martes, 23 de abril de 2013

DIA DEL ATEÍSMO

El domingo paseaba por Madrid y encontré varias plazas ocupadas por grupos de infieles que escuchaban a un predicador que trataba de convencerles con un altisonante discurso doblemente amplificado por un equipo de megafonía. Era el Día internacional del Ateísmo y el orador llamaba a todos los creyentes de distintas religiones a dejar de serlo; argumentaba con bastante clarividencia: "no hay ni un sólo dato científico que pruebe la existencia de un ser superior"; hacía un llamamiento a las conciencias "no es necesario creer en un dios para vivir esta vida con respeto al prójimo, con tolerancia, justicia y solidaridad", luego se ponía algo más incisivo y decía: "está demostrado que la gran mayoría de hechos milagrosos, apariciones y episodios divinos han sido fraudes y ni uno sólo está comprobado y verificado" y terminaba gritando consignas algo más ofensivas como "las religiones tienen detrás una larga historia de sangre, violencia, guerras, persecuciones, represión e intolerancia", para terminar con una sentencia a modo de slogan: "Ningún dios justo permitiría un mundo tan injusto".
Sorprendido seguí caminando por la ciudad y encontré otro encendido y amenazante ateo en otra plaza y otro más allá y cambié de barrio y más, y más, todos ellos con su equipo de sonido, su atril a modo de altar, su pancarta y sus fieles, o infieles, seguidores. Me sorprendía que el ayuntamiento les hubiese dado permiso para todo ese despliegue en un total de cincuenta plazas y llegó a parecerme invasivo con el espacio y con las libres conciencias de los ciudadanos.
Continué andando y con este solecito primaveral se me fue pasando el resacón del sábado y volví a la realidad. No sé si triste o cruda, pero realidad. Se ve que había visto y oído mal, mi fanático y practicante ateísmo me había cegado una vez más.
Todas esas concentraciones de predicadores formaban parte de la gran Misión del camino neocatecumenal en el año de la fe. Para que lo entendáis, un llamamiento de la iglesia católica que se lleva a cabo todos los domingos de Pascua y que consiste en sacar la iglesia a la calle en 10.000 improvisados escenarios. Con un convincente argumento que dice que si la gente no entra a las iglesias, la Iglesia irá a la gente. Coño, como Mahoma... Me paré a escuchar el mensaje y me sentí aludido "quizás tú seas uno de esos que vive la vida de paso, con prisas, sin pararte a pensar, sólo pendiente de los placeres materialistas y dándole la espalda a tu creador...Tú también te encontrarás con dios y obtendrás su perdón". He de decir que al principio me preocupó, pero después me alivió, así que hice una foto bastante mala y seguí con mi ronda, mientras los malos pensamientos se apoderaban de mi cabeza.
No lo entendía. No entendía que las religiones sigan con sus cruzadas y misiones catecumenizadoras. No entendía que invadieran el espacio público cuando tienen miles de locales céntricos, cómodos y gratuitos. No entendía que piensen que con ese sistema provocador e invasivo y a base de decibelios vayan a conseguir más seguidores. No entendía que les hubieran dado permiso para todo ese despliegue, con lo difícil y caro que se ha puesto pedir permisos en Madrid. Y entonces me hice ateo... Bueno, ya lo era.

1 comentario:

  1. Acuérdate de hacer una entrada igual la próxima San Silvestre, coño si tiene nombre de santo... Esa si que es invasiva.

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