viernes, 16 de diciembre de 2011

QUE RULE EL AMOR

Con la llegada de la Navidad, como todos os ponéis un poquito tiernos, es un buen momento para hablar de amor... ¡Una polla! Qué os habéis pensado que es este blog ¿una telenovela rosa? Pues no. Si lo que queréis son temas románticos pasaos por Un blog de amor, donde podréis aprender, entre otras cosas, cómo hablar dulcemente a una mujer.
En hachetetepebarrabarra hablamos de cosas más mundanas y hoy le ha tocado el turno a los graffitis. Nuestro regreso a Madrid, nos ha servido para corroborar las grandes diferencias con San Francisco. Una de ellas, que siempre me llamó la atención es la forma en que San Francisco ha sabido vencer a los graffiteros con una máxima filosófica sencillísima: "Si no puedes con ellos, únete a ellos". Cuando el vandálico campeonato de "a ver quién le echa más huevos y pinta en el sitio más insospechado" acabó con todos los espacios posibles de la ciudad; cuando todos los vagones de metro, los camiones de reparto, los puentes, los muros de las autopistas y las fachadas de las tiendas estaban firmadas por los más valientes graffiteros, las autoridades municipales decidieron darle forma legal a esta expresión artística y convertir lo que era una guarrada, en verdadero arte. Así, ahora, uno de los mayores atractivos de la ciudad de San Francisco son sus murales y la mejor forma de que una pared no esté llena de garabatos, en ese estúpido concurso de firmas que no lleva a nada, es ceder la propia pared al graffitero de turno, hacerle salir del anonimato y brindarle la oportunidad de hacer auténtico arte urbano. Es un lujazo pasear por los callejones de Mission o las zonas hippies de Haight o Berkeley, o incluso buscar la huella de Banksy.
En Madrid, lejos ya de la época del mítico Muelle, sigue habiendo buenos graffiteros, algunos de renombre, pero todavía estamos en la fase guarra de firmas porque sí, casi todas bastante feas y amontonadas sin gracia. Una de un tal Farlopa empieza a salirme por las orejas. He leído que, con buen criterio muchos comerciantes de Malasaña han decidido seguir el ejemplo californiano y ceder sus cierres para que los pinten en condiciones, en lugar de guarrearlos con firmas. Un buen ejemplo que debería tomar el Ayuntamiento para convertir uno de los aspectos más sucios de la ciudad en algo agradable para la vista. Podéis estar tranquilos que ahora Mrs. Bottle, con su amplitud de miras, lo pondrá en marcha.
Eso sí, de todas las pintadas que conozco, mi preferida es una que hay en la calle Carril del Conde y que lleva toda la vida. Antes estaba muy currada y en color, pero ahora con la crisis ha quedado más sobria, aunque es esta lo que importa es su profundo contenido: "Que rule el amor".

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