domingo, 20 de mayo de 2012

CÁMARA OCULTA

Invitan a mi hijo a comer en casa de un amigo. "En media hora le recoge mi chofer..." me dice el padre por teléfono. Le digo al niño que se vista, se lave y que no se tire pedos ni eruptos en la mesa. Pasa el día y llamo para ir a recogerle. Chalet de lujo, sirvienta que abre, padre en bermudas con puro en una mano y manojo de pulseritas de tela en la muñeca, que sale a recibirme muy amable: "¡qué pasa tío!". Es la primera vez en mi vida que le veo, pero me hago el simpático, aunque a veces me cuesta. Entro en la casa: el paraíso del hortera, opulencia por doquier y cuadros muy muy feos por las paredes, de esos de marco barroco dorado; "¡que casa más bonita!", falso que es uno, "¿y los niños?", pregunto para romper el hielo. A partir de entonces empiezo a ser víctima de una escena tan exageradamente ridícula que desde el primer momento pensé que se trataba de una broma de una cámara oculta, que un tipo como el que tenía en frente no podía existir. En menos de cinco minutos, mientras mi hijo y el suyo se "instruían" con la Play y terminaban de matar unos cuantos soldados afganos en el Mercado de Kandahar, me contó que los niños estaban en el cuarto de estar que tienen en el piso de abajo, porque en el de arriba tienen otro; que su mujer estaba en la finca que tienen para cazar, que es una finca inmensa de más de no-sé-cuántas mil hectáreas, al lado de la de los marqueses de valde-no-sé-qué y que él estaba fumando un puro y tomando un coñac porque lleva toda la semana de viaje, y es que viaja dos terceras partes del año porque tiene cincuenta oficinas por todo el mundo y él es el presidente de la compañía y la oficina central está en Estados Unidos. Además es muy amigo de José Mari, sí el mismo José Mari que os estáis pensando, que también es uña y carne de De Guindos, de Pizarro y de otros muchos "intelectuales" de ese nivel. Que acababa de apagar la tele porque estaba viendo un documental de caza porque es un loco de la caza y acaba de llegar de Bostwana, donde ha estado cazando elefantes (confieso que aquí se me escapó una sonrisilla apedorretada) y dentro de unos días se iba a la casa de Mallorca para navegar un poco. Y siguió y siguió hablándome de sus logros, sus triunfos, sus ventas, sus pertenencias, sus influyentes contactos, hasta superar los límites de la obscenidad al llegar a la parte de la automoción con enumeración de "utilitarios" culminada con los Ferrari. Me despedí amablemente esperando no volver a cruzarme en mi vida con semejante personaje.
Ya en el coche, como era de esperar, mi hijo algo deslumbrado me comentó más detalles, sobre la finca, sobre el Ferrari, sobre la casa y sobre el papá de su amigo que regañó a la sirvienta en la comida por servir los platos por el lado equivocado. Entonces aproveché para explicarle a mi hijo que ese elemento era un "pobre hombre", que por mucho dinero, fincas y coches que tuviese, era un mamaracho y un mequetrefe. No por ser rico, que no es ningún delito, sino por presumir de ello de esa forma tan ostentosa. Que no había dicho ni una sóla cosa interesante y que el dinero no siempre sirve para ser culto, educado, humilde, honrado, modesto y, sobre todo, buena persona. Después me di cuenta de que el que tenía que haber llevado la cámara oculta era yo; aunque pensé que si emitiese el vídeo de esos gloriosos cinco minutos, el menda lo iba a pasar muy mal, tal como está la cosa. Y antes de borrarle de mi memoria pensé que la mejor terapia sería llevarle a una asamblea de las del 15M en Sol o, ¿por qué no?, al Mercado de Kandahar.

6 comentarios:

  1. Si es que nos lo merecemos. Eso nos pasa por meter a nuestros hijos en coles superpijos, que te encuentras con mamarrachos de ese calibre, pobres desgraciados que casi ni ven a sus hijos (o a los de su cuarta mujer) para trabajar como cerdos y acumular Ferraris. Por aquí encima el papá de turno te habriría la puerta hablando en ruso, y al ver que no te enterabas cambiaría a un inglés macarrónico con un acento imposible de repetir. El nivel de mal gusto es superior, aunque te parezca imposible, y los dorados no solo inundan los marcos de los cuadros, sino que se hacen dueños hasta de los escalones y los grifos. Por eso, y porque ya sabe inglés y ahora tiene que aprender mates, Lucía el año que viene se va al Instituto, a convivir con gente normal y por lo general mejor educada.

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  2. Brother,
    Cuando estuve en tu casa por primera vez, me paso lo mismo,Tal vez, en mis caso, es porque Yo vengo de unos campamento de refugiados en un pleno desierto, y anteriormente venia de Cuba. Te confieso que he estado he estado hablando conmigo mismo, ¿Como puede ser? que esta gente viven así, una vida de lujo...
    Pero con el tiempo, he encontrado en ti, el hermano que nunca he tenido, que me ha enseñado muchas cosas, buenos valores, Que uno puede tener todo el dinero del mundo, pero sin dejar de ser una personal humana, humilde, amigo de sus amigos, un hombre de principios y sobre todo solidaria como tu Hermano.
    Gracias por Todo, y ojala puedo yo educar a mis hijos, como has educado tu los tuyos, aunque en mi caso siempre serán pobres y Moros.
    (Créame si te digo, que termine leyendo tu articulo, con dos lagrimas que parece que han estado escondidas en mis ojos)
    Un Abrazo

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  3. Que tema mas complicado para comentar en un mensaje.
    Los valores de una persona no se forjan en la cartera, si no en el corazon.
    Yo he estudiado en un muy buen colegio, gracias a que mis padres se privaron de muchas cosas y puedo decir muy orgullosa y agradecida, que alli me han enseñado los valores mas importantes y he estado rodeada de gente normal, con unos principios, unos valores y una humanidad tan gorda como su cartera.
    El dinero no define a una persona, ni para lo bueno ni para la malo.

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  4. Estoy totalmente de acuerdo con vosotros, por eso lo que critico no es su dinero, sino su actitud, chulería y alguna de sus aficiones.

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  6. Brahim, me emociona tu comentario y aunque no te refieras a mí, me doy por aludida.
    Yo también estoy de acuerdo con Diego y Marta en que el dinero no decide si una persona es buena o mala pero confieso que cuando tengo que decir a alguien que no conozco mucho, dónde vivo, hago lo posible por ocultarlo y sólo digo la zona. ¿Por qué lo hago? Porque muchas veces nos han juzgado mal. Por desgracia hay mucha gente con prejuicios hacia cualquiera que tiene la suerte de tener más que la mayoría. Una de las cosas que más me preocupa es conseguir que mis hijos sepan en qué mundo viven y no se queden metidos en la burbuja de la vida fácil y cómoda. Por eso hablamos mucho con ellos de lo que pasa en cualquier parte de su ciudad, de su país o del mundo. Que sean sensibles y solidarios y que sepan la suerte que tienen.
    ¡Viva todos los moros del mundo, entre los que me incluyo!

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