miércoles, 11 de julio de 2012

LO QUE PIENSO CUANDO MEO


Ayer martes estuve montando en bici en la isla de Re. Me gusta hacerlo todos los martes que puedo. Y como es una isla y estás siempre rodeado de agua, porque sino no sería una isla, me pasó como a Víctor Manuel, que con tanta agua junta "apetezmear". Y allí estaba yo humedeciendo un enfangado canal en las marismas, mientras una garza atacaba a una gaviota y un grupo de turistas se afanaba en fotografiar la escena (de la garza, que no del españolito meando). Y según meaba en territorio galo, europeo, me vino a la cabeza el titular del periódico de la mañana, en el que el tal Draghi se cachondeaba de España comparándola con Ballotelli llorando al final de la Final.
Y entonces imaginé a Draghi comentando el partido con la Merkel y Monti, con comentarios socarrones y despectivos, casi envidiosos, sobre el equipo español. No creáis, que al principio me provocó cierto nacionalismo que resolví para mis adentros con un "habla de otra cosa gilipollas, mejor que de fútbol..." y luego me quedé pensando que realmente estamos muy engañados pensando que los políticos que desgobiernan el mundo son tipos súper preparados y de una clase especial; vamos que son de otra raza, casi de otra especie. No, no lo son. Sino no comentarían el partido como el resto de humanos en el bar. Y ya puesto, empecé a imaginarme al tal Draghi, bromeando con sus colegas, imitando, un poco mamadillo, el gesto de fortachón de Balotelli y diciendo que en el fondo no le gusta el fútbol porque ha perdido su equipo. Que sí hombre, que son tipos de carne y hueso, como cualquiera, y tampoco tienen ni puta idea de economía, como todos, y también mean y les huele el aliento al final de las reuniones y de vez en cuando tienen gases y se apartan del grupo para tirarse un pedete. Dicen que Draghi alguna vez ha tenido hasta diarrea, muy maloliente, y que aunque no lo reconozca, a veces se mea en la ducha.
Y pensando en las humanidades y necesidades fisiológicas de los que rigen nuestros destinos me quedé obnubilado mientras apuntaba mi chorrito hacia un gusano que salía del lodo. Y en eso estaba yo, cuando una mantis religiosa se subió en mi pantorrilla. Nunca antes había tenido una mantis en el gemelo y creo que muy pocos podéis presumir de ello. Era pequeñaja, pero mantis, y religiosa, porque la oí rezar tres ave marías y un credo. El caso es que la mantis me quitó a Draghi de la cabeza, me guarde la chorra y seguí pedaleando.

2 comentarios:

  1. ¿ Pero cuanto tardas tu en mear? ...
    ¿ se puede decir " me guarde la chorra" en horario infantil?

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  2. Si hombre, y yo me tengo que creer que a ti se te sube un ANIMAL en tu precioso gemelo y te quedas tan pancho. Seguro que Draghi, la Merkel y Monti todavía se están descojonando de tus gritos hipohuracanados porque te ataca un animal. No te tires el moco que no cuela... Por cierto hazte mirar la próstata, eso de mear tan largo rato... no tiene buena pinta.

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