martes, 7 de febrero de 2012

MISTER COUNTER

Estos franceses siempre han sido unos chauvinistas. Qué manera más incongruente y fanática de defender a sus deportistas y atacar a los nuestros. ¡Qué vergüenza!... Aunque ahora que lo pienso bien, tampoco vamos nada mal los españoles de patriotismo forofo y de parcialismo deportivo. Sobre todo nuestros periodistas, menudo ejemplo de objetividad.
Cansado estoy de leer en los periódicos las crónicas de la NBA, limitadas a los puntos y tapones conseguidos por los jugadores españoles, sin ni siquiera poner los resultados; vergonzoso me parece el victimismo de Lobato y su trouppe defendiendo siempre a Fernando Alonso como el mejor piloto de la historia, el superheroe que gana gracias a sus manos mágicas pero pierde siempre por culpa de su coche; lamentable me parece que el comentarista de las motos celebre las caídas de los extranjeros y festeje acciones poco deportivas de algunos españoles; ridículo es que no reconozcamos que, hoy por hoy, Djokovic está por encima de Nadal. No quiero pinchar ningún globo, pero creo que tenemos deportistas muy buenos y la excesiva idolatración juega en su contra.
Pero cuando ya perdemos los papeles sin remisión es en el tema del doping. Eso sí que no, cómo vamos a permitir que todos los organismos internacionales se confabulen contra los nuestros y nos quiten los títulos que nos hemos ganado a base de esfuerzo y de taurina ibérica. Pues no, si hay reglamentos hay que cumplirlos; si hay estamentos de justicia deportiva, hay que respetarlos... Sean españoles o Uzbecos, los damnificados. No recuerdo que nadie saliese a defender a Virenque, a Pantani, a Rasmussen, a Ullrich, cuando dieron positivo, con esa virulencia con la que han salido los políticos y los medios españoles. Al contrario, nosotros construimos a partir de una situación dudosa todo un mito, un mártir. Marta Domínguez pasó de denigrada a senadora, de tramposa a heroina, de la noche a la mañana y Alberto Contador lleva el mismo camino. No tengo nada contra ninguno de ellos y es posible que sean inocentes (no puedo negar que me emocionó ayer oír a Alberto defender su inocencia), pero el "In dubio pro reo" no puede exagerarse tanto porque la credibilidad de los medios queda en entredicho y porque se crea claramente un agravio comparativo. Nadie defiende al humilde ciclista o atleta del montón que da positivo y que incluso suele ser condenado sin ningún estupor por esos mismos medios que no permiten que sus ídolos se tambaleen. Imaginad cuál hubiese sido el tratamiento si el implicado se hubiese llamado Mister Counter o Monsieur Contrer.
Me sorprende el silencio del propio colectivo de deportistas que no suelen mostrar demasiado la solidaridad con sus colegas sancionados, por algo será. También me extraña el silencio de los implicados, que nunca tiren de la manta o se vayan de la lengua los detenidos en causas antidopaje. Creo que a este asunto le sobra mucha demagogia, mucha hipocresía, mucho secretismo y mucha tontería. Y a nuestro periodismo le sobra fanatismo. Eso sí, al Espanyol, ni tocarlo que vamos a por la Champions... Quién fue a hablar de fanáticos ¿eh?

1 comentario:

  1. Amen. Menos mal que alguien lo dice, porque empezaba a hartarme de tantas muestras de forofismo patrio y antifrancés como veo en facebook (lo cual no quita para que muchas de las cosas dichas en los medios de afuera sean injustas, pero la reacción....)

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