lunes, 11 de junio de 2012

EL TRAMPOSO


Le debo mi afición a la fotografía al telón de acero. Era obvio que con mi Kodak Instamatic no podía llegar muy lejos. Pero el destino quiso que mi padre expusiera en una galería búlgara y vendiese un par de cuadros; como en aquella época no se podía transferir dinero de un lado a otro del muro, cobró los cuadros en metálico. No me hagáis buscar ahora en Google el nombre de la moneda búlgara de entonces. El caso es que le soltaron bastantes "pirulos" y lo que es peor, o mejor,  que se lo tuvieron que pulir en dos días en las tristes tiendas de Sofía. El resultado fue que durante los dos años siguientes, yo y todos mis hermanos fuimos vestidos a la moda Soviet, que mi madre se guardó en su armario un espantoso abrigo que nunca llegó a estrenar y que mi padre trajo una sólida, muy sólida, cámara reflex de la marca Praktica.
Quizás no debía haber contado esto nunca, pero lo hago porque han pasado más de treinta años, con lo cual habrá prescrito para Hacienda y sino, en cualquier caso, me podría acoger a la amnistía fiscal y darle al tío Montoro la correa de la Praktica, que todavía anda por aquí. Menudo hierro. Supongo que estaba fabricada en una industria de tanques, no puedo encontrar otra explicación a tanta rudeza. Mi padre, sabio él, me la dejaba para que fuese a mis carrerillas de motos y así no se me pasaba por la imaginación coger su reluciente Canon AE1. Pero su gozo en un pozo, aquel hierro lo único que consiguió fue hacerme un fanático de la tecnología japonesa, así que en cuanto se despistó le birlé la Canon al "Jefe" para empezar a hacer mis pinitos.
Y ya que empezaba con malas artes, seguí por ese camino equivocado, mandé una foto al concurso mensual que hacía la revista Moto Verde y debió ser la única recibida, porque me premiaron, publicaron la foto y me dieron cinco mil de las futuras pesetas. Había sido tan fácil que me entusiasmé y volví a mandar fotos durante los siguientes meses; como las bases decían que sólo se podía optar al premio un vez, las enviaba cada vez con un nombre distinto, de mi hermano Rodrigo, de mi amigo Alfonso o de mi futura esposa... El caso es que me premiaron cuatro veces y ya paré de hacer trampas porque me parecía feo. Unos meses después me contrataron para trabajar en la revista.
Bueno, ya que estoy en plan chulo os dejo también esta otra foto publicada en Sólo Moto y seleccionada en Fotopress. Otro día os comentaré mis trampas para aprobar el examen de religión de octavo de básica.


1 comentario:

  1. ¿ Octavo de basica?.... Al unico que he oido yo lo de octavo de basica es a mi padre.
    Para tramposos, el de la ultima foto, que esta participando sin moto.

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