viernes, 25 de noviembre de 2011

ALEMÁN DE ALEMANIA

No soy racista, pero lo de algunos alemanes empiezo a llevarlo muy mal. Tampoco es muy habitual el racismo contra los centro europeos, a no ser que sean judíos, gitanos o demasiado pobres. Quizás sea un tópico, quizás sean prejuicios, pero casi siempre que he tratado con ellos he tenido sentimientos no del todo positivos. Ese estilo altivo, prepotente, dominador, colonizador que pasean algunos de estos teutones por el mundo, me ha supuesto más de una mala experiencia. En lo laboral porque las relaciones con ellos habitualmente son verticales y siempre nos toca a los latinos estar en la parte baja de la verticalidad. He tratado en varios asuntos con ellos y siempre ocurre lo mismo, tienden a imponer sus costumbres, sus métodos de trabajos, su eficacia, su perfección, su exactitud horaria... Y a menospreciar a los latinos por sureños, por bajitos, por impresentables, por informales, por vagos, por sucios, por subdesarrollados.
Cuando vamos al Sahara siempre tengo anécdotas divertidas por el contraste de civilizaciones y las distintas formas de entender los conceptos espacio y tiempo que hay entre un "occidental" de pura estirpe, osea un alemán, y un "moro" del tercer mundo. Se les rompen los esquemas al ver que en la haima no tienen separación de basuras para reciclaje como hay en Dusseldorf y se ponen nerviosos cuando les explicas que allí la basura se divide entre lo que puede comerse una cabra y lo que no.
Cada uno es libre de tener sus costumbres y manías, pero no de imponérselas a los demás.
Entenderéis que este calentón antigermánico que me ha entrado está motivado por una sobredosis de Canciller Merkel que me ha roto todos los circuitos. Llevamos meses con el tema y la tía sigue haciendo amigos y dispuesta a pasar a la historia de los dirigentes más mezquinos de su país, y eso que tiene buenos antecesores. Partamos de una premisa: yo no entiendo de economía. Pero aun así, algo me dice que esta señora está defendiendo los intereses de su país por encima de los de Europa y que lo que le interesa de la CEE es tener un mercado en el que poder vender sus BMW, sus salchichas o sus hamburguesas, pero nada de tener que arrimar el hombro. De hecho hay algo que me choca a diario: la maldita prima de riesgo es un diferencial entre el precio del bono alemán y el del resto de países, con lo cual a Alemania le beneficia esta situación porque ahora todo el mundo invierte en su economía que es la más fiable, la que sigue creando empleo y puede ser más optimista a pesar de tener una deuda superior a la de los "rescatables". Si realmente Alemania estuviera en una situación de desventaja, ya habría actuado, ya hubiera forzado la máquina del BCE y de todos los resortes europeos. Pero no, ella sigue jugando con todos nosotros y con el futuro de Europa y con sus aires de grandeza se permite dar órdenes a los presidentes de todos los países.
Sólo me hace reír cuando veo la foto del anuncio de Benetton o cuando me acuerdo del chiste infantil: "Yo soy alemán de Alemania, lo digo porque en España mucha gente se cree que soy alemán de...". Mejor lo dejo. Y eso que lo digo con todo mi respeto y cariño a muchos alemanes que conozco y admiro.

3 comentarios:

  1. jajajajajajaaaa, el final me ha matao.
    Menos mal que lo has escrito desde el cariño y el respeto.

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  2. Luis María Ansón piensa igual que yo.
    Supongo que ya te habrás dado cuenta al leer el editorial de hoy de nuestro amado periódico.
    ¿O quizás no? ;)

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