lunes, 12 de mayo de 2014

MI MASCULINIDAD

Cuando tus hijos saben más que tú, solo puedes refugiarte en la manida experiencia o en tu masculinidad. Según van avanzando los churumbeles hacia la adolescencia, one by one, uno va recibiendo cada día bofetadas humillantes de expertos "todolosepo". El mayor lo tiene justificado porque realmente sabe bastante más que yo de la mayoría de las materias que se aprenden en el cole y aunque no es excesivamente chulo, de vez en cuando intenta establecer tertulia hablando de aceleradores de iones y superconductores y se lleva un chasco cuando su padre le contesta que él mismo se considera un superconductor. Es la época en la que empiezan a perder esa idealizada imagen del padre todopoderoso y pasan a despreciarle como un humano más, de esos que en primavera hacen la declaración del IRPF. El otro día sentí ganas de desheredarle cuando no encontraba la doce-trece y arremetió contra mí: "todo padre tiene una buena caja de herramientas"... Así que corriendo fui a la ferretería en busca de destornilladores, llaves de grifa, alicates y tornillería varia.
Claro, que si se pierden las herramientas en casa es porque el otro ingeniero tiene por costumbre desmontar hasta el último tornillo de cualquier aparato electroparlante de la casa. Sí, ese es Martín, un chaval con píxeles en el cerebro, capaz de montar un ordenador o una batidora con bastante más facilidad que para aprenderse un verso de Jorge Manrique. A él seguro que no le tuvieron en cuenta los del estudio Pisa que preguntaban si los niños sabían encender el aire acondicionado o sacar un billete de tren en una máquina. Eso sí, no pidáis que recoja las herramientas ni que apague su imaginación. Por cierto ayer soñó que llegaban extraterrestres y le tengo que pedir que me lo cuente y así relleno otra entradita.
Lo peor de todo esto es que hasta el más canijo, el inocente de la casa, se pasa el día dando lecciones de todo, presumiendo de que habla chino e inglés mejor que yo y cabreándose si le gano a algo (de momento soy mejor que él al baloncesto). Quizás por eso no ha perdido aún la idolatrada imagen del padre, de ahí que esta mañana me haya pedido que le lleve al cine a ver Spiderman. Le he contestado que me daban mucho miedo ese tipo de películas y me ha cerrado la boca con un contundente argumento: "Papá, no te puede dar miedo porque Mamá la ha visto y no le ha dado casi miedo y te recuerdo que Mamá es femenina y tú eres masculino... Y los masculinos no tienen miedo".

PD. Ya sabéis que este blog se alimenta, de vez en cuando, con baba paterna. Masculina, eso sí...



3 comentarios:

  1. Pues debí disimular muy bien porque a ratos me caguè de miedo

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  2. JAJAJAJAAAA ... pues esta claro que yo soy super-hiper-mega-femenina, porque me cago viendo Casper.
    Eres toda una madraza cuñaaaa. Ni con promesa de tener la habitación ordenada todo un mes, las llevo a ver esa peli.

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  3. No te preocupes Diego, dentro de veinte años volverán a la realidad y se darán cuenta de que un padre no tiene precio, sobre todo si tiene una MasterCard

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