lunes, 7 de noviembre de 2011

PERSONAS DE CARNE Y HUESO

Últimamente rara es la reunión de amigos o de trabajo en la que no terminemos hablando de las redes sociales. Siempre es mejor que hablar de la crisis o acabar a leches por la política. Claro, que también este es un tema que enciende fervores, porque aunque todo el mundo da ya por hecho que las RRSS tienen una fuerza y potencial enormes, hay posiciones bastante extremistas. Por un lado los que viven absolutamente enganchados a sus aparatitos y permanentemente pendientes y dependientes de las actualizaciones de Facebook, Twitter o Linkedin, y por otro los escépticos y agnósticos que no sólo viven al margen de estos nuevos mundos, sino que además los denigran. Yo conozco bastantes para quienes “actualizar el perfil del muro” significa rematar con yeso y pintura la esquina de la pared. Algunos son conscientemente reacios a iniciarse en el mundo del exhibicionismo virtual y otros son analfamáticos que se niegan a adaptarse al progreso. Me parecen respetables ambas posturas, mientras respeten al prójimo y sepan ver las ventajas y desventajas de los aparatitos y los complejos universos que hay dentro de ellos.
Ni creo que a cualquier chaval que domina o incluso abusa de las redes sociales haya que menospreciarle con el siempre despectivo “Frikie”, ni tampoco pienso que toda la comunicación tenga ya que girar exclusivamente en torno a estos grupos. Estos días estoy siguiendo de cerca un curioso fenómeno, el de un grupo de jóvenes conocedores del marketing y las redes sociales que han afrontado un ambicioso y admirable reto solidario, conseguir 90 millones en 90 días para ayudar a paliar el hambre en Somalia. A algunas ONGs no les ha gustado la iniciativa por amateur y poco realista, pero no voy a tratar ahora ese tema, sino el del poder no siempre tan efectivo de las redes. Cuando el otro día cumplieron ya un mes de los tres que tienen para conseguir el dinero, sólo se habían recaudado seis mil euros y la cifra de seguidores en Facebook era bastante pobre. Tanto que hoy he visto un anuncio que buscaba voluntarios para dar a conocer la iniciativa al gran público con un curioso mensaje: “Ayúdanos a pasar de las redes sociales a las personas de carne y hueso”.
Me ha parecido divertido y me he quedado pensando lo contento que estoy de tener tantos amigos en Facebook, pero lo inmensamente feliz que soy de tener a mis verdaderos amigos de carne y hueso.

2 comentarios:

  1. Matilde dijo...

    Pues yo me declaro de los analfabestias esos que dices, sólo tengo facebook, obligada por la profe de dibujo que cuelga allí material de clase, y con ella de único amigo, agregado u lo que sea.
    7 de noviembre de 2011 19:44

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  2. Yo solo tengo Whatsapp ¿ de que grupo soy ?


    Lamujerdelhermano

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