitas flotando por todas partes.
Si es que los niños y los borrachos decimos siempre la verdad.
PD. Por si Montoro, Guindos o vosotros queréis leer cosas parecidas a estas, pero mejor escritas, os dejo estos interesantes enlaces, son muy elocuentes... Y por cierto, la foto, es la única que tenía de bancos.
martes, 23 de octubre de 2012
RECICLA QUE ALGO QUEDA
Mi problema es el chicle. Hasta ahí llego bastante bien, soy incluso excesivamente meticuloso, arranco alguna etiqueta plástica de las cajas de cartón y retiro todos los tapones a las botellas, pero el chicle me rompe los esquemas porque debería ir al compós como alimento que es, pero tratándose de plástico encajaría mejor en el amarillo, aunque quiero pensar que los chicles no se reciclan... no sé y no encuentro a nadie que me haga saber. He mirado también en las súper ecológicas y modernas papeleras del aeropuerto y tampoco me sacan de dudas; es verdad que están bien diseñadas, pero como juguetes de bebé, para que intentes meter las fichas de colores por cada uno de los agujeros triangulares, porque como herramienta de reciclaje no termino de hacerme con ellas. Más que nada porque cada vez que voy a tirar algo tengo que mirar los dibujitos cubistas de cada hueco y dilucidar cuál me toca, y puedo aseguraros que el chicle no viene pintado.
Lo malo del reciclaje tan selectivo no es concienciar al ciudadano de su importancia para nuestro planeta, sino convencerle de que lo que está haciendo forma parte de una enorme y bien engrasada cadena de civismo en la que no puede fallar ni una sola pieza, para así poder entregar un mundo mejor a nuestros hijos. Lo malo es que esto, que suena tan bonito, depende de unos eslabones muy frágiles en países segundomundistas como el nuestro. Y que falle el eslabón inicial, el del ciudadano, ya sea por desconocimiento o por falta de conciencia ecológica, es criticable, pero que falle el siguiente engranaje, el de la administración, es imperdonable.
¿Por qué lo digo? porque un día vi en el aeropuerto como una señorita llegaba con un cubo de basura en un carrito y vaciaba indiscriminadamente las papeleras, mezclando papeles con pilas, latas, plásticos y por supuesto chicles. Esa misma práctica creo que es la que hace cada mañana el camión que pasa por mi calle; antes pasaban dos, pero ahora sólo uno que recoge los dos contenedores. Yo, que soy muy inocente, pienso que dentro del camión hay sensores que distinguen el color de las bolsas, aunque fijándome en el mecanismo, no termino de entenderlo.
Y la guinda me la han puesto hoy en un punto limpio, donde no me han dejado entrar a llevar unos muebles porque iba en una furgoneta del trabajo y, según el operario, no pueden entrar vehículos rotulados porque es un servicio para particulares. No creo que la normativa sea tan precisa y distinga a los particulares por los rótulos. He entendido ese argumento, pero no muy bien la sugerencia posterior: "Llévelo directamente al vertedero que es donde llevamos nosotros todo esto". Casi me da un síncope, pero luego me he tranquilizado al recordar que nuestra alcaldesa fue concejala de medio ambiente y además se llama Botella.
Con esto no quiero desanimar a nadie en esa ejemplar y entretenida tarea del reciclaje, aunque yo, a partir de ahora, el chicle me lo trago.
Lo malo del reciclaje tan selectivo no es concienciar al ciudadano de su importancia para nuestro planeta, sino convencerle de que lo que está haciendo forma parte de una enorme y bien engrasada cadena de civismo en la que no puede fallar ni una sola pieza, para así poder entregar un mundo mejor a nuestros hijos. Lo malo es que esto, que suena tan bonito, depende de unos eslabones muy frágiles en países segundomundistas como el nuestro. Y que falle el eslabón inicial, el del ciudadano, ya sea por desconocimiento o por falta de conciencia ecológica, es criticable, pero que falle el siguiente engranaje, el de la administración, es imperdonable.
¿Por qué lo digo? porque un día vi en el aeropuerto como una señorita llegaba con un cubo de basura en un carrito y vaciaba indiscriminadamente las papeleras, mezclando papeles con pilas, latas, plásticos y por supuesto chicles. Esa misma práctica creo que es la que hace cada mañana el camión que pasa por mi calle; antes pasaban dos, pero ahora sólo uno que recoge los dos contenedores. Yo, que soy muy inocente, pienso que dentro del camión hay sensores que distinguen el color de las bolsas, aunque fijándome en el mecanismo, no termino de entenderlo.
Y la guinda me la han puesto hoy en un punto limpio, donde no me han dejado entrar a llevar unos muebles porque iba en una furgoneta del trabajo y, según el operario, no pueden entrar vehículos rotulados porque es un servicio para particulares. No creo que la normativa sea tan precisa y distinga a los particulares por los rótulos. He entendido ese argumento, pero no muy bien la sugerencia posterior: "Llévelo directamente al vertedero que es donde llevamos nosotros todo esto". Casi me da un síncope, pero luego me he tranquilizado al recordar que nuestra alcaldesa fue concejala de medio ambiente y además se llama Botella.
Con esto no quiero desanimar a nadie en esa ejemplar y entretenida tarea del reciclaje, aunque yo, a partir de ahora, el chicle me lo trago.
lunes, 22 de octubre de 2012
MOZART Y EL SCALEXTRIC
Hace tiempo que no estaba tan nervioso. No, el café no estaba muy cargado, pero he tenido que ir corriendo a la estantería de los discos y buscar un concierto de piano de Mozart para sosegarme. No lo hago a menudo, ni lo de correr, ni lo de escuchar música tranquila; la llamo tranquila porque si digo clásica puede llevar a equívoco porque lo que yo escucho son ya todo clásicos. Pero Mozart seguro que me tranquiliza y evita que la tarde sea dura para los que me rodean.
No, no son las elecciones, ni el crimen de El Salobral, ni el fraude de Armstrong, ni tan siquiera la estúpida señorita que me ha atendido en Movistar para intentar realizar una gestión por enésimonovena vez. Los directivos de Movistar deberían llamar de vez en cuando al 1004 para entender porque pierden clientes y porque empeoran resultados y tienen que hacer ERE. Para cambiar un móvil de tarjeta a contrato y acogerme a la tarifa que más me conviene (ofrecida por ellos), llevo varios días, he ido a la tienda, donde me han mandado al 1004, donde me han vacilado, me han dejado en espera casi media hora, me han cambiado de interlocutor cuatro veces y al final me han mandado de nuevo a la tienda. Pues sepan ustedes señoritas Andrea, Mabel y Conchi que aunque han conseguido subirme las pulsaciones con su desparpajante torpeza, ni siquiera son ustedes las causantes de mi alterado estado nervioso.
Ahora lo vais a entender, acabo de leer en la prensa que se inicia un concurso de acreedores de Scalextric, vamos, lo peor que podíamos esperar de esta crisis. Si Scalextric se va al garete se va con ellos buena parte de nuestra historia y nuestra identidad. No podemos permitirlo, hay que hacer algo, no podemos dejar a nuestros descendientes huérfanos del más cotizado sueño infantil. Ahora sí que es el momento de una rebelión en toda regla y estoy diseñando un plan de acción sin manifestaciones ni política, porque ya he comprobado que esas bobadas se la traen floja a la gente; vamos a poner en marcha un paquete de medidas para recuperar parte de nuestra idiosincrasia (esta es más difícil que masturbación ¿eh?): en primer lugar voy a poner esta misma tarde a mis hijos a montar el escalectric, que lleva años en el desván, llorando con Woody y Buzz-lightyear porque Andy y el resto de niños sólo saben jugar con la Plei, la güi, la pesepé, la dese o la equisvos. A continuación voy a lanzar una campaña en redes sociales para que todos dejemos de comprar videojuegos y compremos coches, pistas, cambia-vías, cuenta-vueltas, peraltes, puentes, lo que sea del juego más divertido, moderno y emocionante del mundo y que también ejercita los dedos, como la consola (que no el consolador, ese no ejercita los dedos). Os creéis que voy de coña, pero no, es el momento de reivindicar productos españoles, saludables para la mente y que forman parte de nuestro corazoncito. Salvemos el Scalextric... y a Mozart también.
No, no son las elecciones, ni el crimen de El Salobral, ni el fraude de Armstrong, ni tan siquiera la estúpida señorita que me ha atendido en Movistar para intentar realizar una gestión por enésimonovena vez. Los directivos de Movistar deberían llamar de vez en cuando al 1004 para entender porque pierden clientes y porque empeoran resultados y tienen que hacer ERE. Para cambiar un móvil de tarjeta a contrato y acogerme a la tarifa que más me conviene (ofrecida por ellos), llevo varios días, he ido a la tienda, donde me han mandado al 1004, donde me han vacilado, me han dejado en espera casi media hora, me han cambiado de interlocutor cuatro veces y al final me han mandado de nuevo a la tienda. Pues sepan ustedes señoritas Andrea, Mabel y Conchi que aunque han conseguido subirme las pulsaciones con su desparpajante torpeza, ni siquiera son ustedes las causantes de mi alterado estado nervioso.
Ahora lo vais a entender, acabo de leer en la prensa que se inicia un concurso de acreedores de Scalextric, vamos, lo peor que podíamos esperar de esta crisis. Si Scalextric se va al garete se va con ellos buena parte de nuestra historia y nuestra identidad. No podemos permitirlo, hay que hacer algo, no podemos dejar a nuestros descendientes huérfanos del más cotizado sueño infantil. Ahora sí que es el momento de una rebelión en toda regla y estoy diseñando un plan de acción sin manifestaciones ni política, porque ya he comprobado que esas bobadas se la traen floja a la gente; vamos a poner en marcha un paquete de medidas para recuperar parte de nuestra idiosincrasia (esta es más difícil que masturbación ¿eh?): en primer lugar voy a poner esta misma tarde a mis hijos a montar el escalectric, que lleva años en el desván, llorando con Woody y Buzz-lightyear porque Andy y el resto de niños sólo saben jugar con la Plei, la güi, la pesepé, la dese o la equisvos. A continuación voy a lanzar una campaña en redes sociales para que todos dejemos de comprar videojuegos y compremos coches, pistas, cambia-vías, cuenta-vueltas, peraltes, puentes, lo que sea del juego más divertido, moderno y emocionante del mundo y que también ejercita los dedos, como la consola (que no el consolador, ese no ejercita los dedos). Os creéis que voy de coña, pero no, es el momento de reivindicar productos españoles, saludables para la mente y que forman parte de nuestro corazoncito. Salvemos el Scalextric... y a Mozart también.
domingo, 21 de octubre de 2012
ESOS LOCOS BAJITOS
Pues bien, Mini Pili nos recomendaba que cada noche, antes de ir a dormir, leyéramos cinco palabras del diccionario, un interesante método de aprendizaje que nunca puse en práctica, pero que recomiendo a mis hijos. Y como sé que ellos tampoco lo van a hacer, he optado por jugar al juego del vocabulario en el coche; es sencillo, dices palabras raras y ellos las tienen que definir: Idiosincrasia, bilirrubina, hematocrito... voy soltando lo que se me va ocurriendo y ellos hacen lo que pueden, que es bastante poco, por cierto. Al final siempre tenemos que meter alguna de cachondeo o rebajar el nivel. El otro día probé con la palabra masturbación y los dos mayores, algo sonrojados, esbozaron una sonrisa y dijeron que no sabían lo que era y tuvo que ser Lucio quien nos sacó de dudas: "Yo lo sé, es el nitro, el botón de nitro del coche, cuando lo aprietas sale más turbación y el coche va más deprisa..."
A continuación y para rebajar el tono y calmar las carcajadas, Montse preguntó, en su turno, por la palabra Dios, para que Lucio volviera a tomar la delantera y con gran seguridad nos diera su explicación: "Dios es el de no aguantar, el que cuando no aguantas algo dices “Dioooooooosss”. Ya sabemos que a los peques las dudas existenciales les afectan de forma distinta. Como la alumna de nuestra amiga Bea, que el otro día le preguntó en clase: "¿De qué murió Jesucristo?"a lo que Bea contestó con cierta guasa: "Crucificado, hija mía, crucificado", pero la chica volvió a insistir: "Ya, eso la primera vez, pero la segunda, después de resucitar ¿de qué murió?..."
No es la primera vez ni la última que salen los mocosos y sus cosas en el blog. Os dejo con la última por hoy, es de mi sobrina Marina, que, preguntada en un examen por el antónimo de moderno, contesto: "Hortera". ¡Qué razón tenía!
Esos locos bajitos...
sábado, 20 de octubre de 2012
ESTOY DEPRIMIDO
Para no estarlo. Deprimido y a punto de dar cerrojazo a este
maldito blog. Se me ha ocurrido echar un vistazo a la herramienta de las
estadísticas y mi moral ha caído por los pies y no sé si conseguiré remontar.
No, no es que haya bajado la audiencia, lo que me preocupa es su procedencia.
Resulta que hay un rinconcito donde te vienen los tipos de búsqueda que los
lectores han hecho para llegar hasta el blog y sinceramente esperaba algo más
de mis lectores y no que caigan aquí buscando todo tipo de artículos y dudas de consultorio barato.
Vale que hay muchos que han entrado directamente por enlaces
de Facebook o desde el antiguo blog o buscando en google nuestro nombre o
escribiendo distintas versiones del HTTP//. Curiosamente también he encontrado
muchos "sociatas" buscando cosas sobre Madina y han encontrado mi
delirio febril sobre el pobre Edu, y lo que es peor, mucho salidorro buscando
la foto de las "mujeres de vida alegre" de Las Vegas, que había en
Europecados y que tuve que censurar para no salpicar el blog de un tono tosco,
burdo y pringoso.
Pero hasta ahí no estoy deprimido, lo hago a partir de
entonces cuando empiezo a encontrar otras frases de referencia que han hecho
subir la audiencia del blog y que no tienen desperdicio. Estas son algunas de
las consultas hechas en el buscador y que han sido redireccionadas a este
ilustre blog. Trataré de ayudarles a estos cibernautas perdidos:
-Chalets de lujo para pintar. ¿Qué cojones?, ¿qué tiene que
ver este blog con eso?… Sí, mi padre pintaba en su estudio en un chalet, pero
nunca lo he dicho en el blog, ni sé para que puede querer alguien semejante
información.
-Dónde comprar una tuneladora de juguete: La de la foto de La
Tuneladora de ESPE y Alberto era de Lego y la compré en una
gasolinera.
-El origen de la religión. Joder, en las mismísimas cavernas
de la prehistoria venerando a una piedra, a un animal o a algún fenómeno de la
naturaleza. Y en las cavernas sigue.
-Lluis Llach: Sí, de eso sí que sé. Soy un gran fan y puede
preguntar lo que quiera. De hecho ahora mismo estoy leyendo su primera novela
“Memoria de unos ojos pintados”.
-Alcalde Santamera Diego Muñoz: Erróneo, ni lo soy, ni nunca
lo he sido, ni lo seré, pero no deja de sorprenderme la búsqueda.
-Fotos de portadas para chalets: Y dale con los chalets. Un
día haré unas fotillos y las cuelgo.
-Mezcla Flutox e Ibuprofeno: De esto también entiendo. Es
perfectamente compatible y en mi caso totalmente ineficaz, el primero te calma
un poco la tos y el segundo te quita el dolor de cabeza, pero los trancazos no
los arrancan ni con su colega Paracetamol.
-Diversión y lujos: Pues venga, a beber, a fumar, a bailar…
sexo, lujo y desenfreno.
-Bicicletas de descenso para niños de segunda mano: Sé de
varias tiendas que venden bicis de segunda mano, pero niños de segunda mano no
conozco, aunque igual podemos llegar a un acuerdo.
-Con qué puedo forrar una piscina: con billetes de 500 euros,
con lonchas de calabacín, con tranchetes o con fibra de vidrio.
-Latas antiguas de colacao: Ya lo dije, las mías las compré
en una tienda vintage en Chueca, en la calle Libertad y eran caritas.
Hasta aquí lo que era el blog Hachetetepebarrabarra y ahora
es el consultorio del pringao. Como para no deprimirse.
martes, 16 de octubre de 2012
LA CLASE POLÍTICA
Que tenemos un problema con nuestra clase política no es nada nuevo. La ciudadanía está cansada, desencantada y aburrida de oír día tras día las mismas cosas, de ver que siguen cayendo en los mismos errores, de leer más titulares sobre políticos corruptos que sobre gestiones eficientes. El bipartidismo sigue revelándose como un mal endémico del que no será fácil salir y eso que ambos partidos son cada vez más parecidos, porque como bien dijo ayer Beiras, el poder financiero les tiene bien agarrados por sus deudas. Y que te cojan por las deudas es realmente doloroso. Lo mismo les pasa a los medios informativos, que deberían estar dándonos una visión objetiva de lo que sucede, pero que también están presos de su financiación, sus agujeros negros y sus ERE.
Y en ese idílico escenario de "laqueestácayendo" (no me refiero a Felix Baumgartner), con el rescate sobrevolando, con los niños en huelga, con el gatillazo de Nacho Vidal y el prestige chorreando diez años después, los políticos siguen sin darse cuenta de cuáles son nuestros males. El Wert ejerce de ministro-bocazas, un papel históricamente bien cotizado en los gobiernos de nuestro país; Artur Mas es oportunista como nadie e intenta protagonizar la algarabía catalana, poniéndose al frente de un movimiento que no es suyo (ni siquiera fue a la manifestación); los concejales del PSOE toman el relevo en su afán por salir en las portadas de los periódicos por "extraños" méritos... Como para creer en la clase política.
Y esa falta de credibilidad sólo se puede arreglar con transparencia, con profesionalidad y sabiendo escuchar al pueblo durante los cuatro años de legislatura y no solo el día de las elecciones. Cospedal, en cambio ha encontrado una solución muy populista, pensando que así acallaría las demagógicas voces que se quejan de los dispendios de los políticos: no pagamos a los diputados y arreglado el problema. Lo que es no enterarse...
El problema no es que cobren su sueldo, el problema es que roben, los que roban, que hagan trapicheos con las dietas, que malgasten el dinero público, que sean corruptos, pero que cobren su sueldo es justo e imprescindible. Si no pagamos a los diputados, la política retrocederá varios siglos y será cosa de los nobles, de la aristocracia selecta que puede permitirse dedicar su tiempo de forma gratuita a los asuntos públicos. Es muy manchego el tema, el señorito latifundista en las cortes representando a sus jornaleros ¿verdad?
Y la culpa de este despropósito no es sólo de la Cospe, es también una herencia del 15M mal entendido, al darle excesiva importancia a cuestiones demagógicas sin valor real en las cuentas y olvidando otras realmente peleagudas como la financiación de los partidos.
Hacen falta políticos que cobren bien, que no roben y que denuncien y luchen contra el estado bancario, las desigualdades, las políticas antisociales. Es lo que faltaba por ver, populismo barato que esconde la privatización hasta de la política, porque si el estado no lo paga, lo pagará la empresa privada o el bolsillo de los más pudientes... y eso no es justo.
Y de fondo elecciones y ese momentazo del domingo a las nueve, cuando todos hayan ganado...
Y en ese idílico escenario de "laqueestácayendo" (no me refiero a Felix Baumgartner), con el rescate sobrevolando, con los niños en huelga, con el gatillazo de Nacho Vidal y el prestige chorreando diez años después, los políticos siguen sin darse cuenta de cuáles son nuestros males. El Wert ejerce de ministro-bocazas, un papel históricamente bien cotizado en los gobiernos de nuestro país; Artur Mas es oportunista como nadie e intenta protagonizar la algarabía catalana, poniéndose al frente de un movimiento que no es suyo (ni siquiera fue a la manifestación); los concejales del PSOE toman el relevo en su afán por salir en las portadas de los periódicos por "extraños" méritos... Como para creer en la clase política.
Y esa falta de credibilidad sólo se puede arreglar con transparencia, con profesionalidad y sabiendo escuchar al pueblo durante los cuatro años de legislatura y no solo el día de las elecciones. Cospedal, en cambio ha encontrado una solución muy populista, pensando que así acallaría las demagógicas voces que se quejan de los dispendios de los políticos: no pagamos a los diputados y arreglado el problema. Lo que es no enterarse...
El problema no es que cobren su sueldo, el problema es que roben, los que roban, que hagan trapicheos con las dietas, que malgasten el dinero público, que sean corruptos, pero que cobren su sueldo es justo e imprescindible. Si no pagamos a los diputados, la política retrocederá varios siglos y será cosa de los nobles, de la aristocracia selecta que puede permitirse dedicar su tiempo de forma gratuita a los asuntos públicos. Es muy manchego el tema, el señorito latifundista en las cortes representando a sus jornaleros ¿verdad?
Y la culpa de este despropósito no es sólo de la Cospe, es también una herencia del 15M mal entendido, al darle excesiva importancia a cuestiones demagógicas sin valor real en las cuentas y olvidando otras realmente peleagudas como la financiación de los partidos.
Hacen falta políticos que cobren bien, que no roben y que denuncien y luchen contra el estado bancario, las desigualdades, las políticas antisociales. Es lo que faltaba por ver, populismo barato que esconde la privatización hasta de la política, porque si el estado no lo paga, lo pagará la empresa privada o el bolsillo de los más pudientes... y eso no es justo.
Y de fondo elecciones y ese momentazo del domingo a las nueve, cuando todos hayan ganado...
lunes, 15 de octubre de 2012
OTRA DE TERROR
Llevo tres semanas acatarrado. Bueno, realmente llevo toda la vida. Pasa un aire, lo cojo, siento picorcillo en la garganta y, date por jodido, ya tengo para más de un mes. Primero la nariz, luego baja a la garganta, después al pecho... No sigo. Y cada vez que me resfrío os cuento una de terror, bien por la fiebre, bien por la tos que no me deja dormir, las noches se complican más de la cuenta.La última hace un par de días, a eso de las tres de la mañana, tras un ataque de tos que no pude repeler con todas las armas químicas de la casa y que me obligó a autoexiliarme al sofá del salón para no despertar y contagiar al resto de familia. En silenció llegué al cuarto de estar y cerré la puerta corredera con cierta angustia, como siempre, porque me vino a la mente la imagen de "Fanny y Alexander" en la que se ve un féretro por la rendija que deja la puerta corredera; pero esta vez con más motivo, porque al cerrar me vi reflejado en el cristal del aparador del comedor, y me vi ya "empaquetado", de cuerpo presente. Sobresaltado y sin parar de toser, lo de dormir iba a ser complicado, así que decidí ponerme a ordenar fotos y para ello me acerqué al estudio de Montse, donde me esperaba otro examen cardiaco; abro la puerta, enciendo la luz y aparezco yo, unos años más joven, pero yo. No creo que pueda haber nada más aterrador que encontrarse con uno mismo. En este caso se trataba de un retrato que mi padre me pintó de adolescente y que está esperando para saber su destino. Pero pensé que era parte del túnel de la muerte...
De pequeño me pasó una cosa parecida con Lluis Llach y me traumatizó bastante, una noche me desperté y vi a través de un cajón de mi armario unos ojos iluminados que me miraban, se trataba de un disco de Llach que recibía un fogonazo de la farola de la calle, pero pasé un mal rato hasta que lo abrí.Con el sudor frío y las pulsaciones altas empecé a poner fotos en orden hasta encontrar esta extraña imagen escondida entre los papeles de mi padre. Quiero pensar que es una broma y no es resultado de los juegos exotéricos y espiritismos que a mi padre le atrajeron en algún momento de su juventud. Espero no haber descubierto ningún hecho inconfesable de la familia y si publico la foto es por si alguien puede ayudarme a identificar al elemento que, como podéis imaginar, no me dejó pegar ojo el resto de la noche.
Para escapar de la velada maldita me dediqué a contestar mails atrasados, así que si eres uno de los agraciados, no pienses que trabajo hasta tan tarde. Eso sí, si vuelvo a toser, me quedo en la camita.
domingo, 14 de octubre de 2012
ESPANYOLIZAR
Como me aburre el tema de Catalunya, me aburre tanto que voy
a escribir un poco de ello. Por tocar los huevos, más que nada. Porque llevo
muchos días escuchando frivolidades por todos los lados y creo que hay que
ponerle un poco de cordura al tema, aunque supongo que más de uno pensará que
estoy añadiendo nuevas idioteces.
El nacionalista tiene los mismos derechos que el no
nacionalista, y viceversa. Son dos formas de pensar distintas, con razones
parecidas y justificaciones similares; unos justifican y argumentan una cosa y
otros la contraria, unos creen tener razón y los otros también, uno de ellos
suele tener un argumento más de peso que el otro, aunque ninguno de los dos
está carente de razones, los dos interpretan la historia a su favor.. Es muy
obvio todo esto, pero muy poca gente lo entiende, respeta y tolera la parte
correspondiente al otro.
El argumento de que todos somos ciudadanos del mundo, tan
manido por quienes rechazan los nacionalismos independentistas, es muy bonito,
pero no lo aplicamos más que cuando queremos. En un mundo global sin fronteras,
los nacionalismos son algo ancestral, pero defendemos con fanático nacionalismo
nuestras fronteras, las actuales las indisolubles para que no entren negros,
moros o “sudacas”. Los que vivimos en lugares como Madrid no entendemos ni
entenderemos las cuestiones identitarias, porque nunca se han puesto en
cuestión las nuestras, porque nunca se ha puesto en duda nuestra lengua o
nuestra procedencia. Nos llenamos de la palabra España porque realmente nos
sentimos identificados de forma indisoluble con ella. No conozco ni un solo
madrileño que se sienta muy madrileño y poco español; simplemente no nos
preocupa el tema porque nunca nadie nos ha cuestionado nada.
Quienes viven en lugares como Catalunya o Euskadi se
consideran con derechos históricos para exigir su independencia reclamando el
derecho de autodeterminación aunque en algún caso lo hayan hecho con falta de tolerancia y
con cierto rencor o discriminación.
Las Cruzadas de la iglesia católica son uno de los momentos
más vergonzantes de la historia humana, así como lo es el mandato de islamizar
el mundo de la Yihad musulmana… La mayoría de las guerras tienen un trasfondo
nacionalista. Por qué se ha de imponer al otro su identidad, ideario, religión,
idioma o nación. Cuando hay diversidad de opiniones lo que ha de mandar es el
sosiego, el respeto al que piensa distinto y sobre todo la democracia.
Siempre he oído que todo es defendible en democracia,
quienes están en minoría siempre se consideran damnificados por las decisiones
de los que mandan, pero deben asumir que están en minoría, es la norma de la
democracia. También muy obvio, casi infantil. Y desde que era un niño he venido
oyendo siempre el mismo argumento para sancionar y censurar el nacionalismo violento
vasco: “sin violencia, con diálogo y democracia, cualquier idea es defendible,
pero con violencia, ninguna”. Ese ha sido el gran acierto del independentismo
catalán, que ante todo ha dejado en evidencia a ETA y a la Kale Borroka, porque
es unas semanas, con un par de movilizaciones, han conseguido hacer temblar las
estructuras del estado con más eficacia que tantos años de crueles y estériles
asesinatos de la banda terrorista. Las razones de fondo son similares y los
derechos para reivindicarlas, legítimos dentro de ese respeto y democracia.
Reclaman algo tan “horrible” como el derecho de
autodeterminación, que quiere decir que el propio pueblo, democráticamente,
elija su destino. Algo que vemos con lógica cuando lejos de nuestras fronteras
se plantea en Québec o en el Sáhara Occidental y ante lo que muchos reaccionan
con rancia intolerancia y actitudes beligerantes dignas del mismísimo Mohamed
VI.
I ara, mes que mai, soc del Espanyol. Qué contradicción ¿verdad?
miércoles, 10 de octubre de 2012
LOS #JASTAGS
Mi amigo Manuel se ha dado de baja en Twitter, donde tenía un perfil bastante activo. Lo hizo, de forma sabia, cuando comprobó que empezaba a ser adicto y que no era dueño de su tiempo. Me pareció muy drástica la decisión, pero la entendí. Como otras redes sociales, Twitter tiene sus cosas buenas y malas. La buena, que es una inagotable fuente de información, filtrada ya por los líderes de opinión que tú has sabido elegir; la mala, que crea adicción y obligación permanente de estar refrescándolo y consultando para estar totalmente al día y no tener la sensación de que te estás perdiendo algo. Entiendo que en el puesto de trabajo puede ser "mortal" y que pronto se empezará a regular.
Sin embargo, lo que a mí menos me gusta, dentro de que me parece una herramienta súper útil, es la necesidad forzosa de estar siempre inspirado para que cada comentario sea el más original del mundo. Es un concurso permanente de creatividad y humor y si tú no eres lo suficiente "cool" y ocurrente en cada uno de tus tuits, estás muerto. Hay millones de personas dedicadas durante casi todo su tiempo a pensar una frase, a reinventar un chiste, a buscar el "pelotazo" viral que les sitúe su hastag en la lista de trending topics. Antes los aforismos salían en el calendario zaragozano, un Jastag era una raza de perro finlandés y Topics una cadena de restaurantes self service bastante malos.
Y en ese campeonato de estupidez estamos todos metidos, buscando la sonrisa de tus seguidores o intentando subir en audiencia o lanzando bobadas precedidas de una almohadilla por si suena la flauta. En el fondo se trata de fortalecer un poquito más el ego, que es el objetivo principal de las RRSS. Yo, que tengo tanto ego que lo llevo en el nombre, he intentado alguna vez hacer una frasecita original o un chiste facilón, que ya sabéis que se me dan bien, o incluso algún jastag, pero nada, sigo teniendo un puñao de seguidores y algunos buscan fines indignos, a juzgar por sus fotos y cariñosas presentaciones.
De cualquier modo estoy preparando una ofensiva para ser trending topic en los próximos días. Me he estado fijando en el tipo de propuestas que funcionan y tengo ya preparados varios almohadillazos:
#comolascroquetasdemisuegraningunas
#lugaresdondenomemasturbaria
#cosasquelediriaalamerkel
#enquepiensocuandoestoyextriñido
#conestetiempoquefacilesresfriarse
#aquienquieresmasatupadreoatumadre
Y para el texto original del tuit os recomiendo un libro de aforismos "Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?". Eh, Eh, eh, listillos, ¿cuál es la pregunta?
Sin embargo, lo que a mí menos me gusta, dentro de que me parece una herramienta súper útil, es la necesidad forzosa de estar siempre inspirado para que cada comentario sea el más original del mundo. Es un concurso permanente de creatividad y humor y si tú no eres lo suficiente "cool" y ocurrente en cada uno de tus tuits, estás muerto. Hay millones de personas dedicadas durante casi todo su tiempo a pensar una frase, a reinventar un chiste, a buscar el "pelotazo" viral que les sitúe su hastag en la lista de trending topics. Antes los aforismos salían en el calendario zaragozano, un Jastag era una raza de perro finlandés y Topics una cadena de restaurantes self service bastante malos.
Y en ese campeonato de estupidez estamos todos metidos, buscando la sonrisa de tus seguidores o intentando subir en audiencia o lanzando bobadas precedidas de una almohadilla por si suena la flauta. En el fondo se trata de fortalecer un poquito más el ego, que es el objetivo principal de las RRSS. Yo, que tengo tanto ego que lo llevo en el nombre, he intentado alguna vez hacer una frasecita original o un chiste facilón, que ya sabéis que se me dan bien, o incluso algún jastag, pero nada, sigo teniendo un puñao de seguidores y algunos buscan fines indignos, a juzgar por sus fotos y cariñosas presentaciones.
De cualquier modo estoy preparando una ofensiva para ser trending topic en los próximos días. Me he estado fijando en el tipo de propuestas que funcionan y tengo ya preparados varios almohadillazos:
#comolascroquetasdemisuegraningunas
#lugaresdondenomemasturbaria
#cosasquelediriaalamerkel
#enquepiensocuandoestoyextriñido
#conestetiempoquefacilesresfriarse
#aquienquieresmasatupadreoatumadre
Y para el texto original del tuit os recomiendo un libro de aforismos "Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?". Eh, Eh, eh, listillos, ¿cuál es la pregunta?
martes, 9 de octubre de 2012
EL GUSANO
Ayer asistí a una imagen conmovedora viendo a un gusano que, al terminar su jornada laboral, se ponía un jersey para esconder la camisa azul y amarilla, despojándose de los insultos, de las miradas de odio y del recelo del resto de conciudadanos. Me pareció entrañable porque resulta que era una persona normal, incluso parecía buena gente; sentí ganas de invitarle a unas cañas para que me contase un poquillo su vida: cuántas veces y con qué "palabros" le insultan cada día, si han llegado a agredirle en alguna ocasión, cuál es la excusa más habitual (la mía es "voy al banco a dejar un papel y salgo"), si siente algún tipo de remordimiento o dolor cada vez que pone una multa o ya está anestesiado contra el dolor ajeno como los enterradores... Muchas dudas sobre el mundo gusano, algunas técnicas, como: qué pasa si pongo ticket verde, más caro, en zona azul o si hacen siempre el mismo recorrido o hacen cambios para pillar a los listillos o si es cierto que tocan el capó para ver si está caliente y te dan tiempo para ir a recoger el ticket o si llevan comisión de las multas o si han visto alguna vez la matrícula 1234 o cuántas camisas tienen con la franja amarilla o por qué se llama ticket de la ORA, sin hache...
Pero su jersey le convertía en persona normal, ya no se sabía su profesión y los prejuicios que todos hacemos desaparecían, ya no tenía por qué ser malo, usurero, recaudador, intransigente o desconfiado, como tampoco lo es el inspector de Hacienda cuando se pone el jersey, ni el cajero del peaje es un ser aburrido y amargado, ni el carnicero es un sádico sanguinario... El jersey lo cambia todo y la caña les humaniza, aunque yo, al final no invité al gusano, porque para terminar hablando de la que está cayendo, pues no.
lunes, 8 de octubre de 2012
EL LISTILLO
Por petición popular. Ya está aquí el listillo que todo lo sabe abriendo la boca…
Cuántas veces hemos murmurado esta frase, cuántas veces nos hemos contenido
para no mandar a esparragar al típico espabilao que cree saber todo y no tiene ningún
reparo en humillar y dejar a la altura del betún a su interlocutor. La
altura del betún es muy baja, porque está untado en los zapatos y se escribe
con B porque lo he mirado en Google, porque sino se escribiría con V.
Pero, cuidado, que el listillo a diferencia del resto de SRNH, habita en cada uno de nosotros y aunque no esté en activo de forma permanente, todos somos portadores del mal y de vez en cuando lo exteriorizamos con sabios consejos: "¿has mirado si tiene pilas?, ¿está enchufado?, anda, déjame ver a mí..." Eso sí, el listillo suele dejar firmadas sus sentencias con sus siempre hirientes profecías "ya te dije yo" o "ya lo sabía yo" o "si me hubieseis hecho caso..."
¡Que te den!
Pues el listillo, que se incorpora al serial sobre “Seres
repudiables de la naturaleza humana”, abunda en ambientes laborales y
profesionales. Tiene bastante en común con el idiota por su facilidad para
escucharse a sí mismo y realizar sentencias contundentes y abrumadoras. Todos
sabemos que con unos cuantos listillos más por metro cúbico, el mundo tendría
resueltos todos sus problemas y la vida sería más fácil. Si uno mira una obra
en la calle, siempre encontrará a
un pringao metido en un agujero, y cuatro o cinco personas a su alrededor
comentando la jugada; normalmente uno de ellos es el listillo, que sienta
cátedra con sus lecciones magistrales, mientras los otros tres o cuatro tontos,
idiotas o imbéciles, asienten con la cabeza.
El
listillo suele ser muy rápido. Tiene especial habilidad y agilidad para estar
el primero o el último de la fila dependiendo de si se trata de recoger elogios
o reprimendas. El primer canapé suele llevar su nombre y en caso de situación
confusa, sabe hacer buen uso de esa sofisticada herramienta denominada
“ventilador de mierda”. Por el contrario tiene una capacidad nula para delegar o valorar el trabajo o esfuerzo de los demás. Ay, si no fuera por las lecciones del listillo y sus
sabios consejos, por muy obvios que te parezcan, nunca llegaríamos a nada. Que
quieres escribir… él te dice a que tecla pulsar para que salga la ERRE:
RRRRRRRRR, que quieres imprimir… él te recuerda que tiene que poner papel en la
impresora, que tienes que dar a “yes”en el ordenador y que no juntes las
páginas después, que se corre la tinta… Ay, si corriéramos a gorrazos a todos
los listillos, que a gusto nos íbamos a quedar los tontillos. Pero, cuidado, que el listillo a diferencia del resto de SRNH, habita en cada uno de nosotros y aunque no esté en activo de forma permanente, todos somos portadores del mal y de vez en cuando lo exteriorizamos con sabios consejos: "¿has mirado si tiene pilas?, ¿está enchufado?, anda, déjame ver a mí..." Eso sí, el listillo suele dejar firmadas sus sentencias con sus siempre hirientes profecías "ya te dije yo" o "ya lo sabía yo" o "si me hubieseis hecho caso..."
¡Que te den!
domingo, 7 de octubre de 2012
REGRESO AL FUTURO
Después de pasar el fin de semana en el pasado, me he vuelto a subir al Delorean para
viajar al futuro. Lo malo es que me he pasado de frenada y he aterrizado mucho
después, casi en el año 2050. Ya sé que no os lo estáis creyendo, pero es
verdad, ha sido una gran experiencia porque te permite ver las cosas con la
serenidad y objetividad que otorga
el paso del tiempo. La verdad es que he venido para comprobar una afirmación de
Luis María Ansón, en uno de sus artículos, que tanto acostumbro a no leer.
Reconozco que en esta ocasión compartí con Luisma todas y cada una de sus
acusaciones a nuestro común amigo Mariano, por su flagrante error de cálculo
perjudicando a la cultura con su IVA y sus recortes, frente a otras muchas facetas de la
vida pública y política. Decía
Anson, (sí, sin tilde) que en el futuro nadie se acordará del nombre del
ministro de hacienda pero sí de los escritores, cineastas, dramaturgos, músicos
que consigan florecer en esta compleja generación.
Realmente es verdad lo que dice y ni Montoro, ni Guindos, ni
el propio Rajoy son personajes conocidos en el 2050 (tampoco ¿Rubalqué?); he hablado con varios
jóvenes y apenas un par de ellos han sabido mencionar la crisis de principios
de siglo como un ejemplo a no repetir. Me dicen que fue por culpa de los bancos
que robaban el dinero de la gente y los políticos les ayudaban porque había
mucha corrupción. Cuentan que eran los orígenes de la democracia en España y que todavía no habían
llegado los cambios gordos que se consiguieron tras el enorme movimiento
popular que llevó pacíficamente a
la refundación del sistema con la nueva constitución del 21, primero, y con la
renuncia del Rey Felipe en el 24, que desembocó en la república federal y acabó
con las revueltas catalanas, vascas y murcianas de aquellos años. De poco más
se acuerdan, aunque sí respiro
sabiendo que la situación económica mejoró mucho y llegó un momento de
resurgimiento de nuestro país e incluso de esplendor cultural con la fundación
del Hollywood europeo sobre las cenizas del fracasado Eurovegas. Me hablan del
último gran éxito de Almodovar hijo; de la nueva novela de
Pep Guardiola, de las memorias de Urdangarín y de la plenitud cultural
alcanzada por nuestro país, una vez olvidados los recortes de la crisis y tras
los convulsos gobiernos de Rosa Diez, Eduardo Madina y Esperanza Aguirre.
Me
han empezado a hablar de fútbol y de las cuatro ligas seguidas ganadas por el
Espanyol, cuando he visto al fondo de la calle a un abuelito de casi noventa
años, con poco pelo, pero muy blanco, cantándole a sus nietos “A la taverna del mar” de Lluis
Llach… Rápidamente he subido en el Delorean para evitar una situación dramática
de cruce de “yos” en el futuro y he regresado a casita. Ya estoy de nuevo en
2012, con mi familia, con mi farolillo rojo y con la que está cayendo.PD. Uno de los datos que he puesto es falso ¿cuál?
viernes, 5 de octubre de 2012
REGRESO AL... PASADO
Tengo casi cincuenta tacos, una eternidad. Una edad en la que todas las crisis se juntan. Empiezas a escuchar la música de la Movida, escaneas las fotos de tus años mozos y añoras el 124 Sport o la Bultaco Pursang. Te juntas con otros como tú que no se cansan de repetir los versos de Jorge Manrique: "Cualquier tiempo pasado fue mejor". Y ahondando en la memoria encuentras nubarrones y te acuerdas de momentos angustiosos pero emocionantes, de la lucha por las libertades, de las carreras delante de los grises porque habían matado a unos estudiantes en otra "mani" y de la impotencia ante el asesinato del San Bao y los moratones que te supuso en los riñones, de la reivindicación colectiva en demanda de democracia en nuestro país y por el fin de las sanguinarias dictaduras en Chile y Argentina, de la bilis desbordada ante los asesinatos de Atocha, del miedo a los guerrilleros de Cristo Rey, de Yolanda González, del siempre presente golpismo... De tiempos de rebeldía, pero, sin ninguna duda, peores, por mucha crisis que nos echen encima.Creía haberlo olvidado o archivado en el más profundo rincón del disco duro, pero sin ninguna necesidad la señora Delegada del Gobierno, los mandos policiales y el Gobierno actual en pleno me han refrescado la memoria. De repente hemos vuelto al pasado, a la intransigencia, a la represión, a la intolerancia y a la manipulación. Quienes más se llenan a boca con la libertad, la democracia y la Constitución, se han saltado todo como les ha dado la gana para intentar acallar la voz de la calle. Ante unas protestas y un movimiento ciudadano que temían porque podía llegar a ser tan masivo como el 15-M establecieron un plan perfectamente orquestado para criminalizar la protesta, para generar un clima bélico en la calle con un despliegue desmesurado de policía, para calificar de violentos y golpistas a quienes simplemente discrepan. Es cierto que hubo elementos violentos en las protestas, pero eran perfectamente distinguibles e incluso muchos de los manifestantes los rechazaron e intentaron reducir. Pero lo que en ningún caso es aceptable es que el propio Estado actúe fuera de la ley, con desmesura y ventajismo, persiguiendo y deteniendo a personas cuyo único delito ha sido discrepar del Gobierno. Les llamaron golpistas por el eslogan de la Mani "rodea el congreso", burros, era una metáfora y la fuerza física real siempre la tienen los que mandan. También la manipuladora, para utilizar, además de todos sus fieles medios informativos, la demagógica propuesta de la Delegada para modular las manifestaciones y clasificarlas en dos grupos "las que están a favor mío y las que no". Y no contentos con eso, lanzaron una gravísima ofensiva judicial para intentar cambiar los principios legales básicos y conseguir criminalizar a quienes simplemente se quejan.
Ayer el juez Pedraz hizo un rotundo y encomiable homenaje a la libertad de expresión, a la democracia y al sentido común. Tiembla Santiago, la venganza será dura. Que se lo pregunten a Garzón...
miércoles, 3 de octubre de 2012
EL VIAJAR ES UN PLACER...
Mariano está viajando mucho. Cuando no está fumándose un puro en Manhatan, le están echando un puro en Bruselas y sino se baja al moro a confabular con el indeseable Mohamed VI. A lo mejor os pensáis que ahora voy a hacer una reflexión o crítica de lo que ha dicho o tratado en tan importantes visitas, pero no lo haré por respeto a la inteligencia. Me lo imagino estrechando lazos en Rabat, con todos los séquitos de ambos insignes políticos dándose cabezazos y haciéndose la pelota en una empalagosa jornada a base de mucho te y pastelitos pringosos de miel. Y esa es mi primera duda: ¿se chupará los dedos Mariano después de coger un pastelito tan rico, pero tan pringoso? Lo digo porque yo siempre me los chupo. Y eso que yo no estrecho lazos...
También me despierta curiosidad el tema del servicio. Cuando el pastelito se va por mal camino y tienes un apretoncillo, ¿qué hace Mariano? El de la foto no es él.
Pero la pregunta que más me atormenta es si durante el viaje, Mariano y todo su cortejo, juegan a lo mismo que nosotros en el coche: Veo veo, ¿qué ves?, una cosita que empieza con la letra "c"... carretera, no, cielo, no, cable, no , cambio de marchas, no, campo, no, cosas, no, coches, no, camiones, no, caravanas, no, cristal, no... me rindo... CONDUCTOR, era conductor. Claro, no lo he adivinado porque yo a mí mismo no me veo, que si no...
Todos sabéis lo que es viajar en coche con niños pequeños. Nosotros hemos tenido suerte porque lo llevan bastante bien, se duermen con facilidad, no se marean y juegan bien a los clásicos, el veo veo, las canciones, los personajes o su preferido: el enlaza palabras o sílabas encadenadas. Casa, sapo, potaje, jefe, fecha, chacha, chaqueta, tapón, póntelo, pónselo, loco, como, moco, cohete, techo, chocho, chomino, no, novela, lapo, pollo, llover, versatil, tilde, depresión, sionista, taxi, xilofón, fondo, dominguero, ropa, payaso, soja, jamón, monja, jarabe, bebé, berenjena, nada, dado, dócil, cilindro, dromedario, río, ríome, memo, móvil, vileza, zapatero, ropa, para, rajoy, joy, joy, joy... no era premeditado pero me he quedado sin soluciones, tendré que pedir un rescate.
Pensándolo fríamente creo que Mariano no es muy de este tipo de prácticas, le pega más hacer crucigramas en La Razón, si es que La Razón tiene crucigramas... Razón ya sé que no tiene. Bueno, que no sé a qué han jugado en el viaje, lo único que sé es que al bueno de Mariano se le ha olvidado otra vez hablar de los Derechos Humanos y del Sahara, que tanto usaron como arma arrojadiza contra ZP. Vaya despiste, Mariano, pero menos mal, que igual te hubieran reivindicado Perejil y la Isla de Tierra y entonces los lazos se habrían ensanchado. Y no es cuestión.
También me despierta curiosidad el tema del servicio. Cuando el pastelito se va por mal camino y tienes un apretoncillo, ¿qué hace Mariano? El de la foto no es él.
Pero la pregunta que más me atormenta es si durante el viaje, Mariano y todo su cortejo, juegan a lo mismo que nosotros en el coche: Veo veo, ¿qué ves?, una cosita que empieza con la letra "c"... carretera, no, cielo, no, cable, no , cambio de marchas, no, campo, no, cosas, no, coches, no, camiones, no, caravanas, no, cristal, no... me rindo... CONDUCTOR, era conductor. Claro, no lo he adivinado porque yo a mí mismo no me veo, que si no...
Todos sabéis lo que es viajar en coche con niños pequeños. Nosotros hemos tenido suerte porque lo llevan bastante bien, se duermen con facilidad, no se marean y juegan bien a los clásicos, el veo veo, las canciones, los personajes o su preferido: el enlaza palabras o sílabas encadenadas. Casa, sapo, potaje, jefe, fecha, chacha, chaqueta, tapón, póntelo, pónselo, loco, como, moco, cohete, techo, chocho, chomino, no, novela, lapo, pollo, llover, versatil, tilde, depresión, sionista, taxi, xilofón, fondo, dominguero, ropa, payaso, soja, jamón, monja, jarabe, bebé, berenjena, nada, dado, dócil, cilindro, dromedario, río, ríome, memo, móvil, vileza, zapatero, ropa, para, rajoy, joy, joy, joy... no era premeditado pero me he quedado sin soluciones, tendré que pedir un rescate.
Pensándolo fríamente creo que Mariano no es muy de este tipo de prácticas, le pega más hacer crucigramas en La Razón, si es que La Razón tiene crucigramas... Razón ya sé que no tiene. Bueno, que no sé a qué han jugado en el viaje, lo único que sé es que al bueno de Mariano se le ha olvidado otra vez hablar de los Derechos Humanos y del Sahara, que tanto usaron como arma arrojadiza contra ZP. Vaya despiste, Mariano, pero menos mal, que igual te hubieran reivindicado Perejil y la Isla de Tierra y entonces los lazos se habrían ensanchado. Y no es cuestión.
martes, 2 de octubre de 2012
EL PLASTA
El plasta es distinto al idiota, al tonto y al imbécil. Me parece que va a ser el último de esta interesantísima serie. El plasta es reiterativo, insistente, repetitivo... Vamos, un pesado. Tiene la habilidad de captar la atención, hacerse dueño de la palabra y no parar de hablar por mucho que vea a sus interlocutores haciendo muecas e intentando meter baza. Su discurso suele ser previsible, porque casi siempre son variaciones e interpretaciones del mismo argumento; rodeos y circunloquios para decir exactamente lo mismo. En su disertación suele detenerse en anécdotas y va añadiendo todo tipo de ramificaciones a su hilo conductor; puede empezar hablando de la cerveza alemana y acabar en el folklore peruano, habiendo pasado por la enfermedad de su abuelo o los camareros del Senado.
De esta calaña he conocido a muchos y recuerdo con especial cefalea a un galerista al que conocíamos como "Demóstenes" y a una antigua compañera de trabajo a la que llamábamos "la Mudita". La verborrea, como otros tantos defectos, se agrava con la edad y por eso son de todos conocidas las interminables "batallitas" de nuestros abuelos Cebolletas.
Tengo que reconocer que yo mismo empiezo a sufrir ese síndrome, que cuando me dejan me enrollo como las persianas, y si mi interlocutor es más joven y está receptivo, puedo darle la barrila hasta que se le derrita todo el cerumen de los oídos. Es curioso ese dato de la edad, porque si hablo con alguien de mi edad o mayor, no me suele ocurrir, porque ya se encarga él o ella de ocupar todos los turnos de palabra y cuesta mucho poder intervenir. Vamos que un pesado neutraliza a otro pesado y por lo general a los seres humanos nos gusta mucho hablar. Otro dato estadístico distinguiría entre la locuacidad masculina y la femenina, pero sabiendo que la mayoría de nuestra audiencia son chicas, voy a obviar el tema. Simplemente os recuerdo aquel pobre hombre del chiste de Eugenio, que llevaba dos años sin hablarse con su mujer... por no interrumpirla.
Lo más chungo del tema es cuando el plasta no se conforma con hablar como una cotorra, sino que además da la murga escribiendo y día tras día te cuenta sus historietas y tira de sus recuerdos y su álbum fotográfico para aburrirte y si no lo ha explicado bien, lo vuelve a contar, y te repite mil veces las mismas cosas y tú ya sabes lo que va a decir porque lo has leído la semana anterior y el día de antes y vuelve a decirlo y lo repite de nuevo e insiste en la misma temática reiterando su soporífero discurso, que por previsible es tedioso y aburre al más pintado y no se da por aludido y sigue escribiendo y contando las mismas bobadas aunque nadie le lea... ¡Qué coñazo de menda!
De esta calaña he conocido a muchos y recuerdo con especial cefalea a un galerista al que conocíamos como "Demóstenes" y a una antigua compañera de trabajo a la que llamábamos "la Mudita". La verborrea, como otros tantos defectos, se agrava con la edad y por eso son de todos conocidas las interminables "batallitas" de nuestros abuelos Cebolletas.
Tengo que reconocer que yo mismo empiezo a sufrir ese síndrome, que cuando me dejan me enrollo como las persianas, y si mi interlocutor es más joven y está receptivo, puedo darle la barrila hasta que se le derrita todo el cerumen de los oídos. Es curioso ese dato de la edad, porque si hablo con alguien de mi edad o mayor, no me suele ocurrir, porque ya se encarga él o ella de ocupar todos los turnos de palabra y cuesta mucho poder intervenir. Vamos que un pesado neutraliza a otro pesado y por lo general a los seres humanos nos gusta mucho hablar. Otro dato estadístico distinguiría entre la locuacidad masculina y la femenina, pero sabiendo que la mayoría de nuestra audiencia son chicas, voy a obviar el tema. Simplemente os recuerdo aquel pobre hombre del chiste de Eugenio, que llevaba dos años sin hablarse con su mujer... por no interrumpirla.
Lo más chungo del tema es cuando el plasta no se conforma con hablar como una cotorra, sino que además da la murga escribiendo y día tras día te cuenta sus historietas y tira de sus recuerdos y su álbum fotográfico para aburrirte y si no lo ha explicado bien, lo vuelve a contar, y te repite mil veces las mismas cosas y tú ya sabes lo que va a decir porque lo has leído la semana anterior y el día de antes y vuelve a decirlo y lo repite de nuevo e insiste en la misma temática reiterando su soporífero discurso, que por previsible es tedioso y aburre al más pintado y no se da por aludido y sigue escribiendo y contando las mismas bobadas aunque nadie le lea... ¡Qué coñazo de menda!
lunes, 1 de octubre de 2012
LOS IMANES
Me gustan los imanes. Me atraen. Y no estoy hablando del Islam, aunque me lo pida el cuerpo. No lo hago por no polemizar más y por no confundir a mi hijo Martín, que está estudiando el origen de las religiones y ahora va por la musulmana. Me refiero a los otros imanes, los que se pegan o repelen entre sí y atraen a los metales, los que antes tenían forma de "U", eran negros y rojos y suponían una de las mejores diversiones para un chaval.Ahora el imán está mucho más presente en nuestras vidas, pero pasa bastante desapercibido. Está omnipresente porque es el regalo más recurrente y porque en la puerta de nuestras neveras ya no hay ni un solo hueco para aparcar otro; y pasa desapercibido porque llega a ser una pieza ornamental de la cocina, bastante fea por cierto, y a la que sólo se presta atención cuando se cae al suelo.
Atención: en mi nevera hay imanes de un taxi de Nueva York, un tranvía de San Francisco, una Torre Eiffel, una foto puzzle de mis hijos en Jordania, el teléfono de un repara-todo con los precios en pesetas, el número de RadioTaxi o Telepizza a los que nunca he llamado o el plan de reciclaje de basuras del Ayuntamiento que no se cree ni su alcaldesa (te hacen separar cada tipo de residuo y luego en el camión mezclan todo, el plástico con la pera, la lata con la manzana y la Botella con la mierda). También tenemos unas muñecas rusas que alguien nos regaló, una bandera saharaui, el teléfono de un carnicero, una marisquería y un fontanero (cada uno el suyo), varias decenas de letritas imantadas para que los niños intenten componer culos, penes, cacas y otras palabrejas que varían en intensidad según la edad del "nene", y la última adquisición, un Obama de trapo, recién traído por Dieguillo de Pittsburgh. Esperemos que sea talismán el imán y nos aleje de la pesadilla Romney.
Lo malo, al margen del espantoso refrito estético, es que el otro día me ha llegado un correo de esos tan instructivos que envían una serie de amigos en copia vista, adjuntando un Power Point informativo y beneficioso para tu salud. Los hay sobre las bondades de los espárragos, las alcachofas, los pepinos de Murcia... o sobre las maldades de la Coca Cola, o de los envases en lata, que transmiten enfermedades de ratas, o de los imanes, que contaminan la comida con su magnetismo. Por si las moscas tendremos que tomar una decisión drástica: no volveremos a meter comida en la nevera.
domingo, 30 de septiembre de 2012
EL IMBÉCIL
En casa siempre le hemos tenido cariño al imbécil. Primero porque era el apodo que Manolito Gafotas le puso a su hermano y, por influencia de Elvira Lindo, en su día nos dio por llamar así a uno de nuestros hijos. Nos divertía mucho, pero dejamos de hacerlo cuando la gente ponía caras raras porque le llamábamos de esa forma en sitios públicos.
También es cierto que mientras que con el tonto y el idiota no me siento muy identificado, el papel de imbécil lo hago a la perfección. Sin ir más lejos el pasado jueves, cuando me invitó un conocido a comer. Eligió restaurante en urbanización de lujo, pidió la comida, impuso el tema de conversación (tías y "facheces") y ya en los postres entró en materia: me invitaba porque quería ofrecerme los servicios de su empresa, pedirme que le presentara a nuestros clientes y que contratara a alguno de sus hijos... Como podéis imaginar disfruté de lo lindo, me mordí la lengua para ser, una vez más, políticamente correcto y sonreí como un imbécil cuando al terminar el café me dijo: "Siento mucho que no voy a poder invitarte porque me he dejado la cartera en el coche".
Lo más correcto en este caso hubiera sido decirle "No te preocupes, te espero aquí, acércate a por ella" y a continuación explicarle que los clientes no se comparten, que los hijos se busquen la vida en otro lado y que sus servicios no pienso utilizarlos ni aunque tenga un apretón. Pero no, lo dicho, sonreí como un imbécil, pagué la cuenta y encima le invité a vernos la próxima semana. Eso si no lee esta entrada y se da por aludido. Quizás también él sea un poco idiota, no lo sé, pero lo que está claro es que yo soy, con todas las letras, un i-m-b-é-c-i-l.
viernes, 28 de septiembre de 2012
LAS CALLES DE MADRID
No
tengo ninguna constancia de que Don Federico Chueca fuera homosexual,
pero hoy en día es difícil mencionar su nombre sin caer en tan obvia
asociación de ideas. Tampoco sabía de la afición del Doctor Fleming por
la prostitución, pero durante muchos años su nombre ha sido sinónimo de
mujeres en las esquinas. La escritora cántabra Concha Espina nunca
escribió del Real Madrid, ni llegó a conocer a Don Santiago Bernabeu.
Doy fe de que Ferraz no era socialista, ni los genoveses tan fachillas.
María de Molina se casó con Sancho IV hace más de siete siglos y desde
entonces lleva atascada y no consiguen sincronizarle los semáforos. Ríos
Rosas, aunque no lo creáis, fue Presidente del Congreso y ahora sólo se
le conoce por ese estúpido y malévolo semáforo fotógrafo para pillar
conductores despistados. El Padre Soler era músico y supongo que una
buena persona, incapaz de poner esos radares con tan mala uva. Quevedo
era un escritor y no una glorieta. Goya y Velázquez nunca jamás se
cruzaron... Para la mayoría de los incultos ciudadanos, entre los que me
incluyo, gran parte de las personalidades y eminencias de nuestra
historia y cultura, son simplemente una calle. Y la importancia o
relevancia de ese nombre no depende de sus actos o legado, sino de la
calle que le fue otorgada por el consistorio de turno; de ahí que José
Abascal sea alguien más relevante que Cervantes o Cea Bermúdez sea mucho
más famoso que Góngora.Hago esta reflexión porque hace varios meses que, tras morir mi madre, solicitamos al Ayuntamiento que pusiera el nombre de Amalia Avia a una calle, en reconocimiento de su pintura basada en Madrid, ciudad donde siempre residió, que amó, y de quien recibió la medalla a las Bellas Artes. En su día ya le otorgaron una calle al Pintor Lucio Muñoz en el barrio de Sanchinarro (que por cierto no era ningún santo) y hubiera sido bonito que las tuviesen cerca, pero eso es mucho pedir. El caso es que ayer escuché en la radio que el pleno del Ayuntamiento había puesto el nombre de Gregorio Peces Barba a una calle, algo que me parece incuestionablemente justo, pero me sorprendió la agilidad que habían tenido para hacer el trámite en pocas semanas, mientras que el nuestro es algo más lento. Primero pensé que como ellos se lo guisan, ellos se lo comen y Peces Barba era también político, pero luego me consolé pensando que igual le daban a mi madre una calle fea, llena de mala gente, con humo, con ruido, perros meando en las esquinas o incluso una avenida en Eurovegas... Y dije: Virgencita, Virgencita...
jueves, 27 de septiembre de 2012
EL PAPEL DEL HERMANO
La educación es cosa de los padres y la formación de los profesores. Puede ser. Aunque de vez en cuando uno le agradece a los profes que también se metan un poco en la educación, para que además de ser buenos cerebritos, sean mejores personas.
Para ello hay muchas y diferentes tácticas, aunque algunos piensen (¿pensemos?) que gritando es como se consiguen las cosas. Esta semana, nuestros hijos nos han sorprendido con importantes avances educativos que nos han dejado boquiabiertos. El peque ha impuesto, él solo, que se tiene que ir a dormir a las nueve o antes, algo que no habíamos conseguido nunca porque Phineas y Ferb se amotinaban en el salón y no nos dejaban pasar. Resulta que la profe le ha visto bostezar en clase un par de veces y delante de los otros niños le ha sacado los colores por acostarse demasiado tarde.
Martín ha descubierto otra terapia algo más creativa: su profesora de inglés dice tantas palabrotas en clase, qué él, que tiene todos los récords habidos y por haber de "tacos por metro cuadrado", llega a casa escandalizado porque no acepta que alguien mayor pueda hablar tan mal.
Pero, cuando la educación paternal y escolar no son suficientes, aun queda el papel de los hermanos. Todos los que no somos hijos únicos sabemos que en nuestro crecimiento y aprendizaje han influido mucho los hermanos. A veces a collejas por celos, otras cruzándote el semáforo arrastras y otras incitándote a hacer el canalla. Esta última es la opción elegida por nuestro hijo mayor, que ha decidido que va a hacer del pequeño Lucio un campeón de algún deporte extremo; su argumento es que "no nos perdona" que no le metiéramos a él, mucho antes, de pequeñito, en el mundo de la moto, el snow o los descensos en bici. Así que no sabemos si llegará a campeón de la Alcarria o de qué, pero el caso es que el mocoso controla ya el skate, la bici y todo lo que tenga ruedas, que no es normal.
Y ya está nervioso esperando a que vuelva su "profe" y seguir con el cursillo acelerado... Miedo me dais.
PD. Como podéis ver, el exquisito cuidado y cariño hacia los hermanos, lo han heredado de su padre, que es el "menuda pieza" de la foto.
Para ello hay muchas y diferentes tácticas, aunque algunos piensen (¿pensemos?) que gritando es como se consiguen las cosas. Esta semana, nuestros hijos nos han sorprendido con importantes avances educativos que nos han dejado boquiabiertos. El peque ha impuesto, él solo, que se tiene que ir a dormir a las nueve o antes, algo que no habíamos conseguido nunca porque Phineas y Ferb se amotinaban en el salón y no nos dejaban pasar. Resulta que la profe le ha visto bostezar en clase un par de veces y delante de los otros niños le ha sacado los colores por acostarse demasiado tarde.
Martín ha descubierto otra terapia algo más creativa: su profesora de inglés dice tantas palabrotas en clase, qué él, que tiene todos los récords habidos y por haber de "tacos por metro cuadrado", llega a casa escandalizado porque no acepta que alguien mayor pueda hablar tan mal.
Pero, cuando la educación paternal y escolar no son suficientes, aun queda el papel de los hermanos. Todos los que no somos hijos únicos sabemos que en nuestro crecimiento y aprendizaje han influido mucho los hermanos. A veces a collejas por celos, otras cruzándote el semáforo arrastras y otras incitándote a hacer el canalla. Esta última es la opción elegida por nuestro hijo mayor, que ha decidido que va a hacer del pequeño Lucio un campeón de algún deporte extremo; su argumento es que "no nos perdona" que no le metiéramos a él, mucho antes, de pequeñito, en el mundo de la moto, el snow o los descensos en bici. Así que no sabemos si llegará a campeón de la Alcarria o de qué, pero el caso es que el mocoso controla ya el skate, la bici y todo lo que tenga ruedas, que no es normal.
Y ya está nervioso esperando a que vuelva su "profe" y seguir con el cursillo acelerado... Miedo me dais.
PD. Como podéis ver, el exquisito cuidado y cariño hacia los hermanos, lo han heredado de su padre, que es el "menuda pieza" de la foto.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
LA NIÑEZ
Los recuerdos de la niñez son difusos y escasos. Realmente son pequeños fragmentos, desconectados unos de otros, que se han salvado de la quema del olvido por contener alguna sustancia especial en forma de emoción, trauma o sensación gratificante. Te acuerdas de muchas anécdotas y de momentos especiales en los que tus pulsaciones estuvieron más altas de lo normal y, en la mayoría de los casos, olvidas otras situaciones que se supone que tendrías que tener bien grabadas.El otro día, viendo a mis hijos pequeños jugando con otros niños a hacerse una cabaña en un bosque, me quedé mirando con qué energía y entusiasmo transportaban inmensos troncos y ramas de árboles más grandes que ellos. Estábamos en la boda-picnic de unos amigos y pensé que, mientras todos los adultos recordaremos la boda, hasta que el Alzheimer nos la borre, a los pequeñajos sólo les quedarán unos flashazos desenfocados de una jornada feliz en el campo, construyendo una inmensa cabaña en los árboles.
Hago el ejercicio e intento recomponer memorias de mi niñez, en la casa de Hoyo de Manzanares, cuando tenía menos de seis años, la edad que tiene ahora Lucito... ¡Que poquito recuerdo! La borrosa sensación de equilibrio en las primeras pedaladas en bici sin ruedines; las larguísimas excursiones a un lago que parecía estar mucho más lejos de lo que estaba; el olor a jara y las manos pringadas; el vecino que se rompió un brazo al caer de su terraza y... poco más. Probad a refrescar la memoria, no valen fotos, sólo recuerdos, y veréis como os llegan momentos, lugares u olores puntuales, pero no una crónica documentada y fechada.
lunes, 24 de septiembre de 2012
EL IDIOTA
El idiota. No es lo mismo ser tonto que ser idiota. El tonto tiene algo entrañable, el idiota provoca rechazo. La cena de los idiotas, aquella divertida, pero cruel película, no era realmente una cena de idiotas sino de tontos. Daban pena. El tonto da pena, por incapacidad; al idiota dan ganas de darle una colleja.
En la vida profesional uno puede cruzarse de mucho en mucho con algún tonto y cuando te das cuenta, intentas ser condescendiente y compasivo. Pero con una frecuencia mucho más alta, lo que se te cruza en el camino es un idiota y tienes que apretar los dientes para no decir lo que piensas y sujetar los puños para no golpear la mesa. La idiotez es gris o, mejor dicho, el portador de la idiotez es grisáceo. No suele ser muy inteligente, por algo es idiota, pero no lo sabe. De hecho se piensa que es más listo que los demás, por eso es idiota. Le gusta dar lecciones, sentar cátedra sin el más mínimo sentido de la humildad o la modestia. Suele ser envidioso, celoso, ambicioso y trepa. Le gusta el protagonismo y cuando habla moldea la voz y se escucha. No puedo con la gente que se escucha a sí misma. En ocasiones se rodea de seres más grises para evitar que le hagan sombra. En presencia de jefes es camaleónico y pelota. Vamos, que es un idiota.
Y cuánto tiempo dedica uno en la vida a desactivar idiotas... Tratando de explicarles, sin llamarles idiotas, que lo que están diciendo es una idiotez. Preocupado porque sus idioteces no sean percibidas como cosas sensatas. Agobiado por si alguien te mete en el mismo saco y te identifica con un idiotilla de estos.
Nada más lejos de querer parecer cruel o prepotente o simplemente listillo, pero es que en las últimas semanas ha subido el IPC (idiota per cápita) en mi vida y ya sabéis que escribiendo me desahogo. Supongo que ninguno de ellos estará leyendo esto y si lo hace no se dará por aludido, porque ya os he explicado que el idiota no reconoce nunca que lo es. Otra cosa son los tontos, los tontos sí nos solemos dar cuenta.
domingo, 23 de septiembre de 2012
RANKING DE AMIGOS
El otro día un amigo me confesó que empezaba a cansarse de sus amigos. A bote pronto me dieron ganas de levantarme e irme, pero luego entendí que se refería a amigos más íntimos que yo y detalló un poco más las razones de su agotamiento: "Siempre quedamos en los mismos sitios, siempre nos sentamos igual, siempre tomamos lo mismo, siempre hablamos de los mismos temas y siempre es previsible lo que van a decir." Sin duda, mi colega tiene un avanzado brote de "siemprismo" y de antisociabilidad.Tengo otro amigo que directamente se confiesa antisociable; no le gusta juntarse mucho con la gente y está permanentemente reclamando su derecho a estar solo, su espacio y su independencia, algo que no es muy bien recibido por quienes intentan acercarse a él sin éxito. Los dos son algo mayores que yo, con lo cual han ido aumentando la dosis de "me la sopla" y la perdida de diplomacia que se adquiere con el tiempo. Vamos que están de vuelta y nada les impide hacer lo que realmente quieren, ni siquiera sus amigos.
Por suerte yo no he llegado todavía a esa fase y en mi orden vital de prioridades los amigos siguen siendo lo segundo. Pero eso no significa que no entienda a quien, en cierto momento, prefiere su autonomía, independencia o autodeterminación. Huy, esto puede ser malinterpretado y no quisiera que nadie me leyera la cartilla o la Constitución.
El caso es que las reflexiones de estos dos amigos y la iniciativa de mi hijo Lucio, que ha decidido apuntar cada semana en un cuaderno cuál es su orden o ranking de amigos, porque se ha dado cuenta de que cambia a menudo (1.Alex, 2-Pedro, 3.Javier... 1-Pedro, 2-Alex, 3-Miguel... 1-Alex...), me han recordado que tengo buenos amigos y que en general no estoy nada cansado de ellos, aunque con cada grupo prefiera hablar de un tema distinto o incluso mantener una actitud distinta.
Ya sé que estáis pensando que estoy borracho, porque sino de qué iba a hacer esta exaltación de la amistad ¿verdad? También alguno os habréis pensado que voy a publicar un ranking de amigos...Vais dados, todavía tenéis que hacer muchos más méritos.
viernes, 21 de septiembre de 2012
EL DOCE MÁS UNO
El otro día, hablando de inventos o descubrimientos pendientes, mi hijo Martín se apresuró a reivindicar las semanas de tres días, los fines de semana de cuatro, los juegos de Play sin limitación de edad y los ordenadores por doquier y sin limitación de horario. También reclamaba un garaje repleto de motos y un carnet de motos para niños. Para justificarlo me hablaba de la corta edad a la que empezaban todos los pilotos buenos.
Y por casualidad, al día siguiente, tomando una cerveza con el más laureado de esos pilotos, surgió la misma conversación. Y yo conteniendo la risa escuchaba atento las inquietudes del doce más uno y cuáles eran los inventos que echaba en falta en nuestra sociedad; no tenían desperdicio, desde una almohada ergonómica que te permitiese dormir de lado sin que las rodillas se golpeen entre sí, a los calzoncillos sin goma, pasando por un sistema de cinturón de seguridad que no apriete tanto o un doble o clon que pueda llegar a casa un poco antes que tú y se lleve la bronca para que cuando entres tú esté todo más calmado. Tengo que reconocer que este tipo es muy divertido y que cada vez que me cruzo con él vuelvo a casa contando mil y una anécdotas, de sus carreras, sus peripecias y sus mil y una vivencias. De hecho, hace unos años, cuando todavía yo ejercía de periodista, estuvimos preparando juntos el guión para una serie sobre su vida que luego no llegó a hacerse, pero me sirvió para aprender un montón y conocer infinitas anécdotas de una vida llena de éxitos y miserias, de risas y picaresca.
Recogemos sus motos en el museo, que va a cerrar en breve porque el Ayuntamiento no le ayuda, no encuentra las llaves, casi hacemos un butrón. Coge una moto y le surgen cientos de recuerdos y empieza a disparar, pero sin quitarte ojo para que no le arañes el carenado, la subimos al camión y mira preocupado, como si despidiera a su hijo que se va a vivir lejos. En el fondo sigue siendo como un niño, se ilusiona con los proyectos, se entusiasma, te llama veinte veces, se pone nervioso, se enfada si te oye mencionar el número maldito y ni se te ocurra hablarle de enfermedades o mucho menos mencionarle la curiosa esquela que hace poco venía en el periódico, porque no hay nadie más superticioso en este planeta. Por mucho que le explicara que quien había muerto eran sus dolores, estas cosas le dan "yuyu".
Estos días me he reencontrado con el maestro preparando el Jarama Vintage Festival de este fin de semana y he vuelto a disfrutar escuchándole y respirando de nuevo el imborrable y evocador humillo de las carreras. Un placer.
Y por casualidad, al día siguiente, tomando una cerveza con el más laureado de esos pilotos, surgió la misma conversación. Y yo conteniendo la risa escuchaba atento las inquietudes del doce más uno y cuáles eran los inventos que echaba en falta en nuestra sociedad; no tenían desperdicio, desde una almohada ergonómica que te permitiese dormir de lado sin que las rodillas se golpeen entre sí, a los calzoncillos sin goma, pasando por un sistema de cinturón de seguridad que no apriete tanto o un doble o clon que pueda llegar a casa un poco antes que tú y se lleve la bronca para que cuando entres tú esté todo más calmado. Tengo que reconocer que este tipo es muy divertido y que cada vez que me cruzo con él vuelvo a casa contando mil y una anécdotas, de sus carreras, sus peripecias y sus mil y una vivencias. De hecho, hace unos años, cuando todavía yo ejercía de periodista, estuvimos preparando juntos el guión para una serie sobre su vida que luego no llegó a hacerse, pero me sirvió para aprender un montón y conocer infinitas anécdotas de una vida llena de éxitos y miserias, de risas y picaresca.
Recogemos sus motos en el museo, que va a cerrar en breve porque el Ayuntamiento no le ayuda, no encuentra las llaves, casi hacemos un butrón. Coge una moto y le surgen cientos de recuerdos y empieza a disparar, pero sin quitarte ojo para que no le arañes el carenado, la subimos al camión y mira preocupado, como si despidiera a su hijo que se va a vivir lejos. En el fondo sigue siendo como un niño, se ilusiona con los proyectos, se entusiasma, te llama veinte veces, se pone nervioso, se enfada si te oye mencionar el número maldito y ni se te ocurra hablarle de enfermedades o mucho menos mencionarle la curiosa esquela que hace poco venía en el periódico, porque no hay nadie más superticioso en este planeta. Por mucho que le explicara que quien había muerto eran sus dolores, estas cosas le dan "yuyu".
Estos días me he reencontrado con el maestro preparando el Jarama Vintage Festival de este fin de semana y he vuelto a disfrutar escuchándole y respirando de nuevo el imborrable y evocador humillo de las carreras. Un placer.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
AUTOCENSURA
Libertad de expresión. Era uno de los más reclamados derechos en la transición. Hacía falta. Ahora, en cambio, muchos invocan su nombre en vano. Queda bien lo de defender la libertad; libertad de mercado, libertad de expresión, libertad sin ira... Cuánto liberal hay por el mundo. Cuánto me gustaba la palabra liberal y que poquita gracia me hace ahora.
Sé que muchos me acusarían de retrógrado por poner en duda uno de los derechos más obvios y justos, pero no lo pongo en duda sino que reclamo cierta sensatez para ejercerlo. Un poquito de autocensura, de sentido común, de sensibilidad y de respeto.
En esta agridulce semana, he celebrado la condena a Jiménez Losantos, porque es un castigo a ese libertinaje de expresión que unos cuantos periodistillas han esgrimido para insultar, difamar y mentir a diario, sin ningún pudor y sin correcciones posteriores. Difama que algo queda y caiga quien caiga, ese es el estilo que más se lleva.
Pero no sólo en nuestra política. Abres el periódico y te encuentras las tetas de la nuera de la Reina inglesa: escándalo, cotilleos, denuncias, negocio y la libertad de expresión como excusa. Pones la tele y ves las embajadas occidentales arder en el mundo musulmán porque el peor de los fanatismos religiosos se ha despertado por culpa de algún idiota provocador que, buscando su protagonismo personal, ha encendido una innecesaria mecha, eso sí, amparado por la libertad de expresión.
Censura, viva la censura, la autocensura, el autocontrol. Las religiones siempre han censurado: el Islam prohibe la representación gráfica de su profeta y sus fanáticos destruyen imágenes escultóricas con miles de años de historia; el catolicismo capó, textualmente, a la gran mayoría de las estatuas y esculturas de la antigüedad y llevó a la hoguera a quien simplemente pensaba distinto. No estoy haciendo un comparativo, ni pretendo justificar acciones violentas, pero con un poquito de sensatez por todas partes este complicado mundo sería más sencillito. Y en este caso concreto, creo que debo exigirle más coherencia al director de una revista francesa, que vive en un cómodo París, en una posición económica comfortable y con un alto nivel de educación y civismo, que a esos desquiciados que saltan verjas enfurecidos, que en su mayoría no tienen formación, ni ingresos, ni un Estado de derecho, ni dónde caerse muertos.
Personalmente no tengo ninguna curiosidad por ver un dibujo de Mahoma, ni tengo necesidad de molestar al prójimo. Si al templo no se puede entrar con escote, no entres al templo con escote, por muy libre que seas.
Con gasolina no se apagan los fuegos.
Sé que muchos me acusarían de retrógrado por poner en duda uno de los derechos más obvios y justos, pero no lo pongo en duda sino que reclamo cierta sensatez para ejercerlo. Un poquito de autocensura, de sentido común, de sensibilidad y de respeto.
En esta agridulce semana, he celebrado la condena a Jiménez Losantos, porque es un castigo a ese libertinaje de expresión que unos cuantos periodistillas han esgrimido para insultar, difamar y mentir a diario, sin ningún pudor y sin correcciones posteriores. Difama que algo queda y caiga quien caiga, ese es el estilo que más se lleva.
Pero no sólo en nuestra política. Abres el periódico y te encuentras las tetas de la nuera de la Reina inglesa: escándalo, cotilleos, denuncias, negocio y la libertad de expresión como excusa. Pones la tele y ves las embajadas occidentales arder en el mundo musulmán porque el peor de los fanatismos religiosos se ha despertado por culpa de algún idiota provocador que, buscando su protagonismo personal, ha encendido una innecesaria mecha, eso sí, amparado por la libertad de expresión.
Censura, viva la censura, la autocensura, el autocontrol. Las religiones siempre han censurado: el Islam prohibe la representación gráfica de su profeta y sus fanáticos destruyen imágenes escultóricas con miles de años de historia; el catolicismo capó, textualmente, a la gran mayoría de las estatuas y esculturas de la antigüedad y llevó a la hoguera a quien simplemente pensaba distinto. No estoy haciendo un comparativo, ni pretendo justificar acciones violentas, pero con un poquito de sensatez por todas partes este complicado mundo sería más sencillito. Y en este caso concreto, creo que debo exigirle más coherencia al director de una revista francesa, que vive en un cómodo París, en una posición económica comfortable y con un alto nivel de educación y civismo, que a esos desquiciados que saltan verjas enfurecidos, que en su mayoría no tienen formación, ni ingresos, ni un Estado de derecho, ni dónde caerse muertos.
Personalmente no tengo ninguna curiosidad por ver un dibujo de Mahoma, ni tengo necesidad de molestar al prójimo. Si al templo no se puede entrar con escote, no entres al templo con escote, por muy libre que seas.
Con gasolina no se apagan los fuegos.
martes, 18 de septiembre de 2012
QUE VIENE "FAST FREDDY"
Yo me llevé un susto de muerte, porque era el único fotógrafo en aquella curva y en aquel momento estaba disparando con un objetivo corto y creo que llegué a meterme casi en la pista. De hecho, cuando vi que la moto derrapaba y le lanzaba por el aire, pensé que era por mi culpa, que le había asustado. Luego se agarró al manillar y arrastrando las rodillas peleó con la moto hasta salirse a la hierba y dar varias volteretas. Se rompió la clavícula y aquello supuso prácticamente el final de su carrera. En la rueda de prensa no dijo nada del fotógrafillo molesto, pero sí tuvo el morro de decir que tenía la situación totalmente controlada. Yo, por mi parte, vendí la foto a bastantes revistas y periódicos de todo el mundo y saqué un dinerillo, por lo que siempre le estaré agradecido.
La mayoría no tenéis ni idea de quién es, pero para otros es toda una leyenda y para algunos es el mejor piloto de todos los tiempos: Freddie Spencer. Ya sé que este no es un blog de motos, aunque a su autor se le vea el plumero, pero esta vez no he sabido reprimirme. Lo que pasa es que estoy nervioso desde hace unos días y ya he descubierto por qué es... El fin de semana viene Freddy. Sí, el mismísimo "Fast", el 19, el de la Honda Rothmans que ganaba las carreras de 250, se bajaba de la moto y se subía a la 500 para ganar también.
El mismo al que "entrevisté" a las cuatro de la mañana en la habitación de mi hotel en Estados Unidos porque el director de Marca me exigió con urgencia una exclusiva imposible. Evidentemente y ante la diferencia horaria, fusilé una revista americana.
El sábado y el domingo estará en el Jarama Vintage Festival, junto a Agostini, Nieto, Phil Read y muchos más y aprovecharé para entrevistarle, ahora que es menos famoso, y le pediré que me firme esta foto, que supuso un éxito para mí y un fracaso para él. Si me suelta un puñetazo será que sí que tuve algo que ver en la caída. Ya os contaré.
La mayoría no tenéis ni idea de quién es, pero para otros es toda una leyenda y para algunos es el mejor piloto de todos los tiempos: Freddie Spencer. Ya sé que este no es un blog de motos, aunque a su autor se le vea el plumero, pero esta vez no he sabido reprimirme. Lo que pasa es que estoy nervioso desde hace unos días y ya he descubierto por qué es... El fin de semana viene Freddy. Sí, el mismísimo "Fast", el 19, el de la Honda Rothmans que ganaba las carreras de 250, se bajaba de la moto y se subía a la 500 para ganar también.
El mismo al que "entrevisté" a las cuatro de la mañana en la habitación de mi hotel en Estados Unidos porque el director de Marca me exigió con urgencia una exclusiva imposible. Evidentemente y ante la diferencia horaria, fusilé una revista americana.
El sábado y el domingo estará en el Jarama Vintage Festival, junto a Agostini, Nieto, Phil Read y muchos más y aprovecharé para entrevistarle, ahora que es menos famoso, y le pediré que me firme esta foto, que supuso un éxito para mí y un fracaso para él. Si me suelta un puñetazo será que sí que tuve algo que ver en la caída. Ya os contaré.
lunes, 17 de septiembre de 2012
LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE...
No le deseo el mal ni a ella ni a nadie, ni siquiera a los arquitectos. Eso no quiere decir que ayer no fuese uno de los miles o millones de "malas personas" a quienes se nos escapó una leve sonrisa por la comisura de los labios. Si lo negase no me creeríais porque a lo largo del año y pico que llevamos con este blog la he mencionado "cariñosamente" en numerosas ocasiones. Coincido con ella en que no me gustaban sus meteduras de pata, pero tampoco me gustaba su estilo irónico e hipócrita para sortear asuntos peleagudos, ni su forma de hacer política, ni su insaciable ambición, ni mucho menos lo cerca que andaban ella y sus escuderos de asuntos más que turbios, desde el Tamayo y Saez, al Gürtel, pasando por las bolsas, los espías, los áticos, o los favores a su familia. El último de ellos, el pasado viernes, inaugurando a bombo y platillo la mini feria de bicis de su hermana, mientras al mismo tiempo abría sus puertas en la misma Comunidad de Madrid, Festibike, con doce años de experiencia y con el respaldo del ochenta por ciento del sector.
No sería justo acabar esta glosa sin mencionar que nos entregó un premio profesional, que tuve la suerte de recoger, pero la pobrecilla se equivocó, una vez más, en el discurso y nos dio el premio por organizar la Copa Davis, algo, que nunca hemos hecho. Una de dos, o el premio no era para nosotros o el discurso se traspapeló.
Por eso ayer se me escapó una sonrisa, primero porque confesó que en principio está curada de su enfermedad, después porque dijo que iba a cuidar de su familia, pero sin aprovecharse de su cargo público (esto lo digo yo), y tercero porque creo que este país es un poco mejor sin políticos como ella, por mucho que tenga mayoría absoluta. Tampoco penséis que tengo muchas esperanzas puestas en los que vendrán después (no es un chiste), ni creo que la oposición tenga líder para ganar en muchos años.
La verdad es que no pensaba escribir sobre este tema porque ya están todos los periódicos repletos de opiniones más respetables, algunas, y porque sé que este tipo de entradas molestan a algunos de los fieles seguidores del blog, pero luego he pensado que sería cínico no decir nada. Además, era una buena forma de seguir hablando de mi padre: Os habéis fijado qué chulo el Lucio Muñoz que hay detrás de Tomy.
No sería justo acabar esta glosa sin mencionar que nos entregó un premio profesional, que tuve la suerte de recoger, pero la pobrecilla se equivocó, una vez más, en el discurso y nos dio el premio por organizar la Copa Davis, algo, que nunca hemos hecho. Una de dos, o el premio no era para nosotros o el discurso se traspapeló.
Por eso ayer se me escapó una sonrisa, primero porque confesó que en principio está curada de su enfermedad, después porque dijo que iba a cuidar de su familia, pero sin aprovecharse de su cargo público (esto lo digo yo), y tercero porque creo que este país es un poco mejor sin políticos como ella, por mucho que tenga mayoría absoluta. Tampoco penséis que tengo muchas esperanzas puestas en los que vendrán después (no es un chiste), ni creo que la oposición tenga líder para ganar en muchos años.
La verdad es que no pensaba escribir sobre este tema porque ya están todos los periódicos repletos de opiniones más respetables, algunas, y porque sé que este tipo de entradas molestan a algunos de los fieles seguidores del blog, pero luego he pensado que sería cínico no decir nada. Además, era una buena forma de seguir hablando de mi padre: Os habéis fijado qué chulo el Lucio Muñoz que hay detrás de Tomy.
domingo, 16 de septiembre de 2012
ARANTZAZUKO
Lucio Muñoz no era creyente, pero creía en la Virgen de Arántzazu. La frase siempre me llamó la atención y cuando mi hermano Rodrigo la mencionó en una entrevista, pensé que era una exageración. Y rumbo a Arántzazu nos pusimos para asistir al 50 aniversario del mural de mi padre y a recibir el calor de cientos de personas en un emotivo homenaje.
Llegaba allí con la cabeza poco preparada, mi mente conectada en un evento del trabajo del que me escapaba, mi hijo Martín examinándome sobre los molinos de viento y cómo la energía se genera y se transforma y después sometiéndome a su dictadura musical: Rise against a todo volumen y ya empezando a subir desde Oñati hacia el Santuario, nada mejor que "Californication". Sí, entre curvas, donde suele empezar la niebla y uno espera ver la silueta del monasterio entre cánticos gregorianos, los gritos de los Red Hot Chili Peppers no impidieron que un gran hormigueo me recorriera el pecho al encontrarme con tan conocida imagen.
Un hormigueo que casi se transforma en lágrimas de emoción cuando entras en la basílica y te enfrentas a tan imponente y magistral obra, aunque dicho por un hijo suene presuntuoso. Después las sabias palabras de Antonio López y Julio López Hernández y el afecto y cariño de familiares, amigos y mucha, mucha gente desconocida que le admiraba. Empiezas a darte cuenta de la verdadera fuerza de su obra, de ese apabullante mural que, como dijo Antonio, sacraliza la naturaleza, y es objeto de devoción de miles de peregrinos.
Voy entendiendo algunas cosas, como que cualquiera de mis hermanos nos habríamos llamado Arantxa si no hubiéramos sido tan machotes o que los Muñoz Avia seamos tan bien recibidos en aquella tierra. Nos sentamos a comer con los frailes franciscanos, que tan cariñosamente nos acogen, y entre vino y vino, sidra y sidra, desmenuzan sus recuerdos; casi vemos a nuestro padre en el andamio, trabajando mientras debajo se celebraban misas... El vinito sigue corriendo y tras repasar los cincuenta años, nos explican su organización, su división en ocho provincias, su organigrama, su ajetreada jornada y hasta nos confiesan sus inquietudes en el día de hoy y como han pasado de ser casi trescientos monjes a sólo veintiséis y todos ellos de edades muy avanzadas. El futuro es inquietante, hay poca devoción y como dice el Prior, "la vida de monje con coche es llevadera, pero sin coche... El invierno de Arantzazu es mucho invierno."
La conversación es amena e interesante aunque apenas puedo ya vocalizar. Empiezo a entender a mi padre, empiezo a creer en la Virgen de Arantzazu. El mayor de nuestros anfitriones, Fray "Noséqué", no quita el ojo de mi copa y vuelve a llenarla de Rioja y a su vez escancia otro "culín" de sidra... No descarto que en breve haya 27 monjes en esta congregación.
Llegaba allí con la cabeza poco preparada, mi mente conectada en un evento del trabajo del que me escapaba, mi hijo Martín examinándome sobre los molinos de viento y cómo la energía se genera y se transforma y después sometiéndome a su dictadura musical: Rise against a todo volumen y ya empezando a subir desde Oñati hacia el Santuario, nada mejor que "Californication". Sí, entre curvas, donde suele empezar la niebla y uno espera ver la silueta del monasterio entre cánticos gregorianos, los gritos de los Red Hot Chili Peppers no impidieron que un gran hormigueo me recorriera el pecho al encontrarme con tan conocida imagen.
Un hormigueo que casi se transforma en lágrimas de emoción cuando entras en la basílica y te enfrentas a tan imponente y magistral obra, aunque dicho por un hijo suene presuntuoso. Después las sabias palabras de Antonio López y Julio López Hernández y el afecto y cariño de familiares, amigos y mucha, mucha gente desconocida que le admiraba. Empiezas a darte cuenta de la verdadera fuerza de su obra, de ese apabullante mural que, como dijo Antonio, sacraliza la naturaleza, y es objeto de devoción de miles de peregrinos.
Voy entendiendo algunas cosas, como que cualquiera de mis hermanos nos habríamos llamado Arantxa si no hubiéramos sido tan machotes o que los Muñoz Avia seamos tan bien recibidos en aquella tierra. Nos sentamos a comer con los frailes franciscanos, que tan cariñosamente nos acogen, y entre vino y vino, sidra y sidra, desmenuzan sus recuerdos; casi vemos a nuestro padre en el andamio, trabajando mientras debajo se celebraban misas... El vinito sigue corriendo y tras repasar los cincuenta años, nos explican su organización, su división en ocho provincias, su organigrama, su ajetreada jornada y hasta nos confiesan sus inquietudes en el día de hoy y como han pasado de ser casi trescientos monjes a sólo veintiséis y todos ellos de edades muy avanzadas. El futuro es inquietante, hay poca devoción y como dice el Prior, "la vida de monje con coche es llevadera, pero sin coche... El invierno de Arantzazu es mucho invierno."La conversación es amena e interesante aunque apenas puedo ya vocalizar. Empiezo a entender a mi padre, empiezo a creer en la Virgen de Arantzazu. El mayor de nuestros anfitriones, Fray "Noséqué", no quita el ojo de mi copa y vuelve a llenarla de Rioja y a su vez escancia otro "culín" de sidra... No descarto que en breve haya 27 monjes en esta congregación.
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